Deslices

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domingo, 31 de enero de 2016

Prueba de intensidad

 

Crónicas de Vestuario. -

Prueba de intensidad”


El Carlos Tartiere vestía sus mejores galas -los 22.634 en datos oficiales se quedaban bastante lejos de la impresión de casi lleno que ofrecían los graderíos- para la visita del líder, un Deportivo Alavés que se ha convertido en la gran sorpresa de la Liga de Segunda División. El choque era el barómetro ideal para medir las posibilidades del conjunto de Sergio Egea y el balance final resultó positivo. Incluso el empate supo a poco vistos algunos momentos de gran brillantez y ocasiones tan claras como la que marró Susaeta en el minuto 19 de la segunda parte en un cara a cara con el buen cancerbero Fernando Pacheco. 


 
El Real Oviedo marcó el ritmo del partido en casi toda la primera mitad, con momentos de gran fútbol, asociándose muy bien todos los jugadores azules, incluído un Edu Bedia que parece despertar, poco a poco, de su letargo. Falta le va a hacer tras el fichaje de Míchel Herrero y las buenas actuaciones de Cristian Rivera, cada vez más asentado, como bien demostró cuando le sustituyó en el segundo acto. El gol de Borja Valle en el once había dejado al cuadro carbayón al mando, pero no supo traducir ese dominio y el buen juego en más goles. Y los de Sergio Egea lo pagaron. Con un equipo como el de Bordalás, prototípico de la intensidad con la que hay que navegar por la Segunda División para hallar un buen rumbo, no aprovechar cada detalle, cada momento destacable es comprar papeletas para el fracaso. Así ocurrió: el equipo salió dormido tras el descanso, y los vascos consiguieron el empate en su primer zarpazo, con Toquero rematando a placer un centro tras una combinación de Dani Pacheco y Manu García. Al Real Oviedo le costó levantarse, en unos minutos de dudas que los alaveses aprovecharon para hacerse amos del partido, desplegar sus mejores minutos y tener a los azules contra las cuerdas. La mencionada inclusión de Cristian Rivera cambió el escenario: el once de Egea se asentó y fue decantando la balanza de su lado, creando mucho peligro por las bandas y recuperando la posesión rápido. 



 
Se desperdiciaron demasiadas ocasiones. Koné estuvo demasiado atolondrado, sin saber combinar con sus compañeros y, a veces, demasiado individualista.




 La entrada de Diego Cervero por un errático Toché, aportó más empuje y entusiasmo al ataque azul, pero no fue suficiente para llevarse el partido. Bueno es sumar, aún así, y hacerlo mostrando momentos brillantes y pegada. La cuesta de enero se salda con la esperanza de seguir creciendo, cada vez más, y lograr el ansiado sueño. Veremos qué tal se da febrero.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ L. G. FIERROS
Publicado en el dairio "El Comercio" el domingo 31 de enero de 2016