Deslices

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viernes, 17 de junio de 2016

De Toulouse a Niza


Crónicas de Vestuario. -

De Toulouse a Niza”


Si con Chequia padecimos la “maldición del comentarista”, ya saben, esa que consigue que los acontecimientos vayan en un sentido distinto al que uno anuncia, no sabemos qué puede ocurrir con los turcos. Los checos se transfiguraron en un equipo ultradefensivo completamente distinto al de la fase previa, para acabar sucumbiendo ante su propia miseria futbolística, barridos por una gran selección que dio un lección de balompié que hubiera sido completa de haber tenido más puntería.

Han arrancado mal los turcos que dirige todo un experto como Fatih Terim, un cuadro donde todos trabajan para dar libertad a sus creativos (y anárquicos) Arda Turan y Hakan Calhanoglu. El exatlético sigue buscándose a sí mismo tras una temporada nefasta en un Barça donde jamás asumió su papel de peón. La derrota ante Croacia exige vencer ante España y no sabemos si esa ruleta rusa de salir a campo abierto ante los españoles la acabarán aceptando los de Terim. A mayor necesidad, mayor riesgo, ya se sabe, pero siempre queda la excusa de intentar el amarre hasta encomendarse a una genialidad en el tramo final. Así fue su fase de clasificación: un arranque nefasto y un final fulgurante donde se impusieron sucesivamente a Holanda, Chequia e Islandia.

La mejor clasificación de Turquía en una Eurocopa fueron unas semifinales en Austria-Suiza´08 donde cayeron con Alemania. No cuentan con gran tradición en este torneo y lo que más se recuerda en España es la famosa moneda al aire del niño Franco Gemma que en 1954 decantó la clasificación de los otomanos para el Mundial de ese año tras un partido que había terminado empate a dos un 17 de marzo. La Eurocopa cuenta también con otra decisión “por moneda”: la que clasificó a Italia frente a la Unión Soviética en 1968. Los transalpinos se harían con el título en esa ocasión. También fue la Eurocopa pionera en instaurar la tanda de penaltys en una gran competición. Fue en 1976, en la final entre Checoslovaquia y Alemania que decidió Panenka con un lanzamiento que se convertiría en historia. Aunque la autoría de este procedimiento se otorga al federativo español Rafael Ballester Sierra que la puso en práctica en el Torneo Carranza de 1962.

A cara o cruz lo tienen ya los turcos, mientras la Roja describe un trayecto que va de una canción de los Stranglers (la oscura “Goodbye Toulouse”) a otra de la legendaria banda (un irónico “So nice in Nice”). Esperemos que, cuando completen este viaje de Toulouse a Niza, el futuro ya esté más claro.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el viernes 17 de junio de 2016