Deslices

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lunes, 2 de noviembre de 2015

El peso de la prudencia

 

Crónicas de Vestuario. -

El peso de la prudencia”


Los filiales siempre reúnen alicientes de sobra como para estar precavido, además de su capacidad para resultar imprevisibles. En esta campaña, sólo toca enfrentarse a uno: el Bilbao Athletic, recién ascendido tras diecinueve temporadas en la categoría de bronce. Sin embargo, los jóvenes cachorros ofrecieron una imagen muy seria de equipo, alejados de la espontaneidad que se les supone a los filiales. Con un trabajo táctico sólido, aunque poco mordiente en ataque, donde las pinceladas de imaginación las proporcionaba Unai López, quien ya ha frecuentado el conjunto de Primera en numerosas ocasiones.



El Real Oviedo buscaba con paciencia pero algo atenazado, menos veloz que otras veces, quizás pensando aún en la goleada que les endosó la Ponferradina en la jornada anterior. Se buscaba el gol, con excelentes apuntes de un muy destacado Johannesson en buena armonía con Susaeta, pero faltaba la puntería necesaria para batir a un guardameta de la solvencia de Remiro. Los remates se iban fuera o llegaban, mansos, a las manos del buen cancerbero vasco. Destacaba Toché como quien más lo intentaba pero en la soleada tarde otoñal faltaba el tino con el que inaugurar un marcador que se quedaría a cero.



En el segundo acto, el conjunto de Sergio Egea buscó más toque y velocidad, pero el punto de mira seguía sin ser el de otros días. Sin esa pegada, el Real Oviedo se vio condenado a algunos -no muchos, cierto es- apuros en una defensa que sigue sin ser contundente, a pesar de que hoy lograra dejar el tanteador a cero. No hubo “revolución Koné” y sólo varias internadas de Aguirre hicieron suspirar a la grada. Hoy los balones se quedaban atrapados en el área sin posibilidad de llevarlos al fondo de las mallas. La prudencia tras la locura de la jornada anterior se imponía como una losa demasiado fuerte.



Quizás los azules deban seguir a Horacio cuando decía que a la prudencia había que mezclarle unas dosis de irracionalidad. Hoy los ovetenses trataron a toda costa de mostrarse muy equilibrados, pero acusaron un encorsetamiento que aprovecharon los vizcaínos para darse un respiro en la zona baja. Nos acercamos al primer tercio de Liga y, a pesar de las dudas en la defensa y de los titubeos a la busca de encontrar una identidad propia, parece que los de Sergio Egea van a estar en el grupo cabecero. Larga es la Liga y quizás los azules puedan conseguir el deseado equilibrio entre su capacidad goleadora y las necesidades defensivas. Como bien dijera Marco Tulio Cicerón “la prudencia es saber distinguir las cosas deseables de las que conviene evitar”. Esperemos que el ser prudente no esté reñido, como en esta tarde, con la puntería y la efectividad.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: J.L.G. FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 2 de noviembre de 2015