Deslices

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jueves, 27 de febrero de 2014

Cada uno de los latidos del alma


“Cada uno de los latidos del alma”
Perfil de Paco de Lucía.

Entre las dos aguas de un país tan lleno de contrastes, Paco de Lucía encarna uno de esos faros sobre los que se labra la identidad cultural de España. Talento autodidacta, en esa tradición individualista, solitaria, introvertida, que se cría en la sombras de la piel de toro, el andaluz trazó una senda musical que llegó mucho más allá del flamenco, donde fue maestro esencial tanto en solitario como en su celebrada asociación con el arte salvaje de Camarón de la Isla. Pero ese territorio se quedó pequeño, en un ansia de viajar a nuevas sensaciones que encontró una confluencia con el jazz de la mano de sus duelos con otro esencial, el prodigioso John McLaughlin. Si Enrique Morente era un mar donde desembocaban las músicas en el filo, Paco de Lucía fue un torrente en el que el duende dibujó un paisaje digno de ser visitado una y otra vez, para descubrir un nuevo color en cada encuentro.

Y como en tantos otros prodigios, su carácter abierto y humilde. Un hombre que hallaba el camino de su expresión personal, de su mundo, en las notas de la guitarra. Cuando se recuerda al hombre amable, parco en palabras, no puedo si no pensar en uno de mis ídolos guitarreros del rock: Tom Verlaine. Casi autista en su comunicación con el resto del mundo, cada segundo sobre su guitarra es capaz de expresar todo lo que se acumula en ese complejo trayecto que discurre entre el corazón y el cerebro. A veces, lo que trasluce bajo nuestros actos, en nuestras relaciones con el resto del mundo no logra la traducción que se esconde en lo más profundo del alma, en los latidos que realmente nos mueven. “La pureza es hacer lo que sientes, no lo que está establecido”, dijo, en una de esas sentencias que proceden del interior más escondido. Y en ese misterio se vive y se encuentra una comunicación íntima cuando se escuchan sus pálpitos traducidos en música que es mucho más que arte, en el rincón oculto bajo el que se esconde la verdad de cada alma.

MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el jueves 27 de febrero de 2014