Deslices

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sábado, 7 de febrero de 2015

La nieve sobre Oviedo

Vetusta Blues. –“La nieve sobre Oviedo”


Tras varios días de temporal, despertó el viernes ovetense con un manto nevado. Las imágenes blancas siempre nos conectan con la infancia, con esa alegría espontánea que, con los años, parece disiparse de nuestras vidas. Quizás también algún político podrá pensar que la nieve va a ejercer de limpiadora  de sus múltiples errores, de los que en las últimas décadas hipotecaron la ciudad. Pero no: el pasado aflora con urgencia de presente ante la inminencia de unas elecciones que siguen poniendo nerviosos a muchos.

Lo que no cambia la nieve es la propaganda. Y esa no deja de machacarnos con pertinaz insistencia. Ante los anuncios de las actuaciones para las próximas fiestas de la ciudad uno no sabe a qué atenerse. Primero, ¿cómo pueden estar contratando conciertos si su mandato termina en mayo, fecha de las elecciones? Segundo, ¿están contratando realmente? Porque, al mismo tiempo que se anunciaba a bombo y platillo la presencia del grupo gallego Los Suaves en septiembre para abrir el período mateíno, nos enterábamos de que la agencia de contratación de los ourensanos desconocía completamente la susodicha presencia de la banda de rock en Oviedo. Tercero, ¿qué se pretende con estos anuncios de conciertos? ¿Acaso propaganda? ¿Quizás que alguien les oriente sobre artistas diferentes? Porque lo que está quedando claro, muy claro, es el nulo conocimiento, el mínimo riesgo y el carísimo coste de los anunciados.

La nieve nos brinda estampas insólitas, por poco habituales y quizás los ovetenses también queramos disfrutar de algo distinto a la machacada relación de nombres que se repiten un año sí y otro también para desesperación de un buen número de habitantes de la ciudad. Si miramos a Gijón, la perspectiva empequeñece aún más la propuesta ovetense: festivales que movilizan a la ciudad como el inquieto Gijón Sound Festival, un nombre inédito de un grande como Lenny Kravitz o el regreso –había actuado en…Oviedo- de un clásico como Elton John. Ya no me quiero ir a Santander ni, mucho menos, a Bilbao, ciudades también con festivales exitosos y actuaciones interesantes alejadas de una rutina de contratación que delata el nulo criterio de quienes pretenden seguir mandando tras las elecciones de mayo.

¿O acaso están esperando para una gran traca de conciertos con motivo de la Ascensión, como ya probara algunas veces su antecesor? Bueno, mejor me callo, no vaya a ser que…

Oviedo no parece tener remedio en lo que a actuaciones de rock se refiere. Mientras veo los copones caer paseando por el centro de la ciudad, no puedo evitar el recuerdo de aquel festival pionero, el Oviedo Múltiple, donde se enterraron muchas ilusiones y a gente muy capaz. El espíritu de Lou Reed me susurra un “Perfect day”, aunque sé que ese, en temas musicales, lo tendré que vivir, otro año más, lejos de mi ciudad.


MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el sábado 7 de febrero de 2015