martes, 14 de enero de 2020

The Verve "Velvet Morning"



Psychedelic Furs My time



You've got rain in your eyes
And a head full of stars
All the tears you can hold in your hand
And a room full of sleep
And a promise to keep
Isn't it just like love
In a world made of law
You're just losing the game
They give you these words
But they've taken your name
Now you're out in the cold
Now ain't that a shame
Isn't it just like love
You can have anything
You can hold in your hand
And a hero is always alone
At the end of the day
It's a price that you pay
With your pieces of love
All your pieces of love
And it's my time
To turn you around
And it's my time
To hold out a hand
And it's my time
To turn on a light for you
My time
It's my time
There's a world at the door
With her heart in her sleeve
And there's nowhere to turn
There is you
There's a deal to be made
And a price to be paid
Isn't it just like love
You can have anything
You can hold in your hand
And a hero is always alone
At the end of the day
It's a price that you pay
With your pieces of love
All your pieces of love
And it's my time
To turn you around
And it's my time
To hold out a hand
And it's my time
To turn on a light for you
My time it's my time
So we stand in the dark
And the sun never shows
And you're whispering secrets
That everyone knows
So we know that they told you
They just want to hold you
Use you and take you
And lose you and fake you
You have everything
You can hold in your hand
But a hero is always alone
At the end of the day
It's a price that you pay
With your pieces of love
All your pieces of love
It's my time
To turn you around
And it's my time
To hold out a hand
And it's my time
To turn on a light for you
My time it's my time
You can have anything
You can hold in your hand
And a hero is always alone
At the end of the day
It's a price that you pay
With your pieces of love
All your pieces of love
It's my time
To turn you around
And it's my time
To hold out a hand
And it's my time
To turn on a light for you
My time it's my time

lunes, 13 de enero de 2020

Listas


Este mes de enero, arranca la publicación gratuita e independiente "Red Sonora". En ella, tendré una columna de opinión titulada "Pick Up". Y, en este número 0, arrancamos hablando de "Listas":

Pick Up. -

"LISTAS"

Cada mes de enero nos encontramos con la misma historia, que lleva camino de convertirse en una tradición más arraigada que las propias rebajas. Me refiero a las inevitables listas con "lo mejor" del año. Tradición que se ha extendido desde los discos, a las películas, los libros y, vaya usted a saber, si la epidemia no llegue hasta ese mundo de la cocina, donde los gurús gastronómicos son las estrellas de rock que ni siquiera llegaron a soñar que serían.

Más allá de la importancia o de la necesidad de estas listas, se encuentra un público perdido entre una ingente oferta, con un bosque que le impide ver la luz al final del túnel y con un concepto donde la propia opinión no vale nada. Y no vale nada porque no existe. No vale nada porque no se forma. No vale nada porque vive más preocupada (la opinión y el espectador) por el qué diran que por saber qué es lo que realmente le gusta. ¡El gusto, ay, el propio gusto!

A muchos de los que contamos por miles nuestros discos nos importan un bledo, echamos una pequeña ojeada para intentar descubrir algo. Y seguimos nuestro camino, tan contentos.

MANOLO D. ABAD









viernes, 10 de enero de 2020

The Gun Club "Secret Fires"



Touch me through your screen door
I want to remember you
They that seek me are behind me
against the moon
Recall how we used to ride
juiced underneath the power lines
in the inferno valley
when your daddy was still alive
I worked with dirt in my eyes
old blood upon my wound
dreaming aloud
of seeing you soon
I came home from day at the mill
I came home and cared for you
the year that we lived
in secret fire
I took my razor blade
I layed old Rubeun in the shade
and I heard the radio moan
I took my place in the hills
jagged with secret fires
I called you through the valley
down along the wires
with dust upon the sands
came the first day of the year
I saw a house where no one lived,
on the black land and under the red sky
you washed my hair and skin
against the firelight
so, touch me through your screen door
I want to remember you
we struggled
the year we lived in secret fire

lunes, 6 de enero de 2020

Echo & The Bunnymen "Empire State Halo"



Gazed in the crystal ball
Looks like I'm lost again
Where do I find the tunnel's end
Follow the rise and fall
Of all the better men
From here to Bethlehem
All free souls beware
The moon is in my head
Around the Empire State
I saw the angels fly
Heaven above and Thames below
We don't have long to wait
Ran out of alibis
Ran out of things I've ever known
The streets were paved with snow
And I saw your halo glow
And this love is just for you
And all your love
Will learn to love me too
Love me too
All free souls beware
The moon is in my head
And this love is just for you
And all your love
Will learn to love me too
Love me too
The moon is in my head

domingo, 5 de enero de 2020

Entrevista con Joseba Irazoki


JOSEBA IRAZOKI: "Lo más difícil es poder ser capaz de aportar lo necesario a cada proyecto"

Joseba Irazoki es uno de los guitarristas más personales y, a la vez versátiles, que uno puede encontrarse en el panorama estatal. Capaz de moverse con destreza tanto en sus proyectos propios como en otros al servicio de artistas de diferentes registros (Nacho Vegas, Rafael Berrio, Atom Rhumba, Mikel Erentxun), su trayectoria destaca por diferenciarse de lo convencional aportando un registro único, que aporta un sinfín de matices que no conocen ni admiten más fronteras que aquellas a las que le lleve su creatividad. A principios del mes de diciembre, completó un fin de semana en Asturias, donde participó en Gijón en el 27º aniversario del legendario Bar La Plaza en dos jornadas en la sala Albéniz junto a León Benavente y un concierto más en La Salvaje ovetense, todos ellos presentándose en solitario en un show inusual, estimulante y marcado por su tono al margen de cualquier etiqueta. Aunando experimentación a las raíces folk, uniendo electricidad guitarrera en el filo con paisajes sensibles o contemplativos, la música de Irazoki, tanto en sus aportes en solitario como junto a sus Amigos (Lagunak en vasco), ofrece siempre un amplísimo abanico de posibilidades para el disfrute de aquellos que desean encontrar experiencias más allá de lo trillado.

-Has venido a Asturias en solitario, todo un desafío, ¿no? ¿Tienes miedo escénico en algún momento? ¿Hay algo de "horror vacui"?

Iba a decirte que, generalmente, no, pero abrir para León Benavente me ha traído algún quebradero de cabeza a la hora de pensar en el repertorio. Hace tres años toqué mucho en este formato de one man band y abrí para grupos como Lisabö, Capsula,etc... Funcionó bastante bien, pero con los Leones me surgió la duda estilística. Al final, creo que ha gustado y me he quedado satisfecho. En La Salvaje, quizás estuve en mi hábitat más natural y toqué menos excitado que en los dos días anteriores.

-¿En qué medida cambia el actuar en solitario a hacerlo con una banda y con tu proyecto, o hacerlo dentro del grupo de otro artista?

Pues, son las tres completamente diferentes: en solitario, puede llegar a ser muy duro, debido a que es difícil acaparar la atención del espectador durante una hora de concierto. A principio de mi carrera en solitario, empecé yendo en acústico y casi lo descarté por vida (Risas). Con el grupo llevo unos seis años y, cada vez, me encuentro más a gusto y metido en el papel de frontman, creo que hemos conseguido un sonido de cuarteto bastante contundente y estoy muy cómodo. La parte de trabajar para otro artista es la que más he trabajado y más experiencia tengo, es algo que me gusta mucho y pienso que lo seguiré haciendo mientras me sigan llamando.

-¿Cómo definirías el show que presentaste este fin de semana en Gijón (Sala Albéniz) y en Oviedo (La Salvaje) para que quien no lo haya podido ver pueda hacerse una idea?

Mayormente, es un espectáculo de one man band direccionado hacia el blues experimental; últimamente, la segunda parte la estoy haciendo más abierta, trabajando con afinaciones diferentes y con ambientes que se acercan a músicas tradicionales y experimentales.


- "Ez - Nostalgia. Pieza instrumentalen biduma" es tu último trabajo, arriesgado y donde predominan atmósferas muy peculiares. Háblanos un poco de cómo surge y el giro respecto a tu anterior álbum junto a Lagunak "Zu al zara?", donde predominaban la psicodelia y una afilada electricidad guitarrera.

Es un disco recopilatorio de canciones que he ido publicando durante estos últimos años. Casi todo ha sido editado fuera del estado y me parecía un buen momento para recordar esa faceta mía que bastante gente no conocía y que, quizás, últimamente, había dejado un poco más de lado. Siempre he sido muy ecléctico en mis publicaciones, me he estado centrando últimamente más en el formato de la banda, pero nunca sé hacia dónde me dirigiré.


-Has tocado con un buen número de artistas y, ahora, creo que estás con Nacho Vegas y Rafael Berrio. ¿Qué se te ha "pegado" de cada uno de ellos?

De Nacho, diría que he aprendido bastante de sus letras. En Euskadi estamos bastante acostumbrados a musicar poesía o letras de otros artistas y ha hecho que intente trabajar mis letras con mis pedradas. Con Rafa, he trabajado menos, pero, también me gustan mucho sus letras, aunque sean más literarias, me gusta mucho su manera de frasear, al igual que Nacho.

-La pregunta recurrente: ¿cómo te organizas para llevar a cabo tanta y tan diferente actividad?

Vivo de ello y estoy sin parar pensando en música, así que tampoco es tan difícil. Soy bastante disciplinado y trabajo todas las mañanas unas tres-cuatro horas buscando repertorios, componiendo o haciendo trabajo de oficina, que también lleva mucho tiempo. En ese sentido, me parece un trabajo como otro cualquiera, lo difícil es poder ser capaz de aportar lo necesario a cada proyecto. Suelo formar parte de propuestas muy diferentes y lleva su tiempo encontrar una voz propia.



-Como reputado guitarrista que eres, ¿quiénes te han influido a la hora de tocar, con su estilo o con sus trabajos?

Siempre lo he dicho y, aunque ahora lo escucho menos, Marc Ribot ha sido la mayor influencia, sobre todo cuando tenía que acompañar a artistas. A la hora de componer instrumentales, tuve una época de enganche con John Fahey, Robbie Basho y la escuela Takoma; además, sigo mucho a guitarristas experimentales como Derek Bailey, Bill Orcutt...

-Otra de las características de tu obra, creo yo, es la de saltarte todas las fronteras estilísticas sin que ello suene forzado. ¿Es un proceso natural? ¿Buscado?

Diría que es natural, escucho músicas muy diferentes y al crear y arreglar algo, esas influencias salen mezcladas de alguna manera, que creo me sale sin pensar demasiado. Muchas veces me comentan lo que mis discos tocan muchos palos, pero, como dices, creo que ya es un poco mi sello.



-¿Crees que te beneficia como artista vivir en un lugar alejado de las grandes ciudades?

Nunca he vivido en una gran ciudad excepto cuando he cursado mis estudios. En las ciudades, hay más distracciones, pero, también, más estímulos. El estar más alejado y tener menos cosas alrededor, quizás hace que dediques más tiempo al trabajo y eso, en general, suele ser beneficioso para el resultado de cualquier actividad.

-Aunque trabajaste en la docencia, reconoces que no te gustaba, pero, ¿podrías enseñar tu método de trabajo a alguien que se sintiera interesado por tu obra?

He dado alguna master class y alguna clase particular, no es algo que me guste demasiado. Siempre comento que, para mí, es muy importante escuchar mucha música.

-Y, por último, volviendo al directo: ¿qué es lo que más valoras de un show en vivo?

En general, me gusta que me sorprendan (¡cómo no, jejeje!). Un concierto de gran calidad sonora, visual y demás puede molar, pero si no me aporta algo extra al disco y que me dé sensación de que estoy viviendo algo único, puede hacer que me aburra.

MANOLO D. ABAD
Fotos: M. D. A.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Elogio de la solidez

 Crítica. Música. -ELOGIO DE LA SOLIDEZ”


ALFREDO GONZÁLEZ
La Salvaje, Oviedo.
Viernes, 13 de diciembre de 2019.

En estos tiempos extraños donde prima la apariencia superficial sobre la honestidad, siempre es reconfortante encontrar autores que eligen el camino del maratón al de un sprint bobo a la busca de un reconocimiento tan instantáneo como efímero. En esa tesitura, siempre es un placer disfrutar de conciertos de artistas con la personalidad de Alfredo González, que ha ido construyendo a lo largo de los años un cuerpo creativo sólido y repleto de matices.


El de Turón llevaba mucho tiempo sin visitar uno de los escenarios emblemáticos de la capital asturiana y, ciertamente, se le echaba de menos, en esa distancia que proporciona La Salvaje (si no me equivoco, con esta denominación aún no se había estrenado, la última vez había sido en una desoladora noche en La Antigua Estación) y acompañado por una compacta y fiable banda, el Flaco mostró sus virtudes alejadas de esos espectáculos infantiloides, pasto de una época absurda donde sustituyen a la convicción de aquellos que apuestan por los sentimientos hondos, de quienes prefieren la hoja perenne a la caduca de un titular facilón, esperpéntico o freaky.


 “Afluentes”, su sexto trabajo, era el argumento de su comparecencia con un grupo que otorgaba matices y fuerza, pero, en realidad, supuso toda una reivindicación de su trayectoria ante la olvidadiza memoria de esos más predispuestos a abrazar la ligereza coyuntural y desdeñar el trabajo continuado a lo largo del tiempo. Ahí, puede presumir González, recordar clásicos absolutos como el imprescindible “Retruque”, o acercarse a nuevas piezas que permanecerán como “La escalera” o “El punto del empate”, para rematar un concierto bien alejado de imágenes vacías, huecas. Con el rastro de esas canciones que se apoderan de ti para acompañarte en esos momentos de zozobra o de alegría, de los sentimientos verdaderos en una palabra.



Frente a las vanas “personalidades” que son sólo pomposos atrezzos para relleno de vacíos informativos, nos quedamos a salvo de tanta contagiosa estupidez reinante con los músicos que nos insuflan verdad y vida. Alfredo González es, sin duda alguna, uno de ellos,

MANOLO D. ABAD
Fotos: M. D. A.

martes, 24 de diciembre de 2019

Lauren García escribe sobre "Ahora que ya somos solo silencio"




Manolo D. Abad, hombre de pasiones irredimibles, que sabe de la militancia cultural como una constante y un apego a un modo de vida, no a una caducidad de fama de quincalla. Escritor de novela negra y relatos, columnista de los que se queman los dedos en el fogonazo y, sobre todo, crítico musical de oídos muy despiertos.

Tenía una asignatura pendiente con la literatura: la poesía. Y con "Ahora que ya somos silencio" ha cumplido ese pacto, tan caprichoso como inabordable. Lo ha hecho cuando los poetas sienten ese destierro que empuja a los vértices de la escritura: el del desarraigo.

El termostato del corazón tiene ascensos y descensos fulgurantes, las pulsiones que se disparan y abrigan sentimientos, como los que cobija Manolo D. Abad en este libro, con las coincidencias y desencuentros del azar inexplicable, paralizando la literatura.

Parte irrenunciable de la educación sentimental de nuestro escritor son un diafragma de canciones, elegidas con tiento de selecto discjockey y que soportan la estructura de este libro. Poemas y canciones enlazando con la franqueza. Un hábitat musical que envuelve todas las propiedades de un resistente, la banda sonora suprema de la supervivencia.

Cada canción aborda un estado de ánimo que se aventura por sus notas, una comunión de la que el poeta saca partido para acompasar a la soledad, para continuar de pie el camino. Consigue en esa dualidad que nos sintamos cómodos ante la desventura, mientras nos enseña el desgajo de la brecha.

En estos poemas, el mismo discurso que entabla un diálogo con las pérdidas, acentúa las preguntas, la hermosura flagrante de un flash fugitivo. Un poemario que, más que ser de temática amorosa al uso, es confesional con el desarraigo, del que hablábamos antes, y sus consabidos baches, con una puesta de mirada donde termina el horizonte. Manolo habla en primera persona, pero con un "yo" que se desdobla, nada acaparador, consciente de que la poesía es saber desnudarse, todo un escritor errante con la compañía de la lluvia. Estamos continuamente pagando nuestra deuda con el sentimiento, maldiciendo la suerte, elevando la voz como un timbre telefónico. El "tú" es el destinatario de "Ahora que ya somos solo silencio", que flota en las páginas, una carta encomiable, alzada sobre el olvido que es un mensaje de amor azorado, sin esperar, en primera instancia, la respuesta como propósito inminente.

Aquí reside el poder de la palabra que se alza cuando perdemos a nuestro interlocutor y se difumina en las rendijas del alma, la evocación continua de estos poemas pertrechando la herida. El viaje de la vida, que no conoce el regreso, nos invita a tiznar la melancolía.

Las lágrimas, que caen como una lluvia de rosas, de las que habla Manolo D. Abad, son el veraz testimonio que asombra en este libro y que el kector recogerá: asentir y disentir del silencio.

LAUREN GARCÍA



viernes, 20 de diciembre de 2019

7 Maneras de ver el negro

A partir de la obra de Oliver Montesinos, siete escritores ofrecimos nuestra visión. Aquí os dejo la mía.

MÁS NEGRO QUE CUALQUIER TRISTEZA

Vuelves a caer en el pozo oscuro de tu mente. Un sueño peligroso del que no puedes salir. Un viaje donde no encuentras el camino de vuelta. Otro cruce de caminos más. Frente a ti, una extraña figura, como una sirena, parece llamarte, al principio de uno de los tres senderos a elegir. Esa sonrisa no abre ninguna puerta ni esperanza, porque ya no hay sirenas, sólo figuras inalcanzables o prohibidas. Se ríe de ti, como ese inacabable túnel por el que vuelves a caminar a tientas tras haber elegido la ruta más lejana y pedregosa. Al final, no hay luz sino la tenue oscuridad que parece devorar un incipiente amanecer que esboza algo parecido a un atisbo de cambio. Pero sólo es una migaja de misericordia de quien contempla tu triste estampa embutido en ropajes oscuros. La realidad se empeña en engañarte mientras se burla de ti, con los colores arco iris de un nuevo día para que todos puedan celebrar excepto tú. Condenado a decaer lentamente, observas cómo una mariposa apura su último vuelo, tratando de alcanzar la mayor altura de su corta vida de fulgor. Y, entonces, despiertas. Un día más.


MANOLO D. ABAD





Hoy en Oviedo


jueves, 19 de diciembre de 2019

Ovidio Parades escribe sobre "Ahora que ya somos solo silencio"




Empezaré por el principio, que es por donde siempre hay que empezar. El principio de esta historia comienza en mi estudio, de madrugada, hace unas pocas semanas. Manolo Abad estaba a punto de publicar este libro "Ahora que ya somos solo silencio", su primer libro de poesía, y aquella misma mañana me había enviado los poemas para conocer mi opinión. Le agradecí el detalle porque aprecio a Manolo y porque él sabe que no he perdido un ápice de esa inquietud lectora que a casi todas las personas que escribimos nos atrapó siendo muy jóvenes. Pero esto, como sabéis o podéis imaginar, también es un arma de doble filo y una responsabilidad. Sobre todo, si el libro en cuestión no te gusta. Tengo que decir que partía de una buena base: me gustan los libros que Manolo ha escrito hasta la fecha, sus textos periodísticos, esas colaboraciones en diferentes medios que llevo leyendo desde hace años. Me gusta también su manera de entender y posicionarse en el mundo, no importa que sea en un papel de periódico o revista, en un libro o en una red social. Esa manera de hablar claro y escribir con la pasión de quien tiene algo que contar y lo va a contar caiga quien caiga y aunque se derrumbe el mundo, que, viendo lo visto, cualquier día de estos se derrumbará al fin y nos pillará, estoy seguro, escribiendo. O protestando contra alguna de esas injusticias que nunca faltan, que también puede ser.
Pero vayamos a lo que hoy nos ocupa, los poemas. Leí aquella madrugada este puñado de poemas y sentí de inmediato lo que siempre espero de un buen poemario. Nudo en la garganta. Inquietud. Temblor. Cierto desasosiego. Todas esas sensaciones que llevan implícitas las miserias y las grandezas de las que somos capaces los seres humanos. Cuando respiramos, cuando reflexionamos, cuando tomamos una decisión, cuando amamos. Manolo había escrito sobre el amor. Hay muchas clases de amor, ya lo sabemos. El amor que te eleva, que te machaca, que te deja sin palabras, que te hace aullar por una calle desierta o repleta de gente, por una playa, por un acantilado, por un bosque. El amor después del amor. El desamor. El amor sin vuelta atrás. El amor erosionado, devastado, agotado. Todo ese vacío. El amor enredado en la música, como no podía ser de otra forma viniendo de un autor que tanto ha disfrutado con ella, que tanto ha escrito sobre ella. De esa clase de amor trataban aquellos poemas. Estos poemas, desgarrados y brillantes, atravesados por una música interior que da sentido al sinsentido de la derrota. También trataban del silencio, como apunta el magnífico título, en el que se convierte a veces el amor. De ese silencio sobrecogedor, “cercano a la muerte”, por utilizar una expresión de Marguerite Duras, que tanto habló del amor y a la que tanto seguimos queriendo. De ese silencio que, después del amor, de agotar todas sus posibilidades, vueltas y más vueltas, transforma a sus protagonistas en seres casi fantasmagóricos. Dos amantes que, ya por separado, como en el final de una película o una balada triste, se pierden en la niebla, en la oscuridad, en lo más denso del bosque, en lo más profundo del silencio. Dos amantes que se quedan, ya para siempre, a la intemperie. Con sus reproches, con sus cicatrices, con sus tiras y aflojas, con sus recuerdos. Con todo ese bagaje emocional.
Y sin embargo, pese a ese frío que corta en cada poema, queda reflejada la experiencia vivida de esos dos amantes, que pudimos ser usted y yo, que podemos ser usted y yo. Y queda la sonrisa, esa sonrisa que ni el miedo ni el dolor ni la pérdida borrará de nuestros labios. “Sonreír”, escribe Manolo, “a tantos adioses/ a tantos silencios/ a todo el vacío”.
Queda un poemario fabuloso que os animo a leer. El poemario de un hombre que sabe de qué va todo esto. Y, aún con rasguños y libre de ataduras, nos los muestra con estremecimiento y desnudez.
OVIDIO PARADES



domingo, 15 de diciembre de 2019

Magia eléctrica sensorial


Crítica. Música. -
Magia eléctrica sensorial”


JOSEBA IRAZOKI
La Salvaje, Oviedo.
Sábado 7 de diciembre de 2019.

Llegaba el músico navarro al recinto ovetense tras dos días de fastos, de celebración gozosa del 27º aniversario de La Plaza de Gijón en la sala Albéniz, con las expectativas por todo lo alto. Al menos, de un reducido grupo de público que sabe de las virtudes de un guitarrista excepcional, en estado de gracia y capaz de mostrar una paleta de sonidos multicolor trascendiendo todo tipo de fronteras en lo musical. Una gozada para quienes deseen empaparse de una propuesta inusual en un panorama encorsetado y previsible, que nos devuelve a unos tiempos – aquellos en que la etiqueta era “alternativo” o “underground”, no un “indie” que hoy no es sino el trasunto del más rancio “pop-rock” de los ochenta – donde nos sorprendíamos con la mezcla inteligente de estilos e intenciones.



Hoy, son otros tiempos, sí. Y la tecnología ayuda a que los loops de guitarras puedan permitir a un artista con mayúsculas expresarse con todo su arsenal de ideas y sentimientos. Hartos ya del sobe de la palabra, del abuso cantautoril de famélica expresión musical, enfrentarse a una aventura sensorial con la guitarra – con los loops, “las guitarras” - como guía, resulta uno de los viajes más estimulantes que uno puede encontrarse para delicia de paladares deseosos de experiencias alejadas de todo convencionalismo.


Todo un recorrido por sensaciones eléctricas donde se derriban las barreras estilísticas para aunarlas en un concepto que no conoce más límite que la libertad creativa. Descubrir la expresión de la guitarra, sumirse en un mundo donde volar sin miedo a caer.


Asumir esos parámetros, supone sumergirse en una atmósfera cargada de todas las virtudes que la electricidad guitarrera enfilada hasta las últimas consecuencias, hasta el último gramo de expresión en el filo de cada cuerda, puede ofrecer. Embarcarse en este viaje, lírico, en ocasiones; catártico, a veces; pleno de sensaciones, es una experiencia que pocas veces hemos podido disfrutar. Un camino personal, culminado con un párrafo del “Marquee Moon” de Television en su necesario tramo último, sólo apto para quien sepa la indeleble recompensa que les corresponde a los audaces.

MANOLO D. ABAD
Fotos: M.D.A.


miércoles, 11 de diciembre de 2019

martes, 3 de diciembre de 2019

"Miedos", hoy en Oviedo


Hoy, en Oviedo, se presenta el libro colectivo "Miedos" en la Librería Cervantes a las 19:00 h. Intervienen: Gema Fernández, Jose Yebra, Josefina Velasco y Manolo D. Abad.



"Ahora que ya somos solo silencio" en el programa "Pieces" de RPA

https://www.facebook.com/264494090615/videos/743438596139346/UzpfSTEwMDAzMTIxMTgyNzM1MDozMDYwNjExMjk0OTk0MTQ6MTA6MDoxNTc3ODY1NTk5OjU1MTkyNTQ1ODI5NTg4Mzc0MjI/?id=100031211827350

lunes, 2 de diciembre de 2019

Hoy en Avilés


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cristina Natal recita poemas de "Ahora que ya somos solo silencio"

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=185505929166467&id=100031211827350


martes, 26 de noviembre de 2019

Hoy en Gijón


domingo, 24 de noviembre de 2019

The Inmates "Love me two times"

jueves, 21 de noviembre de 2019

Los Secretos "Trae en tu cara"



Eres la mujer que aparece en mis sueños.
No te quiero ver, no te quiero ver si no escondes tu miedo.
Trae en tu cara la dulzura, yo dibujaré en mis labios la ternura.
Y mañana habrá que crearlo de nuevo,
si no hay ilusión, si no hay ilusión sólo queda el recuerdo.
Quiero verte rebosando ganas de querer y de hacer que este sueño sea realidad.
No te quiero ver si voy a estar pensando
y contagiarte el frío, y contagiarte el frío que me está inundando.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El jueves, en el programa de TPA "Pieces"


Este próximo jueves 21 de noviembre, en el programa cultural de TPA "Pieces", hablaremos de mi último libro "Ahora que ya somos solo silencio" (Suburbia Ediciones).
Se puede ver a través de internet en: www.rtpa.es

martes, 19 de noviembre de 2019

Tommy Stinson "Meant to be"

jueves, 7 de noviembre de 2019

Margarita Salas (1938-2019)


Morphine "Lisa"

miércoles, 6 de noviembre de 2019