Deslices

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Prueba de líder



Crónicas de Vestuario. -

Prueba de líder”




Se planteaba el encuentro ante el indiscutible dominador de la Segunda División en el primer tercio del campeonato como una prueba para medir las posibilidades reales del once azul después de la inesperada debacle ante el Huesca del mago Anquela. Tras una nueva victoria ante el líder Levante por el resultado talismán (quinto dos a cero de la campaña), bien puede decirse que ya se está en condiciones de aspirar a lo máximo.



Fue un partido donde el primer acto transcurrió envuelto en precauciones por una y otra parte, tratando de asentarse, sin buscar las porterías, enredados los valencianos en la maraña del doble embudo oviedista que acaba por tragarse al más pintado. Los de Muñiz no conseguían abrir el juego y acababan domesticados por inanición en las bandas, preocupados por no ceder un error que se sabía letal. La disciplina táctica de los azules funcionaba como un ejército bien armado, con movimientos solidarios para que no existieran fisuras, como en el precedente encuentro ante los oscenses, donde los despistes colectivos hundieron a los asturianos como un castillo de naipes cuando una carta no halla su acomodo.



La segunda parte transcurrió por idénticos parámetros de un tacticismo casi de ajedrez, pero con la variante de un once azul mucho más retrasado ante el intento de los valencianos de irse por el partido. Los errores se pagarían muy caros en ese tablero verde donde los peones ejercían su poder sin que pudiéramos disfrutar de alfiles por las bandas ni de caballos en las inmediaciones de las áreas. Olvídense de la reina en esta prueba de líder, pues permanecía agazapada entre los peones, trabajando duro como ellos,... hasta que llegó el chispazo en un barullo dentro del área valenciana. Michu -la reina del ajedrez ovetense- aprovechó para estrenarse en la Liga y decantar una balanza en férreo equilibrio táctico roto por un error, por un detalle. El siguiente vendría a los pies de Chema, el central levantino, que no supo equiparar las fuerzas y marró la preciada ocasión. El remate vendría tras otro fallo que supo aprovechar un Jonathan Pereira errático en el primer acto y que fue cogiendo tono según iba avanzando el choque para poner broche de oro a esta satisfactoria prueba.



El valor de la pegada, el culto al orden táctico y la disciplina colectiva, no exenta de sacrificio, son los argumentos que maneja el equipo dirigido por Fernando Hierro. Olvídense de juego vistoso. Olvídense de las penetraciones por la banda. Bienvenidos a ese doble embudo que nace en Juan Carlos y termina en un punta que hoy no era Toché sino Pereira. La receta, a la vista de los resultados, funciona. No nos entusiasma, cierto es, pero tampoco podemos negar su valor, traducido en los benditos y necesarios puntos. De modo que, en esta larga travesía de la durísima Segunda, sólo queda esperar que los vientos sigan siendo favorables y que no se repita un naufragio como el de Huesca. Es el momento de creer en nuestras posibilidades tras esta prueba de líder tan bien resuelta.
MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: J.L.G. FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio el domingo 20 de noviembre de 2016