Deslices

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domingo, 26 de junio de 2016

Sabor a vendetta



Crónicas de Vestuario. -
Sabor a vendetta”
Leo en varias webs y artículos periodísticos en diarios de papel -mis favoritos- análisis sobre la forma de jugar de la selección italiana de Antonio Conte y casi me entra la risa. Porque aquí, por encima de cualquier sesudo estudio, priman los datos que sitúan a los transalpinos como el segundo conjunto de la Euro´16 que más faltas realiza y el que más tarjetas amarillas ha recibido de todos los participantes. No nos engañemos: Italia es Italia, un grupo concebido para la destrucción del juego del rival y para aprovechar el más mínimo error con el que transformar la atmósfera en suya.

Sí, nos queda el recuerdo de 2012, donde se plantaron en la final con un juego que trataba de emular a La Roja, para bien del fútbol y de los amantes de los grandes momentos plásticos que nos ofrece este deporte. El bienintencionado Cesare Prandelli no tuvo la suerte del Comisario Montalbano de sobrevivir a la mediocridad dominante y acabó por caer. Subcampeón con honor, aunque fuera derrotado, barrido diría yo, por una selección de leyenda como La Roja por 4 a 0, no resultó presentable a los ojos de los italianos. Porque la naturaleza “azzurra” de especular hasta el tedio les otorga una rara visión heroica cuando vencen, quizás influidos por Pirro y esas victorias suyas en batallas de alto coste y exiguo resultado. Y nunca, vade retro Satanás, una derrota concluyente y clara. Y menos, en una final. Y menos, marcando un récord histórico. ¡Adiós, Cesare Prandelli, olvidado para siempre en un insondable limbo!

Y regreso a los viejos hábitos: catenaccio, guerra sucia, juego más sucio aún. Si te encuentras a un árbitro desprevenido o timorato, los italianos sabrán sacar más rentabilidad que un extraperlista en tiempos de crisis. Busques donde busques, poco se encuentra en estos destajistas de talento, capaces de armártela con el mérito más reducido. No traten de buscar comparaciones, porque no tienen igual. Si los ingleses inventaron el fútbol, ellos hallaron la piedra filosofal para neutralizarlo. Tan fácil como cocinar pasta, tan difícil como lograr que ésta se encuentre en su punto preciso.

De modo que es de suponer que la apelación a la vendetta, a la sangre, a resarcirse de ese 4 a 0 que aún debe dolerles como una inesperada puñalada trapera, será el hilo conductor de cada patada, de cada agarrón, de cada remate in extremis, de cada jugada decisiva que se dilucide en el recorrido en apariencia más intrascendente.

Los errores ante Croacia podrían resultar letales ante una selección como la italiana, que amortiza cada segundo como un año de vida, que valora el sabor de cada gota como si se tratara de la cosecha entera de uno de sus buenos vinos. Más les vale a algunos jugadores de La Roja, absortos en su vanidad, poner todos y cada uno de sus sentidos, cada gramo de talento y, sobre todo, de efectividad, para hacer frente a un grupo salvaje que se viste de cordero y muerde como el más hambriento y salvaje de los lobos.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 26 de junio de 2016