Deslices

Deslices

domingo, 18 de octubre de 2015

Vuelo en amarillo

 

Crónicas de Vestuario. -

Vuelo en amarillo”


Al Real Oviedo parece que le va el color amarillo en esta temporada. Tanto a favor como en contra, esos colores han estado presentes en las dos victorias encadenadas de los de Sergio Egea, que logran auparse así a posiciones de relevancia. La “maldición del amarillo” a la que se encomienda la gente del teatro proviene de la muerte del gran autor Jean-Baptiste Molière en plena representación de “El enfermo imaginario” que se produjo vistiendo esos colores. Nada de yuyus para el conjunto azul que, espoleado por las estupendas sensaciones de la épica confrontación copera ante el Mirandés, salió al campo dispuesto a ofrecer sus mejores virtudes.



Es el Alcorcón de Muñiz un cuadro ordenado, pegajoso, excesivamente precavido y al que la imaginación y pegada en ataque de un equipo como el Real Oviedo hace daño. La jugada del gol de Toché -un cazagoles que huele las opciones de peligro como los grandes depredadores del área- es una de esas situaciones de rebote en segunda opción en las que los onces predecibles, trabajados en un minucioso (y, a veces, demasiado encorsetado) trabajo táctico acaban por deshacerse. El partido se tornó cómodo para los de Egea, aunque en los últimos minutos del primer acto comenzaron los clásicos titubeos e indecisiones que obligaron a Esteban a mostrar su gran categoría.



Para la segunda mitad, el entrenador asturiano del Alcorcón dio a entrada a Collantes, un extremo, con la idea de dar mayor profundidad a un equipo demasiado previsible en sus acciones. El choque se abrió, pero fueron los azules los que se aprovecharon de ello en primera instancia: un magnífico centro de un Koné que sigue mostrando unas condiciones estupendas para enriquecer el juego oviedista, lo volvió a aprovechar el ex de Panathinaikos y Deportivo Toché para marcar su cuarto tanto en esta temporada. Los amarillos trataron de encerrar a unos ovetenses que se fueron echando hacia atrás y permitieron que Fernando Román llevase a gol un gran testarazo. El mismo Román a punto estuvo de cambiar el signo del partido, con un remate al larguero con uno de los dos balones que pululaban por la cancha, en otra indecisión más de otro torpe trencilla, un muy desafortunado Eiriz Mata. Nos acordamos de Molière y el amarillo y las muchas maldiciones que pesaron sobre el Real Oviedo en estos pasados años. Pero no, otra asistencia de Susaeta fue rematada a gol con claridad por un Cristian Rivera cada vez más asentado para bien de los azules. El postrero tanto, ya con el añadido terminado, de David Rodríguez debe servir como aviso para no perder en ningún momento la concentración.



Lograr un fortín en casa, con la indispensable comunión con el público ovetense, debe ser la base para construir y volar alto. El Desarme de un grupo sólido como el Alcorcón al que el conjunto de Sergio Egea anotó la mitad de los goles que llevaba encajados en las ocho jornadas anteriores debe servir para creer y seguir sumando.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: J.L.G.FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 18 de octubre de 2015