Deslices

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lunes, 16 de febrero de 2015

El valor del momento


Crónicas de Vestuario. –“El valor del momento”


Salimos del estadio con una sonrisa en la boca, satisfechos. Ha sido otra tarde de fútbol, de gran fútbol, y tratamos de retener la euforia, por más que los números y los hechos impongan el más rotundo optimismo. Una racha inédita hasta ahora de diez partidos sin perder es sólo uno de los datos para la esperanza. Si miramos a la clasificación final de la temporada anterior, comprobamos que el conjunto azul lleva ya más partidos vencidos a día de hoy que todos los que logró el ascendido Rácing de Santander de Paco Fernández. Sencillamente espectacular.


Pero nos empeñamos, con la razón de quien ha sufrido un ciclo nefasto, en no lanzar las campanas al vuelo. Nos frotamos los ojos y tratamos de disfrutar del momento. La dinámica de la competición -con unas eliminatorias para el ascenso donde todo lo cosechado en la temporada regular será papel mojado- impone la mesura. A ella se sumó desde el minuto uno Sergio Egea, entrenador oviedista, y quizás los logros alcanzados procedan de esa mesura, de ese carácter prudente y humilde.
Centrándonos en el partido, el Valladolid Promesas era una buena piedra de toque para la racha azul. Dirigidos por uno de los mejores entrenadores de la categoría, Rubén de la Barrera, plantearon un encuentro de tú a tú que desmanteló las pretensiones ofensivas de un Real Oviedo que trata de reinventarse en esta segunda vuelta, visto el conocimiento que los equipos poseen de él. Al gol de Linares respondió, casi al instante, Jorge –jugador de gran clase- y los azules se fueron al vestuario dubitativos ante la respuesta morada.


El cuadro ovetense cambió el dibujo táctico en la segunda parte y los hombres respondieron, con protagonismo estelar para Borja Valle, que vuelve a ser ese jugador incisivo y deslumbrante que conocimos en anteriores temporadas, un incansable Héctor Font y un eficaz Jon Erice para dotar del necesario balance defensivo al conjunto. Dos minutos de locura dieron el vuelco con sendos tantos del mencionado Valle y, a partir de ahí, llegó el momento de nadar y guardar la ropa ante unos vallisoletanos que ya no supieron responder. Fue el momento para que apareciese el siempre constante Omgba y volviese a marcar, dando la puntilla a un gran partido frente a un rival con mucho empaque.
El Real Oviedo se aferra a vivir el momento, no queda otra. “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”, y a esa frase de Albert Einstein se aferran todos los oviedistas para seguir creyendo que esta vez sí, esta es la temporada en la que el Real Oviedo logrará salir del infierno.


MANOLO D. ABAD
Fotos: J.L.G.FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 16 de febrero de 2015