Justos por pecadores

Justos por pecadores

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Tíos cabales


Crítica. Música. –
“Tíos cabales”
LOS ENEMIGOS+KIKO VENENO+LOS RUIDOS
Carpa de La Ería, Oviedo.
Lunes 15 de septiembre de 2014.

Lejos de los grandes focos, de los titulares que siempre se llenan con la gastada palabra “histórico” existen otros músicos que han labrado su carrera con íntegros trazos. Sin la tiranía de las grandes audiencias, libres y personales.

Abrieron Los Ruidos, el grupo Guadiana del rock asturiano que trató de presentar su nuevo trabajo, “Nací cigarra”, segundo álbum publicado veintidós años después de su debut, del que tocaron algunos clásicos como “Si te gustan los toros, mata a los toreros”. Y digo que trataron de presentar porque cuando se disponían a ello les cortaron su actuación de forma bastante brusca. La persiana con el logo de Oviedo les dejó ocultos y, lamentablemente, nos quedamos sin escuchar algunos de sus temas nuevos.

Kiko Veneno se presentó con ganas de deleitar y pronto escuchamos algunas de sus grandes canciones como el esencial “Memphis blues again”. El músico catalán, rodeado por una banda de lujo, logra encandilar al más pintado con esa mezcla suya, personal, donde el rock se abraza a la rumba con un crisol de matices rico, único e inimitable.



Y llega el momento esperado de la noche, el regreso de Los Enemigos. Rememoro su primer concierto en Oviedo, en la sala La Real un 9 de febrero de 1989 y me parece increíble que veinticinco años hayan pasado tan deprisa. Abren con “Brindis” un concierto donde lo de menos fue que el sonido no se ajustara a su grandeza en algunos momentos. Porque el cuarteto madrileño es una de las piedras angulares del rock español, con uno de los letristas más inteligentes y profundos como Josele Santiago y con un repertorio pleno de enormes canciones repartidas en álbumes que han dejado huella más allá de los efímeros laureles comerciales. Su rastro se percibe nítido porque está grabado a fuego en muchos corazones. Porque las historias reunidas en ese cancionero, algunas de las cuales sonaron en esta noche (“La cuenta atrás”, “Septiembre”, “Desde el jergón”, “Paracaídas”, “Quillo”), conectan directamente con las historias de aquellos que no llenan grandes titulares. Allí, en ese territorio humano es donde brillan músicos como Los Enemigos, un alimento fundamental para el espíritu de muchos. Para el bis se reservan dos clásicos de sus primeros tiempos: el magnífico “John Wayne” de su segundo álbum “Un tío cabal” y el “Complejo” de “Ferpectamente”, su primero. Se apagan las luces y uno desearía que la velada no se terminase, que se pudiera estirar un poco más. Mi amigo Alberto Noriega me recuerda cómo en su anterior concierto ovetense quemamos la noche de la ciudad con Fino Oyonarte hasta bien entrada la mañana -¡y al día siguiente tenía concierto en Bilbao!- y siento que, a veces, de la mano de grandes como Los Enemigos, el tiempo puede detenerse.

MANOLO D. ABAD
Fotos:ALBERTO CEAN (Los Ruidos) ALBERTO NORIEGA (Los Enemigos)
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el miércoles 17 de septiembre de 2014

martes, 16 de septiembre de 2014

La Oficina


Crónicas de Vestuario. –
“La oficina”
El Real Oviedo anotó su primera victoria lejos de su campo con rotunda solvencia ante una Cultural Leonesa que apenas logró inquietar a los azules. Todo el mérito para el once de Sergio Egea que supo mandar en el partido e imponer el ritmo adecuado a sus propios intereses en todo momento. Este equipo sorprende por su consistencia, una virtud capital para manejarse en una categoría tan especial como la Segunda B. El once presenta un armazón hecho en muy poco tiempo pero que da la impresión de llevar mucho juntos. Todo lo contrario de una endeble Cultural, con agujeros importantes en su defensa y que recurrió a las brusquedades aprovechando la permisividad del árbitro Muñoz Piedra. Afortunadamente, no nos tenemos que acordar del penalti de Sergio García ni de otra cosa que no sea festejar una victoria tan bella, con el apoyo de esos cuatro mil oviedistas que doblaban a los aficionados locales.

El cuadro azul cuajó una primera mitad con mucho ritmo e intensidad. Con menos verticalidad que en otras ocasiones pero buscando siempre la portería de Leandro. Esa intensidad que ejemplifica la presión del grupo sobre la salida del balón de los contrarios, alcanzó el premio del gol cuando Linares cortó el regate que intentaba el portero local. Luego, cuando el Real Oviedo mandaba vino ese error de Sergio García, fruto de su propia fogosidad, ejemplo del empeño de todos, un conjunto solidario y sacrificado donde nadie escatima esfuerzos. Antes del descanso llegó la situación perfecta y que también habla del trabajo del entrenador y sus pupilos: un gol a balón parado. Soberbio balón de un Susaeta que sigue brillando, cabezazo de Generelo y gol.

La segunda mitad sirvió para mostrar otro aspecto sobre el que debemos detenernos. El equipo marcó pausa y dejó hacer a una Cultural incapaz, tratando de que los leoneses se desgastasen. Menos brillante de cara a los ojos del público, pero tremendamente efectivo si se toman las precauciones necesarias. La puntilla al final en una asistencia espectacular de Susaeta que dejó a Omgba cara a cara con el portero. Ponerse el mono de trabajo y a remachar la tarea de oficina.

Alegría total, expectativas grandes y esa euforia que todos queremos apaciguar porque el camino es largo, muy largo. Para continuar, la próxima estación: recibir en el Tartiere a un Guijuelo también lanzado, con pleno de victorias. Tiene toda la pinta de ser una piedra de toque ideal para establecer valoraciones y, probablemente, para convencer más aún de que se está en la senda adecuada. No le suelen ser propicias las fiestas patronales de la ciudad al equipo ovetense tradicionalmente pero, quién sabe, quizás esto también se pueda romper dada la consistente trayectoria de los hombres de Egea. Veremos.


MANOLO D. ABAD
Foto:PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 16 de septiembre de 2014

Romper todo y empezar de nuevo

Crítica. Música. –
“Romper todo y empezar de nuevo”
BAJA CALIFORNIA+RORSHACK+TRUESIGHT+POLINOMIO
Plaza Feijoo, Oviedo.
Domingo 14 de septiembre de 2014

“Romper todo y empezar de nuevo” es el subtítulo del libro de Simon Reynolds “Post-punk”, un denso volumen donde recorre toda la historia del movimiento after-punk y de sus múltiples protagonistas. Muchos son los estilos que se han propuesto renovar o regenerar el rock con diferente suerte. Sin embargo, en estos concursos se captan demasiadas veces las lagunas que muchos músicos tienen, enfrascados en sus obsesiones y con una perspectiva algo corta. Nada se puede hacer ante ello, pero ese onanismo musical genera esa sensación de dejà vu más veces de las deseadas. Nada se rompe pero sí que parece que estamos empezando de nuevo con la mente algo vacía o demasiado entretenida en recorrer autopistas demasiado trilladas, en ofrecer propuestas agotadas desde perspectivas muy convencionales.

Rorshack montaron su peculiar aquelarre apocalíptico de trash-metal y guturalidad de fin del mundo. Nada nuevo que no hayamos visto en otras formaciones y el sólo argumento del tormento de decibelios a la mayor gloria de la hecatombe en un infierno dantesco. Es probable que cuando Green Day abarrotaron en 1994 la ovetense sala El Antiguo en la gira de su álbum “Dookie” muchos de los componentes de Truesight no hubieran nacido. Para quienes sí los vimos, su propuesta nos recuerda a bandas de ese calado, también Offspring se aparecieron en alguna de sus canciones. Lástima que otros referentes que podrían haber manejado como Husker Dü no alcancen a su repertorio. Seguro que lo enriquecería bastante.

Polinomio se sitúan en una posición completamente distinta. No son émulos fotocopiados de nada y buscan territorios poco explorados que parecen haber pasado al olvido ante el lustre de otras propuestas musicales. Cuando de repente te transportan a las guitarras del “Seventeen seconds” de los primeros Cure te das cuenta de que aquí hay más ambición que en otras opciones. Y eso que en ese intento de rock atmosférico quizás no sea el formato trío la mejor elección. Sonaron con solidez y sensibilidad (no confundir con sensiblería, por cierto). Aún están en la búsqueda de algo que, sin duda, será propio y personal, eso que tantas veces echamos en falta.

Cerraron la noche Baja California cuarteto de rock setentero que han triunfado en diversos concursos antes de que llegara la jornada de descanso del lunes.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 16 de septiembre de 2014

lunes, 15 de septiembre de 2014

Noche eléctrica


Crítica. Música. –
“Noche eléctrica”
BLUES & DECKER+SOLDIER+SHOGUN+LOMBARDI
Plaza Feijoo, Oviedo.
Sábado 13 de septiembre de 2014.

Se preveía una noche de electricidad y decibelios y bien puede decirse que hubo a raudales ese impulso eléctrico hoy perdido a causa de la crisis. La explosión de los acústicos, motivada por el ahorro en gastos de muchas formaciones, ha sumido al rock en muchas de sus vertientes en algo desnaturalizado, lejos de su vibración primigenia, en un esqueleto sin carne, una máscara sin gesto ni matices.

Por fortuna, siempre nos quedará Feijoo para recuperar el pulso de la vibración eléctrica y este sábado aparecían bandas ya clásicas del Oviedo Rock como Soldier que abrieron la velada. Se nota cómo han trabajado en ese rock empapado de metal oscuro que suena con pasmosa solidez en cada uno de los componentes del cuarteto. Potentes a más no poder, sin duda, mostraron su candidatura a reverdecer laureles.

Shogun son un estupendo trío de rock instrumental donde, entre caras conocidas de la ciudad, nos encontramos al bajo de un histórico como David Cantalejo (Kactus Jack, Los Más Turbados, Black Horde). Tras la senda trazada por los madrileños –con inserto guitarrero asturiano- Toundra, Shogun plantean una doble perspectiva: los paisajes atmosféricos donde Vini Reilly y la Durruti Column sentaron cátedra, mezclados con parajes progresivos y de rock duro a la busca de su propio santo grial.

Acaban Lombardi, otros habituales del concurso, también con mucho trabajo en la parte dura del asunto, en los ensayos, y afianzados en esa senda de hard-rock con guitarras herederas de Jimi Hendrix.

Y como postre, los excepcionales Blues & Decker. Feijoo vivió tres mágicas noches con ellos en una de las ediciones del Oviedo Rock donde desplegaron tal cantidad de recursos –no repitieron set ningún día- que sólo quedaba la aclamación de hasta el más descreído. Y este era un pequeño homenaje a unos tipos que engrandecieron este certamen, aunque tuvieron que luchar con los elementos de un sonido de monitores que les incomodó en una actuación brillante, con la solvencia que dan tantos y tantos kilómetros de carretera. Blues & Decker poseen esa virtud de transformar sus directos en un acto de fe en el que convierten hasta al más incrédulo. Si nos ciñéramos a la etiqueta blues nos quedaríamos demasiado encorsetados a la vista de lo que son capaces de ofrecer, todo un espectáculo –sólido, guitarrero, contundente- en cada una de sus actuaciones que acaba siendo una gozosa celebración. De sentimiento y de electricidad.


MANOLO D. ABAD
Foto: ELOY BELTENÉ
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 15 de septiembre de 2014

domingo, 14 de septiembre de 2014

Curvas de Nivel


Crítica. Música. –
“Curvas de nivel”

ELECTRIC BUFFALO+HAMMERCROSS+VIENTO DEL NORTE+RADIOACTIVE MONKEYS
Plaza de Feijoo, Oviedo.
Viernes 12 de septiembre de 2014.

En geografía las curvas de nivel son las líneas que unen en un mapa todos los puntos que tienen igualdad de condiciones y de altura. Bien diferentes son las que nos encontramos en el concurso de rock, bandas de diferentes estilos, condiciones y, por supuesto, categoría. Esta circunstancia resultó muy acusada en el primer día del Concurso de Rock de Oviedo. Abrieron Hammercross, los mejores del lote con mucha diferencia, una banda ya hecha y contrastada. Rock afilado que conecta con el stoner-rock, el grunge y el rock escandinavo pero que ha ido elaborando una propuesta que fluye más allá de las influencias. Eso que llamamos personalidad, en un cancionero contundente que suena con fuerza y convicción. Incluso me recordaron a los legendarios vizcaínos Los Clavos en momentos como el penúltimo tema que tocaron en un set vibrante.

En el polo opuesto, en la parte inferior de las curvas de nivel, se situó el dúo Viento del Norte. Su folk melifluo e ingenuo nos transportó a una fiesta de fin de curso de primaria en el salón de actos de cualquier colegio. Guitarra o teclados y flauta, una voz femenina por domar y unas canciones para olvidar hicieron el resto. Radioactive Monkeys se situaban estilísticamente en las antípodas de sus predecesores: rock combativo con letras de contenido social. Al cuarteto se le notaba su bisoñez sobre los escenarios a pesar de los intentos de su cantante. No sonaban nada empastados y se les notaba aún muy faltos de ensayos y escenarios. Les queda un futuro de trabajo para superarse.

La actuación del grupo invitado debería ser algo parecido a una lección magistral para quienes han actuado primero. Ver sobre las tablas a gente de la experiencia de Alejandro Blanco, Álvaro Bárcena y Wilón debería ser un magnífico regalo para quien esté deseoso de aprender. Tan sólo componentes del primer grupo a concurso se quedaron a ver a Electric Buffalo. Juzguen ustedes, pues. La lección fue imprescindible para quien quiera empaparse de su rock teñido de aroma sureño, potente o reposado (los aspirantes al concurso hubieran podido disfrutar del banjo maravilloso de Ángel Ruiz, por ejemplo), que en manos de un trío de su nivel acaba captando a toda la vieja guardia de los habituales de Feijoo con amplias escuchas. Tras unos inicios dubitativos, todo acabó por ajustarse para un sólido tramo final digno de la trayectoria de sus protagonistas.


MANOLO D. ABAD
Foto: ELOY BELTENÉ
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el domingo 14 de septiembre de 2014

sábado, 13 de septiembre de 2014

Harvest Moon


Vetusta Blues. –
“Harvest Moon”

Por si no lo saben, “Harvest Moon” es uno de los temas del imprescindible cancionero del enorme Neil Young, uno de los músicos que ha conseguido elevar al rock a cotas de absoluta dignidad. El pasado martes lucía en Oviedo una sensible Luna llena en Piscis y ese fue el momento escogido por la activa plataforma “¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?” para brindar una de esas originales propuestas que les han otorgado justa reputación con el título de esa canción y del álbum que publicase “Caballo Loco” en 1992.

Resulta que una de sus iniciativas del curso pasado -la de que ningún niño escolar ovetense se quedara sin su desayuno- encontró en la gente de Casa Domitila, uno de los bares más antiguos de la ciudad (si no el más antiguo, con siglo y medio de historia) un inesperado colaborador. En sana reciprocidad, algo debía buscarse como agradecimiento y Belén Suárez Prieto –inquieta líder de la plataforma- ideó un concierto homenaje a esa superluna de septiembre y al insigne canadiense, autor de ese imprescindible y bello “Harvest Moon”. La buena gente de la música de la ciudad se apuntó a la movida y el pasado martes allí estábamos un centenar de personas apoyando el asunto. Da gusto con tipos como Kike Suárez -uno de los muchos grandes olvidados por esos pretendidamente representativos Premios Amas- siempre presto a sumarse a cualquier iniciativa donde Neil Young esté presente. A él se le unieron Pablo Valdés, Puri Peñín, Pablo Jonte, Helena Gil, KF Jack, Manolo Velasco y Gary Parffit para brindar una noche inolvidable donde al repertorio de Neil Young se sumaron piezas de Creedence Clearwater Revival (un evidente “Bad Moon Rising”) y Leonard Cohen.

Y más allá de todo ello: el ambiente. Mientras algunos se empeñan en identificar rock con molestias de ruidos, salidas nocturnas con botellón y otras simplificaciones interesadas, muchos disfrutábamos de ver en perfecta unión a gentes de todo tipo y condición, alejados de los supuestos status y clasismos de algunos “principales” de la ciudad cada vez menos “principales”, por fortuna para los ovetenses de a pie.

Es en esos instantes en los que no hay más que un grupo de personas pasando buenos momentos, sin otra pretensión que vivir unas horas de asueto, música y amistad, cuando uno se instala en un oasis que nos aleja de politiqueos, competitividades, zancadillas y demás asuntos que pierden fuerza ante lo que debería ser la “esencia de la vida”, “Prime of life”, por recordar otro título del enorme Neil Young. Uno de los paisanos de Casa Domitila, sin que se le caigan los anillos como siempre debería ser, pasa un sombrero para recoger unos euros con los que pagar a los músicos. Se recaudan 206 y los rockeros deciden donarlos para el nuevo curso de los desayunos de los niños. Es cierto: a veces, el mundo puede convertirse en algo maravilloso. Suena en mi cabeza “Under this moon” de Nick Cave & The Bad Seeds y trato de convencerme de que deberían ser muchas más las veces en que así fuera.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 13 de septiembre de 2014

Nick Cave & The Bad Seeds "Under this moon"



It's been a pleasure, dear
To find your treasure here
And scatter it across the sand

Heaps of coins and ruby rings
And a yellow bird that sings
Songs of sorrow to your man

Well, stand back from that windowsill
I'm not holding you here against your will
Well, I'm just trying my best to heal
This crazy old wounded moon

It's alright under this moon tonight with you, dear
It's alright under this moon tonight

Your mouth is a crimson boat
In which my kisses float
In silence to the sea

Ah well, I love your touch
I love it very much
Deliriously

Your lover just called, he's on the phone
I'm telling him kindly that you're not alone
Your smiling eyes shine like precious stones
Falling from the sky

It's alright under these stars tonight with you, baby
It's alright under these stars tonight

Let's get it on
And furthermore and in conjunction
And in some other time and space

Well, all joy will come
To you, to me, to everyone
Ah, babe, didn't we have it made?

Well, love is sweet, it is agreed
As we float in the shadows of the deep
And on a bed of seaweed sleep
Among the pebbles and the sand

It's alright under this moon tonight with you
It's alright under this moon tonight

viernes, 12 de septiembre de 2014

White Manna "Mirror sky"

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lunes, 8 de septiembre de 2014

White Manna "Sweet Jesus"

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El poder de la fe


Crónicas de Vestuario. –
“El poder de la fe”

Amanecía el domingo un día soleado en Oviedo, desafiando las predicciones meteorológicas que acabarían por imponerse una hora y media antes de la disputa del encuentro. Tremendo aguacero que remitiría en los momentos finales del partido. Fue como un resumen del choque ante el peleón Burgos. Una gran primera parte, con un equipo azul mandando no sólo en el dominio de la pelota sino en el ritmo del partido, eso sí, quizás con menor profundidad que en otras ocasiones, pues los burgaleses apretaron las tuercas de sus bandas para evitar las penetraciones de Susaeta, Nacho López o un Eneko que va, poco a poco, redescubriendo sus virtudes y recuperando la confianza. Un hecho aislado, el gol del empate de Quesada en las postrimerías de esa primera mitad dejó a la grada boquiabierta y al once azul con la duda camino de los vestuarios. 


En esa situación, cuando los jugadores se sientan en la caseta, en silencio, preguntándose el porqué de su fatalidad es el momento donde los grupos fuertes, con jugadores mentalmente duros y un entrenador consciente de que hay que creer en las propias posibilidades acaban por imponerse y salir adelante.


El Real Oviedo transitó dubitativo durante los primeros veinte minutos de la reanudación, pero la entrada de Diego Cervero y los buenos aportes de velocidad y desborde del también incorporado en la segunda Sergio García dieron sus frutos. Los azules recuperaron mando y ritmo, regresando a unas bandas donde Dani Bautista comenzó a asociarse con más descaro con Héctor Font y un muy presente Susaeta, moviéndose con gran dinamismo entre líneas, y el fruto, madurado con paciencia y fe, acabó por llegar. Decía el poeta italiano Arturo Graf que la constancia es la virtud por la cual todas las demás dan fruto. El conjunto que dirige Sergio Egea es consciente de que van a ser muchos los onces que van a proponer aguerridos planteamientos defensivos, de sudor y colocación de líneas muy cerradas y que va a ser necesaria fe, paciencia y la constancia de la que hablaba Graf como suma para vencer en ese camino hacia el objetivo final del ascenso.


Este Real Oviedo lucha por ser fiable en defensa con una entrega solidaria de todos sus hombres, imprescindible para afrontar grupos como el castellano que llegan al escaparate del marco estelar del Tartiere  con ganas de destacar. 


La construcción desde atrás, donde deberíamos resaltar a un Jonathan Vila que no empezó en esa posición de defensa central pero se ha acoplado con brillantez, es la principal asignatura que los azules han de apuntalar. Brillantes de cara al gol, incisivos por banda y con esa demostrada fe, el once oviedista contagia fundadas esperanzas. Parafraseando a Martin Luther King: “Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso”.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 8 de septiembre de 2014


sábado, 6 de septiembre de 2014

Mi vida, tu vida, la vida


Vetusta Blues. –
“Mi vida, tu vida, la vida”

Leía el pasado lunes en este periódico, en El Comercio, un bonito reportaje de María Lastra en la sección “Un paseo por El Fontán” sobre Rita María Tudela, que regenta en el popular mercado ovetense “Frutas Rita María”. Narraba Rita María su vida, los episodios dolorosos (la enfermedad de su madre, el desempleo) que la empujaron a lanzarse a la aventura de regentar su negocio hace veinte años. “El Fontán es mi vida”, concluye, y a uno se le ilumina el día al comprobar cómo mucha gente es capaz de volcar su mundo en aquello donde se siente a gusto, capaz, realizado. Mal va una sociedad cuando las personas capacitadas para un desempeño se ven excluidas de sus talentos. Algo que ya se podía leer en la Biblia, con esa siempre inquietante “parábola de los talentos” y que en nuestros tiempos se repite hasta la saciedad.

Peor es aún cuando has demostrado con creces tus capacidades y te ves alejado de tu lugar por razones ajenas a lo que debería ser el sentido común. Cuando entran en juego componendas políticas, venganzas personales y la ineptitud general, el “todo vale” y esa serie de expresiones resignadas para evitar la desesperación de verte abocado a abandonar lo que es tu vida. Pero siempre ha de quedar ese valor de la lucha contra las circunstancias negativas, como si fuese un proceso de endurecimiento para probar si las convicciones son fuertes. Peor es tener que pelear contra esos individuos ocultos que no sólo tratan de cuestionar los valores, los méritos, sino que -alimentados por la envidia o la comparación de su incompetencia frente a los méritos del adversario- pretenden bombardear con todo tipo de argucias –de las personales a las profesionales- a quienes mostraron su talento. O ningunearlos, que esa es otra de sus triquiñuelas. Tipos mezquinos que saben cómo escalar en esos peldaños terrenales, lo que quizás sea su gran talento, aunque no puedan evitar la frustración de ni ser ni de alcanzar el talento de aquellos a quienes combaten con arteras armas ni, por supuesto, de descubrir la satisfacción de sentirte realizado en lo que sabes hacer mejor.

En un mundo como el actual donde la corrupción es la moneda de cambio, donde los únicos valores son los del dinero y la posición, en el que el talento más importante es el de la capacidad para la mentira, la ascensión política o social, la apariencia, resulta gratificante descubrir a las personas que logran convertir su vida en un objetivo honrado, ya sea desde su puesto de frutas, ayudando a los demás, tocando música o escribiendo. Ellos y ellas son quienes plantean el desafío a esta sociedad despiadada, descreída y absurda, donde se penaliza al que trata de trazar su propio camino según los dictados de su corazón, más allá de las poses sociales y de los valores en boga, del status social y de la codicia imperante.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 6 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

Exorcizando a la Copa


Crónicas de Vestuario. –
“Exorcizando a la Copa”

Cualquier oviedista sabe que el torneo de Copa nunca ha sido propicio para los colores azules. También todos saben hasta qué punto resulta fundamental cuadrar las cuentas en esta competición, lo que implica no verse apeado en la primera ronda. Hace un par de meses, el consejero Fernando Corral me comentaba los esfuerzos para conseguir que la economía funcione. Pues bien, el encuentro del miércoles deparó muy buenas noticias en todos los frentes: el económico, el futbolístico y el de una afición que volvió a responder con siete mil setecientas cincuenta y un almas en un Carlos Tartiere que sigue conservando un estupendo césped.



Pero atentos: la maldición de la Copa sigue ahí, presente. Rebuscando en la historia tratando de encontrar el origen de este mal fario, me encuentro con lo que pudo ser el arranque del gafe. Fue en la primera temporada del Real Oviedo en la Primera División (1933-1934). El conjunto azul se plantó en semifinales contra el Valencia. En el encuentro de ida los azules se impusieron por 0-2 en Mestalla. Todo parecía a favor de cara al partido de vuelta en Buenavista, pero ocurrieron varios hechos que conducirían a la derrota y al inicio de este infortunio. El entrenador -Emilio Sampere- decidió reservar a Gallart, mientras los chés acudían con un cuadro de reservas. Por su parte, la directiva azul, aprovechando la euforia, decidía subir una peseta el precio de las entradas, lo que motivó que la afición se negase a pagar un duro y apoyar al equipo en aquel partido histórico. Gradas vacías, relajación azul y victoria valenciana por 1-3, siendo, además, la primera derrota oviedista en esa temporada. Y así, desde 1934, el Real Oviedo ha de padecer la Copa como un mal obligatorio que siempre acaba con cualquier ilusión de trazar un buen camino.



Se cumplen ochenta años del mal fario, del acontecimiento que ha generado tardes y noches de desilusión en la parroquia azul, y parece que, quizás, esta sí pueda ser la ocasión de acabar con todo gafe. Aunque cueste desprenderse de este tipo de maldiciones y si no, que se lo pregunten al Benfica que arrastra ocho finales europeas consecutivas perdidas desde que Bela Guttman marcase su sentencia a los lisboetas.



De momento, el conjunto dirigido por Sergio Egea se planta en tercera ronda por esos caprichos de las normas competitivas y hasta octubre no habrá que volver a sacar los fantasmas de 1934. Confirmó su pase con un 4-0 nítido, con un juego fluido, dotado de verticalidad, con buenas entradas por las bandas, presencia brillante de chavales del filial como Diegui –gran partido- , Óscar y Lucas, y aportes muy interesantes de los no habituales, desde un gran Gorka Magunazelaia embutido en negro de pies a cabeza (una debilidad personal los guardametas en ese color y que me perdone Esteban) hasta un activo y goleador Sergio García. Todos los ingredientes para que este domingo el Nuevo Tartiere vista sus mejores galas y que la buena línea continúe y enganche cada vez más. Con prudencia, sí, pero también con el siempre necesario optimismo.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el viernes 5 de septiembre de 2014



jueves, 4 de septiembre de 2014

The The "True happiness this way lies"



And have you ever wanted something so badly
that it possessed your body & your soul
through the night & through the day
until you finally get it!
And then you realise that it wasn't what you wanted after all.
And then those selfsame sickly little thoughts
now go & attach themselves to something....
....or somebody....new!
And the whole goddamn thing starts all over again.
Well, I've been crushing the symptoms but I can't locate the
cause.
Could God really be so cruel?
To give us feelings that could never be fulfilled. Baby!
I've got my sights set on you. I've got my sight set on you
And someday, someday, someday, you'll come my way.
But when you put your arms around me

I'll be looking over your shoulder for something new
'cause I ain't ever found peace upon the breast of a girl
I ain't ever found peace with the religion of the world
I ain't ever found peace at the bottom of a glass
sometimes it seems the more I ask for the less I receive
sometimes it seems the more I ask for the less I receive
The only true freedom is freedom from the heart's desires
& the only true happiness....this way lies.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Apse "3.1"

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De sudor y de telarañas


Crónicas de Vestuario. –
“De sudor y de telarañas”

Enfrentarse al Avilés, ese equipo donde Josu Uribe despliega toda su sabiduría como entrenador, es toda una prueba para tomar la temperatura de este Real Oviedo que aspira a lo máximo. El empate a cero podrá saberle a poco a quien no haya visto el encuentro, a quien se quede en los datos fríos y se aleje de todo lo que el fútbol puede ofrecer en un once contra once sobre otro césped en un gran estado como el del Suárez Puerta. 

Es el once blanquiazul un grupo aguerrido, con una estricta disposición táctica donde el sacrificio y la colocación priman sobre cualquier otra característica. Sin la magia del genial Álex Arias o los arrebatos de Ito, el equipo avilesino se aferra al orden, a la presión, a la absoluta solidaridad de todos sus hombres para crear una telaraña con la que tutear a un conjunto como el Real Oviedo, bien armado también, con mucha clase en sus filas y con un espíritu bien alejado del quebradizo que caracterizó muchos momentos de la pasada campaña. 

El partido no será una maravilla visual, con ese brillo con el que a veces se nos engaña, pero sí deparará los momentos donde se pueden intuir cuáles son los grupos con garantías y quiénes los onces que sólo deslumbran cuando el viento sopla a favor.

El combate -pues sólo puede llamarse así a un partido donde las estrategias, la disciplina, la concentración y la fuerza física imponen los tiempos- tuvo varias fases donde cada uno de los contendientes tuvo sus oportunidades. Comenzó el equipo de la capital del Principado, vestido con esa hermosa tercera equipación vintage, golpeando con ese estilete que es Linares, siempre presto a asociarse con quien esté dispuesto a otorgarle un pase en condiciones. 

Sin embargo, los de Uribe fueron tejiendo su malla en el centro del campo para desactivar al conjunto azul y llegar con algo de peligro. La segunda parte comenzó con grandes detalles de los blanquiazules, empujados por un sensacional Omar, un muy sacrificado Chevi y un Rubén Rivera a la busca de un hueco claro. Lo que no esperaban encontrarse es a un supremo Esteban, mostrando clase superlativa, rapidez y reflejos, justo lo que tantas veces hemos echado en falta en estos años. Tras sus intervenciones colosales, el equipo se contagió de su liderazgo y aparecieron las oportunidades. A destacar la gran potencia física que el conjunto azul fue capaz de imponer en el tramo final. Ahí se desvelaron las diferencias entre los avilesinos y los de Egea: en ese cuerpo a cuerpo total, en el intercambio de golpes, era el Real Oviedo quien se encontraba más fresco al final. Ahí llegó el momento de Cervero, con excelentes movimientos para romper a la línea defensiva de los de Uribe, de los centros a la espalda de los centrales avilesinos y, también, de un nuevo error arbitral (esta vez decisivo, no como el intrascendente penalty de la semana pasada, si es que alguna vez algún penalty fue intrascendente) que perjudicó a los azules otra vez.

El camino es largo, pero los pasos suenan poderosos y, esta vez sí, parece que las muchas piedras del camino no van a ser suficientes para acabar con una esperanza lenta -como cantaban Nacha Pop- a la que se debe alimentar, sin descanso, día a día. Con partidos como el del sábado, parece justo creer y confiar.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 1 de septiembre de 2014

sábado, 30 de agosto de 2014

Black Box Recorder "These are the things"

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Las tres desaparecidas


Vetusta Blues. –
“Las tres desaparecidas”

El regreso a la ciudad nos devuelve las estampas de orbayu, humedad y cielos grises. Cae la noche de final de agosto y comienza el partido de vuelta de la final de la Supercopa. El Café Cadillac está mucho más tranquilo que en otras ocasiones futboleras, apenas están Rafa y Julio tras la barra, mis amigos Rodrigo y Meri y un par de personas más. Estoy rodeado de madridistas, cosa rara en un local donde predominamos los atléticos. Por fortuna, no me toca perder esta vez, aunque las coñas de Julio Riesgo son una constante. Presta ver el fútbol en buena compañía, con la rivalidad bien entendida y con un ambiente estupendo más allá de los colores de cada uno. La educación, supongo. Esa que siempre está ahí. Esa que hace llevaderos muchos vaivenes de la vida.

Tras el partido, tomamos el pulso de la noche en uno de los locales que sobreviven en la ciudad. Cuando se cierran lugares donde uno se siente a gusto es como si nos quitaran algo, y en Oviedo sin el Supernova y sin La Antigua Estación hay un vacío en nuestras noches. Estamos en la Plaza del Paraguas y en el bar que coge el nombre de tan singular enclave ovetense. Hemos salido a la terraza, pero está repleta, así que nos acomodamos en las escaleras donde más gente conversa aprovechando el tiempo favorable. Nada más lejano de esos botellones, donde la gente establece una competición a ver quién grita más. Aquí se habla y se escucha, todo un lujo. A mi derecha dos chicas también conversan hasta que una se dirige a mí y me pregunta si tengo fuego. No fumo, de modo que les pregunto a mis amigos si ellos tienen un mechero. Rodrigo me lo pasa y yo se lo hago llegar. Transcurre un rato en el que creo que las muchachas se han olvidado de devolvérmelo, hasta que una de las dos chicas me golpea el brazo para avisarme y dármelo. Ni gracias ni nada. Este mundo parece haber perdido esos detalles y se lo comento a mis amigos. Rodrigo me dice que son las “tres desaparecidas”: hola, por favor y gracias. Pues sí, desaparecidas, perdidas. Un mundo de maleducados, donde esas pequeñas convenciones han sido exterminadas en virtud del empujón, de los malos modos, de la competencia llevada a los extremos más absurdos. El mundo transformado en una completa jungla de animales donde ya no debemos extrañarnos de nada. Lamentablemente.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 30 de agosto de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

Carmina Burana "De las danzas apócrifas"

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miércoles, 27 de agosto de 2014

The Telescopes "Flying"

Charles Bradley "How long"

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martes, 26 de agosto de 2014

Apse "Lie"

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Theo Hakola "Lauren Bacall"

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Baby Huey & The Babysitters "Hard times"

lunes, 25 de agosto de 2014

Aplomo e ilusión


Crónicas de Vestuario. –
“Aplomo e ilusión”

El Real Oviedo inicia una temporada nueva llena de esperanzas y con esa perenne ilusión por el ascenso. A la vista de lo ofrecido por el once azul frente al filial sportinguista hay ese alimento para que la llama del oviedismo prenda alta y orgullosa. Ya hablamos muchas veces de ese partido ante el Sporting B que a nadie gusta y que, en los últimos tiempos, se había saldado con balances negativos. El Real Oviedo saltó al campo con un nuevo aire, muy vertical, con una banda derecha por donde Susaeta y Nacho López desplegaron dinamismo y velocidad, creando el pánico en la defensa gijonesa. Ya desde el primer minuto se vislumbró ese peligro para los rojiblancos, con una jugada finalizada por Borja Valle que se fue por poco. En relación a la temporada anterior, se observa a un equipo con aplomo, con confianza en sus propias posibilidades, sin las ansias que atenazaban al conjunto ovetense en la campaña pasada. Tras un carrusel de oportunidades, el gol acabó por llegar en un barullo en el área tras un córner resuelto por Generelo en el minuto cuarenta y uno de la primera parte.

Vimos una primera mitad notable, de momentos brillantes, con un Real Oviedo que supo imponer el mando, tocar y con capacidad para crear ocasiones claras. Faltaba la finalización, como en un espléndido remate de Dani Bautista desde fuera del área. Conscientes de la necesidad de vencer en su propio campo, pero también de convencer a los suyos, algo primordial para que el objetivo pueda enganchar a una afición tan golpeada y que tanto ha sufrido, el equipo asumió con paciencia y autoridad el reto de vencer a un conjunto que se encerró en su campo y que buscaba dar golpes en unos contraataques que pocas veces pudo montar.

La defensa es ese pilar sobre el que debe  fundamentarse una temporada que va a ser larga y dura pero que se abre con la mejor de las impresiones ante un rival que tantos disgustos había dado en las últimas campañas. Esta vez, para alegría del oviedismo, no aparecieron nuevos héroes rojiblancos como Guerrero o Jony. Fue el momento de que lucieran muchos jugadores azules: la clase de Héctor Font -¡menuda exquisitez de asistencia en el segundo gol!-, un Susaeta incisivo como en sus mejores tardes, un incansable y goleador Linares, la capacidad de penetración de Nacho López y la desenvoltura en el medio campo de Generelo y Jonathan Vila.

Este Real Oviedo da la impresión de fortaleza mental, liderado por un auténtico jefe –Esteban- y respaldado por jugadores expertos y acostumbrados a ser importantes. Nada de currículos de apariencia brillante y presencias engañosas en divisiones superiores como antaño. Aquí hay material humano y futbolístico para construir un gran equipo. Sin euforias, con la cautela que nos marcan tantas experiencias negativas, pero sin renunciar en absoluto a la ilusión y a la esperanza de que esta temporada sí sea azul.


MANOLO D.ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 25 de agosto de 2014