Deslices

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sábado, 31 de diciembre de 2016

Mis tiendas de discos en Oviedo

Vinilo Azul. -

Mis tiendas de discos en Oviedo”


Se me cruzó el otro día en casa de mi madre -donde conservo los vinilos por una cuestión de espacio- uno de los dos álbumes del grupo valenciano Glamour y, como un resorte de la memoria, recordé la tienda de discos donde lo había adquirido, en fechas navideñas como éstas. La tienda se llamaba “Pífano” y estaba situada en el, por entonces recién abierto, Centro Comercial Salesas. Allí compré varios discos, singles, aunque creo que no duró mucho tiempo. Al pasear por las calles de Oviedo, uno se detiene ante los nuevos establecimientos o espacios que ocuparon algunas tiendas de discos en la ciudad y percibe el paso del tiempo -el propio y el común- como algo tangible, bien distinto a las sensaciones que marca el día a día.

La rutina diaria me lleva a pasar por dos lugares donde mi discografía se engrosó notablemente. En la calle Toreno estaba una de las tiendas asturianas de “Discoteca”, con sus dos pisos y un surtido que, en algunos momentos, llegó a ser espectacular y diverso. Todas las músicas cabían allí y la sección de oportunidades permitía a los bolsillos más modestos (los de un adolescente como yo era entonces) proveerse de trabajos muy interesantes. Claro que la denominada “serie media”, a precios verdaderamente asequibles -unas 500 pesetas frente a las mil y algo de las novedades- tenía su templo en la calle Milicias Nacionales donde se estableció durante bastantes años “Discos Liverpool”. En su día, todos desconocíamos que, muchos años después, aquellos vinilos se convertirían en joyas. Para la independencia y lo alternativo, que iba haciéndose más sitio con el paso de los años, acudía a Antonio Palomero y su “Discos 3” en la calle del Peso. Con el tiempo forjamos amistad y muchas tardes las pasábamos hablando y escuchando muchos de sus vinilos. Recuerdo también un verano en que mi buen amigo Ramón Zarauza se encargó de la tienda y entonces amplié el tiempo de visita desde la apertura al cierre, entre audiciones muy diversas y empapándome de muchas de las anécdotas y conocimientos que Ramón había acumulado. A veces, nos trasladábamos a la Santa Sebe, donde Zarauza pinchaba y las clases magistrales se ampliaban al legendario local de la calle Altamirano.

Los tiempos en el mundo discográfico comenzaron a cambiar. Se popularizó la venta por correo, que ofrecía precios muy competitivos y la posibilidad de hacerse con vinilos difíciles de conseguir en la ciudad. Primero fue “Discoplay”, después descubrí a través de un anuncio en una revista musical a “Músicas de Régimen” y, unos meses más tarde, por ese mismo medio, a “Discos del Sur”. Escisión de “Discoplay” sería “Tipo”, que llegaría a tener varias tiendas en Asturias y, por supuesto, en Oviedo. Allí estaba Guillermo Alonso, siempre afable, en la calle Independencia en un lugar que no ha vuelto a ser ocupado y que, casualidades de la vida, también está en mi ruta ovetense diaria. “Tipo” cambiaría de dueño y de local, se iría al Oviedo Antiguo, a la calle Carpio y, cuando llegó el momento del cierre me hice con un número elevado de cds y otros complementos a precios de risa.

Hoy en día, tras las múltiples turbulencias del mercado, de la llegada de la piratería, de la pérdida de sentido de la música para sus vidas de las nuevas generaciones, que acumulan canciones en una caja denominada “disco duro externo”, artefacto desalmado, frío e insensible, son “La Bomba Records” y “Alta Fidelidad”, los lugares a los que acudo en Oviedo para comprar discos. Curiosa es la historia de “Alta Fidelidad”, que merecería un capítulo aparte (quizás lo tenga en unos meses) que ha sufrido un montón de mutaciones desde los 90 hasta la actualidad. Ambas han sabido adaptarse a estos duros tiempos de crisis y selección natural, para que la llama no se apague como, por desgracia, ha sucedido en Oviedo con otros establecimientos como los cines, sólo posibles en formato de centro comercial. Una gloria poder repetir el rito de curiosear entre sus referencias y precios y llevarte una rodaja musical con un valor intangible, que las nuevas generaciones no son capaces, en su gran mayoría, de paladear como antaño.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" en el suplemento "D-Oviedo" el sábado 31 de diciembre de 2016