Justos por pecadores

Justos por pecadores

viernes, 29 de agosto de 2014

Carmina Burana "De las danzas apócrifas"

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miércoles, 27 de agosto de 2014

The Telescopes "Flying"

Charles Bradley "How long"

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martes, 26 de agosto de 2014

Apse "Lie"

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Theo Hakola "Lauren Bacall"

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Baby Huey & The Babysitters "Hard times"

lunes, 25 de agosto de 2014

Aplomo e ilusión


Crónicas de Vestuario. –
“Aplomo e ilusión”

El Real Oviedo inicia una temporada nueva llena de esperanzas y con esa perenne ilusión por el ascenso. A la vista de lo ofrecido por el once azul frente al filial sportinguista hay ese alimento para que la llama del oviedismo prenda alta y orgullosa. Ya hablamos muchas veces de ese partido ante el Sporting B que a nadie gusta y que, en los últimos tiempos, se había saldado con balances negativos. El Real Oviedo saltó al campo con un nuevo aire, muy vertical, con una banda derecha por donde Susaeta y Nacho López desplegaron dinamismo y velocidad, creando el pánico en la defensa gijonesa. Ya desde el primer minuto se vislumbró ese peligro para los rojiblancos, con una jugada finalizada por Borja Valle que se fue por poco. En relación a la temporada anterior, se observa a un equipo con aplomo, con confianza en sus propias posibilidades, sin las ansias que atenazaban al conjunto ovetense en la campaña pasada. Tras un carrusel de oportunidades, el gol acabó por llegar en un barullo en el área tras un córner resuelto por Generelo en el minuto cuarenta y uno de la primera parte.

Vimos una primera mitad notable, de momentos brillantes, con un Real Oviedo que supo imponer el mando, tocar y con capacidad para crear ocasiones claras. Faltaba la finalización, como en un espléndido remate de Dani Bautista desde fuera del área. Conscientes de la necesidad de vencer en su propio campo, pero también de convencer a los suyos, algo primordial para que el objetivo pueda enganchar a una afición tan golpeada y que tanto ha sufrido, el equipo asumió con paciencia y autoridad el reto de vencer a un conjunto que se encerró en su campo y que buscaba dar golpes en unos contraataques que pocas veces pudo montar.

La defensa es ese pilar sobre el que debe  fundamentarse una temporada que va a ser larga y dura pero que se abre con la mejor de las impresiones ante un rival que tantos disgustos había dado en las últimas campañas. Esta vez, para alegría del oviedismo, no aparecieron nuevos héroes rojiblancos como Guerrero o Jony. Fue el momento de que lucieran muchos jugadores azules: la clase de Héctor Font -¡menuda exquisitez de asistencia en el segundo gol!-, un Susaeta incisivo como en sus mejores tardes, un incansable y goleador Linares, la capacidad de penetración de Nacho López y la desenvoltura en el medio campo de Generelo y Jonathan Vila.

Este Real Oviedo da la impresión de fortaleza mental, liderado por un auténtico jefe –Esteban- y respaldado por jugadores expertos y acostumbrados a ser importantes. Nada de currículos de apariencia brillante y presencias engañosas en divisiones superiores como antaño. Aquí hay material humano y futbolístico para construir un gran equipo. Sin euforias, con la cautela que nos marcan tantas experiencias negativas, pero sin renunciar en absoluto a la ilusión y a la esperanza de que esta temporada sí sea azul.


MANOLO D.ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 25 de agosto de 2014

sábado, 23 de agosto de 2014

Sin cines


Vetusta Blues. –
“Sin cines”

Sí, es un signo de los tiempos, uno de los peores: la desaparición de cines en la zona centro de la ciudad. Lanzados al estilo de vida de gigantescos centros comerciales, de uso permanente del automóvil, de la búsqueda de grandes espacios alejados del corazón de la ciudad, los cines dejaron de estar al alcance del paseo y se convirtieron en macrosalas. Con el cierre de los Multicines Brooklyn en febrero de 2007, Oviedo se quedó sin cines en el casco urbano y con ello la pérdida de uno de los atractivos que dotan de calidad de vida a una ciudad. Acceder a un lugar de entretenimiento sin tener que coger el coche o no recurrir a un plan completo es un beneficio que a los ovetenses se nos ha hurtado desde esa fecha. Si, encima, añadimos la desaparición de la Obra Cultural de CajAstur y la ausencia de sus magníficos ciclos de cine nos encontramos con un triste erial en detrimento del ocio de los ovetenses.

Los más perjudicados son los aficionados al séptimo arte de más edad. Para ellos y ellas, con sus dificultades de movilidad, el tener que trasladarse a los macrocentros comerciales supone todo un problema. Pero no son sólo ellos y ellas los perjudicados. Tener que montarse todo un plan para trasladarse a disfrutar de una película, acostumbra a disuadir a muchos cinéfilos. Recuerdo muchos domingos, tras ver al Real Oviedo en el Tartiere, prolongar la tarde en los Clarín, los Minicines o los Brooklyn. Curioso: todos acabaron convirtiéndose en supermercados. Pasamos de soñar en la sala oscura a la vida misma y las necesidades básicas.

Ahora nos encerramos en casa a ver películas grabadas de internet o renunciamos a las novedades de estreno a la espera de que se publiquen, meses después, en dvd. Ir al cine deja de ser una alternativa de ocio para quienes gustan de disfrutar en el centro, sin tener que recurrir al coche. La vida cambia pero no siempre es para mejor, desde luego. Que los cines hayan desaparecido del casco urbano supone para Oviedo una gran pérdida, desde el punto de vista cultural y de ocio. Parece difícil que se pueda remediar, por mucho que se hayan programado algunos –pequeños- parches desde el Ayuntamiento. Una o varias salas en el recinto de la Fábrica de Gas quizás hubieran podido remediarlo. Mientras, habrá que recurrir al coche, a todo un plan nada espontáneo y salir de los cómodos límites de ese centro de la ciudad donde nos sentimos tan a gusto.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 23 de agosto de 2014

sábado, 16 de agosto de 2014

Aquí no hay playa



Vetusta Blues. –
“Aquí no hay playa”

“Aquí no hay playa” fue el gran éxito de un grupo de efímera fama, The Refrescos, a finales de los 80. En esa canción se hablaba de la –evidente- ausencia de mar en la capital madrileña, algo que se podía extender a Oviedo sin ningún problema para transformarlo en himno veraniego, como así sería finalmente.

No soy, precisamente, un fanático de las playas, máxime tras haber padecido un melanoma, por lo que no extraño ni añoro ese calor sofocante, la arena metiéndose por cada rincón del cuerpo o el insoportable gentío agobiando sin cesar. Sin embargo, en ese Oviedo de los prodigios delirantes, de las propuestas inútiles y de los proyectos elefantiásicos hubo un alcalde que incluyó en su programa electoral la creación en la ciudad de… una playa. Quizás influido por el himno de los Refrescos, a principios de los 90, Gabino de Lorenzo tuvo la idea. Idea que, por fortuna y a la vista de otros proyectos de dimensiones descomunales, costo superlativo y utilidad nula no vio la luz. Sirva este recordatorio para que nos vayamos preparando para todo tipo de propuestas en estas elecciones municipales para las que cada vez queda menos tiempo y que empiezan a concitar nerviosismo en las filas de muchos partidos y aspirantes.

El recuerdo de ese delirante proyecto de playa para Oviedo pone de manifiesto la escasa cobertura de piscinas municipales que existe en la ciudad, entregada con total alegría a la iniciativa privada. La masificación de la escasa oferta en la ciudad, algo digno de ser resaltado y paradójico, sí que llama la atención teniendo en cuenta que aquí, sí, no hay playa. Aunque mi querido amigo Pablo Lorenzana vaya a matarme por destapar esta anécdota, voy a aprovechar para contarla: tras ofrecer su inolvidable actuación en esa Plaza de Toros de Oviedo sobre la que la inoperante Comisión de Patrimonio sigue sin tomar una decisión, Lou Reed buscó un lugar para darse un chapuzón como solía hacer después de cada concierto. El Hotel de la Reconquista donde se hospedaba no tenía esa instalación, así que hubo que llamar al encargado de la piscina del polideportivo de Otero a altas horas de la noche para complacer a la leyenda rockera y que pudiera darse su baño.

Valga este pequeño ejemplo para, ante esos comicios municipales que se avecinan, prime la cordura y los candidatos se dejen de propuestas inútiles o estrafalarias y piensen en los múltiples retos que Oviedo debe afrontar: las nefastas circunvalaciones y accesos, el desarrollo urbanístico en la zona de la antigua Fábrica de Armas sin caer en pelotazos ni desperdiciar –como ya se ha hecho con los terrenos de la Fábrica de Gas- un amplísimo espacio donde acoger equipamientos culturales o deportivos (visto que la Comisión de Patrimonio pretende que la ruina se apodere de la Plaza de Toros, plantear la construcción de un emplazamiento alternativo, por ejemplo)… Tantas y tantas opciones que pueden transformar la ciudad en una oportunidad que no debería desperdiciarse.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 16 de agosto de 2014

sábado, 9 de agosto de 2014

Las Ratas


Vetusta Blues. –
“Las ratas”
“Las ratas” es una de las inolvidables novelas de Miguel Delibes que reúne muchas de las virtudes de su literatura: denuncia social, una sutil muestra de lucha entre el bien y el mal, personajes inocentes y limpios sometidos a la tiranía de los miserables… Las ratas menos literarias, las reales, consiguen siempre y a prácticamente todo el mundo provocar repulsión, asco y rechazo. Sin embargo, forman parte del paisaje urbano o, más bien, suburbano. Un punto de atención constante puesto que transmiten multitud de enfermedades y su hábitat encuentra acomodo entre la suciedad. Son, pues, todo un problema “oculto” para cualquier ciudad que se acentúa cuando el abandono crece.
Oviedo hace bandera de su limpieza, de sus calles inmaculadas y de sus escobas de todos los metales. De ahí que cuando aparecen focos de abandono o de suciedad las alarmas deberían saltar con resorte inmediato. Las ratas son una enfermedad crónica de las ciudades pero no debería descuidarse la lucha contra ellas: de las cercanías del Parque de San Pedro de los Arcos a la Florida, de la Carisa al Oviedo Antiguo siempre existe la posibilidad de que se genere un foco de alarma.
Cuentan los expertos en desratización que, aunque casi imposible de contabilizar, hay al menos una rata por habitante en la ciudad, lo que supone una elevada población subterránea. Prolíficas, adaptables a las circunstancias y avispadas, las ratas provocan un unánime rechazo que no sucede con, por ejemplo, otro animal urbano devastador –en especial para los edificios- como las palomas. Precisamente quienes dan de comer a estas aves deberían pensar no sólo en lo corrosivas que son para la arquitectura ciudadana, sino que esos restos que dejan para alimento de las palomas sirven también para atraer a las ratas. En general, todos los depósitos de basura a su alcance en bolsas sin la protección de cubos les sirven.
Animales nocturnos que algunas ocasiones pude ver al regresar a mi domicilio tras una noche de amigos o de conciertos, aunque la vez que más me impresionaron fue cuando hace muchos años, apenas un niño, en Oporto, vi cómo campaban a sus anchas por las calles.
La lucha contra las ratas no será uno de esos argumentos estrella en los programas de los políticos municipales, tampoco lucirá en la prensa como cuatro mil globitos lanzados al cielo de la ciudad, pero es uno de esos objetivos que no conviene descuidar ni permitir que el olvido o un mal entendido pudor lo silencie. En juego está la salud de los ciudadanos, una parte importante de su bienestar.

MANOLO D. ABAD 
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 9 de agosto de 2014 

jueves, 7 de agosto de 2014

Manta Ray "Ébola"

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sábado, 2 de agosto de 2014

Blues a medianoche


Vetusta Blues. –
“Blues a medianoche”

“Un verano en la ciudad/ un infierno en el que me quemo yo solo/ Los periódicos se acumulan/ sin ser leídos casi nunca”, cantaban unos grandes del rock español, los granadinos 091 en su “Blues a medianoche” hace ya tres décadas. De vuelta en el tiempo, los diarios no se acumulan sin ser leídos, por mucho que se pretenda que las vacaciones, los calores o el sol impongan un ritmo diferente. La actualidad marca un compás agotador de escándalos y noticias que nos devuelven al papel o a la pantalla del ordenador. En lo nacional, el mayor caso de corrupción sistematizada de toda la democracia, el que protagoniza Jordi Pujol y su familia, una punta del iceberg que parece superar al fraude de los EREs o a la “Trama Gürtel”. En Oviedo, también tenemos ineludibles puntos de interés: la comisión de los Palacios, la liquidación de la siniestra empresa Cinturón Verde, concejales no-dimisionarios (con condena en firme) o el regreso de Antonio Masip a la política municipal…

Como ven, no hay descanso. Como desde aquí sólo hablamos de realidad y nada más que de realidad (para ficción uno ya tiene sus novelas y relatos), ésta apenas deja espacio para otros aspectos de la vida ovetense. Para el sosegado veraneo en la ciudad que, a diferencia del “infierno” que cantaban 091 en su canción, ofrece –o debería- una alternativa a quienes pasan de playa o de macroeventos. Dejarse abrazar por el jazz al aire libre en el Parque de San Francisco, ese mismo enclave donde –en pleno delirio de una época parece ser que finiquitada- unos desaprensivos planearon un aparcamiento subterráneo, es uno de los placeres que uno puede darse en ese intento de recuperar cierta actividad cultural en el verano de la ciudad. Algo que debe alejarse de macroeventos para los que no existe infraestructura alguna en Vetusta –como tantas veces he repetido desde esta columna- y de buscar la propia personalidad ovetense, un lugar apacible alejado de las apreturas playeras, de terraceo tranquilo sin stress de chiringuito, de conversaciones de amigos sin exhibiciones de torsos musculosos o cuerpos trabajados a golpe de bisturí, de esa sobriedad que transmiten los edificios de Oviedo y sus calles limpias.

Sí, quizás tengan razón en darse una tregua. Mientras saboreo una cerveza con mis amigos Eloy y Mery en una terraza de la ciudad, hoy cubierta por la atmósfera húmeda de nuestro orbayu, pienso en todo lo malgastado en Oviedo en estos años. En el endeudamiento absurdo empleado en instalaciones baldías, en la batallas perdidas como la Plaza de Toros –lanzada a una galopante ruina ante la mirada hipócrita de la inoperante Comisión de Patrimonio- en bonitos proyectos como aquel pionero festival Oviedo Múltiple, echado a perder por la ceguera de unos gobernantes sumidos en el delirio y la autocomplacencia, en tantas componendas urbanísticas para beneficio de los de siempre, en una absurda guerra civil futbolística, en aquel ridículo remedo de “Operación Triunfo” que tanto se llevó en detrimento de otras iniciativas, en tanto dinero tirado para desgracia de unos contribuyentes ovetenses ahogados por la presión de pagar tanta irresponsabilidad… En que, a pesar de todo, nos empeñamos en mirar con esperanza al futuro.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 2 de agosto de 2014

viernes, 1 de agosto de 2014

En el programa de TPA "El Club Musical"

El pasado martes 29 de julio de 2014 se emitió el programa de TPA "El Club Musical" dedicado a la cantante Silvia Quesada y en el que aparecí hablando de la vida y obra de Nick Cave, su relación con mi propia experiencia personal y recomendé algunos álbumes de su dilatada discografía. Lo podéis ver aquí, en este enlace, desde el minuto 23 aproximadamente.

http://www.rtpa.es/programa:EL%20CLUB%20MUSICAL%202014_1405497215.html

sábado, 26 de julio de 2014

Distancias


Vetusta Blues. –
“Distancias”

Ella, vamos a llamarla Ella, lleva veintitrés años lejos de Oviedo. En París, ya la mitad de su vida. Ella percibe aspectos cotidianos que se escapan a quienes vivimos el día a día de Vetusta, detalles enriquecedores si deseas observar y percibir tu entorno habitual de una manera distinta. Lo primero no es nuevo y todos somos conscientes de ello, pues varios premios avalan a la ciudad: su inmaculada limpieza. Ella ha estado hace un par de meses en Nueva York, y La Gran Manzana no se distingue por mantener en buen estado sus calles. La capital de Francia, tampoco. Pero Ella apostó por pelear –es una luchadora nata- y vivir allí, en la ciudad donde los cines abren a las nueve de la mañana, donde la vida discurre frenética, trepidante; donde las razas se funden en una mezcla arrebatadora y diversa.

Remontamos la calle Oscura y florecen los recuerdos de los tiempos en la ciudad a principios de los noventa. Me pregunta cómo nos conocimos y rememoro entre los vapores de un veinteañero rebelde una noche en el legendario Cechini, aquel abrigo verde suyo, pero no logro recordar qué nos dijimos. Torcemos hacia la plaza Trascorrales, quizás para evitar el paso por el sitio que ocupaba el No Name, mítico local de efímera vida donde cruzamos la frontera de los noventa en un ambiente de rock como pocas veces se vivió en Oviedo. Ella observa las terrazas y se fascina del espacio entre mesas, malacostumbrada a la capital de Francia donde cada distancia es una conquista, en la que cada milímetro parece ganarse a golpe de codazos en medio de una multitud feroz. Cuando nos sentamos a almorzar en el restaurante La Gran Manzana, al lado de esa maravillosa plaza del Fontán, de un mercado que recorrimos con pausa, Ella vuelve a gozar del espacio, de una mesa para dos con un metro de distancia respecto a la más cercana. Y aunque, como siempre en España, la conversación discurre a un volumen más alto del de ese país en el que lleva la mitad de su vida, Ella apura la atmósfera y vuelve a destapar el tarro de los recuerdos. Regresa la imagen de Iggy Pop tocando en una abarrotada La Real en 1991 y sus posteriores días en Oviedo, donde compartimos barra con él una noche en el No Name. Luis nos pregunta qué queremos para comer y le cuento a Ella que él era uno de los dos dueños del Chanel, otro mítico de la noche ovetense más inquieta en los noventa. Duda al principio, pero la mención a unas camperas –esas raras conexiones de la memoria- le devuelve su imagen en esos tiempos donde creímos que tantas cosas podrían haber cambiado.

El parque de San Francisco es otro de esos lujos de una ciudad a ritmo sosegado que Ella paladea como si los relojes se hubiesen parado, en un singular espacio-tiempo roto por esas campanadas del himno de Asturias en la torre de Cajastur que tanta gracia le hacen. Un invisible hilo de silencio nos invade. La tarde, perezosa, comienza a despedirse mientras pienso que todo lo que he luchado por seguir viviendo en esta mi ciudad, Oviedo, ha merecido la pena.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 26 de julio de 2014

jueves, 24 de julio de 2014

The Sound "Where the love is"

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miércoles, 23 de julio de 2014

Tom Verlaine "Souvenir from a dream"

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Mercromina "Lo que dicta el corazón"

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sábado, 19 de julio de 2014

Dimisión show


Vetusta Blues. –
“Dimisión show”

Las serpientes de verano ya no son tales, aquellas informaciones, algo frívolas, que se instalaban en época estival. Ahora son dragones con la peor faz. Dragones con rancio aroma a viejos tiempos que jamás deberían volver, pero que se han instalado en la vida ovetense, asturiana y española como el peor de los virus. Esta inacabable corrupción, estos modos caciquiles que hemos vivido en este mes de julio con la resistencia de un alto cargo municipal a abandonar su puesto tras ser condenado a un año de cárcel son el peor dragón con el que nos podíamos haber enfrentado en estas fechas de asueto.

En este circo político, cada vez más circo para descrédito del ciudadano honrado de a pie, se multiplican hechos como éste. Siempre es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno, rasgarse las vestiduras, desplegar toda la artillería verbal contra los rivales políticos cuando se enfrentan a una de estas desvergüenzas que llevan asolando desde hace más de una década a la clase política, cada vez más una oligarquía en sí misma. Pero, ¡ay! cuando la negra sombra de la corrupción o de los comportamientos impresentables alcanza a las propias filas comienza el recital de paños calientes, de excusas y de balones fuera para aplacar la vergüenza, que no hace sino aumentar el escarnio. En vez de reprobar a quien actúa fuera de cualquier ética, o se justifica o se entra en la espiral del “y tú más”. Que no les extrañe entonces el ascenso de nuevas formaciones como Podemos. La gente empieza a estar harta de individuos que se aferran al poder como un náufrago lo hace a cualquier superficie sobre la que ayudarse a flotar.

Para rematar el dislate, el hecho de que el ex teniente de alcalde prolongue su “reflexión” añade nuevas gotas a la batalla interna del propio partido al que pertenece, lo que –seamos serios- al ciudadano le importa tres pepinos. Lo que el ciudadano desea, lo que los ciudadanos deseamos es que se comporte del modo acorde a las circunstancias. O sea: que dimita de todos sus cargos, que se vaya, que se comporte con ética. ¿Tan difícil resulta? ¿Tan complicado es de entender que necesita una “reflexión” de más de una docena de días?
Si un condenado sobre el que pesa una pena es incapaz de dimitir es que el sistema está podrido y esa podredumbre no hace más que hundir cualquier esperanza de decencia, de renovación de los modos de una democracia que cada vez está más lejos de su esencia. Y los ciudadanos –a los que sólo nos quedan las urnas- empezamos a estar demasiado hartos.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 19 de julio de 2014

Mick Harvey "Wild hearts"

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viernes, 18 de julio de 2014

Johnny Winter "Life is hard" (1944-2014)



Life ain't easy
It's a long, hard, rocky road
Well it's dog, dog eat dog
And survival of the fittest so I'm told
No matter how you try
Life is hard and then you die

This old world is a tangle
You can't trust your closest friend
You know the devil wears a blue dress
And she's out to get you in the end
I can't count the tears I cried
Life is hard and then you die

Yeah, it's hard......

martes, 15 de julio de 2014

Tradiciones rotas, tradiciones perennes


Crónicas de Vestuario. –
“Tradiciones rotas, tradiciones perennes”

La barrera más difícil de superar en cualquier Mundial es la del peso de la tradición. Un peso que marca, que atenaza y que condiciona presencias y victorias. Lo comprobamos en el Rubicón de cuartos de final, ese que tantas veces alejó a España de las victorias. Equipos bisoños, sin casi tradición como Chile (su tercer puesto en el Mundial de su país es casi prehistoria), Bélgica (sólo aquel cuarto puesto en 1986), Colombia y Costa Rica que habían mostrado muy buenas maneras en el torneo, sucumbieron bajo el peso de sus incertidumbres. Llegamos así al colofón con cuatro clásicos; Brasil, Alemania, Argentina y Holanda.

Gary Lineker fue quien sentenció aquello de “el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Alemania”. Pues bien, gracias a La Roja, la siempre fiable selección germana, con una brillantísima generación de futbolistas, llevaba un ciclo de semifinales y finales sin poder tocar el título, sin hacer honor a la gran frase del legendario delantero británico. Sólo un seleccionado como el de Alemania podía haber sido capaz de romper la tradición que señalaba los Mundiales en suelo americano como coto privado de los equipos representativos de ese continente. Con la bandera del fútbol de toque con la que España venció en Sudáfrica 2010 –a nosotros nos corresponde el ser los primeros europeos en vencer en un Mundial lejos de territorio europeo, eso sí- el combinado dirigido con mano maestra por el gran Joachim Löw ha perfeccionado la maquinaria futbolística entregando nuevas variables. Fútbol de toque, sí, con mando y posesión, pero, en contraposición a España, mostrando otras alternativas como la verticalidad y movimientos rápidos en pos de la portería contraria. También, y creo que esta ha de ser una de las constantes del fútbol, una gran solidaridad defensiva en la que todos han de sumarse al trabajo, incluso el indolente Özil. Así destrozaron 7 a 1 a Brasil. La selección del atribulado Scolari, el ínclito Felipón, se desnudó como el emperador del cuento de Hans Christian Andersen y paseó en pelota viva su traje inexistente, un vestido de fútbol ramplón, de ese “patapún-parriba” con el que ironizaban los guiñoles. Una nadería que desenmascararon los germanos en unos arrebatados minutos donde, como el niño que señalaba la desnudez del emperador en el cuento, mostraron la mentira de un país que traicionó su “jogo bonito”, por un músculo que le entregó dos inmerecidos títulos (1994 y 2002).

La final mostró la capacidad competitiva de Argentina, un cuadro que había atravesado con más pena que gloria todo el Mundial, entregado a unas gotas de magia de un decepcionante Messi. Sabella exhibió una gran disposición táctica que, en muchos momentos del partido, anuló y confundió a los europeos. No fue suficiente para superar el poder y la fe de los teutones que aúnan -para envidia del mundo- toque, velocidad, gol y condición física. Bien podía Del Bosque tomar nota de esa rapidez y verticalidad para enriquecer a La Roja. Tiene mimbres de ese estilo como Jordi Alba, Carvajal, Cazorla, Mata o el esperemos recuperado Michu. El camino a la Eurocopa de Francia ya nos espera en septiembre.

Europa suma tres títulos consecutivos, lo nunca visto, una tradición rota sobre la que pueden seguir percutiendo los equipos del Viejo Continente. Algo sucede en América, algo malo, que ha impuesto el juego sucio, los piscinazos, los malos modos y la entrega a estrellas desaparecidas e insolidarias en sus dos grandes buques insignia (Brasil y Argentina). Tiempo para la reflexión e, incluso, para que el relevo de Colombia, Costa Rica, Chile o México se haga realidad en la próxima Copa América.

Las tradiciones perennes siguen mandando en la FIFA: nombran mejor jugador a Messi, lo que parece una nueva broma de mal gusto a la vista de exhibiciones como las de Robben o Mascherano (que tuvo que ser expulsado dos veces en la prórroga) y designan a un árbitro de la “escuela sueca” (ya saben, la de no mojarse ni en un diluvio) como Rizzoli, mientras el honesto turco Cüneyt Cäkir sigue, paciente, esperando su oportunidad. Esperemos que, en próximas citas, el peso de la tradición termine por desaparecer.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 15 de julio de 2014

sábado, 12 de julio de 2014

Dentro

Vetusta Blues. –
“Dentro”

Conocer, saber, descubrir, disfrutar. Todo ello se sumó en mi experiencia de hace unos días presentando mi libro “Justos por pecadores” en la Semana Negra de Gijón. Poder comprobar, desde dentro, el trabajo y la dimensión de este evento, me hace respetarlo aún más. La Semana Negra, de vocación multidisciplinar, es una de esas convocatorias que generan polémica y discusión. Encienden los ánimos de sus detractores, cuentan con la complicidad y la defensa de quienes somos partidarios de un concepto de la cultura alejado de élites.

Ahí, en medio del olor a fritanga, se pueden encontrar joyas literarias a precios muy económicos. En la edición del año pasado, me hice con un montón de ejemplares de las legendarias colecciones de la Editorial Júcar a un estupendo precio, de Mark Behm a William Burroughs, pasando por Andreu Martín o Francisco González Ledesma. Este año, a pesar de que el “modo Mundial” me impidió pasar más tiempo, tuve oportunidad de compartir tertulia con escritores como Manuel Astur, Juan Soto Ivars o el gran Luis Artigue, que se acerca cada día desde León para no perderse nada de lo que ocurre en el certamen. En la carpa de Biblioasturias asisto al encuentro con sus lectores de otro ovetense de pro y colaborador de este periódico, Ignacio del Valle.

Y llega el momento de presentar, con la presencia del grandísimo Jesús Palacios como maestro de ceremonias, y compruebo con enorme satisfacción que hay bastante público. La carpa se acaba llenando con gente algo despistada que se protege del chaparrón. También se guarece de la lluvia una mujer que vende globos de todos los colores y un par de niños que contemplan, atónitos, un escenario poco familiar para ellos. Siento, percibo, disfruto de la cultura abierta, lejos de naftalinas y torres de marfil. Habrá quien prefiera esas convocatorias de seriedades supuestamente sesudas, quizás porque ocultos en lo más recóndito de su torre de marfil se encuentren más a gusto. Por mi parte, siempre supone un placer contactar con el público, con tu público, allá donde me llamen. 

Me encanta ese poder de la Semana Negra de abrir puentes, de encontrarte el restaurante que te ofrece pulpo junto a la librería con novedades u ocasiones; de cruzarte con todo tipo de gentes, de poder abordar a cualquier escritor para comentar algo o, simplemente, saludarle; atravesar las barracas donde disfrutan padres e hijos o asistir a uno de los conciertos de la carpa de Cimata Live. Todo englobado en esta Semana Negra que tanto enciende los ánimos de los partidarios de lo carpetovetónico, nada más lejos de la cultura que está viva y bebe de su tiempo. ¡Ojalá Oviedo tuviera algo parecido!


MANOLO D. ABAD
Foto: ELOY BELTENÉ
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 12 de julio de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

Morphine "In spite of me"



Last night I told a stranger all about you
Anoche le conté a un extraño todo sobre ti
They smiled patiently with disbelief
Sonrieron con paciencia e incredulidad 
I always knew you would succeed no matter what you tried
Siempre supe que tendrías éxito no importa lo que intentases 
And I know you did it all in spite of me
Y sé que lo hiciste todo a pesar de mí
Still I'm proud to have know you for the short time that I did
Todavía me siento orgulloso de haberte conocido por poco tiempo que fuera
Glad to have been a step up on your way
Me alegro de haber sido un paso adelante en tu camino 
Proud to be part of your illustrious career
Orgulloso de ser parte de tu ilustre carrera
And I know you did it all in spite of me
Y sé que lo hiciste todo a pesar de mí
In spite of me
A pesar de mí 
Late last night I saw you in my living room
Anoche te vi en mi salón
You seemed so close but yet so cold
Parecías tan cerca, pero al mismo tiempo tan fría
For a long time I thought that you'd be coming back to me
Durante mucho tiempo pensé que ibas a volver a mi lado 
Those kind of thoughts can be so cruel
Ese tipo de pensamientos pueden ser tan crueles
So cruel And I know you did it all in spite of me
Tan crueles... Y yo sé que lo hiciste todo a pesar de mí
In spite of me
A pesar de mí

Barry Adamson "Can´t get loose"

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domingo, 6 de julio de 2014

Corcobado y Manta Ray "Radio"

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