Justos por pecadores

Justos por pecadores

sábado, 19 de julio de 2014

Dimisión show


Vetusta Blues. –
“Dimisión show”

Las serpientes de verano ya no son tales, aquellas informaciones, algo frívolas, que se instalaban en época estival. Ahora son dragones con la peor faz. Dragones con rancio aroma a viejos tiempos que jamás deberían volver, pero que se han instalado en la vida ovetense, asturiana y española como el peor de los virus. Esta inacabable corrupción, estos modos caciquiles que hemos vivido en este mes de julio con la resistencia de un alto cargo municipal a abandonar su puesto tras ser condenado a un año de cárcel son el peor dragón con el que nos podíamos haber enfrentado en estas fechas de asueto.

En este circo político, cada vez más circo para descrédito del ciudadano honrado de a pie, se multiplican hechos como éste. Siempre es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno, rasgarse las vestiduras, desplegar toda la artillería verbal contra los rivales políticos cuando se enfrentan a una de estas desvergüenzas que llevan asolando desde hace más de una década a la clase política, cada vez más una oligarquía en sí misma. Pero, ¡ay! cuando la negra sombra de la corrupción o de los comportamientos impresentables alcanza a las propias filas comienza el recital de paños calientes, de excusas y de balones fuera para aplacar la vergüenza, que no hace sino aumentar el escarnio. En vez de reprobar a quien actúa fuera de cualquier ética, o se justifica o se entra en la espiral del “y tú más”. Que no les extrañe entonces el ascenso de nuevas formaciones como Podemos. La gente empieza a estar harta de individuos que se aferran al poder como un náufrago lo hace a cualquier superficie sobre la que ayudarse a flotar.

Para rematar el dislate, el hecho de que el ex teniente de alcalde prolongue su “reflexión” añade nuevas gotas a la batalla interna del propio partido al que pertenece, lo que –seamos serios- al ciudadano le importa tres pepinos. Lo que el ciudadano desea, lo que los ciudadanos deseamos es que se comporte del modo acorde a las circunstancias. O sea: que dimita de todos sus cargos, que se vaya, que se comporte con ética. ¿Tan difícil resulta? ¿Tan complicado es de entender que necesita una “reflexión” de más de una docena de días?
Si un condenado sobre el que pesa una pena es incapaz de dimitir es que el sistema está podrido y esa podredumbre no hace más que hundir cualquier esperanza de decencia, de renovación de los modos de una democracia que cada vez está más lejos de su esencia. Y los ciudadanos –a los que sólo nos quedan las urnas- empezamos a estar demasiado hartos.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 19 de julio de 2014

Mick Harvey "Wild hearts"

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viernes, 18 de julio de 2014

Johnny Winter "Life is hard" (1944-2014)



Life ain't easy
It's a long, hard, rocky road
Well it's dog, dog eat dog
And survival of the fittest so I'm told
No matter how you try
Life is hard and then you die

This old world is a tangle
You can't trust your closest friend
You know the devil wears a blue dress
And she's out to get you in the end
I can't count the tears I cried
Life is hard and then you die

Yeah, it's hard......

martes, 15 de julio de 2014

Tradiciones rotas, tradiciones perennes


Crónicas de Vestuario. –
“Tradiciones rotas, tradiciones perennes”

La barrera más difícil de superar en cualquier Mundial es la del peso de la tradición. Un peso que marca, que atenaza y que condiciona presencias y victorias. Lo comprobamos en el Rubicón de cuartos de final, ese que tantas veces alejó a España de las victorias. Equipos bisoños, sin casi tradición como Chile (su tercer puesto en el Mundial de su país es casi prehistoria), Bélgica (sólo aquel cuarto puesto en 1986), Colombia y Costa Rica que habían mostrado muy buenas maneras en el torneo, sucumbieron bajo el peso de sus incertidumbres. Llegamos así al colofón con cuatro clásicos; Brasil, Alemania, Argentina y Holanda.

Gary Lineker fue quien sentenció aquello de “el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Alemania”. Pues bien, gracias a La Roja, la siempre fiable selección germana, con una brillantísima generación de futbolistas, llevaba un ciclo de semifinales y finales sin poder tocar el título, sin hacer honor a la gran frase del legendario delantero británico. Sólo un seleccionado como el de Alemania podía haber sido capaz de romper la tradición que señalaba los Mundiales en suelo americano como coto privado de los equipos representativos de ese continente. Con la bandera del fútbol de toque con la que España venció en Sudáfrica 2010 –a nosotros nos corresponde el ser los primeros europeos en vencer en un Mundial lejos de territorio europeo, eso sí- el combinado dirigido con mano maestra por el gran Joachim Löw ha perfeccionado la maquinaria futbolística entregando nuevas variables. Fútbol de toque, sí, con mando y posesión, pero, en contraposición a España, mostrando otras alternativas como la verticalidad y movimientos rápidos en pos de la portería contraria. También, y creo que esta ha de ser una de las constantes del fútbol, una gran solidaridad defensiva en la que todos han de sumarse al trabajo, incluso el indolente Özil. Así destrozaron 7 a 1 a Brasil. La selección del atribulado Scolari, el ínclito Felipón, se desnudó como el emperador del cuento de Hans Christian Andersen y paseó en pelota viva su traje inexistente, un vestido de fútbol ramplón, de ese “patapún-parriba” con el que ironizaban los guiñoles. Una nadería que desenmascararon los germanos en unos arrebatados minutos donde, como el niño que señalaba la desnudez del emperador en el cuento, mostraron la mentira de un país que traicionó su “jogo bonito”, por un músculo que le entregó dos inmerecidos títulos (1994 y 2002).

La final mostró la capacidad competitiva de Argentina, un cuadro que había atravesado con más pena que gloria todo el Mundial, entregado a unas gotas de magia de un decepcionante Messi. Sabella exhibió una gran disposición táctica que, en muchos momentos del partido, anuló y confundió a los europeos. No fue suficiente para superar el poder y la fe de los teutones que aúnan -para envidia del mundo- toque, velocidad, gol y condición física. Bien podía Del Bosque tomar nota de esa rapidez y verticalidad para enriquecer a La Roja. Tiene mimbres de ese estilo como Jordi Alba, Carvajal, Cazorla, Mata o el esperemos recuperado Michu. El camino a la Eurocopa de Francia ya nos espera en septiembre.

Europa suma tres títulos consecutivos, lo nunca visto, una tradición rota sobre la que pueden seguir percutiendo los equipos del Viejo Continente. Algo sucede en América, algo malo, que ha impuesto el juego sucio, los piscinazos, los malos modos y la entrega a estrellas desaparecidas e insolidarias en sus dos grandes buques insignia (Brasil y Argentina). Tiempo para la reflexión e, incluso, para que el relevo de Colombia, Costa Rica, Chile o México se haga realidad en la próxima Copa América.

Las tradiciones perennes siguen mandando en la FIFA: nombran mejor jugador a Messi, lo que parece una nueva broma de mal gusto a la vista de exhibiciones como las de Robben o Mascherano (que tuvo que ser expulsado dos veces en la prórroga) y designan a un árbitro de la “escuela sueca” (ya saben, la de no mojarse ni en un diluvio) como Rizzoli, mientras el honesto turco Cüneyt Cäkir sigue, paciente, esperando su oportunidad. Esperemos que, en próximas citas, el peso de la tradición termine por desaparecer.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 15 de julio de 2014

sábado, 12 de julio de 2014

Dentro

Vetusta Blues. –
“Dentro”

Conocer, saber, descubrir, disfrutar. Todo ello se sumó en mi experiencia de hace unos días presentando mi libro “Justos por pecadores” en la Semana Negra de Gijón. Poder comprobar, desde dentro, el trabajo y la dimensión de este evento, me hace respetarlo aún más. La Semana Negra, de vocación multidisciplinar, es una de esas convocatorias que generan polémica y discusión. Encienden los ánimos de sus detractores, cuentan con la complicidad y la defensa de quienes somos partidarios de un concepto de la cultura alejado de élites.

Ahí, en medio del olor a fritanga, se pueden encontrar joyas literarias a precios muy económicos. En la edición del año pasado, me hice con un montón de ejemplares de las legendarias colecciones de la Editorial Júcar a un estupendo precio, de Mark Behm a William Burroughs, pasando por Andreu Martín o Francisco González Ledesma. Este año, a pesar de que el “modo Mundial” me impidió pasar más tiempo, tuve oportunidad de compartir tertulia con escritores como Manuel Astur, Juan Soto Ivars o el gran Luis Artigue, que se acerca cada día desde León para no perderse nada de lo que ocurre en el certamen. En la carpa de Biblioasturias asisto al encuentro con sus lectores de otro ovetense de pro y colaborador de este periódico, Ignacio del Valle.

Y llega el momento de presentar, con la presencia del grandísimo Jesús Palacios como maestro de ceremonias, y compruebo con enorme satisfacción que hay bastante público. La carpa se acaba llenando con gente algo despistada que se protege del chaparrón. También se guarece de la lluvia una mujer que vende globos de todos los colores y un par de niños que contemplan, atónitos, un escenario poco familiar para ellos. Siento, percibo, disfruto de la cultura abierta, lejos de naftalinas y torres de marfil. Habrá quien prefiera esas convocatorias de seriedades supuestamente sesudas, quizás porque ocultos en lo más recóndito de su torre de marfil se encuentren más a gusto. Por mi parte, siempre supone un placer contactar con el público, con tu público, allá donde me llamen. 

Me encanta ese poder de la Semana Negra de abrir puentes, de encontrarte el restaurante que te ofrece pulpo junto a la librería con novedades u ocasiones; de cruzarte con todo tipo de gentes, de poder abordar a cualquier escritor para comentar algo o, simplemente, saludarle; atravesar las barracas donde disfrutan padres e hijos o asistir a uno de los conciertos de la carpa de Cimata Live. Todo englobado en esta Semana Negra que tanto enciende los ánimos de los partidarios de lo carpetovetónico, nada más lejos de la cultura que está viva y bebe de su tiempo. ¡Ojalá Oviedo tuviera algo parecido!


MANOLO D. ABAD
Foto: ELOY BELTENÉ
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 12 de julio de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

Morphine "In spite of me"



Last night I told a stranger all about you
Anoche le conté a un extraño todo sobre ti
They smiled patiently with disbelief
Sonrieron con paciencia e incredulidad 
I always knew you would succeed no matter what you tried
Siempre supe que tendrías éxito no importa lo que intentases 
And I know you did it all in spite of me
Y sé que lo hiciste todo a pesar de mí
Still I'm proud to have know you for the short time that I did
Todavía me siento orgulloso de haberte conocido por poco tiempo que fuera
Glad to have been a step up on your way
Me alegro de haber sido un paso adelante en tu camino 
Proud to be part of your illustrious career
Orgulloso de ser parte de tu ilustre carrera
And I know you did it all in spite of me
Y sé que lo hiciste todo a pesar de mí
In spite of me
A pesar de mí 
Late last night I saw you in my living room
Anoche te vi en mi salón
You seemed so close but yet so cold
Parecías tan cerca, pero al mismo tiempo tan fría
For a long time I thought that you'd be coming back to me
Durante mucho tiempo pensé que ibas a volver a mi lado 
Those kind of thoughts can be so cruel
Ese tipo de pensamientos pueden ser tan crueles
So cruel And I know you did it all in spite of me
Tan crueles... Y yo sé que lo hiciste todo a pesar de mí
In spite of me
A pesar de mí

Barry Adamson "Can´t get loose"

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domingo, 6 de julio de 2014

Corcobado y Manta Ray "Radio"

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sábado, 5 de julio de 2014

Oviedo Noir


Vetusta Blues. –
“Oviedo Noir”

Ayer comenzaba una nueva edición de la Semana Negra, la atractiva convocatoria gijonesa para los amantes de la serie negra tanto literaria como cinematográfica. Este año, además, tengo la suerte de formar parte del cartel y allí presentaré el próximo martes 8 a las 18:45 horas en la Carpa Biblioasturias mi último libro “Justos por pecadores”. Va a ser algo extraño -después de tantos años acudiendo como aficionado y  público- situarme al otro lado, disfrutar de un modo distinto del especial ambiente que allí se respira. Mucha gente que ha leído alguna de mis obras me resalta el hecho de hablar de una ciudad, que les recuerda a Oviedo –mi lugar de origen- pero sin mencionarlo específicamente. Ahora, mientras me encuentro en plena escritura de una nueva novela, protagonizada por Julián Solares, me estoy planteando la posibilidad de nombrarla como un elemento concreto en el mundo de ese detective cuya personalidad he empezado a trazar en esta última publicación, en cuatro de los doce relatos que conforman “Justos por pecadores”.

Lo cierto es que la realidad también me empuja a considerar Oviedo como un lugar apto para las aventuras de mi detective. En los últimos meses, los ovetenses hemos ido conociendo, con sumo estupor, las aventuras de una pareja de criminales que comenzaron sus correrías negándose a pagar sus encargos de comida. De ahí, a disfrutar de los hoteles de lujo de la ciudad y alrededores sin abonar un euro, además de robar todo tipo de vehículos, muchos de los cuales empleados en alunizajes para atracar en diversos establecimientos. Unas “hazañas” que les han valido la denominación de Bonnie & Clyde, aunque más que a los protagonistas de la película de 1967 dirigida por Arthur Penn, a quienes recuerdan, por su total amoralidad, desparpajo y compulsiva reincidencia a la hora de delinquir es a los “Asesinos natos” que dirigiera Oliver Stone en 1994.

Otro episodio “noir” en los últimos meses en la ciudad ha sido el extraño robo en un domicilio de la Calle de la Lila que recuerda a esos films de atraco perfecto que se pusieron de moda en Europa a raíz del éxito de “Rififí” dirigida por Jules Dassin en 1955. Películas como la magistral “El Círculo Rojo” (1970) de Jean-Pierre Melville incluían estos robos, planificados al milímetro y con un despliegue espectacular. Un botín del que no se saben cifras concretas, pero sí que son abultadas y sobre el que se ciernen multitud de sombras y sospechas. Buenos argumentos para la serie negra, desde luego.

Oviedo es, sin lugar a dudas, una ciudad de atractivo literario. Las calles del centro, del casco antiguo, rezuman misterio y encanto, no sólo para perderse en ellas sin que importe el tiempo, sino para enredar la imaginación e inspirar nuevas historias que trasladar al papel.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 5 de julio de 2014

viernes, 4 de julio de 2014

El Mundial al revés


“El Mundial al revés”

Terminados los octavos de final, todo se resume en el eterno enfrentamiento América contra Europa. El rastro de aquella emergente África que a muchos les hizo soñar, se ha difuminado de los ocho elegidos para luchar por el título. Los octavos se desprendieron de sus últimos representantes, Nigeria y una combativa Argelia, dirigida con mano maestra por el bosnio Vahid Halilhodzic, que hizo temblar a la gran Alemania con un despliegue físico y táctico merecedor de más. Pero, al final, cuatro contra cuatro de los dos continentes que dominan el Mundial. Volvemos a la tradición, a las muchas tradiciones que llenan el Campeonato del Mundo, y el pronóstico habla de la victoria de un combinado americano. América para los equipos americanos; América, el territorio virgen para los europeos que jamás han vencido allí en toda la historia. “América, América”, cantaría con su voz portentosa Nino Bravo. ¡Ay!

Hasta estos cuartos de final hemos vivido el Mundial al revés: destacados porteros; equipos supuestamente superiores con clara dependencia de sus estrellas; combinados bisoños transformados en onces de gran empaque táctico; campeones del mundo en  una sorprendente caída libre, pura catástrofe; falsos nueves; apuradas victorias de las naciones supuestamente superiores; un mordisco salvaje e inexplicable; postes y largueros confabulados a favor de las selecciones supuestamente superiores; sorprendentes y magníficas prórrogas; la magia de los videomarcadores capaces de transformar el dolor del público en sonrisas al pajarito; sprays resuelve-problemas con las más díscolas barreras y muchos papeles cambiados entre los participantes.

Ahora, llegados a lo decisivo, la gran pregunta es: ¿se impondrá la tradición? Sí, esa que dicta que los grandes vencerán a toda costa a pesar de ser su fútbol, como en el caso de Brasil y Argentina, de lo peor que se ha visto entre los participantes y, más aún, entre los ocho elegidos. O hemos de confiar, de creer en que todo el aire fresco aportado por Colombia, Costa Rica o Bélgica se va a imponer al peso de la historia, al miedo escénico, a la inexperiencia. O que Europa volverá a sucumbir, en las botas de franceses o alemanes, ante la maldición de América para los equipos del viejo continente.

No nos gustaría que se diluyera ante el peso de las veinte participaciones en mundiales (¡todas!) y los cinco títulos de una mediocre Brasil –una de las peores de la historia-, una selección como la colombiana, que ha mostrado tanto bueno tras dieciséis años de ausencia. Ni que Costa Rica –en su cuarta presencia- perdiera sus encantos colectivos ante el empuje de los tres veces subcampeones Holanda. O que Bélgica reviviera ante Messi los fantasmas de su eliminación ante otra estrella como Maradona en aquel 2 a 0 (los dos del Pelusa) en semifinales de México 1986  En definitiva, que la terca tradición impusiera su ley en el tramo decisivo, como un hada caprichosa que olvida todo lo bueno mostrado por los nuevos invitados y lo poco que han dado los equipos supuestamente superiores.


MANOLO D. ABAD

miércoles, 2 de julio de 2014

The The "Gravitate to me"



I've been watching you for ages
You're like a boat without a mast
Struggling with the tide of destiny
Between the future and the past
I am the lighthouse
I am the sea
I am the air that you breathe
Gravitate to me
Through the ether and the mists of the mind
You will come to me to lay by my side
To stroke my hair, to cuddle my flesh
And to quell the torrents in my subterranean depths
This world ain't strong enough to keep us from each other
For we are kindred spirits, born to become earthly lovers
I am the lighthouse
I am the sea
I am your destiny
Gravitate to me
There is something in your voice
Something behind your eyes
Something inside your heart
That is beating in time with mine
I know you from a previous incarnation
I know you from a previous incarnation
I know you from a previous incarnation
Incarnation incarnation
Gravitate to me
Gravitate to me
Gravitate to me
Gravitate to me

martes, 1 de julio de 2014

Los ojos del pequeño Cosmin


Crónicas de Vestuario. –
“Los ojos del pequeño Cosmin”

En este Mundial donde hemos de acudir a los bares por aquello de las plataformas televisivas de pago, es esencial encontrar el establecimiento adecuado para sentirse como en casa. He tenido la suerte de hallarlo en el Reloj de Porlier, un espacio acogedor, con un ambiente muy agradable y, entre cuya clientela, se encuentra un niño de diez años, que no se pierde ninguno de los partidos. Cargado con sus cromos y el álbum donde los va colocando, Cosmin representa esa mirada distinta que transmite la ilusión que sólo los niños pueden mostrar hacia el mayor espectáculo futbolero del mundo. Por eso, uno aplaude sanciones ejemplares como la que le ha caído a Luis Suárez por el tercer mordisco de su carrera deportiva, manifestación violenta e irracional que debe ser cortada de raíz en un Mundial de buen juego y goles. No es buen ejemplo para los ojos de niños de diez años como Cosmin ver semejante salvajada y que, encima, algunos vengan a justificarlo.

Entre los poco ejemplificantes está el combinado brasileño, paupérrimo grupo que fía toda su suerte a la clase de Neymar (y a la de Thiago Costa y Julio César) y que, si la tarde no es propicia, se entrega a la ruleta rusa de los penalties. Suerte han tenido, ya hablamos desde estas páginas de la gran flor de Felipón Scolari, alguna ayudita arbitral también, aunque puede que eso no sea suficiente para vencer a una pujante Colombia, que ha despachado muy buenos partidos, con el impresionante joven goleador James Rodríguez a la cabeza. ¿Se acuerda alguien de Falcao? Pero ya sabemos que en los cuartos de final es el peso de la historia el que inclina la balanza. Por el bien del fútbol, de este buen Mundial, esperemos que el timorato, miserable grupo dirigido por Scolari no imponga su raquítico concepto que sólo produce vergüenza ajena.

Paso a las nuevas selecciones con ilusión desmedida y buenos argumentos como Costa Rica, que logró superar a la siempre rocosa, incómoda y competitiva Grecia, un constante milagro de supervivencia a la que sólo tumbó en la tanda de penalties ese magnífico portero que es Keylor Navas. Su seleccionador, el colombiano Jorge Luis Pinto, está en las antípodas del director técnico brasileño: ofrece propuestas tácticas inteligentes y dirige un conjunto muy bien ensamblado que funciona como un once solidario. Uno para todos y todos para uno, no como la canarinha, todos para Neymar…

Y Holanda, que ya ha dejado atrás a México en un extraño encuentro donde impusieron el fondo físico, será la gran piedra de toque para el combinado centroamericano en un Mundial que, aún sin la emoción máxima de tener en liza a nuestra Roja, está resultando apasionante. Creo que lo sería aún más si esas selecciones sin pasado pero con gran presente (Colombia, Costa Rica) logran sobrevivir al peso de la historia en los cuartos de final.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 1 de julio de 2014

Automatics "Like a girl"

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lunes, 30 de junio de 2014

sábado, 28 de junio de 2014

Aquel verano en el Apolo


Vetusta Blues. –
“Aquel verano en el Apolo”
La perspectiva de la memoria de un tiempo pasado nos ofrece la posibilidad de revivir momentos casi con la misma nitidez del presente. Algo así me sucede cuando, callejeando rumbo a casa, bajo por la calle de la Luna y observo el local que hace unos años ocupaba el Café Apolo. Inmediatamente, como si un resorte se desplegase con toda su fuerza más emotiva, el recuerdo de un verano de ola de calor y de tardes y noches, tras mi trabajo de reportero en la televisión local de Oviedo, transcurridas en ese emblemático café. De tardes y noches disfrutando de las dotes gastronómicas del gran Manolo Villarroel, bebiendo un vino tinto francés de edición especial, escuchando una buena selección de jazz y conversando de literatura, mujeres y vida con mi amigo Rubén Rodríguez y algunos otros colegas (Havel, Lasheras) que se acercaban a disfrutar de las minipizzas, tortillas y demás delicatessen, en esos días sofocantes donde permanecer en mi pequeña buhardilla era una auténtica tortura.

Aquel verano fue decisivo para lanzarme de cabeza a la arena literaria, impulsado por los ánimos de los amigos y por ese ambiente peculiar que transmitía el Café Apolo. Un lugar irrepetible, que fue construyendo su personalidad única no sólo a través de sus propietarios, como Juan Carlos y Eva, sino que fue definiendo la clientela que acudía allí a la busca de un sosiego creativo, una atmósfera donde la conversación fluía y el jazz suave sabía puntuarla. Donde la gente no hablaba a voces y todos sabían escuchar.

Hoy resulta difícil encontrar establecimientos así, lo más parecido puedo encontrarlo en el Café Paraíso, donde la selección musical de su propietario, Jesús Colino, aunque diferente, más orientada al rock y al folk-rock, consigue que las conversaciones no se malogren. No hay, por desgracia, la presencia de la gastronomía de Villarroel, pero sí el aroma de un buen vino de Toro.

El verano en Oviedo, sosegado, tranquilo, es un tiempo de gran creatividad para mí. Es como si todo se detuviera, se tomara un respiro, se congelara en un punto donde uno consigue olvidarse de la ciega competitividad feroz, de los enemigos y sus zancadillas, de las envidias y sus constantes puñaladas traperas, de los mediocres y arribistas que pretenden silenciarte o ningunearte. De unos días para saborear con gusto sin que nadie te los pueda agriar. Como en aquel verano en el Café Apolo.

MANOLO D. ABAD

 Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 28 de julio de 2014

jueves, 26 de junio de 2014

Hoy a las 23:45 h. en TPA


Hoy en TPA en el programa cultural "Pieces" estaré hablando con Vanessa Gutiérrez (foto) de mi nuevo libro "Justos por pecadores". Desde fuera de Asturias puede verse en tiempo real a través de la web de la radiotelevisión autonómica de Asturias www.rtpa.es

miércoles, 25 de junio de 2014

Eli Wallach (1915-2014)


Ana María Matute (1925-2014)


"La palabra es lo que nos salva"
(Ana María Matute)

Echo & The Bunnymen "Shroud of Turin"



I saw him
He saw me
That Turin-stained shroud
In Rimini
He cried
And I cried
We both died
Laughing
Him and me
Why me?
Why Rimini?

I want you
You want me
We both want
The things we'll never be now
We see now
It's sad how
Some things aren't meant to be
For we
Are just you and me
It never happens when you want it to
It never does what it's supposed to do
It's never good enough to see me through
See me through

I love that shroud that you're in
I love that you're maturing
I love that sweet sack you're in
I love your saccharin

I love that shroud that you're in
I love that you from Turin
I love that sweet sack you're in
I love your saccharin

It never happens when you want it to
It never does what it's supposed to do
It's never good enough to see me through
See me through

He saw me
I saw him
We both saw
Beneath each others'
Skin deep-
Er than deep
We both sleep
To dream of what could be
For me
And sing hymns for him and me

It never happens when you want it to
It never does what it's supposed to do
It's never good enough to see me through
See me through

I love that shroud that you're in
I love that you're from Turin
I love that sweet sack you're in
I love your saccharin

I love that shroud that you're in
I love that you're maturing
I love that sweet sack you're in
I love your saccharin

martes, 24 de junio de 2014

Adiós con el corazón


Crónicas de Vestuario. –
“Adiós con el corazón”

Todo este sufrimiento, todo este dolor, ¿para qué? Visto el partido contra Australia, con los cambios debidos y necesarios, se vio a una Roja como la que nos hubiese gustado ver en el decisivo partido contra Chile. No se realizaron esos cambios, no se dio paso a la frescura de Juanfran, Koke o Cazorla y el resultado es un fracaso, un doloroso e innecesario fracaso.

Al menos, tuvimos la posibilidad de despedirnos con dignidad. La de un Villa, máximo goleador de La Roja, estilete constante y con una actividad que tanto echamos de menos en un Diego Costa que ha sido el mayor fracaso que se recuerda. Ni se adaptó al estilo del equipo no ha habido posibilidad de adaptarlo al juego del seleccionado español. Habrá que estudiar si tiene sitio en un futuro once, porque visto a un Fernando Torres como hacía años que no veíamos quizás haya que pensarse muchas cosas.

Se abre ahora un período de reflexión donde hay que plantearse el recambio y la forma en que éste se va a producir. Máxime cuando, a diferencia de otros combinados campeones del mundo en otras épocas, aquí sí hay una generación capaz de suceder al equipo que más gloria ha traído al fútbol español. Uno se da cuenta de la envidia que hemos dado en estos seis años maravillosos cuando escucha a Maradona hablar y tratar de hacer sangre contra La Roja, a tantos y tantos que para sí quisieran haber podido vivir estos años de éxitos. Pelusa, preocúpese de su mediocre albiceleste, mírese el partido contra esa gran selección campeona de todo como Irán, y déjenos en paz. Porque nos levantaremos y este partido contra Australia debe ser el comienzo.

Creo que Don Vicente del Bosque puede ser la persona adecuada para afrontar este cambio si es capaz de asumir un nuevo reto, el de renovar y rearmar el espíritu de una selección de leyenda. Quizás su propia resistencia al cambio haya sido el desencadenante de lo ocurrido, pero si él se ve capaz de llevarlo a cabo, no veo a nadie mejor para construirlo. La cuestión es aplicar una cirugía, mesurada pero también implacable para que no se diluya el ánimo y para que no haya travesía en el desierto. La próxima Eurocopa espera y el tiempo no perdona las dudas.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 24 de julio de 2014,

lunes, 23 de junio de 2014

Sprays, gestos, goles y bares


Crónicas de Vestuario. –
“Sprays, gestos, goles y bares”

Una primera mirada al Mundial 2014 nos muestra una competición extraña y fascinante. Es cierto que las fases previas suelen ser engañosas, que destacan a equipos que luego se difuminan, que en un torneo largo son aquellos que van de menos a más los que triunfan y que cualquier conclusión rápida puede irse al garete en la ruleta rusa que se plantea a partir de octavos. Pero, tras dos jornadas, ya se han visto muchas cosas claras.

La decadencia de los campeones de la pasada edición. No suele ocurrir, aunque ya le ha pasado a Francia en 2002 tras un ciclo casi tan exitoso como España y a los propios italianos en Sudáfrica 2010. Lo peor es lo estrepitoso de la caída. Aunque profundizaremos en ello en próximos artículos, lo que no tiene perdón para Don Vicente del Bosque y su equipo es que había un relevo detrás, una brillante generación que pedía paso y en la que el entrenador castellano no quiso confiar.

Entre lo que más ha destacado es el ver esas barreras bien quietecitas tras una marca de spray. La prueba del Mundial sub-21 funciona y es uno de esos inventos por los cuáles uno se pregunta por qué no existieron antes. Otra de las características, aparte de los modelitos de botas que ya casi no llaman la atención, está en los gestos tras meter goles. Neymar y su pandilla parecen haber impuesto el políticamente correcto gesto de los dos índices al cielo, muy de estos tiempos despiadados de hipocresía y mentira. ¿Al cielo, a un familiar, a quién? Una nadería muy interesante para rodar un spot publicitario. Vacío y propicio para un montón de interpretaciones… ¿Dónde están aquellos gestos espontáneos, por favor?

En la sustancia de lo visto, se ha comprobado en este Mundial 2014 la importancia del equipo, del trabajo colectivo, más allá de figuras y figurines. Porque el fútbol, por si no se habían dado cuenta, es un juego colectivo. Equipos que trabajan solidariamente, con un espíritu de sacrificio en cada uno de sus once jugadores, han sorprendido más allá de las individualidades. Hablo de un seleccionado como Costa Rica, donde todos se mueven disciplinadamente para imponer un ritmo infernal que ha logrado desactivar a colectivos tan brillantes como Italia. O ese México que fundió a los aspirantes máximos de Brasil con una plena exhibición de sacrificio. Un trabajo colectivo para desactivar a talentos individuales como Neymar o Messi. La figura argentina ha logrado esconder los múltiples defectos de una albiceleste mediocre y el brasileño, punta de lanza de un grupo musculoso y nada más, también ha conseguido oscurecer los defectos de un equipo previsible –poco hay que esperar de un tipo como Scolari- que siempre tendrá una ayudita extra, que para eso juegan en casa.

El desastre de los equipos africanos lo evitan onces como el de Costa de Marfil o el de Ghana –muy meritorio su empate ante los poderosos alemanes- pero es sólo un destello. Entre los europeos, Holanda, Francia y Bélgica pintan bien, casi tanto como una Alemania que  ha tenido un aviso, pero que, como siempre en este torneo, acabará brillando. De América, aparte de la revelación de esa Costa Rica tan sorprendente y agradable, un México con buenos argumentos y una Colombia que pinta bastante bien, además de una Uruguay que, si repite la exhibición ante Inglaterra, con esos dos imparables arietes Cavani y, sobre todo, Luis Suárez, tiene muchas posibilidades si es capaz de sobrevivir a Italia. Por supuesto, Brasil y Argentina siempre estarán ahí, la veteranía es el mayor grado en este torneo.

Un Mundial de muchos goles, una herencia que quizás haya que agradecer a La Roja –la española, no esos mediocres chilenos que hicieron sangre de nuestras dudas- por su fútbol abierto y honrado, aunque lo que hayamos visto sea una sombra manierista de un estilo que –estamos seguros- volverá a brillar en la próxima cita europea. Siempre y cuando se aplique la debida cirugía, claro.


MANOLO D.ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 23 de junio de 2014

sábado, 21 de junio de 2014

Horror Hospital


Vetusta Blues. –
“Horror Hospital”

“Horror Hospital” es una película inglesa de 1973 dirigida por Antony Balch y producida por la Hammer, célebre productora británica. Una película de terror psicológico con mad doctor incluido y que la recuerdo como una de las que más miedo me han hecho pasar, a la altura de “El Exorcista” de William Friedkin o “En la boca del miedo” de John Carpenter. Pues bien, este hospital de los horrores me vino a la mente contemplando las imágenes, duras imágenes, de los pacientes de oncología del nuevo HUCA sentados en el suelo, esperando y desesperando. Al tiempo, cómo no, se sucedieron las declaraciones infladas de los políticos o cargos de turno contando las bondades del traslado al nuevo edificio, pintando su mundo de color rosa donde no hay incertidumbres ni padecimientos. Los pacientes de oncología tuvieron que volverse a sus casas, en esa tradición que Larra definió como nadie en aquel artículo suyo “Vuelva usted mañana”.

A pesar de los esfuerzos por maquillar las múltiples lagunas que se han producido en –sí- un traslado de gran envergadura, lo cierto es que la impresión que se está dando es lamentable. La primera batalla, otra más para infortunio de los ciudadanos, es la de los accesos. Decir aquí que no ha habido improvisación, interesada improvisación en virtud de un choque de índole política que sigue castigando a Oviedo, es mentir. Meses mareando la perdiz, en ese combate de intereses políticos vergonzosos del “y tú, más” o del “y tú, peor”, el caso es que se han improvisado malamente accesos a última hora, a ultimísima hora. Si ya Oviedo adolece de unas circunvalaciones decentes, producto de otra de esas batallitas que en el pasado enfrentaron a Vicente Álvarez Areces y Gabino de Lorenzo, historietas de cercos y demás zarandajas que culminaron con el desastre que hoy luce la capital de Asturias, ahora se une un nuevo desastre, el de los accesos al nuevo HUCA.

Lo del sistema informático Millenium está llenando de protestas del personal todos los medios. Difícil de usar, causando multitud de problemas y cuya supuesta efectividad es desmentida por quienes se las tienen que ver con él. Resistencia a lo nuevo, arguyen sus promotores. Habrá que ver cómo se va desarrollando este tema. Es de esperar que vaya subsanándose poco a poco. Lo que sí es de destacar es el gran esfuerzo que el personal del HUCA está realizando, digno de mención especial.

Y mientras, el viejo edificio mantiene un silencio similar al de los planes que hay para él. Sólo tapiar, como con tantas construcciones que se quedan sin uso, a la espera de que alguien decida qué hacer con ellos. Y que, como con la Plaza de Toros de la ciudad, vaya pasando el tiempo y la ruina se apodere de todo mientras los responsables se lavan las manos.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del periódico "El Comercio" el sábado 21 de junio de 2014

viernes, 20 de junio de 2014

Enrojecidos


Crónicas de Vestuario. –
“Enrojecidos”

La resistencia al cambio de Don Vicente del Bosque ha traído como consecuencia uno de los mayores desastres de la historia del fútbol español. Esa resistencia al cambio, a no efectuar grandes transformaciones es la que, finalmente, ha acabado por condenar a La Roja (¿volverán ahora con aquello de La Furia?) a un siniestro total. Conviene, en un mundo tan dado al resultadismo, recordar cómo en la fase de clasificación para la Eurocopa 2008, la España de Luis Aragonés se encontró con dos derrotas inesperadas: en Belfast, ante Irlanda del Norte (3-2) y en Estocolmo, ante Suecia (2-0). El “Sabio de Hortaleza” aplicó la cirugía a la que nos referíamos en estas mismas páginas hace una semana y que Don Vicente no ha sido capaz de afrontar en este Mundial, cerró para siempre las puertas de la selección a Raúl y comenzó una renovación exhaustiva que condujo a un ciclo victorioso que se terminó perdiendo por primera vez ante Chile en el magno escenario de Maracaná. Al tercer encuentro, con la cirugía aplicada por Luis, se venció a Dinamarca en su propio campo por 1-3 con una demostración de altura en una primera parte para enmarcar.

Don Vicente del Bosque es un hombre tranquilo que nos ha llevado a grandes éxitos y al que debemos estar muy agradecidos todos los aficionados españoles al fútbol. Sin crispaciones, con un sosiego tan castellano como una tarde de estío en un pueblo de la Meseta, ha sabido transmitir la filosofía que inculcó Aragonés. Sin embargo, le ha faltado la capacidad para conseguir una renovación -a la vista de la paupérrima imagen mostrada en este Mundial- que se podía haber llevado a cabo, vistos los muchos mimbres que se han quedado en casa. Valores no faltan y ese puede ser nuestro salvavidas de cara a los años que se avecinan, al reto de volver a hacer historia en la Eurocopa 2016.

Por lo demás, el triste partido de Maracaná transmitió miedo y nervios. Más “Miedo” que en aquella vieja gran canción de Los Enemigos. Y, por regalarnos un poco de música en este día triste, acabó con otro magnífico clásico del grupo liderado por el Josele Santiago: “Na de na”.

Hicimos buena a la voluntariosa Chile, nada del otro jueves, aprovechándose de la debilidad, la incertidumbre e incluso la indolencia del combinado español. Después de una catástrofe como la de Holanda: dos cambios. ¡Dos cambios solo, por favor! Koke, Cazorla, Mata, Villa, mordiéndose las uñas en el banquillo mientras contemplaban el enésimo pase errado de Xabi Alonso (quien, por cierto, en el último tramo liguero se había marcado varios de éstos suicidios), con un once que seguía repitiendo la segunda parte ante Holanda. Una de las frases habituales del mundo del fútbol reza aquello de que “el fútbol es un estado de ánimo” y eso no se lo aplicó Del Bosque. Con sólo dos cambios en la alineación, una invitación al continuismo, a la rutina, que sólo podía conducir al abismo, el estado de ánimo era derrota. Estoy seguro que si su renovación hubiera llegado a cambiar ocho piezas (Iker Casillas incluido), habría transmitido la idea de una revolución que hubiese podido lograr mucho más que esta triste y dolorosa despedida. O, al menos, nos habría quedado la sensación de haber intentado algo diferente. Y quizás haber conseguido aplazar esta grandiosa decepción.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el viernes 20 de julio de 2014

jueves, 19 de junio de 2014

El Piojo de Felipón


Crónicas de Vestuario. –
“El Piojo de Felipón”

Parece fácil pero no lo es: dejar a los pentacampeones mundiales con el tanteador a cero y la sensación de derrota e incertidumbre no es algo al alcance de cualquiera. Pues bien, México -selección que hace tan sólo unos meses vagaba por los estadios de la CONCACAF y que se clasificó in extremis- lo consiguió bajo la dirección técnica de Miguel El Piojo Herrera. El seleccionador mexicano le dio una lección táctica al atribulado Felipao, ese individuo incapaz de reconocer errores -propios o ajenos- henchido de una insultante autosuficiencia, un dechado de virtudes entre las que ni se encuentran las variables tácticas ni otro intento de fútbol que varíe de la ecuación “músculo + Neymar”, a la que se aplicó sin éxito frente a los centroamericanos.

Un magnífico portero como el flexible Guillermo Ochoa, una defensa con tres centrales bien colocada bajo el mando del veterano Rafa Márquez (su cuarto Mundial, ahí es nada) y muy sacrificada en las ayudas sobre la gran estrella brasileña, un centro del campo con tres entregados al trabajo de cortar cualquier atisbo de espacio para Neymar, y el estilete del jugador del Villarreal Giovanni Dos Santos lograron dejar a los brasileños con cara de… con esa cara, sí.

De acuerdo, que en el toma y daca, la canarinha tuvo buenas oportunidades de anotar, incluso al final, con ese enorme Thiago Silva, de lo mejor del musculoso grupo de Felipao, pero, si los mexicanos hubieran tenido a un Peralta como el del primer día, también hubieran podido dar la sorpresa que se había intuido en la inauguración ante los croatas y que sólo el “amigo japonés” fue capaz de desbaratar. Aquí no hubo “amigo turco” y, por mucho que Fred, Alves o Marcelo se aplicasen a la piscina, el árbitro otomano no picó. Suerte tienen los brasileños de que su último partido será ante Camerún, a la que se vio en su primer encuentro desorientada y sin capacidad en la vanguardia, porque los sudores de Felipao podrían haber aumentado. Y parece difícil que Eto´o sea capaz de obrar un milagro para la leyenda de un Ghiggia –sí, el del Maracanazo- que, parece, va a volver a aparecerse en las pesadillas de los anfitriones.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el jueves 19 de junio de 2014

domingo, 15 de junio de 2014

La gran humillación naranja


Crónicas de Vestuario –
“La gran humillación naranja”

Los finales de ciclo son así: llegan con la fuerza de un desamor, sin nostalgia, con el peso brutal de los hechos. Un 5 a 1 y lo visto en una segunda parte digna de los peores desatinos de La Roja  -entonces, La Furia- es una demostración tan brutal que hasta un tipo de la cordura y el temple de Vicente Del Bosque va a tener que tratar con la cirugía debida. El salmantino ha tratado de apurar el momento de las decisiones claves con la paciencia de sabio tranquilo pero la fuerza de los hechos le ha estallado en la cara en el peor escenario posible.

Para empezar, el motor. Al grandísimo Xavi Hernández ya debemos de comenzar a escribirle unas loas elogiosas por habernos llevado a lo más alto, a la cima del fútbol mundial, pero su ritmo adolece de la necesaria fuerza para acometer empresas de músculo y vigor como las que propuso Louis Van Gaal al frente de una naranja no mecánica, pero sí sacrificada y potente. Tiene a un señor llamado Jorge Resurrección –hasta su nombre viene que ni pintado- que ha conducido al Atlético de Madrid a una Liga donde han roto el bipartidismo blanco y blaugrana. ¡Anímese, ponga a Koke, dele galones, el futuro de España está en sus jóvenes y capaces botas! Es el momento de aplicar cirugía, de acordarse de los asturianos, de esa segunda unidad que siempre ha estado ahí, del enorme Santi Cazorla, de un Mata que sabe lo que es llegar a un equipo como el Manchester United plagado de problemas y brillar y de un Villa campeón de Liga y, que nadie lo olvide, es el español que más goles ha marcado con esta camiseta. Lo de Piqué no me lo esperaba, como la mayoría de los españoles, pero sus continuas lagunas piden la cordura de un Javi Martínez con capacidad y garantías. Disculpen que señale a Azpilicueta, un recién llegado, pero su desempeño me trajo al recuerdo los peores días de Arbeloa. Ni subió por banda ni defendió. Juanfran, campeón de Liga y subcampeón de Champions, esperando  en el banco… Poco más se puede añadir. 

Tras la sacudida no me quedó otra que irme a un bar con la plataforma televisiva donde jugaban Chile y Australia –muy triste esto de andar un viernes noche  a la busca de un local- para quitarme la sensación agria de lo visto. Y para tratar de convencerme que Del Bosque, a quien, como bien escribía el grandísimo Santiago Segurola, le debemos tanto, vaya a ser capaz de levantar esto, de redescubrirse, de encontrar la llave del orgullo y de trazar la senda de un futuro que ya es hoy, explotado por la fuerza del músculo naranja, como una indeseada revelación que debe configurar una resurrección de La Roja. Que es posible, que la esperamos y para la que hay mimbres. Paso a la segunda unidad, Don Vicente.


MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 15 de junio de 2014