Deslices

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lunes, 28 de septiembre de 2015

Otoño con "O" de Oviedo


Vinilo Azul. –

Otoño con “O” de Oviedo”


Llega otoño a la ciudad y Oviedo se transforma de nuevo en el lugar ideal para la creación. Da igual que sea música, literatura, cine… los espacios de Vetusta estimulan la imaginación, se convierten en un lugar para el paseo sosegado, para que las ideas fermenten con el caldo de la calma, como alejados de un ruido estéril donde la prisa impide pensar.

Parece increíble cómo, en estos tiempos de globalización, haya quienes evoquen los rancios tópicos del provincianismo para aplicarlos con torpe mano a los tiempos actuales en la ciudad. Oviedo va, sí, a su ritmo, que es más bien el de una atmósfera envolvente donde las ideas para crear permanecen suspendidas como gotas de orbayu. A todos esos a los que tanto se les llena la boca con los manidos clichés de los provincianismos, con dieciochescas definiciones sobre una ciudad dormida y con todas esas chorradas que quedan tan bien en círculos pseudointelectuales habría que aplicarles la activa fuerza de gentes como la Lata de Zinc, ese local cultural que cumplió su primer año de vida en Oviedo poniendo un listón muy alto con su incesante vitalidad para albergar conciertos, presentaciones, o innovar –marcando un estilo que ahora es seguido por otros- con los vermuts dominicales con actuaciones de gran calidad. Contra la inacción y palabrería vana de esos que son los primeros en vestirse con los trapos de la envidia, de la inquina y de la puñalada trapera mientras tratan de aprovecharse para lucir sus miserias, bien valen lugares así. Esos a los que se les llena la boca de nombres ilustres del pasado que sólo son referencias de usar y tirar –que lucen muy bien en esos círculos pseudointelectualoides donde tanto parecen valorarles-, esos, en una demostración de su patética ceguera, son incapaces de ver a su alrededor, de valorar a muchos de sus activos coetáneos. 

A esos extraños ejemplares que aspiran a un romanticismo rompedor de bohemia y no son más que convencionales tipos del más mezquino arribismo, les vendría bien dejarse ver por lugares como la Lata de Zinc, a ver si espabilaban y dejaban de escribir sandeces con aroma de profundidad y fondo vano y superficial. O, mismamente, si no desean pasear, ya tienen, en pleno centro, a la Salvaje, que también promete conciertos y actividades diversas. Cuando se cumplen veintiún meses del cierre de la Antigua Estación, algunos locos empresarios que no saben de inmovilismos ni de siestas dieciochescas, gentes de la Radio de Cristal o del grupo de rock Pingüino, se han metido en la aventura de recuperar uno de los espacios que más quiero y donde he vivido muchos grandes momentos. Ejemplos vivos de la actividad que bulle en el alma de la ciudad, mientras otros pasean sus ropajes cursis de bohemios trasnochados con ínfulas intelectualoides, dejando pasar todo lo que se presenta ante sus ojos, pretendiendo destacar su miserable faz de falsedad y pose. Ciudad dormida… ¡venga ya!

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento dominical "El Comercio de Oviedo" del diario "El Comercio" el domingo 27 de septiembre de 2015