Deslices

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lunes, 24 de agosto de 2015

"Remando contra corriente"



Crónicas de Vestuario. -

Remando contra corriente”


Volvía el Real Oviedo a la Segunda División y daba gusto contemplar el ambiente en las gradas en ese regreso. Va a ser una temporada larga y dura, en la que conviene tener mucha paciencia y no lanzar nunca las campanas al vuelo ni, lo contrario, caer en la desazón. Cuarenta y dos son demasiados partidos, veintidós son muchos conjuntos y ya se ha visto en anteriores campañas cómo equipos que partían como favoritos terminaban luchando por salvarse del descenso y, a la inversa, otros por los que nadie daba un duro, se encaramaban a lo más alto. Habrá que esperar, como siempre -pero más acentuado aún en esta Segunda de veintidós equipos- al primer tercio de calendario para ver con una mínima aproximación real quiénes son los cuadros a considerar como gallitos.

El Lugo se había empeñado en las declaraciones previas en otorgar favoritismo al conjunto azul, una burda -por manida- manera de echar responsabilidad a los recién llegados y ver si se podía nadar a favor y pescar algo. Lo consiguió pronto con Carlos Pita en un monumental chutazo en el catorce. Una falta lanzada por Susaeta fue, una vez más, la llave para el gol de la igualada. En esta ocasión, Jonathan Vila peinó el balón con su coronilla, con ese peculiar movimiento que patentara durante muchas temporadas -entre 1970 y 1981- el alicantino Juan Manuel Asensi con el Barça. El Real Oviedo asumió sus virtudes y buscó el juego por alto y a balón parado. Borja Gómez remataría al palo en el 32, pero tuvo la réplica en Pablo Caballero que cebeceó a bocajarro para que Esteban sacase una grandiosa mano. La primera parte se había ido con un once azul tenso, poco lúcido en defensa, empujado por Pablo Hervías en las bandas y con el resto tratando de encontrarse en la incómoda situación de remar contra corriente.


Salió el Real Oviedo lanzado en unos agobiantes primeros diez minutos donde cercó al Lugo, pero fueron éstos en el doce, tras un centro de David Ferreiro, los que se encontraron con un afortunado remate de Caballero dentro del área pequeña, que entró con lento y desesperante paso. Paradójicamente, los azules no sólo no se hundieron sino que se adueñaron del balón y comenzaron a crear peligro a través de un Linares que salió de su prolongado letargo. Y brilló el aragonés: primero con un remate al larguero tras pase de Font, luego con un remate de cabeza que se colaba a gol cuando Carlos Pita lo sacó y, finalmente, a la tercera llegaría el tanto tras una espléndida jugada colectiva azul. Luego sería el momento del portero lucense José Juan, que se lució ante Borja Valle y el debut de Cervero para intentar un milagro que se mascó en el tramo final.


En una Liga tan larga, cada punto es un triunfo; no caer en propio campo, básico; y saber reaccionar ante las adversidades con creatividad y gol, esencial. Como bien resumió el poeta latino Horacio: “En los contratiempos, sobre todo, es donde conocemos todos nuestros recursos para hacer uso de ellos”. Esperemos que no siempre haya que remar contra corriente como en esta tarde de agosto.

MANOLO D. ABAD
Fotos: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 24 de agosto de 2015