Deslices

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lunes, 23 de noviembre de 2015

Estereotipos rock Oviedo-Gijón

 

Vinilo Azul. –

Estereotipos rock Oviedo-Gijón”

Leía hace unas semanas en el suplemento de ocio “Finde” de EL COMERCIO un artículo de mi querido amigo Jorge Alonso en el que hablaba de las diferencias entre el Oviedo de los 90 y el Gijón de esa época. Resaltaba Alonso que Oviedo era más rockero que Gijón, muy indie, en un contraste que él veía nítido. Este tipo de visiones suelen darse gracias a varios factores: primero, el no haber vivido en primera persona esa época; dos, el tomar las imágenes que otros les brindan y tres, desconocer absolutamente hechos y ambientes y aplicarlos con cierta superficialidad como si correspondiesen a este tiempo. A diferencia de Jorge, yo tuve la gran suerte de vivir esa década –tan intensamente que llegué a ver más de cien conciertos en un año- y que conservo nítidos en la memoria una serie de hechos para desbaratar lo que afirma mi amigo, que cuando comenzaban los 90 aún tenía doce añinos.
El Oviedo de los 90 fue tan rockero como indie-alternativo. Quizás en esa época se daba una mezcla natural que hoy, en una mayoría de círculos cerrados no se da. Habla Alonso de Dinosaur Jr., pero mi copia en vinilo de “Bug” se la compré a Marisa Ruiz, una de las dueñas del mítico local madrileño Agapo –el disco lleva el cuño de la legendaria sala- donde cabían desde lo más indie a la ortodoxia rockera. Lo mismo sucedía en Oviedo: podías meterte en el No Name y escuchar tanto a los Surfin´ Bichos –paradigma indie- como a La Frontera, banda de rock de guitarras por excelencia; luego pasarte por el Monster mientras sonaban los Pixies y, a continuación, los Godfathers. No, la noche, a principios de los 90 en Oviedo no se parece en nada a como la pinta mi buen amigo Jorge. En los conciertos del Chanel podías ver a Dr. Explosion pero también a Australian Blonde. Los indies gijoneses Medication presentaron sus dos EPs en el Monster (con gran éxito de público y ventas, por cierto). Y unos años más tarde, ya metidos de lleno en los 90, llegaría un templo indie como el Movie. Manta Ray tocaban en la Antigua Estación el 12 de enero de 1996 cuando aún el local se llamaba La Noceda, en la fiesta aniversario de mi programa radiofónico “Club Alternativo” junto a Crew, The Heartbeats y Mamy Carter. Mucho antes, el 8 de junio de 1990 en la ovetense sala La Catedral debutaban en concierto Penélope Trip junto a The Dark, Esta Noche Tampoco y Screaming Pijas en la fiesta del fanzine “La Línea del Arco”, dirigido por Luis Calvo, actual capo del sello Elefant que celebra este año su vigesimoquinto aniversario. Recuerdo que a Luis -por entonces un estudiante berciano de la Universidad de Oviedo- le encantaba un grupo ovetense llamado Vigilantes. Por no hablar del festival Oviedo Múltiple y su precedente, el Festival de Rock Universitario. Se pudo ver a grupos como Yo La Tengo, Los Planetas, Babes In Toyland o El Inquilino Comunista y en su concurso participaron bandas como Niños Mutantes o La Habitación Roja. ¡Hasta en unas fiestas de San Mateo -un 14 de septiembre de 1991- se pudo ver a Penélope Trip, Doctor Explosion y Screaming Pijas!
Nada que ver con el escenario que nos pinta Jorge Alonso, pues. El tiempo ha transcurrido y hoy los espacios están mucho más segmentados. Pero me temo que, hoy en día, muchos se quedan en ciertos estereotipos e, incluso, osan aplicarlos por doquier. El Oviedo nocturno y musical de los 90 fue efervescente y muy, muy abierto. Un tiempo que viví con intensidad, probablemente a costa de muchas otras cosas, pero ahora, con esa perspectiva de los años, creo que mereció la pena ser disfrutado de esa manera.
MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "El Comercio de Oviedo" del diario "El Comercio" el domingo 22 de noviembre de 2015