Deslices

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lunes, 17 de noviembre de 2014

La tumba de los líderes caídos


Crónicas de Vestuario. –“La tumba de los líderes caídos”

Otro equipo que llega de líder a Oviedo y un nuevo conjunto que sale derrotado del Carlos Tartiere. Póker de líderes caídos, un dato importante, a tener muy en cuenta pues habla del potencial en casa de un conjunto azul que termina el primer tercio de Liga con las expectativas intactas. Cierto es que la fuerza descomunal ofrecida en campo propio encuentra su negativo en el bagaje como visitante, dato sobre el que habrá que incidir de cara a los próximos seis meses de competición. Tiempo hay para corregir defectos, desde luego.


Llegaba el Real Murcia con brillantes y envidiables números como visitante y se fue con una derrota clara y contundente. Una victoria del Real Oviedo fruto de una eficacia total, en una primera parte para enmarcar de un Héctor Font que aprovechó todos los espacios a su disposición para horadar la defensa pimentonera y servir balones a un Linares estelar. Los murcianos sorprendieron de inicio con un planteamiento atrevido que parecía desdecir las palabras de Egea durante la semana, cuando calificó a los entonces líderes como “equipo resultadista”. Espoleados, quizás, por esa definición, los rojos salieron llevando la iniciativa del partido, tocando, con un juego combinativo y trenzado, que provocó una peligrosa falta al borde del área en el minuto tres. En el cinco era Garmendia quien disparaba fuera. El Real Oviedo, agazapado y superada la sorpresa inicial, comenzó a buscar las contras con la velocidad de Sergio García –un acierto táctico del entrenador azul- y la letal asociación Héctor Font-Linares. En el trece abrió la lata el grandísimo goleador azul y el Real Murcia pareció evaporarse. Esos minutos de duda los aprovechó el equipo ovetense para dar el tiro de gracia con su insaciable killer Linares, que apuntilló a los pimentoneros en el diecisiete. El trabajo más complicado, meterle goles a un once murciano que sólo había encajado cinco en doce partidos, ya estaba hecho. El Real Oviedo esperaba una nueva oportunidad al contragolpe, en una versión distinta a la que acostumbra en sus encuentros caseros y, satisfecho por encontrarse grandes espacios, puso un colosal tres a cero antes del descanso. Primera parte para enmarcar, para que la ilusión regresara a los aficionados y con el valor de conseguir un grandísimo resultado ante un rival de entidad.


Parece claro que las pruebas de líderes muestran las luces de un Real Oviedo fuerte y motivado, con espíritu competitivo. Queda resolver las sombras defensivas, esas dudas, la necesaria contundencia ante rivales rocosos. Tiempo hay. Y, mientras tanto, Miguel Linares liderando unos números goleadores de escándalo (¡dieciocho tantos en trece partidos, tres hat-tricks!). Primer tercio de Liga despachado con solvencia en casa, con números para cimentar la ilusión y para recuperar la confianza en que este largo camino ha de llegar a buen fin.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 17 de noviembre de 2014