Deslices

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domingo, 8 de mayo de 2016

La "L" de autoescuela

Crónicas de Vestuario. -

La L de autoescuela”


Pues nada, que seguimos de pretemporada en mayo. O la pretemporada de quien necesita una larga pretemporada y quizás unas cuantas más: David Generelo. Aquí ya no quedan más excusas ni más que decir que el responsable de este verdadero desastre que es el Real Oviedo en estos momentos tiene nombre y apellidos. Llevamos dos meses donde -salvo el espejismo de la Ponferradina- hemos asistido a la destrucción de un estilo, a la demolición de unas señas de identidad, a un completo desbarajuste donde se impone el fútbol de mentira -ese que basa el dominio en el porcentaje de la posesión- y la negación del principio básico de la competición (marcar goles, a ser posible uno más que el contrario, por si a alguno aún no se lo habían enseñado en la escuela).

La primera parte de este equipo sin profundidad, sin ritmo, que pasa y repasa el balón en zona central, siempre con centro de seguridad hacia atrás, jamás hacia adelante salvo en un puntapié lo más lejos posible, una y otra vez de una banda a otra como si de una pachanga se tratase, pareció el de un conjunto que se encuentra en el inicio de la pretemporada. Inofensivo. Presa ideal para onces inferiores pero hambrientos, desesperados, que saben esperar su momento para golpear entre tanta absurda monotonía. 

Tras el lamentable -uno de tantos en estos dos meses de vía crucis tras la dimisión de Sergio Egea- partido ante el Huesca, un veterano seguidor me abordó y me dijo: “Oye, ¿qué hay que hacer para echar a esti, que lleva la “L” de la autoescuela de entrenadores?”. No me quedó otra que encogerme de hombros y tratar de ser positivo, de esperar que este desastre escampase como supongo que todos los seguidores azules soñaban. 

Pero no. Va a ser que no. Que mientras haya un entrenador en prácticas al frente esto no va a tener remedio. No habrá ritmo, no habrá profundidad, se recurrirá a la penetración por banda sólo en caso de desesperación, se dormirá el balón en un mareo en pos de ganar la estadística de la posesión (que, repetimos, no da puntos ni es la esencia de este deporte) a ser posible en zonas inofensivas y se buscará un balón largo de vez en cuando en un patadón a ver si por ahí se cae Toché y engancha un golito. Siempre le quedará el consuelo a Generelo y quienes le avalan de haber conseguido, en un cursillo rápido e intensivo, matar la práctica totalidad de ilusiones de ascenso, en tirar una campaña por la borda de la manera más burda y ramplona.

MANOLO D. ABAD
Foto: JOSÉ LUIS G. FIERROS 
Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 8 de mayo de 2016