Deslices

Deslices

domingo, 13 de marzo de 2016

Cabrero y el ruido de la calle

 

Vinilo Azul. -

Cabrero y el ruido de la calle”


Una ciudad se construye a partir de sus creadores. Da igual que los ninguneen por activa, por pasiva, por superlativa. Cuando existe la clase, ese extraño impulso más allá de la corrección, quizás como un salvavidas al que agarrarse, la ciudad se encuentra creadores como José Carlos Álvarez Cabrero. Expone, estos días, en su versión mínima, a boli, y -conscientes de que las circunstancias obligan- lo suyo sigue siendo un especial lujo. 
 
Acostumbrados a ciertos creadores sin abuela, que nos venden cielos -no, perdón- galaxias creativas donde ellos son el centro, resulta difícil penetrar en la personalidad de alguien tan estimulante como Cabrero. Un artista tan completo y único que la vulgaridad le ignora como un síntoma terrible de los tiempos que vivimos. Lo mismo ocurrió, en rock, con artistas como Rosendo y Los Enemigos. Podían descubrirnos la realidad de la calle con un pulso tan claro que llegaba a ser ignorado. Sólo quedaba la perseverancia. Y en esas está Cabrero, una luz que ilumina las sombras de cierta vida en la calle, con una cerveza en la mano y quién sabe qué más... Atrás quedaron los días del Chanel, del Casa María, del Berlín,... pero es reconfortante saber que alguien retratará a los protagonistas de aquellas noches. Allá estará -con su irónica sonrisa- como José Carlos Álvarez Cabrero para dotar a Oviedo de una nueva forma de memoria.

Cabrero vivió con cierta distancia la vida nocturna de Oviedo en los 90. Llegarían luego las demostraciones artísticas. Y, finalmente, al 21% de IVA la imposibilidad de vivir, honradamente, del propio talento. Así que toca reinventarse, bajar el diapasón, un boli, como si Modigliani tuviera que pedir un vaso de absenta por su genialidad. Lo tienes delante de ti y eres incapaz de verlo.

Algo así sucedió cuando se ideó “Mensajes de un Mundo Dibujado”, una maravilla de proyecto, un libro esencial para Asturias y que consiguió el Premio de la Crítica de Asturias en 2007 en medio de una enorme polémica, producto de las enconadas envidias de muchos mediocres egocéntricos que, quién sabe, pasaron del asunto cuando Toño Valle -coordinador del libro- los contactó. Lamentablemente, otra piedra para que Cabrero siga, injustamente, en el cajón de los malditos.

Me resulta muy doloroso ver cómo se trata a creadores del nivel de Cabrero, siempre esperando a que venga alguien de fuera a venerar lo que ya tenemos aquí. Triste, muy triste. Los silencios tras la intervención músico-poética de Pablo Und Destruktion y La Tribu del Trueno sobre la peli “Las Manos de Orlac” en la SACO,... tantas y tantas veces que algunos han tenido que esperar al beneplácito de los popes de un lugar a mil kilómetros de nuestra realidad. A que llegaran los guays con su cortejo estúpido, vacuo. No esperen, por favor. Véanlo, en su mínima expresión, en un retazo espontáneo a boli, o, quién sabe, disfrútenlo en su expresión más alta: José Carlos Álvarez Cabrero es un grande a su alcance que se les presenta como ese tío cabal de la canción de Los Enemigos. Aprovéchenlo, es un auténtico privilegio para los sentidos y el alma. 
 
MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "El Comercio de Oviedo" del diario "El Comercio" el domingo 13 de marzo de 2016