Deslices

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lunes, 13 de junio de 2016

Amigos de la Euro


Crónicas de Vestuario. –

Amigos de la Euro”


Es la República Checa uno de esos equipos que ha encontrado en la Eurocopa de Naciones el terreno para lucir con más brillantez. Al revés que a Inglaterra, a los checos se les da bien. Ya antes de su separación de Eslovaquia, habían alcanzado la cima del torneo con un equipo legendario que dio la campanada el 20 de junio de 1976 venciendo a la Alemania Federal dirigida por el ilustre Helmut Schön, campeona del mundo dos años antes, con un quinto penalti anotado por Panenka, imitado hasta la saciedad en las siguientes cuatro décadas. Aunque en aquella final de Belgrado, sólo tres de los once titulares fueran checos: el cancerbero Ivo Viktor, el punta Nehoda y el mencionado Panenka.

Consumada la disolución de Checoslovaquia el 1 de enero de 1993, los checos aumentaron su idilio con la Eurocopa: no han fallado en ninguna fase final desde 1996 y además han conseguido grandes resultados. Inolvidable su aparición estelar en Inglaterra´96 donde alcanzaron la final ante unos alemanes que se vengaron de su derrota veinte años antes con un gol de oro a cargo de Bierhoff. Un once que emigraría a equipos de toda Europa y con dos representantes a quienes veríamos por campos asturianos como Kouba, en el Deportivo de La Coruña y Bejbl, en el Atlético de Madrid. Un equipo intenso y trabajador en el medio campo (con el infatigable Nedved como emblema), y con estiletes afilados en las bandas de la clase de Vladimir Smicer o Patrik Berger –quien también se manejaba como medio centro- además de un punta bullidor como Karel Poborsky. Era un equipo rápido, directo y profundo, de contragolpe letal, que lograba encandilar a los aficionados. Nos pusimos de su parte en las semis y llegó la gran decepción en una de esas finales que tanto gustan a los germanos, remontando tras un gol del brillante Berger.

El idilio de los checos continuó en las siguientes ediciones, jugando unas semifinales en Portugal´04 y llegando a cuartos en 2012. Clasificados con brillantez para esta edición (atención: superando a Turquía), los checos son un equipo ofensivo, que parece querer recuperar el espíritu de 1996, pero con mucha más osadía que el grupo que dirigía Dusan Uhrin: un medio del campo muy trabajador e intenso, dos estiletes en la banda y un delantero centro potente en la tradición del gigantesco Jan Koller, esa anomalía de dos metros que también brilló en la Eurocopa. 
 
Para quienes seguimos la Premier League, dos presencias conocidas: la del legendario Petr Cech, que ha hecho una gran temporada en el Arsenal, tras abandonar el Chelsea, y Thomas Rosicky -inédito en los gunners este año- un jugador con gran clase que se ha quedado a medio camino. Aunque los checos no se caracterizan por sus buenos inicios (como España, vamos), no son ese equipo menor que muchos han querido mostrar. Si, además, sumamos su idilio competitivo en la Eurocopa, más nos vale estar bien prevenidos.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 13 de junio de 2016