domingo, 14 de julio de 2019

Magia Alternativa









Crítica. Música. -Magia alternativa”


EL PUEBLO CONTRA FERNANDO ALFARO Y ANTONIO ARIAS
Jardín Botánico, Gijón.
Viernes 12 de julio de 2019.

La pregunta siempre recurrente ante todo artista: el proceso creativo y todas sus manifestaciones. Esa y más cuestiones se plantean y recorren un show único en su especie donde dos de los creadores de una generación perdida pero con tanto que decir, se desnudan ante el público sin tapujos, con una honestidad tal que ya quisieran otros para sí.


El resultado es una sesión inusual, un combate a dos donde el k.o. le llega a la audiencia, atónita ante las revelaciones de cómo surgió tal canción, o cómo un tema vino a través de un amigo torcido que se dejó llevar por la mala vida hasta el fin de una muerte. En ese estado, al borde del precipicio, en las entrañas de la existencia, es dónde se encuentra un lugar donde Fernando Alfaro y Antonio Arias se citan para dialogar sin complejos de todo. De lo que pudo ser, de lo que no fue. De los amores vistos según su prisma, el de Alfaro con “Efervescente”, el de Arias con “La Curva de las cosas”, en un ejercicio estimulante y revelador.



Las cervezas sobre la mesa, uno a cada lado con su acústica, un tono a veces confesional, otras retador, siempre en la simbiosis de quien tiene tantos puntos en común, deviene en un fluir por el mismo río: Leonard Cohen y su “Hallelujah”. Porque ambos coincidieron: uno en “Omega”; otro, antes – y bien que se lo reprochó Fernando – en “Family Album I”, el gran minilp de versiones de Surfin´ Bichos. Luego, llegan historias paralelas, como el “Santos que yo te pinté” de Los Planetas, apócrifa letra de Antonio y sus derivadas en Los Evangelistas con esa espeluznante canción basada en un poema de Manuel Machado “Yo poeta decadente”, que Arias desgrana con la descarnada lucidez de aquel que vive esa historia de fatal desamor. La piel se pone de gallina.



Hemos dado vueltas y vueltas hasta llegar a lugares insólitos como los que nos proponen Fernando Alfaro y Antonio Arias. Si esto fuera suficiente (y justo) para recuperar toda la cosecha que han dejado en tres décadas – con sus altibajos, sí, pero siempre rayando al máximo nivel de exigencia – ya valdría la pena el encuentro, este gran encuentro.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: ALBERTO CEAN

Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 14 de julio de 2019

sábado, 13 de julio de 2019

Noche en el Botánico de Gijón


viernes, 12 de julio de 2019

Entrevista con Fernando Alfaro y Antonio Arias


"Somos como dos bandoleros que trabajan desde su refugio en la sierra"

"El Pueblo contra Fernando Alfaro y Antonio Arias: un show inusual que confronta a dos grandes del rock, abre hoy Los Rincones del Botánico.


Este viernes se presenta, como apertura del ciclo de conciertos “Los Rincones del Botánico”, “El Pueblo contra Fernando Alfaro y Antonio Arias”, un show inusual que confronta a dos de los más grandes actores del rock alternativo español de las tres últimas décadas. “Lo de juntarnos partió de una idea ajena, del A+R que entonces compartíamos”, revela Fernando. “Mi teoría es que ya nos conocíamos, puede que no íntimamente o muy seguido. Comenzamos ensayando temas de cada uno con las acústicas, pero sin un proyecto de directo determinado. No parábamos de hablar, es necesario cuando vas a hacer algo en colaboración, así que los amigos como Miguel Ángel Blanca (Manos de Topo) y otros más que nos rodeaban nos comentaron que porqué no hacíamos eso mismo en directo, con las acústicas y cercano.” apunta Antonio. 



Y la aventura comenzó. “Desde el primer encuentro que tuvimos, allí empezó una tormenta. De canciones, de palabras y de historias. Aquello funcionaba como una obra de teatro y como una avalancha. Y decidimos llamar a Miguel Ángel, un guionista que pusiera orden en todo aquel caos. No es un guión estricto; improvisamos mucho. Muchas de las mejores cosas ocurren por accidente”, concluye Fernando.





Podíamos haber enfrentado las canciones de forma más convencional, pero empezó a llamarnos la atención ignorar al publico e invitarlos a una sesión de intimidad con nosotros dos. Esa vivencia de entrar en las tripas de las canciones y su creación. Es una experiencia nueva, distinta a todo lo que yo he hecho antes.”, dice Antonio, que ha protagonizado con sus Lagartija Nick algunas de las páginas más innovadoras del rock español, como “Omega”, disco de referencia junto al gran y añorado maestro Enrique Morente. “¡Qué disco, qué momentos, había vivos tantos amigos que ya no están! Muy marcado por esa experiencia”.



Ambos artistas podrían ser incluidos en una generación perdida entre las efusiones de la movida de principios de los 80 y los albores del indie que comenzase a refulgir hacia 1994. Con la capacidad para sobrevivir y la libertad creativa como ejes. “La supervivencia la compartimos de manera particular Antonio y yo, y por eso hemos acabado encontrándonos. Somos como dos bandoleros que trabajan desde su refugio en la sierra.”, reflexiona Fernando, que ha liderado dos de los proyectos más sigulares del rock español: Surfin´ Bichos y Chucho. Para Antonio, “Éramos alternativos antes de la independencia y eso nos curtió en batallas que nos han enseñado a sobrevivir a situaciones muy duras”.




Fernando resalta de Antonio que “es un músico de gran capacidad. Pero lo que más me ha llamado la atención es su hambre por aprender y lo buen maestro que es, a la vez. Es como abrir un armario y que sea, en realidad, una puerta abierta al mundo. A mí no deja de sorprenderme y también ocurre esto en nuestros shows.”. Antonio de Fernando destaca “su distintivo arte y voz, me alucina como coloca su voz en todos los formatos… es único. Es un gran compositor y muy profesional, pero, sobre todo, me quedo con su hermandad. ”

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el viernes 12 de julio de 2019




miércoles, 10 de julio de 2019

Chucho "Cirujano patafísico"

lunes, 8 de julio de 2019

Tiempos viejos, tiempos crueles



Crítica. Música. -Tiempos viejos, tiempos crueles”



ILEGALES
Festival Metrópoli, Gijón.
Sábado 6 de julio de 2019.

No, ya no son tiempos nuevos, ni tampoco salvajes. Llega el retroceso cíclico tras la doma y hay que regresar al filo, al punk, a situarse justo en el lugar donde el rock vuelve a manifestarse como elemento necesario para rebelarse. Sí, suena a antiguo, pero contemplando el panorama donde regresa Eurovisión, se perpetúa OT y las noches se ocupan con impostores creados para esquilmar a los autores más modestos, quizás sea imprescindible ceñirse a las guitarras, a las pequeñas revoluciones privadas. Y, sin duda, no hay mejor banda sonora que la de unos recuperados Ilegales, tras atravesar su particular y bíblico desierto de cuarenta días (que fueron muchos más): la muerte de nuestro querido y añorado amigo Alejandro Espina, una enfermedad seria como la tuberculosis que afectó a Jorge Martínez, cambios de mánager, vicisitudes diversas que los obligaron a reinventarse, a buscarse en el fondo del pozo. Allí hallaron la piedra filosofal de encontrarse en un retorno a lo básico, a lo más directo, a la concreción, tras dar muchas vueltas alrededor de la nada.

Así se presentaron en el Metrópoli gijonés que nunca había visto en su escenario principal algo a lo que se pueda llamar “rock” con mayúsculas, sin excusas, sin historietas, directo al estómago y benéfico para todos los sentidos. La Fender Stratocaster Pink Paisley no tuvo descanso ni dio tregua en las manos del calvo avilesino, que sacó todo el provecho posible respaldado por un estólido elenco a tres, básico, contundente, ejemplar. Sin alharacas, sin innecesarios alardes más allá de la prodigiosa pulsación del guitarrista asturiano, Ilegales rescataron su leyenda, la honraron como sólo los muy grandes son capaces de hacerlo.

Ahora que contamos décadas con los dedos de la mano, ahora que vemos esfumarse las ilusiones de lo que pudo ser y no fue, ahora que vuelven los tiempos viejos que se empeñan en regresar con toda su crueldad, ahora es cuando más necesitamos que las guitarras, sin concesiones, sin vanas excusas, en toda la electricidad y contundencia que son capaces de ofrecer, sin domesticados acústicos para esos advenedizos que ocupan espacios que no merecen, sin impostores que no lo vivieron ni lo sentirán jamás, ahora es cuando más hacen falta conciertos como el que Ilegales desplegaron en la noche del sábado en Gijón.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 8 de julio de 2019

Reivindicados




Crítica. Música.-
Reivindicados”
LA FRONTERA
Carpa Café Continental, Mieres.
Viernes, 28 de junio de 2019

El efecto de un efervescente Mieres tiene su eco en el Café Continental, que, desde la más absoluta iniciativa privada, se marcó una estupenda velada de conciertos con bandas de la zona muy entonadas como Patapalo o Dirty Boogie y La Frontera de reclamo principal.
El veterano grupo madrileño mostró las virtudes – hoy perdidas – del rock de guitarras afiladas con memorables melodías. Contemplarlos ahora y verlos disfrutar de una segunda juventud quizás sea un síntoma de la reivindicación de unos tiempos que se apagaron demasiado pronto para ser barridos por la más absoluta mediocridad comercial. Aquella segunda mitad de los 80, lo que podríamos llamar la postmovida, alumbró bandas como La Frontera, pero también como La Granja o Las Ruedas, que aportaron grandes canciones para el rock español que hoy parecen irremediablemente perdidas para dos generaciones.
A esa reivindicación se aplicó el grupo que lidera Javier Andreu, recuperando muchos de los clásicos de su primer álbum homónimo (“Duelo al sol”, “Vivo o muerto”, “Cuatro rosas estación”, “Pobre Tahúr”), del esencial segundo “Si el whisky no te arruina… las mujeres lo harán” (la canción homónima, “Volverán los buenos tiempos”, “Judas el Miserable”) o su tercero “Tren de medianoche”, que completaba una trilogía que escribió algunas de las mejores páginas del rock en España (“Siete calaveras”). Apenas pasaron por el cuarto que les encumbró, esa “Rosa de los vientos”, donde ejecutaron un arriesgado cambio en su propuesta, tan sólo para recordar a “El Límite” y “Juan Antonio Cortés” y casi nada de su repertorio posterior. No hacía falta.
La Frontera nos devolvió, por unos momentos, con un brillante concierto, sólido y guitarrero, a esos años donde eran las guitarras y las canciones las que protagonizaban las vidas y los diales de las radios. En medio de la mediocridad reinante de los compases mínimos, de las inframelodías, de la chapucera tendencia de soniquetes con mentalidad deteriorada por el machismo y la brutalidad más absurda, encontrarse con un concierto como el de este legendario grupo madrileño, nos reconcilia con el sabor de lo vivido y de todo lo escuchado. Nos deja el buen aroma de los licores bien fermentados.
MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario “El Comercio” el domingo 30 de junio de 2019

jueves, 4 de julio de 2019

Eduardo Fajardo (1924-2019)




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martes, 2 de julio de 2019

viernes, 28 de junio de 2019

La Frontera "Al final de la noche"



Al final de la noche
desapareceré.
Sólo tendrás mi nombre,
no preguntes porqué.
Al final de la noche
me buscarás,
extenderás el brazo
pidiendo un poco más.
Y no me encontrarás,
entonces llorarás,
pensando a la vez,
como hacerme cambiar.
Dejaré la puerta
bien cerrada,
tanto como un partido de solución.
Y se que me odiarás,
pero no soportaría
a la luz del día
tu compañía,
a la luz del día.
Al final de la noche,
desapareceré...

miércoles, 26 de junio de 2019

Posavasos



POSAVASOS


Recuerdo lo vivido
como un vaso sin fondo,
un mapa descontrolado
hacia un hotel desconocido.

LAUREN GARCÍA. “La Muerte de la Tristeza” (Más Madera, 2019).

La Frontera "Si el whisky no te arruina, las mujeres lo harán"

lunes, 24 de junio de 2019

Michael Jackson en "El Comercio"

https://www.elcomercio.es/culturas/musica/diez-anos-michael-20190623020713-ntvo.html

Richard Hawley "Time is"



Where have we been to and what did you see?
Don't really know why but it doesn't bother me
Time is on your side right now
But time can change
What is it that you are wanting
And what are you hiding?
Do you know where it is you're going to
And hoping to find there?
Time is on your side right now
But time will change
As you are now
I once was
As I am now
You will be
Time is on your side right now
But time can change
Time is on your side right now
But time will change
To my storm bred sons
And my hurricane daughter
Who were born from sand
And to

sábado, 22 de junio de 2019

Aquí y Ahora



El Tocadiscos. -Aquí y ahora”


RICHARD HAWLEY “Further”
BMG
11 canciones. 17€.

Tras dos décadas de trayectoria en solitario, el de Sheffield se ha convertido en todo un clásico merced a una carrera ejemplar, repleta de grandes instantes y mejores canciones. Podría haberse conformado – nada menos – con que la etiqueta de crooner dibujase su currículum, pero no, se le quedaba pequeña, muy pequeña, en comparación a todo lo que alguien como él puede ofrecer. Y este trabajo lo demuestra: es capaz de moverse en un montón de registros sin que su propuesta palidezca.

De lo más vibrante (esa apertura frenética con “Off my mind”, “Is there a pill”) a lo más intimista (el desarmante “Not lonely”, una de esas maravillas a las que nos tiene acostumbrados), hay tiempo para desarrollar todo un magnífico single (“Alone”), a cantar al oído esos temas orquestados tan suyos (“My little treasures”), el glorioso crescendo de “Time Is”, y a conformar un álbum donde parece recoger todas las aristas que definen una obra cada vez más grande: rock psicodélico, baladas intimistas, pop exquisito.

En este noveno álbum parece haber buscado una renovación energética, canciones más directas, menos – aparentes – arreglos, pero siempre bajo su sello personal, con una impronta propia que le define como uno de los grandes. Y eso, en estos tiempos donde muchos que parecían imprescindibles flaquean, es una garantía, un valor en sí mismo.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "Culturas" del diario "El Comercio" el sábado 22 de junio de 2019

jueves, 20 de junio de 2019

Desvelo



XCI

DESVELO

La noche cerca

la vital angustia de tu mente,

con tus peores desaciertos,

con los más negros presagios

o simplemente, con lo que llevas dentro.

Levántate del lecho,

Abre los ojos al desconcierto

y busca en el libro salvador

que te devuelva,

un poco de resuello.

GERARDO LOMBARDERO. “El Alma Viajera” (Más Madera, 2019)

martes, 18 de junio de 2019

En "Atardece en mis ojos"


Atravieso

la noche desprovisto

del

vestido que proteja

mi

cuerpo envuelto en llamas.

Cuando

la luz es más opaca

y

las estrellas sólo brillan

en

el porvenir de la incertidumbre.

CEFERINO MONTAÑÉS “Atardece en mis ojos” (Camelot, 2019)

lunes, 17 de junio de 2019

Poeta en Portada


Mi aportación en forma de relato al libro colectivo "7Siete" (Trabe, 2019) en el que participan otros treinta y dos escritores comienza así y se titula "Poeta en Portada". Entero lo podéis leer si os hacéis con el libro al precio de 18 €, destinados a la Asociación Galbán.

POETA EN PORTADA

Diego Fuertes se despertó con un insoportable dolor de cabeza. Notó terribles estallidos dentro de ella, que se le clavaban como un rayo que le atravesaba todo el cuerpo. Abrió los ojos y percibió cientos de flashes que le deslumbraron antes de que pudiera darse cuenta de dónde estaba. Cuando, por fin, dejó de notar a las saetas lumínicas y su tortura, se incorporó sobre la cama y recorrió la extraña habitación con la mirada. Nada especial: una estancia lúgubre que parecía una pensión barata. Sin embargo, cuando dirigió la mirada a su izquierda, el pánico le invadió. A su lado, en la cama, yacía un cuerpo ensangrentado, con el rostro totalmente destrozado. Tiró de la sábana enrojecida hacia abajo y lo que pudo contemplar le aceleró aún más el pulso: la masacre sangrienta se extendía desde los pies a la cabeza. No sólo eso inquietó a Fuertes. Se trataba de un travesti, como inequívocamente mostraba el cadáver: los pechos asiliconados con rastros de navajazos en sus contornos, el colgante miembro viril, libre de heridas, como un testigo impasible de una verdadera masacre.
Fuertes, torpe aspirante a poeta, notó el sudor en todo su espigado cuerpo. Varios escalofríos le recorrieron antes de poder pensar con algo de claridad, pues los clavos seguían percutiendo en su cerebro y el temblor del pánico se iba apoderando de todo su ser. Escapar, se concentró en escapar. Escapar, escapar, escapar, se repitió a sí mismo como un mantra. Había que escapar como fuera de aquel lugar. Debía es-ca-par. Volvió a dirigir con su mirada un recorrido por toda la habitación. Descubrió un lavabo coronado por un espejo. Allí fue. En el reflejo, vio una estampa desnuda y casi tan ensangrentada como la de la cama. Probó suerte con el grifo para comprobar si funcionaba. Los segundos le parecieron horas. Finalmente, el agua manó y Fuertes comenzó a tratar de limpiarse las manchas rojas que se empeñaban en pegarse por todo su cuerpo. Volvió a mirarse en el espejo. Despeinado, con el pánico pegado en cada centímetro de sus ciento ochenta de altura. Trató de sonreír, pero sólo tenía ganas de exhalar un alarido de terror. Se lo pensó justo en el momento en que, tras darse varias veces con el agua en la cara, pareció recuperar algo de sensatez. Debía largarse de allí. Es-ca-par. Con calma. Sin que nadie le viera. ¿Qué hora era? ¿Cómo había llegado hasta allí? El blackout era de órdago, probablemente por el consumo compulsivo de drogas y de alcohol. ¿Y el día? Tampoco lo sabía. ¿El móvil? ¿Dónde estaba el móvil? Volvió a recorrer la estancia con ansiedad, el corazón parecía una bomba de relojería que iba a salírsele de sus entrañas. Las dos mesitas sólo conservaban restos de rayas, una botella de whisky barato a punto de acabarse. Ni rastro del puto móvil. ¿La ropa? ¿Dónde estaba su ropa? Fijó su mirada en el suelo, por el que se desperdigaban pantalones, calzoncillos, camisetas y chupas diversas. El aspirante a poeta, cuya última obra-performance “Jazz Desordenado” apenas había alcanzado la cifra de una decena de libros vendidos, revisó todo con manos temblorosas. Apareció un móvil en un pantalón: no era el suyo. Rebuscó frenéticamente, con la ira y el punto del ansia por el efecto de la droga sacándolo de sus casillas. Lo encontró finalmente en su chupa de cuero, su fiel tres cuartos. En un bolsillo interior, allí estaba. Revisó las llamadas: veinticuatro de su mujer, de la madre de sus dos hijos. Calista Gálvez, ese era su nombre, debía estar desesperada, por mucha costumbre que tuviera de las constantes juergas de su marido, por todas las infidelidades siempre que tenía oportunidad de pillar algo, por ese ego desmedido en desacuerdo con un pobre talento. Sí, él lo había arreglado siempre con unos poemitas zalameros, incluso un breve librito, con el propósito de una enmienda que no llegaba nunca, con unas vacaciones donde se mostraba tan encantador como cuando la sedujo.
Debía salir de allí como fuera. Con discreción. El móvil le informó que era un martes de febrero, 21, seis y media de la tarde, nueve grados de temperatura en la ciudad. El localizador indicaba que estaba en Oviedo, donde vivía, y que se encontraba en la calle Foncalada, en una pensión de la que olvidó el nombre en cuanto apagó el celular.

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MANOLO D. ABAD

"7Siete" (Trabe, 2019)

Trampantojo


TRAMPANTOJO

En esas fotos que tanto odiabas que te hicieran, observo el instante congelado de nuestros días de felicidad. Una quimera realizable, una lucha contra toda realidad posible. Un montón de sentimientos que hoy son sólo la ceniza del dolor, de todos los dolores, de la soledad irremediable que ensombrece mi corazón. De un fracaso absurdo por un empeño en pos del dominio.

Por querer ser más que el otro.

Por unos ritmos que casi nunca coincidían.

Por eso que llamabas un amor irreal.

Por cerrar los ojos a lo que se presentaba frente a nosotros.

Por creer que todos aquellos momentos de satisfacción eran un trampantojo.

MANOLO D. ABAD

Ilustración: MARTA FERMÍN

Incluido en el libro "Con-Sentidos" (Decero-Alternativas, 2019).




sábado, 15 de junio de 2019

Los Ríos de la Vida



El Tocadiscos. -Los ríos de la vida”


ALFREDO GONZÁLEZ “Afluentes”
Warner
11 canciones. 16€.

Alfredo González alcanza su sexto trabajo con un álbum de madurez total, la demostración creativa de esos artistas que logran evadirse de toda tara coyuntural para plasmar su universo sin ninguna cortapisa ni excusa. Un cancionero éste donde el asturiano despliega todas las esencias de su mundo, de lo más melancólico a los momentos más vibrantes, una suerte de clasicismo de un autor que conoce su lugar y sabe manejarse en sus logros con ese poso reposado de la sabiduría.

En una clave completamente distinta a su anterior, el vibrante “La paciencia del faquir”, este álbum ofrece una muy cuidada elaboración en cada arreglo de cada una de las once canciones que lo componen, que rayan en algunos momentos a gran altura, temas como la sensacional “La escalera”, “Mi propia despedida”, la más eléctrica “El punto del empate” o “Por Medellín”. La minuciosa producción de Pachi García Alis marca el tono idóneo del clásico que ya es, que se busca, no sólo pensando en los aires específicos de cada canción, sino otorgando una patina general a todo el trabajo.

Un paso más, otro paso adelante de un creador sobresaliente, con una personalidad propia que escapa siempre de todos los límites e imposiciones, entregando una obra cada vez más grande y reconocible.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "Culturas" del diario "El Comercio" el sábado 15 de junio de 2019

miércoles, 12 de junio de 2019

Hoy en Oviedo




martes, 11 de junio de 2019

Richard Hawley "Alone"



Do you know exactly how I feel
And you know, you're someone in my place
And you make me feel
So alone and unreal
Yeah it makes me feel alone
There could doves floating out in space
Alone, by this bridge staring across the lake
And it makes me feel
So alone and unreal
Yeah it makes me feel alone
Alone
Alone
Alone
And it makes me feel
So alone and unreal
Yeah it makes me feel alone
I hold an echo of your face
And you know, I shouldn't be in this place
And it makes me feel
So alone and unreal
Yeah it makes me feel alone
Alone
Alone
Alone

lunes, 10 de junio de 2019

Alfredo González "La Escalera




sábado, 8 de junio de 2019

El placer de la quietud



El Tocadiscos. -El placer de la quietud”

TYLER RAMSEY “For the morning”
Fantasy Records
10 canciones. 14 €.

El que fuera guitarrista y compositor de los esenciales Band Of Horses plasma en su cuarto álbum en solitario toda la esencia mágica de la tranquilidad. Situado en ese estado de ánimo que, en ocasiones, proporciona el rock de raíces americano, Ramsey desarrolla un cancionero donde todo nos conduce a lagos de paz y tranquilidad, alejados de escenas trepidantes, de luchas de poder, un lugar donde detenerse y reencontrarse con nuestro propio espejo.

Ya desde el maravilloso inicio con la deliciosa “Your whole life” nos damos cuenta de que entramos en una dimensión espiritual alejada del bullicio y de las competiciones vacuas, aguas tranquilas en las que sumergirse y detener el tiempo para recuperar la forma de ser. Del Neil Young más tranquilo a los Byrds o los Love desplegando magia a manos llenas, y sí, por supuesto, aquellos pasajes encantadores de su antigua banda Band Of Horses, Ramsey se marca todo un recital de canciones para susurrar en amaneceres de ensueño o en atardeceres repletos de promesas, temas para perdurar al margen de cualquier trepidación coyuntural.

Uno de esos álbumes que sonarán y sonarán inagotables gracias a piezas como “Breaking a heart” o “The bottom of the sea”, elevándose como gigantes por encima de cualquier consideración temporal, con la grandeza intrínseca de su carga de sentimientos.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "Culturas" del diario "El Comercio" el sábado 8 de junio de 2019

viernes, 7 de junio de 2019

Los Ruidos "Las calles de Gijón"

Narciso Ibáñez Serrador (1935-2019)


Johnny Winter "Life is hard"



Life ain't easy It's a long, hard, rocky road Well it's dog, dog eat dog And survival of the fittest so I'm told No matter how you try Life is hard and then you die This old world is a tangle You can't trust your closest friend You know the devil wears a blue dress And she's out to get you in the end I can't count the tears I cried Life is hard and then you die Yeah, it's hard... Everybody... Got their own cross to bear Black or white, rich or poor You know the blues is everywhere (everywhere) Just keep reachin' for the sky Life is hard and then you die

Dr. John (1941-2019)

sábado, 1 de junio de 2019

Reflejos


El Tocadiscos. -“Reflejos”

DA LOMA “El Espejo”
Limbo Starr
10 canciones. 10 €.

Hablamos de un álbum debut que no se sostiene bajo las coordenadas de un disco nuevo de una formación nueva. Aquí hay un trabajo previo de muchos años, labrados con la paciencia de un corredor de fondo, más bien de maratón. A David López lo conocimos como componente de uno de los grupos históricos de la era dorada del indie (bien alejado de lo que hoy no deja de ser un trasunto del pop-rock más convencional) Kebrantas, y también como avispado ejecutivo de la RCA que apoyó a Los Planetas. Destinado a seguir al otro lado del espejo, como impulsor del sello Limbo Starr que tantos buenos momentos ha proporcionado – Chucho, Nacho Vegas, Tachenko, por sólo citar a tres – salta a la palestra con un trabajo donde se comprueba cómo una propuesta pensada a lo largo de un lapso de tiempo suspendido a través de los años puede proporcionar resultados sorprendentes.

Bajo una producción lo-fi que podía haber optado por engrosarse con crujientes y densas bases, nos detenemos en instantes que ya parecían perdidos en estos años de épica existencial. Sólo por la maravilla velvetiana de “Del Revés”, ya valdría la pena detenerse en un álbum donde se abrazan todas las formas perdidas en el tránsito hacia el éxito de quienes se llamaban indies y terminaron siendo impostores: space-rock, post-punk, pop afilado… Todo un catálogo de independencia alternativa a seguir.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "Culturas" del diario "El Comercio" el sábado 1 de junio de 2019

Hoy en Mieres


Roky Erickson (1947-2019)


jueves, 30 de mayo de 2019

Guadalcanal Diary "Jamboree"



In lovely memory of Jeff Walls.

Peter Case "Two Angels"

miércoles, 29 de mayo de 2019

Lowell Thompson & Crown Pilot "The love You had"

Da Loma "Del revés"

lunes, 27 de mayo de 2019

The Amateurs "Time to speak and write"

Antídoto



El Tocadiscos. -Antídoto”


LAS ODIO “Autoficción”
Desvelo
11 canciones. 12€.

Afrontar el muro de un segundo álbum tras haber llamado la atención como pocas formaciones, siempre es un reto y Las Odio, el cuarteto madrileño, lo asume sin ambages para firmar una colección de canciones donde profundizan en su propuesta con la solvencia necesaria para no ser consideradas un mero hype de temporada. Tal y como están las cosas, exponer que un grupo trate de superarse y enriquecerse musicalmente, ya debería ser tenido en cuenta. Si, encima, se las considera las adalides del feminismo, intentar ser más que una simple etiqueta manida ya supone un paso de gigante.

Ironía, crítica, un sonido sin concesiones más que a sus propios designios, ya hablan de un conjunto que se busca y que se encuentra en el lío, sacando de cada turbulencia un estímulo sobre el que recrearse y crecerse. Del post-punk más afilado al punk-pop más contagioso, Las Odio se valen de todo tipo de recursos para retratar una realidad conformista y buscarle todas las burbujas más infecciosas e incómodas. Títulos como el inicial “Lo quiero todo”, “Meritocracia” o “El final de la fiesta” hablan a las claras de que con ellas la zona confortable no va a existir nunca. Frente al cómodo pseudoindie de épica generacional, bien está este antídoto con el que derribar a apoltronados clichés que llevan aburriéndonos desde hace demasiado tiempo.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "Culturas" del diario "El Comercio" el sábado 25 de mayo de 2019

sábado, 18 de mayo de 2019

El Salto



El Tocadiscos. -El Salto”

DELRÍO “Si después me llamas”
Verano 96 Records
10 canciones. 12€.

Existe un momento en la vida de un artista en el que debe asumir el reto de superarse, de cambiar de alguna forma incluso, para crearse nuevos atractivos, para mejorar. El asturiano David del Río ha asumido ese desafío en este nuevo trabajo y ha salido vencedor. Tomar riesgos, incidir en la búsqueda sonora y engrandecer la propuesta. Todo ello hubiera sido imposible sin la presencia de Germán Mingote, que se marca un verdadero recital como multiinstrumentista (guitarras, bajo, batería, pianos, percusión, hammond, producción) enriqueciendo las composiciones para otorgarle una textura sonora mucho más sólida.

Beneficiado por ese impulso, este nuevo álbum supone un salto, un gran salto en la propuesta de delRío. La frágil voz de David se encuentra con un armazón sonoro que aumenta el valor de canciones como la que da título al álbum, “La noche que nos dejó Tom” - sentido homenaje a Tom Petty -, “A salvo cuando duermas” o “En deuda contigo” (enriquecida con el hermoso saxo de Rubén Sánchez).

La detallista, minuciosa e inteligente producción de Germán Mingote termina de realzar el conjunto de este álbum donde delRío efectúa un paso adelante, un gran paso adelante de un gran trabajador del rock americano en clave folk-rock eléctrico que va encontrando su sitio, una voz propia.
MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "Culturas" del diario "El Comercio" el sábado 18 de mayo de 2019

miércoles, 15 de mayo de 2019

Hugo Race Fatalists "Bow & Arrow"

martes, 14 de mayo de 2019

Parálisis Permanente: El Mito y las Sombras


El 14 de mayo de 1983 moría en accidente de tráfico Eduardo Benavente, líder de uno de los grandes grupos del rock español: Parálisis Permanente. Bastantes años después, tuve la suerte de ilustrar con mi texto esta ilustración que el gran Joaquín Ladrón hizo para su libro "Songbook" (Ruta 66, 2006). Aquí os dejo mi texto.


PARÁLISIS PERMANENTE: EL MITO Y LAS SOMBRAS
El escaparate de la movida era eso: un escaparate. Grandes almacenes de modas importadas de Londres que nos devolvían a un mundo del que el pop había permanecido alejado demasiado tiempo. Popularizados trajes y colores, llegó el turno de los tonos oscuros, de la frialdad, de los amaneceres atechados bajo cielos grises, de las tormentas y de la depresión. Siniestros y depresivos reunidos en los mismos escalofríos, con o sin la droga de moda. La mente puede ser más poderosa que todo eso, que unos mágicos polvos blancos que pretenden entregarnos el agua y el vinagre que los viejos románticos consumían para conseguir que su piel palideciera como la de un vampiro. Pero la vía rápida de ascensión a mito es la muerte, dejar un bello cadáver antes que los gusanos de la envidia o de los errores lastren para siempre el trampolín hacia la fama con un rencoroso olvido.
Así llegamos, casi sin darnos cuenta, al final de la historia sin haber hecho ni una sola referencia al mito ni a sus sombras. En mayo de 1983, Eduardo Benavente pasaba a ser leyenda gracias a una vida segada por un accidente de tráfico. La línea oscura trazada por Parálisis Permanente, desde el psychobilly de “Un día en Texas” a la estilizada negritud de “Jugando a las Cartas en el Cementerio” se veía truncada para siempre. Su compañera, la espectacular mujer que había prestado su cuerpo a la portada de su álbum El Acto (1982), Ana Curra, trató de superar la pérdida con aquellos Seres Vacíos que algún día habría que revisar en su belleza, y emprendió un viaje a los subterráneos más ajenos al olimpo de las estrellas. En esos sótanos podía haber caído el último, póstumo single, el criticado pero memorable “Nacidos para Dominar”, pleno de una ambición que parecía evolucionar al margen de unas modas que engrosaban grupos como Décima Víctima o Ceremonia.
Los tonos oscuros pasarían de temporada, sustituidos por el pop colorista, como el invierno da paso a la primavera y sólo perduraría el mito, un puñado de canciones y la figura torva de un cuervo sobre una tumba con un epitafio que anunciaba el fin de la movida, de los buenos tiempos y el advenimiento de lo hortera institucionalizado a través de una caja tonta y unas radios compradas y maniatadas para siempre.
MANOLO D. ABAD

Publicado en el libro "Songbook" (Ruta 66, 2006)
Publicado en el libro "Rec-Capitulación" (Turbulencias, 2018)

Iván de Santiago escribe sobre "Sucedió en Oviedo"


Hoy martes 14, en su columna del diario "El Comercio", el escritor Iván de Santiago escribe sobre la Ruta Gastroliteraria de "Sucedió en Oviedo".

"SUCEDIÓ EN LIBROVIEDO"

Por IVÁN DE SANTIAGO

Cuando me siento a escribir estas líneas me doy cuenta de que es el cuarto consecutivo que hablamos de Cultura y eso, permítanme que me alegre, ya es una gran noticia. Que conversemos de actividades culturales en esta ciudad y esta región, y no sólo de alguna debacle económica, política o demográfica, ya es suficiente para alegrarse y quizá cerrar un párrafo con un emoticono de alegría.

Saben ustedes que se celebra LibrOviedo desde el pasado viernes en Trascorrales. Siempre comentamos algo al respecto en estas páginas. Y saben ustedes que hace mucho tiempo que los libros se venden mal, y que, por supuesto, no se venden solos.



Hace tiempo que las presentaciones, las giras, las entrevistas, las redes sociales, son un instrumento imprescindible para que, los que seguimos tan locos como para hacer literatura en esta tierra, podamos vender libros. Y con ello, abrir la mente a nuevas ideas, proyectos, actividades, que hagan que los lectores participen de lo que se cuenta en las novelas, a convertirles en nuevos protagonistas, saltando de las páginas a los lugares en que se ubican, transformándoles en detectives, en malvados, en amantes secretos, en héroes o en villanos.



El pasado sábado, dentro de LibrOviedo 2019, tuvo lugar una ruta literaria por los escenarios de "Sucedió en Oviedo", ese magnífico libro de crímenes de aventuras, de amores, de muchas cosas que no les cuento (lo tienen en Trascorrales hasta el domingo para saciar su curiosidad) que tienen como escenario las calles, plazas y bares de nuestra ciudad.



De la mano de Lauren García, Marcelo García y Manolo D. Abad, recorrimos varias calles y plazas que se reproducen en las páginas de esa antología de ovetenses que colocaron sus historias en ellas. En las que conocen y dominan, en las que viven diariamente, por las que circulan a altas horas de la noche y donde, en sus relatos, llevan a sus personajes.



Y allí, en una mañana preciosa de mayo, avanzamos en grupo por los lugares en que Ovidio Parades sitúa a su personaje en un bar en la plaza del Riego, donde Marcelo García lleva a uno de los suyos tangencialmente por la calle Mon (inevitable, por supuesto), donde Lauren García lo transporta a El Campillín, donde Manolo D. Abad nos contó qué significa para él y para sus creaciones la plaza del Sol, tan distinta ese sábado a las doce de la mañana del mismo sábado doce horas después. Y caminamos por Oviedo, y sucedieron cosas, y hablamos de literatura. Y de crímenes, y de robos, y de aventuras literarias en una ciudad eminentemente literaria. Y pasamos frente a Ana Ozores, y saludamos a William B. Arrensberg, y comentamos cien relaciones de bares y literatura, de parques y literatura, de oscuras calles y literatura.



Y todo fue literatura, y eso es lo importante. En el escenario maravilloso de esta ciudad y de mano de cuatro magníficos anfitriones, nos sentimos protagonistas de una aventura. Esa es la magia de la literatura. Nos transforma en personajes, y ese papel no hay dinero que lo pague. Es novela, es relato corto, es Oviedo. Poco más se puede pedir.