miércoles, 27 de septiembre de 2017

lunes, 25 de septiembre de 2017

El regreso de los "resucitadores"



Crónicas de Vestuario. -

"El regreso de los resucitadores"


Avisaba Juan Antonio Anquela durante la semana sobre el partido-trampa que suponía el choque frente al Albacete y sus temores se hicieron realidad en un encuentro espantoso sobre el que se impone una reflexión profunda. Sin dramatizar, sí, pero estudiando cómo la falta de actitud puede conducir a una catástrofe como ha sido la derrota ante el entonces colista. Está muy bien mostrar fortaleza en casa. Está fenomenal y llena de orgullo rivalizar (y vencer) a equipos que van de líderes, pero si ante un equipo en ruinas como el Albacete no se le machaca y se le ofrece la posibilidad de levantarse, perdiendo el control del partido y con una actitud errática, por no decir que indolente, poco podremos creer en que esta sí puede ser nuestra temporada. Ilusionar a una afición llena de esperanza.

Como en un dejà vu de la campaña anterior, el Real Oviedo volvió a tirar una primera parte frente a un rival envuelto en las dudas de su posición en la tabla, con una atonía y falta de profundidad lamentables. Con un público en contra y sin aportar nada que no fueran balonazos a la zona de Zozulia. Contagiados los azules se empeñaban en lo mismo, buscando entrar por el centro, desdeñando las bandas, sin ritmo, velocidad ni control. Y, además, sin tirar a puerta ni una sola vez. Lo peor que se le ha visto al once azul en todo lo que llevamos de temporada y partidos de preparación.

La segunda parte comenzó con un equipo algo más animado, intentando la profundidad y lanzándose bien al contragolpe -otra de las asignaturas pendientes del primer acto- como en un uno-contra-uno que marraría Aarón Ñíguez tras un pase genial de Saúl Berjón. Con esa leve mejoría llegó el gol tras una rechace del guardameta albaceteño después de un corner que culminó con nitidez Christian Fernández. En vez de mantener el control del partido, éste se desmadra tras una acción entre Héctor Verdés y Zozulia. El polémico ucraniano levanta al central y lo saca de los límites del terreno de juego tras una fuerte entrada. Rifirrafe entre varios jugadores que saca al equipo del partido e impulsa al queso mecánico, hasta ese momento queso algo rancio y nada mecánico. Al golazo inapelable de Bela siguió el lanzamiento -sin que nadie lo tapase- desde la frontal de Quim Araújo que se tragó un Juan Carlos muy desafortunado durante el regreso ante su exequipo. Dos minutos antes, Linares había tenido la sentencia en un remate de cabeza limpio que tocó la cruceta.

No llegó la reacción a pesar de que los cambios buscaron frescura. El centro del campo no carburó nunca y la deseada profundidad tampoco se halló. La conclusión es clara: si a un equipo alicaido no se le sentencia, si se le deja crecer mientras transcurren los minutos con atonía, casi desdén, se conceden todas las papeletas para estar a expensas del azar. De un zapatazo genial o de una cantada de un portero que no presenta su mejor estado de forma ni se le ve con confianza. Tiempo de recapacitar. Tiempo de levantarse y reaccionar. Como dijo Theodore Roosevelt: “Es duro fracasar, pero todavía es peor no haber intentado la victoria”. Esperemos que sea la última vez en mucho tiempo que hayan regresado -desde las catacumbas de la pasada campaña- los “resucitadores”.

MANOLO D. ABAD
Foto:J. L. G. FIERROS

 

Elbow feat John Grant "Kindling (Fickle flame)"



Had a circular saw blade
Where I should have had a heart
I was trusted, I adored her
And I tore it all apart


Twin moons on a millpond
From a tumbledown barn
I can still taste the heat of the sun on her skin in my arms


I could fold to the cold of these
January streets
But your smile in the half-light was
Pure pillow print cheek
I will be far away for a while
But my heart’s staying put
Warming and guarding and guiding
The one that I love
Warming and guarding and guiding
The one that I love

[Verse 4]The silence and the waiting and the rush of all aboard
Fifty souls to a carriage and the rush of all aboard
Fifty souls to a carriage I´m trying hard to be ignored
Then my telephone shakes into life and I see your name
And the wheat fields explode into gold either side of the train
And the wheat fields explode into gold either side of the train
And the wheat fields explode into gold

domingo, 24 de septiembre de 2017

Adiós a Ojanguren




Vinilo Azul. -
Adiós a Ojanguren”

En plenas turbulencias veraniegas, mientras demasiadas cosas se estaban agitando en mi vida y en mi corazón, una llamada de un número que no tenía archivado se empeñaba en sonar. Debió ser a la tercera o cuarta ocasión en que ese número probó suerte que acabé por responder. Eran de la Librería Ojanguren. Querían liquidarme los ejemplares de “Viajes al fondo del precipicio” que habían vendido. ¿Hacía cuánto de aquello? Ya cinco años de la edición de mi segunda obra. No les había dejado ni mi tercera publicación -”Elevator”- ni la cuarta y última -”Justos por pecadores”. De aquella había decidido concentrar las ventas en unas pocas librerías. Aún recordaba la emoción de contemplar “Viajes...” en su escaparate. No había pasado por allí para recoger la liquidación porque sabía de su mala situación económica y, cuando supe que iban a cerrar, pensé qué narices, que se queden ellos un dinero que no cambiaría mi vida.

Sin embargo, ante tal empeño, no me quedó otra que recoger un puñado de euros y cinco ejemplares no vendidos. Mientras hablaba con una de sus empleadas, me invadió una profunda melancolía, de otros tiempos pasados, de otros tiempos completamente distintos. Traté de recordar mis primeras veces allí, abrumado por todas las estanterías que invocaban un respeto reverencial al libro. Un culto al que uno se entregaba con pasión, ayudado por la escenografía del lugar y por las múltiples posibilidades de hojear algunas de las publicaciones. Supongo que a quien no haya conocido los tiempos donde no existía internet y en los que no había la ocasión de conseguir el escaparate del mundo con un clic, todo esto le sonará a chino. Pensará, incluso, que vaya estúpidos, ¿no? Emocionarse por estar en una librería y poder hojear libros diversos, ya fueran de literatura, de música, de cine o de historia. Así son algunas de las pérdidas de este nuevo mundo informatizado y, tantas veces, sin alma. Porque hojear (y leerse) aquellos libros de letras de Tom Waits, las biografías musicales de la Editorial Júcar, trastear con los ejemplares de la “Etiqueta Negra” o de la “Etiqueta Roja” de la misma editorial o mirar al interior de la “Guía del Vídeo-Cine” para encontrar una película y su ficha, era ya un placer único, especial y prácticamente inédito hoy.

Se va la Librería Ojanguren víctima de unos tiempos que transforman todo, desde nuestras relaciones personales hasta la propia vida en la ciudad. Siempre que voy a casa de algún amigo o conocido voy instintivamente a curiosear en su biblioteca, en los libros, discos o vídeos que almacena. El otro día sentí una enorme desolación cuando el anfitrión me mostró una caja negra donde guardaba su biblioteca, su música, sus pelis. Una caja negra de desamparo para quienes escribimos, para los que necesitamos la luz o las sombras de un libro, un disco o una película. Una caja negra que engulle librerías como Ojanguren a la que dijimos adiós hace unos días en la ciudad. Una caja negra, de un fondo abisal negro, de un agujero negro, que ya ocupa su lugar antes de comenzar a subir la calle del Peso desde ahora.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "D-Oviedo" del diario "El Comercio" el domingo 24 de septiembre de 2017

sábado, 23 de septiembre de 2017

En fiestas


Vetusta Blues. -
En fiestas”

Me ha sucedido en este San Mateo y no sé realmente por qué. Me he fijado en aspectos que, quizás por las efusiones nocturnas, no lo había hecho hasta la fecha. Ocurrió tras el desfile del Día de América. No son lo mío ni desfiles ni cabalgatas ni carrozas ni similares, si acaso me quedaba estupefacto ante las fotos y las imágenes en vivo de los haigas, esos enormes vehículos tan raros de ver por las calles de la mayoría de ciudades españolas y que se pasean ese Día, con su majestuosa estampa de poderío motorizado.

Paseaba por las calles del centro, desde el trabajo a mi domicilio, al tiempo que observaba el concienzudo y eficaz trabajo de los servicios de limpieza, mientras observaba los rostros de ilusión, incluso de felicidad de niños y padres, de pequeños con sus abuelos. Un trayecto en paz, un tránsito con -parafraseando a Pablo Moro en esa bella canción “Gente feliz”- casi todo el mundo “moderadamente feliz”. Y no podía borrarme las imágenes del odio loco en Barcelona, en Londres, en París... sin encontrar razones, pensando en cuánto están cambiando nuestras vidas. Las propias y las ajenas.

Sentí muchas ganas de disfrutar de la vida más que de la fiesta. Llegué a mi casa, me senté en el sofá, zapeé los canales despistado, me puse una canción y preparé la cena. No, ya no saldría a beberme la noche porque muchas cosas han cambiado en estos meses y parece que otras muchas deberán cambiar. Y en este tránsito extraño, donde los reveses han de ser encajados con entereza, donde la incertidumbre volverá a oscurecer amaneceres, donde el trabajo arduo no parece haber servido de mucho, apenas me queda tiempo para fiestas. Sólo para asistir como un observador -sobrio o ebrio- de la fiesta de los demás, como si no me perteneciera, ausente de otro empuje que el de quedarme como estoy, de que nada más llegue para hacerme perder el equilibrio tan buscado.

Suena el “All tomorrow´s parties” de los (no diga “la”, aunque sea de los que siempre lo dicen) Velvet Underground como esa banda sonora que ilustra lo último que queda, cuando en un intento desesperado, uno intenta dejarse embriagar sólo por el bullicio, sólo por los rostros felices de niños y mayores. Sigo aquí, en mi ciudad, en Oviedo, donde siempre quise estar. Mi ciudad sigue en fiestas y me alegro de que haya quien pueda disfrutarla. Felices y en paz con el mundo y consigo mismos.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el sábado 23 de septiembre de 2017.

jueves, 21 de septiembre de 2017

San Pateo (Año2). Día 7. "Bienaventurados sean"



San Pateo (Año 2). -

Día 7. "Bienaventurados sean".


Sólo a mí se me ocurre meterme en El Fontán a comprarle un ramo de flores a mi madre. La barahunda se ha juntado en torno a unos señores que cantan -de forma un tanto extraña- una especie de coplas que deben dar mucha risa, a decir de la reacción del público, del numerosísimo público que ya abarrota la plaza del Ayuntamiento. Creí que podría atajar pasando por allí, pero no, no y no. Parece ser que se llaman Chirigotas de Cádiz y traen consigo un aire extraño del sur. Un aire de buen rollo, pero mi vida y yo bajamos hacia un fondo que no requiere sonrisas ni cantinelas. Es el fondo de mi ser en el que trato de buscar y no encuentro. Sólo busco otra luz al final del túnel. Otra más.

Al final, arrastrado por la marea -que no mareona, ¡nunca con la apropiación!- ni flores, ni compra, ni ná de na. Arrastrado, otra vez, por las mareas -no confundir, mira que lo repito, con la mareona- hago un tour especial calle del Peso abajo hasta llegar a la plaza del Riego sin mácula. Observo el hueco dejado por la Librería Ojanguren, uno de esos huecos terribles, como un agujero negro de la sabiduría y de la memoria que nos arrasa a todos y sigo, camino a casa. Sólo hay verduras, magníficas verduras, y cocino una especie de ensalada. Más los imprescindibles trigueros, claro. ¡Póngase el pimiento crudo, gran descubrimiento de mi hermana! Hay salsas para que todos los colores brllen. Un flashback me recuerda París y a Ex pero la música consigue liberarme. Suenan los Long Distance Operators.

Se hace tarde para llegar a Molly Burch, que viene con banda completa: guitarra-bajo-batería. Evoca uno grandes conciertos acústicos, e irremediablemnte llega a los ciclos "Intersecciones" guiados por mi querido amigo José Luis Cienfuegos. Si viste a Robyn Hitchcock o a Howe Gelb, todo lo demás, en acústico, te parecerá poco. Por fortuna, la británica, un cruce entre Mazzy Star y las canciones que Angelo Badalamenti compuso para Julee Cruise, nos deleita con su encanta, un notable guitarrista y un concierto con gotas de magia folk-rock.



Vivir en Oviedo y en el centro tiene estas ventajas. Me da tiempo a llegar a mi casa y prepararme unos trigueros, abrir un tomate y compaginar la improvisación con un toque básico de queso, al que le añado una salsa picante asturiana que me tiene fascinado. Cuando llego a la plaza del Paraguas, sin excesivos agobios entre la gente, ya están Fasenuova desencadenando su torbellino electrónico. Recordaba a dúos electrónicos como Suicide y D.A.F. a propósito de MyVestal y al primero que me encuentro es a un Marcos Pérez horrorizado ante el espectáculo. Bien, me digo a mí mismo tras franquear la puerta del Paraguas donde me recibe Jorge. No, no hay vivo rosado. Aprovecho para darle una pequeña lección magistral sobre el tema, con la esperanza de que la próxima vez se haga con una botellita.



Sobre las tablas, Fasenuova tratan de empatizar ante un público gélido, tan gélido que podría convertir en hielo los icebergs deshechos en los últimos años. Avelino, al final, se calienta como hace tres años en la plaza de Feijoo. Y vale la pena verlos, introducirse en su propuesta, que va más allá de etiquetas, en la línea de los mejores. Hay un hecho diferencial, como Alan Vega en Suicide, como Gabi Delgado en D.A.F., y ese es Avelino, pura cuenca destroyer. Acaban, demasiado pronto, joder.


Me ha sabido a poco, a muy poco. Toca bajar hasta la plaza Feijoo al Concurso de Rock, que si no Enrique Patricio me va a echar la bronca. Allí tocan The Electric Buffalo que se han soltado en su twitter con una declaración absurda sobre Alejandro Blanco "Espina", que da nombre al Concurso de Rock y que nos dejó hace dos años marcando una huella indeleble en toda la escena. Gracias a los esfuerzos del que suscribe y de David Morei se consiguió que este concurso llevara su nombre como homenaje a una gran persona, de modo que no entiendo que vayan a tocar y no se le rinda el más mínimo recuerdo. Igual se lo dieron y todo. No sé. Sólo estaba rememorando con amigos comunes como Magüi Roldán y Manolo Carou, los días felices del Paddock en que no había mezquindad, sólo buen rollo.



Acaban y me acerco a La Folixaria donde me tomo unas cervezotas con Celso Miranda mientras veo a los Electrónicos 2000 -recurrente nombre para todo ovetense que se precie-, dúo al salto como los White Stripes. Rockeros cavernícolas molones. También se pasa Sara Arenillas que acaba de leer su tesis doctoral sobre el glam-rock. ¡Qué tiempos! Ahora puedes permitirte eso... No echo de menos mis tiempos universitarios más que por mi querida compi, amiga, tantas cosas, holandesita Mickey Van Helden, pero, es cierto, el paso del tiempo permite que en musicología se renueven las cosas y se quiten las telarañas, poco a poco.


A todo esto: no he hablado de los fuegos artificiales. ¿A alguien le gustan? ¿A alguien le apasionan?

A mí no, la verdad.

MANOLO D. ABAD

Hoy, la recomendación musical me lleva a Granada, con un querido amigo a la voz como Antonio Arias, adaptando una letra del enorme Manuel Machado, que me llega muy profundo (excepto en lo de los toros y esas movidas). por guardar pena y pena, cuántas lágrimas, que hasta los raíles del tren me hacen llorar...


miércoles, 20 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Dia 6. "La noche del reggaeton asesino"



San Pateo (Año 2). -
 Día 6. "La noche del reggaeton asesino"

No sabía cómo había llegado allí, pero estaba. En el "Rincón Cubano". Si está al ladito de mi casa, ¿cómo es posible que no recuerde cómo he aterrizado en este chiringuito? Los altavoces vomitan una música latina, de voces vocoderizadas y mensaje... mejor no les explico nada del mensaje, venía a decir algo así como "Hoy me la llevo a toas de rehén/ Bájate la falda/ Quítate el sostén". ¡Que yo no soy Víctor Lenore, por favor, esto es... inauguantable! Pero, ¿qué narices hago yo aquí? Traté de avanzar entre el nutrido público, pero apenas conseguí moverme unos metros. El musicón proseguía: "No estamos rústicos, mamá/ Estamos exóticos", metiéndose cada vez más en mis oídos y haciéndome estremecer de dolor. Creía que me iba a estallar la cabeza, como en esa película de David Cronenberg "Scanners". Tenía que salir de ahí. Craso error: estaba atrapado. Empujé con fuerza llevándome por delante a un grupo de chavales con camisetas ajustadas a la altura de sus biceps. 

-¡Eh, compay, un poco de educación!



Seguí, debía salir de ahí al precio que fuera y alcanzar el "Pinón Folixa". Así podría descansar, quitarme esa sensación de que mi cabeza iba a estallar de un momento a otro. A mi espalda se oían gritos. "Hijo de la gran...". Me di la vuelta. Cuatro de los mocetones anabolizados trataban de acercarse a mí. Tenía que llegar al Pinón como fuese. ¡Y dejar de oír el soniquete machacón!: "La primera se desespera/ Se encojona si se lo echo afuera/...
Por favor, por favor, por favor, ya llego, a ver si pierdo de vista a los orangutanes. Me escondo en un extremo de la barra, parece que no me han visto, tengo gente más alta que yo delante de mí. Respiro, trato de retomar el ritmo (espiración-inspiración-espiración-inspiración) y acompasarlo. Pronto dejo de hacerlo, cuando vuelve: ¡más reggaeton, nooooooooooo! En el chiringuito de al lado, de cuyo nombre prefiero no acordarme. "Estoy loco por ponértelo entremedio (sic) pa hacerte una rusa". A mi lado, la gente baila sin mucho entusiasmo. Mueven el cuerpo como si estuvieran obligados a hacerlo.  Me siento como el protagonista de "Están vivos", aquella película de los 80 de John Carpenter.



¡He de escapar, he de huir! Salgo en dirección a la calle del Águila, puede ser una buena opción. Tan obnubilado estoy por el persistente reggaeton que me olvido de los cuatro del choque, que, al salir a campo abierto salen a voz en grito, persiguiéndome. Les doy esquinazo gracias a la amplia fila de váteres portátiles y llego a un local de esos que ha cambiado veinte mil veces de nombre. Lo recordaba porque a veces ponían buenas sesiones de soul y funk. Pero, me temo, que eso ya fue hace años. Al entrar, pido una cerveza, situándome detrás de una de las columnas, por si a los anabolizados les da por continuar su cacería. El silencio del local se rompe: "Ya llegó, ya llegó papaíto dj, tu dj de reggaeton, papaítoooooo dj". Fuerte aplauso de la concurrencia que va llegando con cuentagotas. No puede ser. Me acerco a la barra: 
-¿¡Pero esto no es un club de soul!? -le pregunto al camarero, con expresión aterrorizada.

-Sí, pero hoy tenemos noche de reggaeton -me contesta algo mosqueado al otro lado de la barra.

-¡Nooooooooooo!¡Noooooo!

Una chica me contesta con una enorme sonrisa:
-¡Sí, sí, sí!

"Vamos a hacerlo a tu tiempo/ que yo quiero verte desnuda", suena en el local. 

Salgo corriendo, pero un policía local me para.

-¿Está bien, señor?

Consigo reunir un poco de lucidez y le contesto:
-Sí, es que me estoy meando.
-Ahí a mano derecha tiene donde mear... 

Le dejo con la palabra en la boca y me esfumo en dirección a la plaza del Paraguas. Atravieso por la de la Catedral y... sí, está sonando: "Tu novio te lo envío con dos cuernos de adorno/ Y sin hablar te voy a robar, para llevarte a un lugar/ Donde te pueda demostrar mi habilidad sexual". No sé por qué recreo otra de John Carpenter "En la boca del miedo". Aunque yo debo de tener un careto parecido al de la niña de "El exorcista" de William Friedkin. Alcanzo el Tránsito de Santa Bárbara, aquí ya se oye menos, sólo retumban los graves. Me he detenido casi al final. A pesar de ser utilizado como meódromo nocturno, me encanta el sitio. Empleo un truco que nos enseñó el llorado profesor Javier Fortea. Él solía emplearlo en las prospecciones arqueológicas. Por fortuna, aún me duraba el olor a colonia de uno de mis dedos.  Los orangutanes parecen haberlo dejado para mejor ocasión. Sin embargo, a mi lado, una pareja de veinteañeros que se estaba besando, ha decidido acompañar sus arrumacos con... sí, eso: "... grita como loca, mientras la devoro/ ella se toca". Bueno, ella no se toca, se ríe con una risa estúpida hasta que agarra al chaval y chocan sus labios con inusitada fuerza. Pienso en si han chocado con sus piños. Eso debe hacer daño. La plaza del Paraguas está más cerca. En la Corrada del Obispo está la misma canción, parece que se han puesto de acuerdo, joder. El chavalete se podía haber ahorrado un poco de carga del móvil, eso sí. Desciendo por la calle San Isidoro sin excesivos problemas, pero sobre el escenario, no, no puede ser. ¡También están tocando reggaeton! Trato de largarme calle Máximo y Fromestano arriba, pero me cogen por la cintura y me empujan en dirección contraria. ¡Una conga, dios, lo que me faltaba! Intento desprenderme de quien va delante de mí, pero la mujer que me agarra por la cintura (bueno, con una mano a la altura de mi culo) empuja tanto que no puedo despegarme de la otra que tengo delante mío. "La segunda tiene la funda/ y me paga pa que se lo hunda/ La tercera me quita el estrés/ polvos corridos siempre echamos tres"... Forcejeo hasta que consigo desprenderme. A lo lejos un mupi con el anuncio "No es no". No sé por qué pero me acuerdo de la exposición que vi hace unos años en Madrid de Josef Koudelka.

Subo por fin la calle donde estaba el Channel. ¡Qué tiempos! Mentalmente evoco a los Lime Spiders a ver si así no se me vuelve a meter por los oídos la cantinela: "A la cuenta le bajo la una/ pero ella siempre quiere con Maluma y conmigo a la vez!". ¡Tengo que llegar como sea al Diario Roma! Me viene a la mente otra peli de John Carpenter -¡vaya nochecita que llevo con él!- "2013: rescate en L.A.". No me llame Plissken, llámeme "Serpiente". ¡Ay, bien, que ya llego! Tras vadear entre la multitud que se agolpa en los distintos bares de la calle Mon, alcanzo el Diario Roma. ¡Por fin, estoy salvado del reggaeton! Atravieso el umbral, Luis Salgado pincha, imperturbable como siempre, "Highway to hell" de AC/DC. Estoy a punto de alcanzar la barra, cuando... ¡vuelven a aparecer los cuatro lobotomizados, digooo, anabolizados! No les oigo, pero he de salir a la intemperie reggaetoniana si quiero salvarme de una buena tunda. Calle Mon arrriba sólo llegan los ecos de los graves, acallados por la turba festiva, que tiene millones de cosas urgentes que contarse. Objetivo: alcanzar la calle del Ritmo (la calle Martínez Vigil por si no saben cuál es). Trazo un mapa mental. He de regresar a la Corrada del Obispo a toda pastilla para evitar que el reggaeton vuelva a hacerme estallar la cabeza. Lo consigo y desciendo hasta la plaza Feijoo donde aún debe estar el Concurso de Rock, pero está todo vacío, aunque suena... no, no es posible,... ¡más reggaeton! Lo vomita con toda su fuerza destructora un teléfono de ultimísima generación. En torno a él y unas botellas de líquidos espirituosos, bailan unos adolescentes, frotándose. Llego a la altura del Gong, pero opto por cruzar la calle y entrar en La Salvaje. Necesito escuchar algo que me libere de esa sensación terrible. ¡Me va a estallar la cabeza, voy a morir! Apenas saludo a Alejandro Ramos y a David Cuerdo trato de trepar hacia la cabina del dj. Me fallan las fuerzas y todo se vuelve negro.

Me despierto. No sé dónde estoy ni qué hora es. Palpo en la oscuridad. Sí, estoy en mi casa. Corro al salón a escuchar algo de música. Todo debe haber sido una pesadilla. ¡Uuuf! Respiro hondo. De repente, antes de que alcance mi pequeño equipo de música, por una de las claraboyas de mi salón, se cuela el horrible sonido desde el patio: "Mis bellaqueos son psicológicos/ me contagio con tu traje erótico/no estamos rústicos, mamá...".

¡Noooooooooooooooooooooo!

MANOLO D. ABAD

Toca limpiarse los oídos. Tanto terror no es soportable... Jose Domingo ayudarían, pero, ya sabemos que esto es San Pateo y no, no. Tuvimos que verlos hace unos años en Gijón.







martes, 19 de septiembre de 2017

El camino a la solidez




Crónicas de Vestuario. -

El camino a la solidez”


Para manejarse por las procelosas aguas de la Segunda División hay una serie de aspectos que se revelan como básicos, la pura esencia de la categoría: intensidad, seguridad defensiva y una buena lectura de las situaciones complejas o difíciles que se tengan que abordar a lo largo de un partido. Ser un equipo macizo, sólido, es fundamental para nadar en esas aguas turbulentas de la categoría de plata del fútbol español.



Juan Antonio Anquela lo sabe a la perfección y, poco a poco, va consiguiendo que esa solidez sea una de las principales señas de identidad del equipo. Contra el Cádiz, nuevamente con numerosas bajas, especialmente en el centro del campo, el Real Oviedo se comportó con una madurez envidiable en un once con tantos lesionados y con una plantilla aún tratando de engarzar muchas de sus (nuevas) piezas. Maniató al Cádiz hasta hacer de él un equipo irrelevante y tuvo la paciencia suficiente para trabajar a destajo en todas las facetas del encuentro. Fue uno de esos partidos que no pasarán a los anales del fútbol, si acaso por el gol de Toché, puro oportunismo para remachar un magnífico pase en profundidad del renacido Saúl Berjón, que ya no deja su clase con cuentagotas sino que está exhibiéndose como pocas veces en su carrera. Pero sí es de esos choques que pueden marcar a un colectivo, reafirmando su identidad ante un rival que llegaba desde lo más alto.



Esto no sería posible sin la precisa seriedad defensiva, con Carlos Hernández y Héctor Verdés cada vez más compenetrados. A Verdés, de quien hemos padecido atolondramientos y boutades diversas (algunas con el coste de expulsiones absurdas), parece que le sienta bien la intensidad del entrenador andaluz, la confianza que le está dando. Esperemos que siga en esta línea. La sobriedad de los laterales también ayuda. Quizás nos gustaría mayor despliegue ofensivo, pero, ya saben, en esta Segunda se penan los errores al máximo y, más veces, ganan las precauciones a la osadía.



En el medio campo, resalta el enorme trabajo de un Ramón Folch que ya ofrece el extraordinario nivel exhibido en la pasada campaña. Rocha, cumple y eso es mucho más que cualquier otro momento de la temporada anterior. Yeboah estuvo algo más oscurecido, aunque lo intentó y Aarón Ñíguez, aunque aún le falta algo de chispa, entrega su enorme calidad.



En definitiva, victoria en una prueba de líder como las de muchos de los equipos que van a visitar el Tartiere. La unión de equipo, afición, cuadro técnico y directiva, que salió reforzada de El Molinón es otro de los factores positivos a tener en cuenta para afrontar los treinta y siete partidos que aún quedan en el horizonte.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS 


 

San Pateo (Año 2). Días 3-5. "Todo lo que sube necesariamente baja"

San Pateo (Año 2). -
Días 3-5. "Todo lo que sube necesariamente baja"

¡Ay, mamina! San Pateo ha caído con toda su fuerza sobre mí. Y es que no se puede celebrar tanto ni hasta tales horas. Bueno, en realidad, desde el sábado tampoco he trasnochado tanto. Mejor dicho: ¡casi no he trasnochado! ¿Será que ya estoy pal arrastre y uno ya no tiene edad para estos saraos? Vaya usted a saber, oiga.

Los que sí están para esto saraos y muchos más son U.H.P., trío de Blimea que ha vuelto por sus fueros y así lo volvieron a demostrar en el Gong, al que regresaban tras una exitosa actuación hace unos meses. Parece mentira pero han transcurrido 27, sí, 27 años desde que en una tarde gijonesa de Concurso de Maquetas en la sala La Fábrika me quedara alucinado con su peculiar concepto que bebía sus buenos tragos de The Doors antes de que la película de Oliver Stone los devolviese a lo más alto. En concreto, fue un 13 de junio de 1990. Con su magnífico himno "alternativo" de Asturias, con su hit "El disidente" o con las esenciales "Dicen" y "Es jodido olvidarte". Sacaron su segundo álbum en 2015  -"Un tenedor en el país de la sopa"- y han vuelto con renovada fuerza, siempre con ese tono ácrata de Pedro "Patuco" Catalán, aunque mucho más rockeros y afilados en sus guitarras que antaño. Antes, la velada sabatina había comenzado con Fly Mosquito, una hora y media más tarde de lo anunciado -casi baten un concierto hace meses en la Lata de Zinc que comenzó con casi cuatro horas de retraso- lo que no fue mala cosa porque así me dio tiempo a acercarme entre las actuaciones de ambos y ver un poco del concierto de Losone en la plaza del Paraguas. Ni acercarse a la plaza de la Catedral, por supuesto. Fly Mosquito, liderados por Gustavo González, todo un histórico del rock en la ciudad, sacaban nuevo disco ("Al diablo con los prejuicios") y lo presentaron con esa efervescencia inmediata que tanto se escuchó en esa movida madrileña que quedó sepultada por los millones del éxito de muchos de ellos. Rememoro a grupos de las Hornadas Irritantes como Sindicato Malone o Glutamato Yeyé, con los que esta formación establece un extraño y sugestivo nexo y me quedo con las ganas de escuchar el disco. Un montón de conversaciones y saludos me hacen perder a Gus. Otro día me lo pasas. Llegamos sin problemas al Paraguas donde Losone ya llevaban un buen rato. Tan sólo poder escuchar dos otres de esas canciones suyas tan personales. Les había visto en su presentación de su segundo -"El domador de versos"-  en La Salvaje hace unos pocos meses y se nota más el peso de las guitarras en su propuesta. 



Llego a casa, miro el reloj y... ¡pero si son las 2 y media de la mañana! Tempranísimo: enciendo la tele y escucho un poco de la programación musical que he preparado para la noche en RPA. Decididamente, son otros tiempos.

El domingo es día de fútbol: el Real Oviedo frente al Cádiz, que viene de líder. No podemos olvidar a Los 155 que se quedaron fuera del estadio Ramón de Carranza el día del ascenso aunque ya hayan transcurrido dos años. Esas cosas incomprensibles que suceden y que convirtieron a amba entidades en enemigos. Ganamos 1 a 0 y lo celebro por todo lo alto, mientras evoco mentalmente el "Let´s celebrate" de The Stranglers. Tan celebrado es que, al llegar a mi casa, caigo sobre mi cama para no levantarme ya hasta el lunes. Zzzzzzzzzz.


El lunes es un lunes con todas las letras. Un lunes oscuro, de lluvias intempestivas que se repiten con fuerza inusitada durante unos cuantos minutos. Comienza a notarse la llegada del otoño y los días de luz declinan mucho más temprano. A uno le invade cierta melancolía mientras uno de esos chaparrones se desata y su crepitación sobre los cristales de las claraboyas de mi casa se convierten en una música indeseada. Mejor si la lluvia no te coge desprevenido en plena calle. Es lunes y hay que descansar, que no se puede estar "up!" todo el tiempo y una bajada a destiempo siempre es lo peor. 

MANOLO D. ABAD

Para remontar la bajada, nada mejor que uno de los temazos del nuevo de The War On Drugs



sábado, 16 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Día 2. "El mogollón"


San Pateo (Año 2). -
Día 2. "El mogollón"

Sí, queridos, llega el finde y comienzan los mogollones. Enredados en una marea -que no mareona- de gente que se desplaza sin rumbo fijo de un lado a otro, como una nueva especie de zombis, los "zombis festivos", no confundir con los "zombis festivaleros" que te sueles encontrar a altas horas de la noche en todos los eventos festivaleros -valga la repugnancia, digo, redundancia- de la piel de toro en verano. Tras vadear semejante marea -repito, no mareona, ¡home, va!- alcanza uno las inmediaciones de la plaza del Ayuntamiento para tratar de oir algo del pregón de Sid Lowe, ese periodista británico con sangre azul (del Real Oviedo, no de la nobleza, mira que tengo que andar explicando hoy más de la cuenta) que apoyó al equipo en circunstancias difíciles. Es como si se cerrara un círculo: volver a jugar contra el eterno rival y ahora este pregón. Debería ser el momento de que la reconstrucción fuera total en el conjunto representativo de nuestra ciudad. Eso y el ascenso, claro está.
Me interno en el supermercado a la busca de viandas para la noche. Desde que estuve este junio en Pamplona, en casa de mis queridos amigos Rodrigo Miguélez y Mery Cachán, le he cogido gustillo al vino rosado navarro -algunos de allí dicen "clarete", a mí me gusta más lo de "rosado"- así que también me proveo de unas botellas. Mientras cargo la compra, ahí está la señora con su acordeón, en unos programas de mano, desafiante. La verdad es que, según cómo la mires, puede llegar a inspirarte miedín. No es que sea "El exorcista" de William Friedkin pero, si te pilla con la guardia baja... ¡uuuuuh!

Los espárragos trigueros en la sartén, la música de Hugo Race, cortar el pulpo, un sorbo de vino y en la tele Serbia ganando a Rusia. Uno de esos momentos de felicidad que no suelen aparecer en los anuncios de perfume. Fuera, al abrir las dos enormes claraboyas del alón de mi casa, ya se percibe el bullicio. Sin agobiar, pero ahí está, como ese extraño sonido de las grandes ciudades.

Me dejo de poéticas y esas cosas, que el otro día leí por ahí a alguien que dijo en su perfil, sin cortarse un pelo, que "había escrito literatura". ¡Madre santísima! No, no, no, me niego a llegar a tal nivel de vanidad y autocomplacencia. ¡Líbranos, señor, de la pedantería y lo cursi! Hala, que ya estamos en el Gong, así que ni cursilerías, ni autocomplacencias, ni pollas en vinagre. Disculpen mi mal hablar, pero es que uno se topa a veces con unos especímenes que pa qué. Tocan MyVestal, una de esas perlas de la música asturiana, fuera de toda etiqueta, singular, personal. Por un momento rememoro dúos electrónicos, evocando una actuación brutal de Suicide en el F.I.B., con un Alan Vega sencillamente magistral. Probablemente ya no era aquella bestia que me contaron los franceses Dum Dum Boys en su furgo en un amanecer en el Serie B de Pradejón junto al llorado Josetxo Anitúa (Cancer Moon). Claro que D.A.F. -a quienes nunca vi en vivo- me dieron muchas noches de gloria con su música y aquel tremebundo "Der Mussolini". Huuum... Empiezan el concierto tras algún pequeño problemilla para el que Marcos Pérez ha requerido la ayuda de Juan Martínez, quien me había estado contando sus planes de sacar un próximo EP con Los Ruidos. Esperemos que no tarde veinte años como entre su primer álbum y el segundo. La sala tiene un ambiente fenomenal, se nota la mano de Sergio González en conseguirlo. Luego, cuando la actuación finalizó, me cuenta las magníficas noches de flamenco hasta las mil cada miércoles. Arrancan algo fríos pero pronto Eva va entrando como pocos frontmans (frontwoman en este caso) son capaces de conseguir. Curioso: con mucha menos gente en su concierto de junio en La Salvaje, ella se mostró mucho más ardiente, ayer matizó mucho más todo, voz, movimientos, pero no la vimos desgarrarse por los suelos como en alguna otra memorable ocasión. Personales al máximo, MyVestal ofrecen una electrónica oscura y personal, muy sugerente. Única. Me dedican -¡gracias!- el estupendo "Raptors" y cierran un magnífico concierto. ¿A quién cojones le importa lo que pasa en la plaza de la Catedral? Pues, eso, que hoy toca repetir con Fly Mosquito -que presentan nuevo disco- y U.H.P., aunque también buscaré un huequín para ir a la plaza del Paraguas a ver a los esenciales Losone. Suerte que les vi hace unas fechas en La Salvaje presentando su segundo álbum... Acabo en el Bar Feijoo, ese reducto de bar con Manolo, personaje nocturno esencial en el Concurso de Rock de Oviedo y Javier Mateo, que ameniza las noches del concurso con su estupenda selección musical. Con decirles que a mí me descubrió a los War On Drugs...

MANOLO D. ABAD

Bueno, pues ya que les hablé de D.A.F. , vamos con ellos. ¡Tremebuuuundos!

">

Harry Dean Stanton (1926-2017)



viernes, 15 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Día 1. "El pregón"




San Pateo (Año 2). -
Día 1. "El pregón"

No hay nada mejor (o peor, ahora que lo digo no estoy seguro) que probar de tu propia medicina. A mí eso del pregón como que siempre me había dado igual y apenas le prestaba atención ni le daba importancia, pero basta que hace unos meses la maravillosa gente de la Asociación Oviedo Redondo me eligiese para dar el de las fiestas del Oviedo Antiguo el pasado 2 de junio para que esté muy pendiente de lo que vaya a decir el periodista británico Sid Lowe esta tarde en la plaza de Ayuntamiento. Veremos.

Pido mil perdones por haberme dejado arrastrar por la generalizada corriente de titulares amarillistas y explosivos que tanto abunda por las redes sociales y haber caído en la tentación de soltar una puñetera chorrada con ese jueguecito de palabras "naciOnanismo", que sí, que confundía y llevaba a error, fotito de Gabriel Rufián incluida. Quizás se merecía más un título así: "El día que murió Grant Hart". No es que yo fuera un fanático fiel de Husker Dü (de Sugar , sobre todo, y de Bob Mould, sí) pero muchas de sus canciones aplacaron mi energía adolescente en fines de semana obligatoriamente caseros por aquello de gastarme la paga y algunos ahorrillos en libros y discos. Me ponía la cinta de cassette con el álbum "New Day Rising" y aquello era una explosión de nervio y acción, pegando botes en los estrechos límites de mi pequeña habitación en el domicilio familiar de la calle San Bernabé.

Por cierto, que en este arranque de San Pateo, amanecimos con la resolución judicial contraria al recurso del PP contra la concesión de los chiringuitos. Los mismos que adjudicaban a dedo en sus tiempos de rodillo municipal, sin dar explicaciones a nadie, como con aquella carpa multichachiguay con la que se trató de privatizar las fiestas, se rasgan las vestiduras y acuden al juzgado para sacar pecho. No lo olvidemos: su obsesión son los chiringuitos, no la ruina de la plaza de toros, tampoco que la ministra de Defensa -María Dolores de Cospedal- pretenda "hacer caja" (claro eufemismo de "dar un superpelotazo" con alguna constructora amiga y ya saben qué otras cosas más significa eso) con la Fábrica de la Vega o... tantos "o" que no les importan un pimiento, pues han hecho de la bronca y la falta de argumentos su política, que la historia ya hiede.

¡Arf, arf, arf! Respiremos, que aquí estamos para otros asuntos. Buscamos hacernos un planning -que luego nos saltaremos- buscando y apuntando qué podremos salvar de esa programación donde aparecen nombres que ya han actuado hace apenas dos meses en Asturias (M-Clan, Fangoria, La Oreja de Van Gogh), otro como Carlos Jean -dj residente de la fiestas ovetenses: tres veces en tres años, y cuatro en cinco- además de contemplar la nula representatividad de los estilos que suelen abundar el resto del año en los conciertos de la ciudad: metal, rock, indie o rap. Todo eso en la plaza de la Catedral. No es extraño que se convierta en un lugar de constante (e insoportable si quieres ver una actuación atento) tránsito de personas que "pasaban por ahí". De modo que la plaza de Feijoo -Concurso de Rock Alejandro "Espina"- y plaza del Paraguas serán nuestros destinos mientras ideamos itinerarios para esquivar el tumulto de la Catedral.
Lo siguiente: ver qué nos ofrecen el Gong y la Lata de Zinc. ¡Ahí hay mucha materia prima y merecerá la pena darse más de una vuelta! Lamentablemente, La Salvaje, la otra sala ovetense con programación habitual durante todo el año sufrió unas inundaciones en su parte baja que les han obligado a suspender actuaciones hasta final de mes, fecha de su aniversario.
De momento, esta noche nos acercaremos a ver de nuevo a MyVestal, que dieron hace unos meses un estupendo concierto en La Salvaje presentando su nuevo álbum y que hoy regresan a la calle Martínez Vigil, justo enfrente, al Gong. Sólo por el cartel, ya merecería la pena pasarse.

MANOLO D. ABAD


 El segundo vídeo de la serie de este año es para Husker Dü. ¡Caña para el viernes! ¡Esto sí que es un chupinazo!


jueves, 14 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Día 0. "NazioNanista"

San Pateo (Año 2). -
Día 0. "NaziOnanista"

No hay mejor remedio para la sequía que San Mateo y sus fiestas. ¿Lloverá por la lamentable -un año más- programación musical que nos ha perpetrado el "hombre en la sombra", ese Javier Batalla que lleva hundiendo las fiestas ovetenses desde hace lustros con sus lamentables manejos? No lo podríamos afirmar con certeza, pero yo me apostaría que sí. Quizás debiera emigrar a lugares con pertinaz sequía en la Península y ejercer de asesor, consejero, director, programador, destructor o lo que sea. Pero bien pagado, ¿eh? Muy bien pagado. Que la lluvia les va a costar más cara casi que el agua al Ayuntamiento de Oviedo en estos últimos meses.
Pues, nada, que ya están ahí. Que ya escucho rugir los motores en La Losa, sitiada por el montaje del Rallye... ¿cómo se llama el Rallye ahora? 

Disculpen el titular, que en estos días de sediciones, derechos, izquierdos, impresoras y demás tonterías para no perder el status ni pagar por nada -que ya saben que la pela es la pela y lo demás me la pela- anda uno perdido, huyendo de las tertulias y de los informativos en un zapping inacabable, mientras uno trata de cuadrar todo en su trabajo para poder tener tiempo para ver el montaje mateíno. Pues no, no he tenido tiempo y lo he visto por las fotos que va colgando la peña en sus perfiles de facebook. ¿Será posible? ¿Tengo el recinto ferial a unos metros de mi casa y no he sido capaz de dar unos pasos para echar una ojeada? Y, encima, voy y me trago una entrevista de Antonio Ferreras con Gabriel Rufián. Sí, horreur. Where do we go but nowhere! Bueno, digamos que mereció la pena por el involuntario sentido del humor del muchacho, que le proporciona a uno las siempre imprescindibles risas. Pero, vamos, no acudir en este día 0 a los montajes de los chiringuitos no tiene perdón.

¿Y esta tarde, qué? Pues, nada, trabajando, oiga. Echadito a perder que está uno. Eso sí, contando las horas para la semifinal del Eurobasket entre Eslovenia y España. ¿Y luego? A la camita, a descansar. A ver si no tengo pesadillas ni con Rivi, ni Batalla, ni Gabriel Rufián. ¿Se imaginan un sueño en el que Gabriel Rufián nos persiguiera con una impresora como en "La Matanza de Texas" del recientemente fallecido Tobe Hooper al grito de "¡Derecho a decidir, vota, derecho a decidir, o muere, charnego!". Estremecedor, ¿no creen?

MANOLO D. ABAD

El primer vídeo de la serie "San Pateo" de este año 2 lo protagonizan los Pistones, que pudieron tocar en Oviedo en sus fiestas de este año y a buen precio. Pero, ya saben cómo está la cosa. Dulces sueños.




">

Vuelve San Pateo


Vetusta Blues. -

Vuelve San Pateo”


El anuncio del fin del verano se manifiesta en Oviedo con la llegada de las fiestas de San Mateo. Esas que uno llama San Pateo por aquello del comienzo de diversos frentes de bronca con la que se abren nuevas disputas a propósito de los eventos festivos. Aunque en esta ocasión incluso vayan a ampliarse a nuevos terrenos, como esos de La Vega por los que suspiramos todos los ovetenses y que, según las últimas informaciones procedentes del ministerio de Defensa, van a servir para “hacer caja” -así lo llama la Sra. Cospedal- para “un buen y nefasto pelotazo con el que fastidiar aún más a Oviedo”, pensamos los ovetenses libres. Tiempo habrá para volver a este tema, pero, ahora, nos ocupa San Pateo.

De la programación musical cabe destacar el rescate de la plaza del Paraguas como lugar de actuaciones. No habrá que soportar apreturas en este lugar mágico, esperemos, y podremos ver interesantes actuaciones de artistas asturianos tan inquietos como Pablo Und Destruktion o Losone. Del megamacromix de la plaza de la Catedral mejor no decir nada. Una receta obsoleta, anacrónica de mezcla de estilos inabordable más aún cuando la tendencia es a la parcelación estilística de públicos muy diversos y, cada vez, con menos puntos de encuentro, menos eclécticos. Pero, claro, qué podemos pedir si al frente de todo se encuentra el artífice de la decadencia de las actuaciones musicales en San Mateo en los últimos veinticinco años -con tan sólo dos de liberador barbecho-. El “hombre oculto” al que el concejal de cultura devolvió los galones sólo es capaz de contratar con cachés inflados a decrepitudes diversas que se manejan mejor en play-back y parecen más propias de telebasura que de un concepto de selección que aporte algo diferente a los ovetenses. Tampoco creo que hagan falta tres actuaciones cada día, si no es para llevarnos a un agotamiento tan grande como el del modelo propuesto para esta plaza.

Parece ser que será el último año de la SOF y su ínclito director, ese hombre siempre oculto, al frente. Bienvenido sea un cambio si es para que se renueven de una vez estas fiestas con una programación musical digna, bien trabajada y sin pagar millonadas a estrellas de telebasura por un lamentable play-back. Que eso es el ejemplo del San Pateo más penoso y carente de todo interés artístico. El de la prensa rosa y las fotucas extravagantes. El de los extraños y oscuros manejos. El de las actuaciones repetidas año tras año con contumaz (y sospechosa) rutina. El que no respeta y se olvida de muchos públicos que también pagamos impuestos y somos los que, a lo largo del año, más acudimos a los conciertos. El que aburre y nos deja en casa. El que, con su torpeza y falta de sensibilidad, puede derrocar gobiernos municipales.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el jueves 14 de septiembre de 2017

La síntesis del fuego


Crítica. Música. -

La síntesis del fuego”


ÉL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO
La Salvaje, Oviedo.
Jueves 17 de agosto de 2017.

Se abría la nueva temporada de la sala La Salvaje casi al unísono con la futbolística, pero imposible de superar, con una programación de lujo que iniciaron Él Mató A Un Policía Motorizado. No decepcionaron los argentinos ante un local abarrotado con su propuesta que debería ser revisada en los parámetros donde ahora nos vemos obligados a habitar, e incluso explicar. En algún momento de la historia, el indie pasó a ser pop-rock, y las guitarras dejaron dejaron de sonar libres. La electricidad mudó para mal de quienes adoran la libertad creativa. Porque investirse de las guitarras de principios de los noventa a la busca de una melodía y compaginar ambas, con algunos momentos de hipnosis, de ritmos espaciales, sería considerado como ortodoxia “Indie-alternativa”, pero hoy no. Hoy hay un lugar para el pop-rock a la ochenta con la variedad de rollo generacional... Pues bien, aquí han llegado los argentinos. Pueden ser hipnóticos, tienen guitarras y electricidad de sobra y, por supuesto, encuentran estribillos pop sin que eso represente perder un ápice de integridad. No, algunos adjuntos a una serie de nombres no lo entenderán. El resto, sí.





Engrasados tras una intensa gira, los argentinos -que formaron parte del maravilloso Prestoso Fest 2015- engancharon con todo su bagaje, que algunos han perdido en el territorio patrio en el camino: las guitarras y la electricidad. También fueron capaces hasta de cambiar la lista por una canción, una de las grandes (“El fuego que hemos construido”) cuando desde la grada se lo pidieron. En esa enredadera de sentimientos que siempre provocan los ritmos hipnóticos sacaron todas y cada una de sus virtudes para rematar un concierto magnífico y único.

MANOLO D. ABAD
Fotos: M.D.A.
Publicado en el diario "El Comercio" el sábado 19 de agosto de 2017

Grant Hart (1961-2017)



">

Hugo Race & Michelangelo Russo "The world today"



I wonder why this world is the way it is
I wonder why this world is in uproar
Everyday you read about somethin' new
They're fightin' all over the world
People fightin' all over the world
Race against race, they're fightin' everyday
I wonder when, disaster comin' to a end
I wonder when, I wonder when
This nightmare comin' to a end
I can't believe it's gonna last always

And every time I pick up a paper
I always read bad news
And every time I pick up a paper
I always read bad news
I wonder when this nightmare is gonna end

You find so many young people
They're fightnin' in every town, on campus
You find so many young people
They're fightnin' in every town, on campus
I don't know, don't know, what they're right or wrong
But they're kind of fightin' for their rights, yeah, yeah, yeah

The old people leave the young kids alone
Let them run their own lives, yeah, yeah
The old folks leave the young kids alone
And let them run their own life
It's a brand new world today

Look at here now, you'll find some of them old people
They're not hip to the modern days
They want their kids to live like they live
But no, them days are gone
It's a brand new world

One way to solve their problem, it takes time
The old coots die out and leave it to the young kids
Be a beautiful world and then
There won't be no fighting on campus any more
'Cause my kids and your kids, when they grow up and get drunk
They'll understand, all old coots are gone in their grave

But as long as they live there's gonna be fightin' in every town
Hey, hey, in every campus, the young kids walkin' out
Hey, hey, hey, hey, the old folks when they're gone, when they're gone
It'll be a better world to live in

'Cause the young kids is the world today
Thank you

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Roahl Dahl "Mi tío Oswald"



"Mientras le oía hablar empecé a comprender la importancia que tenía ser capaz de entusiasmarse por algo en esta vida. Él me enseño que si te interesas por alguna cosa, sea cual sea, debes volcarte sobre ella con todas tus fuerzas. Abrazarla con ambos brazos, apretujarla, amarla y sobre todo apasionarte por ella. Si no hay entusiasmo nada vale la pena...El simple acaloramiento no basta. Hay que ponerse al rojo vivo y apasionarse al máximo. Si no, no vale la pena".

Roahl Dahl. "Mi tío Oswald".  Anagrama, 2006.

martes, 12 de septiembre de 2017

El regreso de las fuertes emociones



Crónicas de Vestuario. -

El regreso de las fuertes emociones”


Catorce años después regresaban las más fuertes emociones que puede proporcionar el fútbol: un partido de la máxima rivalidad. Real Oviedo y Sporting de Gijón, frente a frente, cara a cara. Emociones al límite y un empate a uno. Antes, eso sí, la desagradable violencia protagonizada por los ultras rojiblancos: enfrentamientos con la policía a la llegada del autobús... ¡de su propio equipo! Una pedrada contra el autobús del conjunto azul y los insultos de un sujeto no identificado en el túnel de vestuarios del Real Oviedo contra Saúl Berjón (episodio al que apenas se le ha dado cobertura y que me parece gravísimo, ya que la zona mixta ha de ser un lugar sagrado a salvo de cafres y descerebrados).

Una vez sobre el terreno de juego, nervios, muchos nervios, con un Molinón repleto y muchos futbolistas conociendo en sus propias carnes lo que es este partido. El Sporting de Gijón llegaba invicto e imbatido y pretendió una salida en tromba para aprovechar la euforia de su buen arranque liguero. Lo lograron y consiguieron ponerse por delante. El Real Oviedo, mermado por las numerosas lesiones, trató de no descomponerse, de no sucumbir al empuje de los rojiblancos. Consiguieron aguantar el chaparrón hasta que llegara el descanso.

La segunda parte descubrió el “efecto champán” de los pupilos de Paco Herrera, que fueron perdiendo gas de forma evidente, mientras los cambios de Juan Antonio Anquela permitían decantar el encuentro del lado azul. Carlos Hernández dio un primer aviso y Toché -siempre Toché- hacía realidad la igualada en el tramo final ante el delirio de los mil doscientos oviedistas. Le faltó tiempo al Real Oviedo para culminar la remontada ante unos atónitos y cabizbajos rojiblancos que habían ido cediendo terreno de forma evidente ante la incapacidad de su entrenador para cambiar el curso de los acontecimientos.



El once azul volvió a mostrar garra e intensidad. Profundidad en las bandas con un Cotugno que va a más, Mossa -adelantado en el centro del campo, como Johannesson en la jornada anterior- y buenos estiletes para efectuar interesantes combinaciones como Aarón Ñíguez, Saúl Berjón o el recién llegado Yeboah. Se adivina un gran potencial ahí, respaldado por la solvencia de un Ramón Folch cada vez más crecido en la zona central. El centro de la defensa es el que más preocupa, aunque el margen de mejora en todos los aspectos invita a la esperanza. También la capacidad para rehacerse ante situaciones adversas, algo desconocido en el Real Oviedo de la temporada anterior.

Cierto es que la travesía no ha hecho más que comenzar, pero los de Juan Antonio Anquela vuelven fuertes de una de las pruebas más duras, la de un derbi ante un eterno que llegaba invicto e imbatido. En el horizonte, un nuevo líder llega al Tartiere para una nueva verificación de que este equipo sabe levantarse con orgullo y crecer de la mano de un gran entrenador.

MANOLO D. ABAD

viernes, 8 de septiembre de 2017

Van y vienen


Vetusta Blues. -
Van y vienen”

“La mejor etapa de la vida es estar vivo”, leo en EL COMERCIO que comenta Ramiro José Taboada, quien con 98 años ha sido homenajeado como “abuelo del año” por el Centro Asturiano de Oviedo junto con su mujer Esperanza Arrizabalaga, otros 90 años de existencia, ahí es nada. Y no encuentro mejor filosofía que esa, una suerte de supervivencia que se basa en la adaptación ante las circunstancias y las diversas etapas de la vida.

Con los establecimientos comerciales sucede lo mismo: adaptarse a los nuevos tiempos es fundamental o serás arrasado sin contemplaciones. Y, entre esos lugares que van a abandonar el paisaje de Oviedo está la Librería Ojanguren, espacio de tantos y tantos buenos momentos a lo largo de la vida de muchos asturianos. Recordaba hace unas fechas con el escritor David González lo que significaba entrar en las dependencias de Ojanguren. Una librería a la antigua usanza, dotada de amplísimas estanterías donde te detenías a hojear libros durante horas, mientras calculabas la parte de la paga semanal que te daban tus padres ibas a poder gastarte allí. Y, un poco más arriba, en Discos 3. Había fines de semana que uno debía permanecer en casa sin que me importase lo más mínimo: un libro que leer mientras escuchaba un disco recién comprado y, en La 2, que, por entonces se llamaba la “segunda cadena”, ver una película en versión original a altas horas de la madrugada. Quizás enlazar varias durante toda la noche del sábado. Y el domingo, al viejo Tartiere a animar al Real Oviedo. Uno podía sentirse muy vivo así, sin necesidad de estúpidas resacas de botellón, sin falta de destrozar prematuramente el hígado... que ya tendríamos tiempo de destruirlo junto a nuestro corazón años después.

La vida sigue en la ciudad, implacable al paso del tiempo y de los acontecimientos, pero su fisonomía se transforma casi sin que nos demos cuenta. Y justo en las fechas en que la Librería Ojanguren dice adiós, llega una nueva -la Casa del Libro- a instalarse en una calle de resonancias tan literarias como la de Palacio Valdés. Un concepto distinto, nuevos tiempos, viejas inquietudes. Precisamente situada en la misma calle, casi enfrente de este nuevo establecimiento ha comenzado la rehabilitación de un edificio que llevaba muchos años cerrado y ya con síntomas de abandono. Desde hace unos años fantaseaba al pasar cada día frente a él con instalar una gran librería, tienda de discos y pequeño café que diese menús, tal y como en Madrid funciona La Central de Callao. Inmediatamente recordé a Ex -entonces Ella-, cuando hace un par de años dudábamos si comer en el Bistró, nombre de su restaurante en la planta baja mientras tomábamos un café, repasábamos nuestras compras de libros (y también de unos discos y cds que había adquirido en la vecina Escridiscos) y observábamos de reojo a Diego Manrique que charlaba con un artista de acento argentino en una mesa contigua.

Cuando llegan los cambios, por injustos que nos parezcan, no queda otra más que rearmarse. Que sobrevivir y luchar. Buscar nuevas puertas que abrir y tratar de que las que se cierran sólo lo hagan temporalmente. Un día más, levantarse y disfrutar de la vida en esta ciudad, un privilegio por el que nunca nos olvidaremos de seguir luchando.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el viernes 8 de septiembre de 2017

jueves, 7 de septiembre de 2017

Plagas y maldiciones



Crónicas de Vestuario. -

Plagas y maldiciones”


No nos cansamos de recordarlo y, en esta columna, lo hemos hecho en más de una ocasión: la Copa no es el torneo del Real Oviedo. Es su competición maldita. La maldición se remonta a la primera temporada del equipo en Primera División -el primer once asturiano que jugó en esta categoría, por cierto- la 1933-1934. El conjunto azul se plantó en semifinales contra el Valencia. En el encuentro de ida los azules se impusieron por 0-2 en Mestalla. Todo parecía a favor de cara al partido de vuelta en Buenavista, pero ocurrieron varios hechos que conducirían a la derrota y al inicio de este infortunio. El entrenador -Emilio Sampere- decidió que no jugara Gallart, mientras los valencianos llegaban con un cuadro de reservas. Por su parte, la directiva azul -henchida de euforia- tomaba la decisión de subir una peseta el precio de las entradas, lo que motivó que la afición se negase a pagar un duro y apoyar al equipo en aquel partido histórico. Gradas vacías, relajación azul y triunfo ché por 1-3, siendo, además, la primera derrota oviedista en esa temporada. De modo que la Copa se ha cobrado su deuda, pertinazmente, durante más de ochenta años. ¿Cuándo terminará esta maldición? ¿Habrá que pasar el agua o concelebrar algún ceremonial así para acabar con ella? 



La otra maldición, ésta más reciente, se ha manifestado en forma de plaga de lesiones. Las hay de todo tipo y condición. Si fueran musculares todas ellas, quizás podríamos achacar algo al cuerpo técnico, pero cuando a un jugador como Patrick Hidi le pisan justo en el sitio peor o, como ayer, Edu Cortina se disloca un brazo, uno empieza a buscar espíritus negativos como si ello dependiera de un parapsicólogo.



Volviendo a lo futbolístico, el once azul pagó su atolondrada salida -toda una especialidad en los ya superados tiempos con Fernando Hierro al frente- y el Numancia, que siempre arranca con fuerza las temporadas desde que Jagoba Arrasate está al frente, no desaprovechó su oportunidad. El conjunto de Anquela trató de reaccionar, liderado por un Ramón Folch cada vez más asentado, potente, poderoso. Al grupo de destacados se sumó un Yeboah bullidor, con ganas y profundidad, además de una visión futbolística muy vertical que, a pesar de que aún necesite acoplarse con sus compañeros, ya dejó un camino abierto a la esperanza. Para no variar en esta tendencia a la que se ve abocado el Real Oviedo, abandonaría en los minutos finales con problemas en un muslo. Cotugno es otro de los que va a más, atreviéndose más en ataque y mostrándose contundente atrás. Lo mismo que un Mossa que volvió a ser aquel que había sido considerado la temporada anterior como el mejor lateral izquierdo de la categoría. Un jugador que ofrece múltiples variables en una zona donde, si logra compenetrarse con Saúl Berjón, puede producir verdaderos estragos. Menos mal que Forlín sí que dejó detalles de su categoría, además de ser un futbolista con mucha más versatilidad que el resto de centrales azules.



Entre lo malo, un Valentini que palideció incluso ante el canterano Prendes y un Rocha gris, además de un Miguel Linares en un estado de histeria total que hace aumentar su desacierto. Y para prueba el pésimo lanzamiento del penalty en el segundo acto. La falta de puntería es otro de los puntos donde los azules flojean y en el que ha de haber una mejoría lo antes posible.



Vísperas del derby más deseado. Y es que una generación de asturianos se ha perdido estos encuentros y la ansiedad por vivirlos entre los más jóvenes -sobre todo, los azules, que se han arrastrado tanto tiempo por el barro entre las más crueles chanzas de esos vecinos que ahora piden con descarada hipocresía “rivalidad sana”- hacen del partido del sábado uno de los más especiales de cuantos hayan jugado los dos “eternos” en toda su dilatada historia de enfrentamientos. Es de desear que todo discurra sin incidentes graves y que, al final, podamos olvidarnos de maldiciones y plagas ante un conjunto como el sportinguista que llega líder, invicto e imbatido, con su puerta a cero, y dando buenas sensaciones. El choque de los eternos rivales irreconciliables está servido. Eso que algunos nunca creyeron volvería a suceder. Pues, bien, sea cual sea el resultado, ya está aquí de nuevo, como una bendita lección de supervivencia azul para la historia del fútbol.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS

miércoles, 6 de septiembre de 2017