Deslices

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lunes, 16 de noviembre de 2015

Reconciliación


Crónicas de Vestuario. -

Reconciliación”

 

Afrontaba el conjunto azul su choque frente al Nástic de Tarragona con la necesidad de reencontrarse con la victoria y con el gol para no prolongar su negativa racha y que la ansiedad comenzase a alimentar mentideros y rumorologías varias.



El encuentro comenzó con los dos equipos estudiándose, sin plantearse el objetivo principal de este deporte -el anotar goles- en una nada que avivaba los malos augurios que los azules habían dejado tras su choque soriano. Fue Koné el primero de los locales que remató, a los once minutos, para, diez después, culminar una gran jugada por banda. Los de Egea fueron despertando poco a poco de su letargo y comenzaron a combinar, a desdoblarse por las bandas y a crear peligro. Los catalanes apenas inquietaban, con un fútbol en segunda velocidad, extremadamente lento, que favorecía los intereses ovetenses. Sólo alteró el guión no escrito De la Espada con un remate al larguero, más fruto de ciertos desarreglos en las marcas, que de una iniciativa organizada. Casi al final, Susaeta anotaba su tercer tanto de falta, el sexto de una campaña donde está mostrando un enorme acierto y confianza. Con el segundo, la alegría del once azul propiciaba más peligro para los ramplones catalanes que no mostraron casi nada positivo a lo largo del partido.


El segundo acto se inició con más velocidad azul, que se iría diluyendo para dejar la iniciativa a los tarraconenses que apenas sí sabían qué hacer con su posesión. Tiempo para el contraataque, para un penalti de Xavi Molina sobre Koné que Ruipérez Marín no quiso ver y para disfrutar del reencuentro con el gol y con la victoria. Además del ansiado “cero” en la propia portería para que no faltase de nada a la felicidad ovetense.


Se salva así un choque importantísimo para los azules, ya que los de Egea ejercerán de visitantes en las próximas dos jornadas, y para reconciliarse con el público, que disfrutó de lo lindo del encuentro. Público que volvió, además, a mostrar su grandeza y conexión con la cuna del fútbol, con Inglaterra: ante la falta de deportividad de Mossa le abucheó hasta el final con esa persistencia que se otorga en las islas británicas a todo jugador sucio. En definitiva, victoria para la tranquilidad, para acercarse a la zona noble y para creer que esa identidad creativa, con clara vocación por el gol, es la que ha de señalar el camino de los azules en los próximos meses. Así, sí.
MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ L.G. FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 16 de noviembre de 2015