Deslices

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sábado, 13 de septiembre de 2014

Harvest Moon


Vetusta Blues. –
“Harvest Moon”

Por si no lo saben, “Harvest Moon” es uno de los temas del imprescindible cancionero del enorme Neil Young, uno de los músicos que ha conseguido elevar al rock a cotas de absoluta dignidad. El pasado martes lucía en Oviedo una sensible Luna llena en Piscis y ese fue el momento escogido por la activa plataforma “¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?” para brindar una de esas originales propuestas que les han otorgado justa reputación con el título de esa canción y del álbum que publicase “Caballo Loco” en 1992.

Resulta que una de sus iniciativas del curso pasado -la de que ningún niño escolar ovetense se quedara sin su desayuno- encontró en la gente de Casa Domitila, uno de los bares más antiguos de la ciudad (si no el más antiguo, con siglo y medio de historia) un inesperado colaborador. En sana reciprocidad, algo debía buscarse como agradecimiento y Belén Suárez Prieto –inquieta líder de la plataforma- ideó un concierto homenaje a esa superluna de septiembre y al insigne canadiense, autor de ese imprescindible y bello “Harvest Moon”. La buena gente de la música de la ciudad se apuntó a la movida y el pasado martes allí estábamos un centenar de personas apoyando el asunto. Da gusto con tipos como Kike Suárez -uno de los muchos grandes olvidados por esos pretendidamente representativos Premios Amas- siempre presto a sumarse a cualquier iniciativa donde Neil Young esté presente. A él se le unieron Pablo Valdés, Puri Peñín, Pablo Jonte, Helena Gil, KF Jack, Manolo Velasco y Gary Parffit para brindar una noche inolvidable donde al repertorio de Neil Young se sumaron piezas de Creedence Clearwater Revival (un evidente “Bad Moon Rising”) y Leonard Cohen.

Y más allá de todo ello: el ambiente. Mientras algunos se empeñan en identificar rock con molestias de ruidos, salidas nocturnas con botellón y otras simplificaciones interesadas, muchos disfrutábamos de ver en perfecta unión a gentes de todo tipo y condición, alejados de los supuestos status y clasismos de algunos “principales” de la ciudad cada vez menos “principales”, por fortuna para los ovetenses de a pie.

Es en esos instantes en los que no hay más que un grupo de personas pasando buenos momentos, sin otra pretensión que vivir unas horas de asueto, música y amistad, cuando uno se instala en un oasis que nos aleja de politiqueos, competitividades, zancadillas y demás asuntos que pierden fuerza ante lo que debería ser la “esencia de la vida”, “Prime of life”, por recordar otro título del enorme Neil Young. Uno de los paisanos de Casa Domitila, sin que se le caigan los anillos como siempre debería ser, pasa un sombrero para recoger unos euros con los que pagar a los músicos. Se recaudan 206 y los rockeros deciden donarlos para el nuevo curso de los desayunos de los niños. Es cierto: a veces, el mundo puede convertirse en algo maravilloso. Suena en mi cabeza “Under this moon” de Nick Cave & The Bad Seeds y trato de convencerme de que deberían ser muchas más las veces en que así fuera.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 13 de septiembre de 2014