Deslices

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lunes, 7 de diciembre de 2015

A golpes de ritmo y de fe

 

Crónicas de Vestuario. -

A golpes de ritmo y de fe”


A diferencia de otras veces, el conjunto de Sergio Egea salió al campo dispuesto a deshacerse del Llagostera por la vía rápida. Son varios los partidos que los azules malgastaron en unos primeros minutos desastrosos y arrancar con fuerza es una medicina válida para resolver pronto y no andarse luego con apuros. Con un once como el catalán preparado para aguantar pero no excesivamente presto para la construcción, anotar con la mayor premura posible podía ser sinónimo de encaminarse con firmeza hacia la victoria. 


 
Linares marcó tras cinco jornadas de sequía nada más empezar y todo parecía ponerse de cara a un equipo que salió al campo con electricidad, una extraordinaria rapidez y con suficiente habilidad en las combinaciones. Fueron dieciséis minutos magistrales en los que se sucedieron las ocasiones y donde brillaron los hombres de banda, en especial Borja Valle y Johannesson, ambos en gran estado de forma. Luego llegaría el error de Esteban que aprovechó con astucia Querol y todo pareció caerse como un castillo de naipes. Por unos segundos, se instaló ese insolente murmullo que nadie quiere escuchar ni sentir. Sin embargo, los azules parecían creer más que nunca en sus posibilidades, en su juego ofensivo, en su capacidad combinativa y de despliegue en las bandas. Fue en un saque de esquina luchado con fe en la presión por Koné cuando llegó el premio con gol del propio jugador costamarfileño. Hubo opciones de ampliar el marcador en dos ocasiones más de Borja Valle, pero también otra para los catalanes en otro garrafal error defensivo. Fue una primera parte vibrante, con juego entregado a un ataque total que también fue respondido por los discípulos de Oriol Alsina con valentía, lo que redundó en un gran espectáculo. 


 
El Real Oviedo no cerró el resultado del partido, pero el segundo acto fue bien distinto. Más monótono, con puntuales hachazos por parte y parte. Los azules esperando las acometidas de los catalanes y pensando en contragolpear, pero ambos menos entonados. Como si se hubieran sorprendido de lo que habían sido capaces de entregar en los primeros cuarenta y cinco minutos, más pendientes de los movimientos estratégicos y mucho menos rápidos. El árbitro gallego Pérez Pallás se tragó un clarísimo penalty a un Hervías al que le sigue sobrando un regate -por lo menos- y faltando un buen centro, y la grada sólo se animó para ovacionar a Borja Valle cuando fue sustituido por un Aguirre poco incisivo que marraría una de esas ocasiones solo ante el portero que no se deberían fallar nunca y para aclamar la entrada del gran capitán Diego Cervero en las postrimerías del choque.



En definitiva, importante victoria para seguir enganchado a la cabeza.Como dijo el legendario boxeador Muhamad Alí: “No cuentes los días, haz que los días cuenten”.



MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: J.L.G. FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 7 de diciembre de 2015