Deslices

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lunes, 28 de abril de 2014

El fin de la agonía


Crónicas de Vestuario. –
“El fin de la agonía”

Es el partido que nadie en el Real Oviedo quiere. Enfrentarse al equipo “b” de tu eterno rival es una de las mayores humillaciones que han de padecer todos en la entidad azul en este largo penar de esta última desgraciada década. Mucho que perder y casi nada que ganar (que no sean los tres puntos, claro). Al revés, para los chavales del filial rojiblanco es la oportunidad única de destacar, de hurgar en esta herida que no termina de cerrarse, que sigue manando desde cada uno de los corazones azules. Este 1-4 es el fin de una agonía en una temporada decepcionante, para olvidar y que ni tan siquiera permite tener esa bola extra de alcanzar unos play-offs casi imposibles.

Los errores penalizan profundamente en esta categoría y hoy Javi Hernández –una de las mayores decepciones de esta plantilla- se ha marcado varios que han sido aprovechados con contundencia por los rojiblancos. Y eso que vimos un equipo azul que lo intentó por banda en la primera parte con un Sergio Rodríguez muy incisivo que llevó mucho peligro en la izquierda. Sin embargo, el recuerdo que nos pesa es el de una de las derrotas que más daño pueden hacer a cualquier aficionado azul. Una aciaga segunda parte en la que se tiró por la borda la última esperanza de engancharse a la fase de ascenso.

La historia de la temporada 2013-2014 es la de una permanente agonía, la de una enorme decepción con un equipo que había generado unas expectativas que muy pocas veces se han cumplido y que, al final, acaban con un descomunal fracaso, el de ni tan siquiera llegar a la opción del ascenso. Las dudas constantes, la incapacidad para armar un conjunto sólido, la endeblez defensiva y la inseguridad en los partidos ante su propio público han sido algunas de las características que han llevado a este tremendo desenlace. Cuando las expectativas son tan grandes, la decepción aún es mayor.

Y, otra vez, de nuevo, a encajar el golpe, a rearmarse, a pensar en el futuro, el único asidero que hoy nos queda. Pensar en el mañana, en planificar desde ya una nueva temporada, conseguir que el próximo Real Oviedo sea un equipo compacto, sólido, adecuado a lo que pide una categoría muy peculiar y a la que, lo hemos podido comprobar, muchos jugadores no han logrado adaptarse. Tiempo de mantener la cabeza fría, aunque el corazón duela como pocas veces, ahora que la esperanza –esa que tantas veces nos mantiene a flote- ya ha desaparecido, al menos para esta lamentable temporada.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 28 de abril de 2014