Deslices

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miércoles, 11 de noviembre de 2015

El nombre de Oviedo en Europa


Vetusta Blues. -

El nombre de Oviedo en Europa”


Cada vez que uno escucha aquello de “vamos a situar el nombre de Oviedo en Europa”, uno se echa a temblar. O se teme lo peor. Es una de esas frases recurrentes que promete todo y no significa nada. Se la escuchamos al anterior alcalde de la ciudad y, miren por donde, ha conseguido colocar a la ciudad en un mapa bien distinto del que, seguramente, pensaba cuando la frasecita de marras salió de sus labios. Idéntica máxima surgió del promotor de conciertos que, en efecto, ha logrado situar el nombre de Oviedo en la Europa del pandemónium. Primero, con una carpa multichachiguay que fue de escándalo en escándalo. Después, por los conflictos derivados de la suspensión del concierto de Extremoduro en las fiestas de 2014 y que, parece, van a tener consecuencias muy costosas para la ciudad.


A uno esto de situar el nombre de “Oviedo” en Europa me parece una de esas frívolas afirmaciones, sin ningún tipo de sustentación y que le parecen más propias de los tiempos de las películas de Paco Martínez Soria. En lo que sí deberían afanarse es en asomarse a Europa para comprobar el uso que en otras capitales se da a sus Gasómetros, a los recintos que poseen para los diversos eventos, en cómo han aprovechado circunstancias como las que se dan ahora en Oviedo para transformar su ciudad. Eso sí que sería situar a Oviedo en Europa. Y no estos viajecitos, líos y demás asuntos de los cuales -sin ninguna duda, oiga- son responsables los periodistas por destaparlos y los articulistas por comentarlos, no les quepa ninguna duda.

Se acerca la fecha de una nueva reunión de esas semestrales de la Comisión de Patrimonio y uno vuelve a temerse lo peor: que esa condena de muerte sobre la plaza de toros de Oviedo que es mantener sobre ella la condición de “bien de interés cultural” se conserve y la putrefacción acabe por convertirla en una ruina sin solución de ningún tipo. Aún parece que podría haber tiempo y, si se produjese el milagro, acometer una reforma de envergadura sería clave para poseer un recinto adecuado para conciertos y otro tipo de acontecimientos que la ciudad necesita con urgencia. Que no se puede estar a expensas de malos remedos y que supone una necesidad básica para la vida de la ciudad. Estar preparados para cuando se dé esa circunstancia nos ahorraría perder más tiempo del que ya nos han llevado tantos dimes y diretes, tantos postizos provisionales (carpas multichachiguays y demás) que sólo dejan un mal rastro de dinero mal utilizado.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 11 de noviembre de 2015