sábado, 13 de septiembre de 2014

Harvest Moon


Vetusta Blues. –
“Harvest Moon”

Por si no lo saben, “Harvest Moon” es uno de los temas del imprescindible cancionero del enorme Neil Young, uno de los músicos que ha conseguido elevar al rock a cotas de absoluta dignidad. El pasado martes lucía en Oviedo una sensible Luna llena en Piscis y ese fue el momento escogido por la activa plataforma “¿Pero quién dice que en Oviedo no hay nada?” para brindar una de esas originales propuestas que les han otorgado justa reputación con el título de esa canción y del álbum que publicase “Caballo Loco” en 1992.

Resulta que una de sus iniciativas del curso pasado -la de que ningún niño escolar ovetense se quedara sin su desayuno- encontró en la gente de Casa Domitila, uno de los bares más antiguos de la ciudad (si no el más antiguo, con siglo y medio de historia) un inesperado colaborador. En sana reciprocidad, algo debía buscarse como agradecimiento y Belén Suárez Prieto –inquieta líder de la plataforma- ideó un concierto homenaje a esa superluna de septiembre y al insigne canadiense, autor de ese imprescindible y bello “Harvest Moon”. La buena gente de la música de la ciudad se apuntó a la movida y el pasado martes allí estábamos un centenar de personas apoyando el asunto. Da gusto con tipos como Kike Suárez -uno de los muchos grandes olvidados por esos pretendidamente representativos Premios Amas- siempre presto a sumarse a cualquier iniciativa donde Neil Young esté presente. A él se le unieron Pablo Valdés, Puri Peñín, Pablo Jonte, Helena Gil, KF Jack, Manolo Velasco y Gary Parffit para brindar una noche inolvidable donde al repertorio de Neil Young se sumaron piezas de Creedence Clearwater Revival (un evidente “Bad Moon Rising”) y Leonard Cohen.

Y más allá de todo ello: el ambiente. Mientras algunos se empeñan en identificar rock con molestias de ruidos, salidas nocturnas con botellón y otras simplificaciones interesadas, muchos disfrutábamos de ver en perfecta unión a gentes de todo tipo y condición, alejados de los supuestos status y clasismos de algunos “principales” de la ciudad cada vez menos “principales”, por fortuna para los ovetenses de a pie.

Es en esos instantes en los que no hay más que un grupo de personas pasando buenos momentos, sin otra pretensión que vivir unas horas de asueto, música y amistad, cuando uno se instala en un oasis que nos aleja de politiqueos, competitividades, zancadillas y demás asuntos que pierden fuerza ante lo que debería ser la “esencia de la vida”, “Prime of life”, por recordar otro título del enorme Neil Young. Uno de los paisanos de Casa Domitila, sin que se le caigan los anillos como siempre debería ser, pasa un sombrero para recoger unos euros con los que pagar a los músicos. Se recaudan 206 y los rockeros deciden donarlos para el nuevo curso de los desayunos de los niños. Es cierto: a veces, el mundo puede convertirse en algo maravilloso. Suena en mi cabeza “Under this moon” de Nick Cave & The Bad Seeds y trato de convencerme de que deberían ser muchas más las veces en que así fuera.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 13 de septiembre de 2014

Nick Cave & The Bad Seeds "Under this moon"



It's been a pleasure, dear
To find your treasure here
And scatter it across the sand

Heaps of coins and ruby rings
And a yellow bird that sings
Songs of sorrow to your man

Well, stand back from that windowsill
I'm not holding you here against your will
Well, I'm just trying my best to heal
This crazy old wounded moon

It's alright under this moon tonight with you, dear
It's alright under this moon tonight

Your mouth is a crimson boat
In which my kisses float
In silence to the sea

Ah well, I love your touch
I love it very much
Deliriously

Your lover just called, he's on the phone
I'm telling him kindly that you're not alone
Your smiling eyes shine like precious stones
Falling from the sky

It's alright under these stars tonight with you, baby
It's alright under these stars tonight

Let's get it on
And furthermore and in conjunction
And in some other time and space

Well, all joy will come
To you, to me, to everyone
Ah, babe, didn't we have it made?

Well, love is sweet, it is agreed
As we float in the shadows of the deep
And on a bed of seaweed sleep
Among the pebbles and the sand

It's alright under this moon tonight with you
It's alright under this moon tonight

viernes, 12 de septiembre de 2014

White Manna "Mirror sky"

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lunes, 8 de septiembre de 2014

White Manna "Sweet Jesus"

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El poder de la fe


Crónicas de Vestuario. –
“El poder de la fe”

Amanecía el domingo un día soleado en Oviedo, desafiando las predicciones meteorológicas que acabarían por imponerse una hora y media antes de la disputa del encuentro. Tremendo aguacero que remitiría en los momentos finales del partido. Fue como un resumen del choque ante el peleón Burgos. Una gran primera parte, con un equipo azul mandando no sólo en el dominio de la pelota sino en el ritmo del partido, eso sí, quizás con menor profundidad que en otras ocasiones, pues los burgaleses apretaron las tuercas de sus bandas para evitar las penetraciones de Susaeta, Nacho López o un Eneko que va, poco a poco, redescubriendo sus virtudes y recuperando la confianza. Un hecho aislado, el gol del empate de Quesada en las postrimerías de esa primera mitad dejó a la grada boquiabierta y al once azul con la duda camino de los vestuarios. 


En esa situación, cuando los jugadores se sientan en la caseta, en silencio, preguntándose el porqué de su fatalidad es el momento donde los grupos fuertes, con jugadores mentalmente duros y un entrenador consciente de que hay que creer en las propias posibilidades acaban por imponerse y salir adelante.


El Real Oviedo transitó dubitativo durante los primeros veinte minutos de la reanudación, pero la entrada de Diego Cervero y los buenos aportes de velocidad y desborde del también incorporado en la segunda Sergio García dieron sus frutos. Los azules recuperaron mando y ritmo, regresando a unas bandas donde Dani Bautista comenzó a asociarse con más descaro con Héctor Font y un muy presente Susaeta, moviéndose con gran dinamismo entre líneas, y el fruto, madurado con paciencia y fe, acabó por llegar. Decía el poeta italiano Arturo Graf que la constancia es la virtud por la cual todas las demás dan fruto. El conjunto que dirige Sergio Egea es consciente de que van a ser muchos los onces que van a proponer aguerridos planteamientos defensivos, de sudor y colocación de líneas muy cerradas y que va a ser necesaria fe, paciencia y la constancia de la que hablaba Graf como suma para vencer en ese camino hacia el objetivo final del ascenso.


Este Real Oviedo lucha por ser fiable en defensa con una entrega solidaria de todos sus hombres, imprescindible para afrontar grupos como el castellano que llegan al escaparate del marco estelar del Tartiere  con ganas de destacar. 


La construcción desde atrás, donde deberíamos resaltar a un Jonathan Vila que no empezó en esa posición de defensa central pero se ha acoplado con brillantez, es la principal asignatura que los azules han de apuntalar. Brillantes de cara al gol, incisivos por banda y con esa demostrada fe, el once oviedista contagia fundadas esperanzas. Parafraseando a Martin Luther King: “Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso”.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 8 de septiembre de 2014


sábado, 6 de septiembre de 2014

Mi vida, tu vida, la vida


Vetusta Blues. –
“Mi vida, tu vida, la vida”

Leía el pasado lunes en este periódico, en El Comercio, un bonito reportaje de María Lastra en la sección “Un paseo por El Fontán” sobre Rita María Tudela, que regenta en el popular mercado ovetense “Frutas Rita María”. Narraba Rita María su vida, los episodios dolorosos (la enfermedad de su madre, el desempleo) que la empujaron a lanzarse a la aventura de regentar su negocio hace veinte años. “El Fontán es mi vida”, concluye, y a uno se le ilumina el día al comprobar cómo mucha gente es capaz de volcar su mundo en aquello donde se siente a gusto, capaz, realizado. Mal va una sociedad cuando las personas capacitadas para un desempeño se ven excluidas de sus talentos. Algo que ya se podía leer en la Biblia, con esa siempre inquietante “parábola de los talentos” y que en nuestros tiempos se repite hasta la saciedad.

Peor es aún cuando has demostrado con creces tus capacidades y te ves alejado de tu lugar por razones ajenas a lo que debería ser el sentido común. Cuando entran en juego componendas políticas, venganzas personales y la ineptitud general, el “todo vale” y esa serie de expresiones resignadas para evitar la desesperación de verte abocado a abandonar lo que es tu vida. Pero siempre ha de quedar ese valor de la lucha contra las circunstancias negativas, como si fuese un proceso de endurecimiento para probar si las convicciones son fuertes. Peor es tener que pelear contra esos individuos ocultos que no sólo tratan de cuestionar los valores, los méritos, sino que -alimentados por la envidia o la comparación de su incompetencia frente a los méritos del adversario- pretenden bombardear con todo tipo de argucias –de las personales a las profesionales- a quienes mostraron su talento. O ningunearlos, que esa es otra de sus triquiñuelas. Tipos mezquinos que saben cómo escalar en esos peldaños terrenales, lo que quizás sea su gran talento, aunque no puedan evitar la frustración de ni ser ni de alcanzar el talento de aquellos a quienes combaten con arteras armas ni, por supuesto, de descubrir la satisfacción de sentirte realizado en lo que sabes hacer mejor.

En un mundo como el actual donde la corrupción es la moneda de cambio, donde los únicos valores son los del dinero y la posición, en el que el talento más importante es el de la capacidad para la mentira, la ascensión política o social, la apariencia, resulta gratificante descubrir a las personas que logran convertir su vida en un objetivo honrado, ya sea desde su puesto de frutas, ayudando a los demás, tocando música o escribiendo. Ellos y ellas son quienes plantean el desafío a esta sociedad despiadada, descreída y absurda, donde se penaliza al que trata de trazar su propio camino según los dictados de su corazón, más allá de las poses sociales y de los valores en boga, del status social y de la codicia imperante.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 6 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

Exorcizando a la Copa


Crónicas de Vestuario. –
“Exorcizando a la Copa”

Cualquier oviedista sabe que el torneo de Copa nunca ha sido propicio para los colores azules. También todos saben hasta qué punto resulta fundamental cuadrar las cuentas en esta competición, lo que implica no verse apeado en la primera ronda. Hace un par de meses, el consejero Fernando Corral me comentaba los esfuerzos para conseguir que la economía funcione. Pues bien, el encuentro del miércoles deparó muy buenas noticias en todos los frentes: el económico, el futbolístico y el de una afición que volvió a responder con siete mil setecientas cincuenta y un almas en un Carlos Tartiere que sigue conservando un estupendo césped.



Pero atentos: la maldición de la Copa sigue ahí, presente. Rebuscando en la historia tratando de encontrar el origen de este mal fario, me encuentro con lo que pudo ser el arranque del gafe. Fue en la primera temporada del Real Oviedo en la Primera División (1933-1934). El conjunto azul se plantó en semifinales contra el Valencia. En el encuentro de ida los azules se impusieron por 0-2 en Mestalla. Todo parecía a favor de cara al partido de vuelta en Buenavista, pero ocurrieron varios hechos que conducirían a la derrota y al inicio de este infortunio. El entrenador -Emilio Sampere- decidió reservar a Gallart, mientras los chés acudían con un cuadro de reservas. Por su parte, la directiva azul, aprovechando la euforia, decidía subir una peseta el precio de las entradas, lo que motivó que la afición se negase a pagar un duro y apoyar al equipo en aquel partido histórico. Gradas vacías, relajación azul y victoria valenciana por 1-3, siendo, además, la primera derrota oviedista en esa temporada. Y así, desde 1934, el Real Oviedo ha de padecer la Copa como un mal obligatorio que siempre acaba con cualquier ilusión de trazar un buen camino.



Se cumplen ochenta años del mal fario, del acontecimiento que ha generado tardes y noches de desilusión en la parroquia azul, y parece que, quizás, esta sí pueda ser la ocasión de acabar con todo gafe. Aunque cueste desprenderse de este tipo de maldiciones y si no, que se lo pregunten al Benfica que arrastra ocho finales europeas consecutivas perdidas desde que Bela Guttman marcase su sentencia a los lisboetas.



De momento, el conjunto dirigido por Sergio Egea se planta en tercera ronda por esos caprichos de las normas competitivas y hasta octubre no habrá que volver a sacar los fantasmas de 1934. Confirmó su pase con un 4-0 nítido, con un juego fluido, dotado de verticalidad, con buenas entradas por las bandas, presencia brillante de chavales del filial como Diegui –gran partido- , Óscar y Lucas, y aportes muy interesantes de los no habituales, desde un gran Gorka Magunazelaia embutido en negro de pies a cabeza (una debilidad personal los guardametas en ese color y que me perdone Esteban) hasta un activo y goleador Sergio García. Todos los ingredientes para que este domingo el Nuevo Tartiere vista sus mejores galas y que la buena línea continúe y enganche cada vez más. Con prudencia, sí, pero también con el siempre necesario optimismo.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el viernes 5 de septiembre de 2014



jueves, 4 de septiembre de 2014

The The "True happiness this way lies"



And have you ever wanted something so badly
that it possessed your body & your soul
through the night & through the day
until you finally get it!
And then you realise that it wasn't what you wanted after all.
And then those selfsame sickly little thoughts
now go & attach themselves to something....
....or somebody....new!
And the whole goddamn thing starts all over again.
Well, I've been crushing the symptoms but I can't locate the
cause.
Could God really be so cruel?
To give us feelings that could never be fulfilled. Baby!
I've got my sights set on you. I've got my sight set on you
And someday, someday, someday, you'll come my way.
But when you put your arms around me

I'll be looking over your shoulder for something new
'cause I ain't ever found peace upon the breast of a girl
I ain't ever found peace with the religion of the world
I ain't ever found peace at the bottom of a glass
sometimes it seems the more I ask for the less I receive
sometimes it seems the more I ask for the less I receive
The only true freedom is freedom from the heart's desires
& the only true happiness....this way lies.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Apse "3.1"

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De sudor y de telarañas


Crónicas de Vestuario. –
“De sudor y de telarañas”

Enfrentarse al Avilés, ese equipo donde Josu Uribe despliega toda su sabiduría como entrenador, es toda una prueba para tomar la temperatura de este Real Oviedo que aspira a lo máximo. El empate a cero podrá saberle a poco a quien no haya visto el encuentro, a quien se quede en los datos fríos y se aleje de todo lo que el fútbol puede ofrecer en un once contra once sobre otro césped en un gran estado como el del Suárez Puerta. 

Es el once blanquiazul un grupo aguerrido, con una estricta disposición táctica donde el sacrificio y la colocación priman sobre cualquier otra característica. Sin la magia del genial Álex Arias o los arrebatos de Ito, el equipo avilesino se aferra al orden, a la presión, a la absoluta solidaridad de todos sus hombres para crear una telaraña con la que tutear a un conjunto como el Real Oviedo, bien armado también, con mucha clase en sus filas y con un espíritu bien alejado del quebradizo que caracterizó muchos momentos de la pasada campaña. 

El partido no será una maravilla visual, con ese brillo con el que a veces se nos engaña, pero sí deparará los momentos donde se pueden intuir cuáles son los grupos con garantías y quiénes los onces que sólo deslumbran cuando el viento sopla a favor.

El combate -pues sólo puede llamarse así a un partido donde las estrategias, la disciplina, la concentración y la fuerza física imponen los tiempos- tuvo varias fases donde cada uno de los contendientes tuvo sus oportunidades. Comenzó el equipo de la capital del Principado, vestido con esa hermosa tercera equipación vintage, golpeando con ese estilete que es Linares, siempre presto a asociarse con quien esté dispuesto a otorgarle un pase en condiciones. 

Sin embargo, los de Uribe fueron tejiendo su malla en el centro del campo para desactivar al conjunto azul y llegar con algo de peligro. La segunda parte comenzó con grandes detalles de los blanquiazules, empujados por un sensacional Omar, un muy sacrificado Chevi y un Rubén Rivera a la busca de un hueco claro. Lo que no esperaban encontrarse es a un supremo Esteban, mostrando clase superlativa, rapidez y reflejos, justo lo que tantas veces hemos echado en falta en estos años. Tras sus intervenciones colosales, el equipo se contagió de su liderazgo y aparecieron las oportunidades. A destacar la gran potencia física que el conjunto azul fue capaz de imponer en el tramo final. Ahí se desvelaron las diferencias entre los avilesinos y los de Egea: en ese cuerpo a cuerpo total, en el intercambio de golpes, era el Real Oviedo quien se encontraba más fresco al final. Ahí llegó el momento de Cervero, con excelentes movimientos para romper a la línea defensiva de los de Uribe, de los centros a la espalda de los centrales avilesinos y, también, de un nuevo error arbitral (esta vez decisivo, no como el intrascendente penalty de la semana pasada, si es que alguna vez algún penalty fue intrascendente) que perjudicó a los azules otra vez.

El camino es largo, pero los pasos suenan poderosos y, esta vez sí, parece que las muchas piedras del camino no van a ser suficientes para acabar con una esperanza lenta -como cantaban Nacha Pop- a la que se debe alimentar, sin descanso, día a día. Con partidos como el del sábado, parece justo creer y confiar.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: PABLO LORENZANA
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 1 de septiembre de 2014

sábado, 30 de agosto de 2014

Black Box Recorder "These are the things"

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Las tres desaparecidas


Vetusta Blues. –
“Las tres desaparecidas”

El regreso a la ciudad nos devuelve las estampas de orbayu, humedad y cielos grises. Cae la noche de final de agosto y comienza el partido de vuelta de la final de la Supercopa. El Café Cadillac está mucho más tranquilo que en otras ocasiones futboleras, apenas están Rafa y Julio tras la barra, mis amigos Rodrigo y Meri y un par de personas más. Estoy rodeado de madridistas, cosa rara en un local donde predominamos los atléticos. Por fortuna, no me toca perder esta vez, aunque las coñas de Julio Riesgo son una constante. Presta ver el fútbol en buena compañía, con la rivalidad bien entendida y con un ambiente estupendo más allá de los colores de cada uno. La educación, supongo. Esa que siempre está ahí. Esa que hace llevaderos muchos vaivenes de la vida.

Tras el partido, tomamos el pulso de la noche en uno de los locales que sobreviven en la ciudad. Cuando se cierran lugares donde uno se siente a gusto es como si nos quitaran algo, y en Oviedo sin el Supernova y sin La Antigua Estación hay un vacío en nuestras noches. Estamos en la Plaza del Paraguas y en el bar que coge el nombre de tan singular enclave ovetense. Hemos salido a la terraza, pero está repleta, así que nos acomodamos en las escaleras donde más gente conversa aprovechando el tiempo favorable. Nada más lejano de esos botellones, donde la gente establece una competición a ver quién grita más. Aquí se habla y se escucha, todo un lujo. A mi derecha dos chicas también conversan hasta que una se dirige a mí y me pregunta si tengo fuego. No fumo, de modo que les pregunto a mis amigos si ellos tienen un mechero. Rodrigo me lo pasa y yo se lo hago llegar. Transcurre un rato en el que creo que las muchachas se han olvidado de devolvérmelo, hasta que una de las dos chicas me golpea el brazo para avisarme y dármelo. Ni gracias ni nada. Este mundo parece haber perdido esos detalles y se lo comento a mis amigos. Rodrigo me dice que son las “tres desaparecidas”: hola, por favor y gracias. Pues sí, desaparecidas, perdidas. Un mundo de maleducados, donde esas pequeñas convenciones han sido exterminadas en virtud del empujón, de los malos modos, de la competencia llevada a los extremos más absurdos. El mundo transformado en una completa jungla de animales donde ya no debemos extrañarnos de nada. Lamentablemente.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 30 de agosto de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

miércoles, 27 de agosto de 2014

The Telescopes "Flying"

Charles Bradley "How long"

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martes, 26 de agosto de 2014

Apse "Lie"

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Theo Hakola "Lauren Bacall"

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Baby Huey & The Babysitters "Hard times"

lunes, 25 de agosto de 2014

Aplomo e ilusión


Crónicas de Vestuario. –
“Aplomo e ilusión”

El Real Oviedo inicia una temporada nueva llena de esperanzas y con esa perenne ilusión por el ascenso. A la vista de lo ofrecido por el once azul frente al filial sportinguista hay ese alimento para que la llama del oviedismo prenda alta y orgullosa. Ya hablamos muchas veces de ese partido ante el Sporting B que a nadie gusta y que, en los últimos tiempos, se había saldado con balances negativos. El Real Oviedo saltó al campo con un nuevo aire, muy vertical, con una banda derecha por donde Susaeta y Nacho López desplegaron dinamismo y velocidad, creando el pánico en la defensa gijonesa. Ya desde el primer minuto se vislumbró ese peligro para los rojiblancos, con una jugada finalizada por Borja Valle que se fue por poco. En relación a la temporada anterior, se observa a un equipo con aplomo, con confianza en sus propias posibilidades, sin las ansias que atenazaban al conjunto ovetense en la campaña pasada. Tras un carrusel de oportunidades, el gol acabó por llegar en un barullo en el área tras un córner resuelto por Generelo en el minuto cuarenta y uno de la primera parte.

Vimos una primera mitad notable, de momentos brillantes, con un Real Oviedo que supo imponer el mando, tocar y con capacidad para crear ocasiones claras. Faltaba la finalización, como en un espléndido remate de Dani Bautista desde fuera del área. Conscientes de la necesidad de vencer en su propio campo, pero también de convencer a los suyos, algo primordial para que el objetivo pueda enganchar a una afición tan golpeada y que tanto ha sufrido, el equipo asumió con paciencia y autoridad el reto de vencer a un conjunto que se encerró en su campo y que buscaba dar golpes en unos contraataques que pocas veces pudo montar.

La defensa es ese pilar sobre el que debe  fundamentarse una temporada que va a ser larga y dura pero que se abre con la mejor de las impresiones ante un rival que tantos disgustos había dado en las últimas campañas. Esta vez, para alegría del oviedismo, no aparecieron nuevos héroes rojiblancos como Guerrero o Jony. Fue el momento de que lucieran muchos jugadores azules: la clase de Héctor Font -¡menuda exquisitez de asistencia en el segundo gol!-, un Susaeta incisivo como en sus mejores tardes, un incansable y goleador Linares, la capacidad de penetración de Nacho López y la desenvoltura en el medio campo de Generelo y Jonathan Vila.

Este Real Oviedo da la impresión de fortaleza mental, liderado por un auténtico jefe –Esteban- y respaldado por jugadores expertos y acostumbrados a ser importantes. Nada de currículos de apariencia brillante y presencias engañosas en divisiones superiores como antaño. Aquí hay material humano y futbolístico para construir un gran equipo. Sin euforias, con la cautela que nos marcan tantas experiencias negativas, pero sin renunciar en absoluto a la ilusión y a la esperanza de que esta temporada sí sea azul.


MANOLO D.ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 25 de agosto de 2014

sábado, 23 de agosto de 2014

Sin cines


Vetusta Blues. –
“Sin cines”

Sí, es un signo de los tiempos, uno de los peores: la desaparición de cines en la zona centro de la ciudad. Lanzados al estilo de vida de gigantescos centros comerciales, de uso permanente del automóvil, de la búsqueda de grandes espacios alejados del corazón de la ciudad, los cines dejaron de estar al alcance del paseo y se convirtieron en macrosalas. Con el cierre de los Multicines Brooklyn en febrero de 2007, Oviedo se quedó sin cines en el casco urbano y con ello la pérdida de uno de los atractivos que dotan de calidad de vida a una ciudad. Acceder a un lugar de entretenimiento sin tener que coger el coche o no recurrir a un plan completo es un beneficio que a los ovetenses se nos ha hurtado desde esa fecha. Si, encima, añadimos la desaparición de la Obra Cultural de CajAstur y la ausencia de sus magníficos ciclos de cine nos encontramos con un triste erial en detrimento del ocio de los ovetenses.

Los más perjudicados son los aficionados al séptimo arte de más edad. Para ellos y ellas, con sus dificultades de movilidad, el tener que trasladarse a los macrocentros comerciales supone todo un problema. Pero no son sólo ellos y ellas los perjudicados. Tener que montarse todo un plan para trasladarse a disfrutar de una película, acostumbra a disuadir a muchos cinéfilos. Recuerdo muchos domingos, tras ver al Real Oviedo en el Tartiere, prolongar la tarde en los Clarín, los Minicines o los Brooklyn. Curioso: todos acabaron convirtiéndose en supermercados. Pasamos de soñar en la sala oscura a la vida misma y las necesidades básicas.

Ahora nos encerramos en casa a ver películas grabadas de internet o renunciamos a las novedades de estreno a la espera de que se publiquen, meses después, en dvd. Ir al cine deja de ser una alternativa de ocio para quienes gustan de disfrutar en el centro, sin tener que recurrir al coche. La vida cambia pero no siempre es para mejor, desde luego. Que los cines hayan desaparecido del casco urbano supone para Oviedo una gran pérdida, desde el punto de vista cultural y de ocio. Parece difícil que se pueda remediar, por mucho que se hayan programado algunos –pequeños- parches desde el Ayuntamiento. Una o varias salas en el recinto de la Fábrica de Gas quizás hubieran podido remediarlo. Mientras, habrá que recurrir al coche, a todo un plan nada espontáneo y salir de los cómodos límites de ese centro de la ciudad donde nos sentimos tan a gusto.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 23 de agosto de 2014

sábado, 16 de agosto de 2014

Aquí no hay playa



Vetusta Blues. –
“Aquí no hay playa”

“Aquí no hay playa” fue el gran éxito de un grupo de efímera fama, The Refrescos, a finales de los 80. En esa canción se hablaba de la –evidente- ausencia de mar en la capital madrileña, algo que se podía extender a Oviedo sin ningún problema para transformarlo en himno veraniego, como así sería finalmente.

No soy, precisamente, un fanático de las playas, máxime tras haber padecido un melanoma, por lo que no extraño ni añoro ese calor sofocante, la arena metiéndose por cada rincón del cuerpo o el insoportable gentío agobiando sin cesar. Sin embargo, en ese Oviedo de los prodigios delirantes, de las propuestas inútiles y de los proyectos elefantiásicos hubo un alcalde que incluyó en su programa electoral la creación en la ciudad de… una playa. Quizás influido por el himno de los Refrescos, a principios de los 90, Gabino de Lorenzo tuvo la idea. Idea que, por fortuna y a la vista de otros proyectos de dimensiones descomunales, costo superlativo y utilidad nula no vio la luz. Sirva este recordatorio para que nos vayamos preparando para todo tipo de propuestas en estas elecciones municipales para las que cada vez queda menos tiempo y que empiezan a concitar nerviosismo en las filas de muchos partidos y aspirantes.

El recuerdo de ese delirante proyecto de playa para Oviedo pone de manifiesto la escasa cobertura de piscinas municipales que existe en la ciudad, entregada con total alegría a la iniciativa privada. La masificación de la escasa oferta en la ciudad, algo digno de ser resaltado y paradójico, sí que llama la atención teniendo en cuenta que aquí, sí, no hay playa. Aunque mi querido amigo Pablo Lorenzana vaya a matarme por destapar esta anécdota, voy a aprovechar para contarla: tras ofrecer su inolvidable actuación en esa Plaza de Toros de Oviedo sobre la que la inoperante Comisión de Patrimonio sigue sin tomar una decisión, Lou Reed buscó un lugar para darse un chapuzón como solía hacer después de cada concierto. El Hotel de la Reconquista donde se hospedaba no tenía esa instalación, así que hubo que llamar al encargado de la piscina del polideportivo de Otero a altas horas de la noche para complacer a la leyenda rockera y que pudiera darse su baño.

Valga este pequeño ejemplo para, ante esos comicios municipales que se avecinan, prime la cordura y los candidatos se dejen de propuestas inútiles o estrafalarias y piensen en los múltiples retos que Oviedo debe afrontar: las nefastas circunvalaciones y accesos, el desarrollo urbanístico en la zona de la antigua Fábrica de Armas sin caer en pelotazos ni desperdiciar –como ya se ha hecho con los terrenos de la Fábrica de Gas- un amplísimo espacio donde acoger equipamientos culturales o deportivos (visto que la Comisión de Patrimonio pretende que la ruina se apodere de la Plaza de Toros, plantear la construcción de un emplazamiento alternativo, por ejemplo)… Tantas y tantas opciones que pueden transformar la ciudad en una oportunidad que no debería desperdiciarse.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 16 de agosto de 2014

sábado, 9 de agosto de 2014

Las Ratas


Vetusta Blues. –
“Las ratas”
“Las ratas” es una de las inolvidables novelas de Miguel Delibes que reúne muchas de las virtudes de su literatura: denuncia social, una sutil muestra de lucha entre el bien y el mal, personajes inocentes y limpios sometidos a la tiranía de los miserables… Las ratas menos literarias, las reales, consiguen siempre y a prácticamente todo el mundo provocar repulsión, asco y rechazo. Sin embargo, forman parte del paisaje urbano o, más bien, suburbano. Un punto de atención constante puesto que transmiten multitud de enfermedades y su hábitat encuentra acomodo entre la suciedad. Son, pues, todo un problema “oculto” para cualquier ciudad que se acentúa cuando el abandono crece.
Oviedo hace bandera de su limpieza, de sus calles inmaculadas y de sus escobas de todos los metales. De ahí que cuando aparecen focos de abandono o de suciedad las alarmas deberían saltar con resorte inmediato. Las ratas son una enfermedad crónica de las ciudades pero no debería descuidarse la lucha contra ellas: de las cercanías del Parque de San Pedro de los Arcos a la Florida, de la Carisa al Oviedo Antiguo siempre existe la posibilidad de que se genere un foco de alarma.
Cuentan los expertos en desratización que, aunque casi imposible de contabilizar, hay al menos una rata por habitante en la ciudad, lo que supone una elevada población subterránea. Prolíficas, adaptables a las circunstancias y avispadas, las ratas provocan un unánime rechazo que no sucede con, por ejemplo, otro animal urbano devastador –en especial para los edificios- como las palomas. Precisamente quienes dan de comer a estas aves deberían pensar no sólo en lo corrosivas que son para la arquitectura ciudadana, sino que esos restos que dejan para alimento de las palomas sirven también para atraer a las ratas. En general, todos los depósitos de basura a su alcance en bolsas sin la protección de cubos les sirven.
Animales nocturnos que algunas ocasiones pude ver al regresar a mi domicilio tras una noche de amigos o de conciertos, aunque la vez que más me impresionaron fue cuando hace muchos años, apenas un niño, en Oporto, vi cómo campaban a sus anchas por las calles.
La lucha contra las ratas no será uno de esos argumentos estrella en los programas de los políticos municipales, tampoco lucirá en la prensa como cuatro mil globitos lanzados al cielo de la ciudad, pero es uno de esos objetivos que no conviene descuidar ni permitir que el olvido o un mal entendido pudor lo silencie. En juego está la salud de los ciudadanos, una parte importante de su bienestar.

MANOLO D. ABAD 
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 9 de agosto de 2014 

jueves, 7 de agosto de 2014

Manta Ray "Ébola"

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sábado, 2 de agosto de 2014

Blues a medianoche


Vetusta Blues. –
“Blues a medianoche”

“Un verano en la ciudad/ un infierno en el que me quemo yo solo/ Los periódicos se acumulan/ sin ser leídos casi nunca”, cantaban unos grandes del rock español, los granadinos 091 en su “Blues a medianoche” hace ya tres décadas. De vuelta en el tiempo, los diarios no se acumulan sin ser leídos, por mucho que se pretenda que las vacaciones, los calores o el sol impongan un ritmo diferente. La actualidad marca un compás agotador de escándalos y noticias que nos devuelven al papel o a la pantalla del ordenador. En lo nacional, el mayor caso de corrupción sistematizada de toda la democracia, el que protagoniza Jordi Pujol y su familia, una punta del iceberg que parece superar al fraude de los EREs o a la “Trama Gürtel”. En Oviedo, también tenemos ineludibles puntos de interés: la comisión de los Palacios, la liquidación de la siniestra empresa Cinturón Verde, concejales no-dimisionarios (con condena en firme) o el regreso de Antonio Masip a la política municipal…

Como ven, no hay descanso. Como desde aquí sólo hablamos de realidad y nada más que de realidad (para ficción uno ya tiene sus novelas y relatos), ésta apenas deja espacio para otros aspectos de la vida ovetense. Para el sosegado veraneo en la ciudad que, a diferencia del “infierno” que cantaban 091 en su canción, ofrece –o debería- una alternativa a quienes pasan de playa o de macroeventos. Dejarse abrazar por el jazz al aire libre en el Parque de San Francisco, ese mismo enclave donde –en pleno delirio de una época parece ser que finiquitada- unos desaprensivos planearon un aparcamiento subterráneo, es uno de los placeres que uno puede darse en ese intento de recuperar cierta actividad cultural en el verano de la ciudad. Algo que debe alejarse de macroeventos para los que no existe infraestructura alguna en Vetusta –como tantas veces he repetido desde esta columna- y de buscar la propia personalidad ovetense, un lugar apacible alejado de las apreturas playeras, de terraceo tranquilo sin stress de chiringuito, de conversaciones de amigos sin exhibiciones de torsos musculosos o cuerpos trabajados a golpe de bisturí, de esa sobriedad que transmiten los edificios de Oviedo y sus calles limpias.

Sí, quizás tengan razón en darse una tregua. Mientras saboreo una cerveza con mis amigos Eloy y Mery en una terraza de la ciudad, hoy cubierta por la atmósfera húmeda de nuestro orbayu, pienso en todo lo malgastado en Oviedo en estos años. En el endeudamiento absurdo empleado en instalaciones baldías, en la batallas perdidas como la Plaza de Toros –lanzada a una galopante ruina ante la mirada hipócrita de la inoperante Comisión de Patrimonio- en bonitos proyectos como aquel pionero festival Oviedo Múltiple, echado a perder por la ceguera de unos gobernantes sumidos en el delirio y la autocomplacencia, en tantas componendas urbanísticas para beneficio de los de siempre, en una absurda guerra civil futbolística, en aquel ridículo remedo de “Operación Triunfo” que tanto se llevó en detrimento de otras iniciativas, en tanto dinero tirado para desgracia de unos contribuyentes ovetenses ahogados por la presión de pagar tanta irresponsabilidad… En que, a pesar de todo, nos empeñamos en mirar con esperanza al futuro.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 2 de agosto de 2014

viernes, 1 de agosto de 2014

En el programa de TPA "El Club Musical"

El pasado martes 29 de julio de 2014 se emitió el programa de TPA "El Club Musical" dedicado a la cantante Silvia Quesada y en el que aparecí hablando de la vida y obra de Nick Cave, su relación con mi propia experiencia personal y recomendé algunos álbumes de su dilatada discografía. Lo podéis ver aquí, en este enlace, desde el minuto 23 aproximadamente.

http://www.rtpa.es/programa:EL%20CLUB%20MUSICAL%202014_1405497215.html