Deslices

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lunes, 17 de febrero de 2014

En los límites de la realidad


Crónicas de Vestuario. –
“En los límites de la realidad”

Buscar explicaciones lógicas a lo que le sucede al Real Oviedo en su campo es una tarea ardua y que, en tardes aciagas como la de ayer, cuesta aún más. ¿Cómo un equipo que ganaba 2 a 0, jugando un buen partido, termina empatando y pidiendo la hora? Parecía que estábamos asistiendo a aquella película por episodios del año 1982, “En los límites de la realidad”, que dirigiesen John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y Georges Miller. Porque lo del Real Oviedo en el Carlos Tartiere en esta temporada es digno de protagonizar un capítulo de “Expediente X”. Que vengan Mulder y Scully a investigar y echen una mano.

La apuesta del destituido Carlos Granero fue diferente. El Real Oviedo prescindía de su referencia ofensiva más clara –Cervero- para contar con un Sergio García que brilló como nunca en el Nuevo Tartiere vistiendo la camiseta azul (la temporada anterior había destacado en otro estupendo encuentro defendiendo los colores del Zamora). No sólo fue él, Alain parecía correr con más sentido y Señé y Susaeta provocaban ocasiones de peligro para un Marino que jugó un partido serio, honesto, sin racanerías y con la convicción que muchas veces parece faltarle al equipo azul.

Sergio García marcaba el segundo al inicio de la reanudación y todo parecía encarrilado para que público y jugadores disfrutaran de la victoria. Pero, incomprensiblemente, el Real Oviedo entró en el “modo zombie”, mientras el Marino crecía poco a poco. Y llegó el empate, la sentencia a un Carlos Granero que no ha conseguido darle equilibrio y personalidad al conjunto azul en sus meses al frente de la nave oviedista. El equipo ha sido irregular, ciclotímico, inestable y con la vulnerabilidad a flor de piel. Le ha faltado carácter y no ha sabido demostrar su condición de favorito en demasiadas ocasiones. Si a ello le unimos la inseguridad defensiva, la poca fuerza exhibida en su propio campo y la nula contundencia cuando se debía machacar, tenemos este desenlace.

El Real Oviedo tuvo la oportunidad de reivindicarse ante su público machacando a partir del 2-0 a un Marino honrado, cuya fe le llevó a sacar un punto del Nuevo Tartiere y prolongar sus buenos resultados ante los grandes de la categoría. Pero no: regresó el modo zombi, ese extraño conformismo, ese repliegue inexplicable y una falta de aplomo para mandar y dominar como debe hacerlo un equipo que se postula como líder de la categoría.

Aún queda tiempo para enmendar esta situación. Para que reflote la esperanza en la afición y este grupo de jugadores demuestre de una vez por todas su capacidad. Supongo que eso mismo habrá pensado el director deportivo Joaquín del Olmo y el consejo de administración. Aún queda tiempo para llevar a buen puerto la nave y a no tener que recurrir a Mulder y Scully para explicar partidos como el de ayer.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 17 de febrero de 2014