Deslices

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domingo, 16 de febrero de 2014

Oviedo vuelve a sonar


Vetusta Blues. –
“Oviedo vuelve a sonar”

Hace una década Oviedo vivió uno de los episodios más vergonzosos de su historia reciente: un período de año y medio en el que se prohibió la música en vivo en el casco antiguo. Amparado por el entonces Concejal de Cultura y Deportes, Alfonso Román López, se abrió un sonrojante tiempo de silencio para la música en vivo en el Antiguo que acabó desembocando en el movimiento ciudadano Oviedo No Suena. Quién no recuerda la procesión de más de 600 personas vestidas de negro desde la estación de trenes hasta el Paseo de los Álamos. Todo se diluyó después, entre organizaciones, una subvención municipal y el regreso, a finales de 2005, de los conciertos a locales emblemáticos para el latido del ocio en la ciudad como la Santa Sebe, La Antigua Estación o La Calleja La Ciega.

Oviedo tardó en recuperarse. Atraer de nuevo a público a los conciertos, retomar contactos para que las bandas vuelvan a detenerse en la ciudad, no son asuntos que puedan establecerse ni asentarse de la noche a la mañana. Pero sí, a día de hoy, diez años después, esa muesca sólo permanece como un capítulo lamentable en la biografía de un político –que cuenta con varios, otro futbolístico de esa misma época, por ejemplo- y como el fin de algunas formaciones de rock tan prometedoras en su época como Dogfight, que ni tan siquiera pudieron presentar ante su público su álbum debut.

Parecen buenos tiempos para la música en vivo, no quizás como en Londres o en el Reino Unido donde los trámites desaparecen para los locales de pequeño aforo, pero sí para que la vida nocturna de la ciudad logre un aliciente con el que dinamizarse y huir del verdadero peligro, el ocio de botellón y garrafa, el de locales cuyo único atractivo es el de servir de abrevadero sin ningún tipo de escrúpulos.

La llegada de promotores de conciertos con capacidad de trabajo, con una intención de carrera de fondo, facilita también la presencia de actuaciones interesantes de atistas nacionales e internacionales. Gente como La Radio de Cristal, Discos Humeantes, El Cohete, Nómadas en Acción o EP Management, entre otros, sitúan a la ciudad de Oviedo en el mapa. De los empresarios de la miseria, los de las carpas ridículas donde se adocena el público sin poder contemplar conciertos de sonido cochambroso, de esos que van dejando la estela de tierra quemada tras de sí, en la deslizante y peligrosa frontera de lo público y lo privado, de esos, mejor no hablar.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el domingo 16 de febrero de 2014