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lunes, 21 de septiembre de 2026

"Experiencias más allá del Kronen" (4ª parte)


EXPERIENCIAS MÁS ALLÁ DEL KRONEN

(4ª Parte)



"In the city there´s a thousand things I want to say to you/ But whenever I approach you/ I wanna say to you, I wanna tell you/ About the young ideas/ But you turn me them into fears"

("In the city"- The Jam. Paul Weller, 1977)

Y llega el día 15, martes y 15. La presentación de "Transición. La experiencia U-Feeling IV", el libro de Eva G. Guerrero y José Ángel Mañas en el Club de Prensa Asturiana. Al mes siguiente, en el mismo lugar, en el mismo día de la semana, pero en el muy supersticioso -sólo en España- día 13 (en gran parte del mundo occidental, el viernes) será el turno del libro-colectivo que he ideado y coordinado y del que he logrado no desvelar su título en estas cuatro entregas. Al final, hasta no soy tan bocazas. No voy a decir la frase "me despierto", o "sonó el despertador". Mentiría. La duermevela ha sido absoluta y con todas sus delirantes fases: levantarse y volver al libro, apuntar en la libreta, marcar más páginas, garabatear alguna pregunta; volver a tumbarse en la cama; venga, de nuevo a la cocina, fruta, otro café, no, mejor un par de infusiones (hinojo, manzanilla, menta poleo, para evitar las protestas del estómago); asomarse otra vez a la terraza. Y, finalmente, contemplar el amanecer -insólitamente despejado- desde allí. Al vivir en la falda de una montaña, el emblemático monte Naranco, a esas horas de la mañana es cuando suele producirse el fenómeno de la inversión térmica: cima despejada y la base del monte llena de nubes. Hoy, ni siquiera eso. En el cordal de las sierras, tampoco: va a hacer un día de muchísimo calor. Antes de que el sol comience a atorrar, me dirijo a Lugones, a la Óptica Ideal de mi apreciado Dioni. Cinco minutos de tren cercanías rápido, mientras evoco mentalmente en el trayecto canciones con "tren" que he escuchado en los últimos días. La deformación profesional que permanece de mi antiguo trabajo de "asesor musical" en RTPA... Ahora "ambientador musical" (neodenominación por obra y gracia de una convocatoria laboral de RTVE), que también me hace recordar una magnífica y divertida pieza de José Domingo "Más que perfumado" (por lo del ambientador, si es que no lo captasteis). Las tres canciones que revolotean en mi mente son: el Train de Goldfrapp, el Love train de We Are Standard (anteriormente, cuando escuché por primera vez a la banda getxotarra, Standard) y Tren en vía muerta de Los Amantes de María. Ya me sé el camino y llego a recoger las dos gafas, con nueva graduación (en vez de ganar dioptrías, las he perdido, rarezas de uno). Dioni me tiene preparada hasta una bolsa molona de su establecimiento. Sin colas, ventajas de madrugar. Casualmente, mi querido Fredy Kostia (Alfredo Casero para los inspectores de Hacienda), gran amigo, cantante de La Destilería y apelado sólo por mí padrino -por razones que sólo él y yo sabemos, quizás A. lo recuerde, lo dudo- va a pasarse ese mismo día por allí. Bromeamos sobre la escasa puntualidad de los rockeros, máxime si se trata de un vocalista. Llego a tiempo de vuelta y sin esperar más de cinco minutos al tren. Me apetece un paseo antes de que el calor apriete y yo me encierre en sombras en mi casa para preparar los últimos detalles del "acompañamiento" a José Ángel Mañas (JAM, lo llamaban algunos de sus cercanos), quien ya ha iniciado su tour norteño de presentaciones y que esa misma mañana se detiene en Villablino. La ciudad despierta, rezongona, con tráfico no muy intenso a eso de las once y aprovecho para comprar algo de fruta y de agua con gas.


Hemos quedado un ratito antes en una cafetería cercana, pero no la que está enfrente del Club de Prensa ni la clásica cervecería donde quedaba tantas veces para las presentaciones, sino en una donde suelo escribir y corregir cuando me saturo de estar en mi domicilio y necesito respirar. Además, tienen buen café, no hay televisión, algunos sillones cómodos y la gente no suele ser de "volumen sidra", con lo cual no habrá que hacerse oír a voces. Cuando llega JAM con un amigo ovetense ya ha empezado a llover. Si no fuera verano e hiciera un bochornazo poco llevadero, uno pensaría en la inminencia del otoño. La conversación gira en torno a historia y ellos llevan la voz cantante. José Ángel se pide un agua con gas y su amigo un café; la pareja de su colega -que ha llegado hace un rato- nada.  Bromea sobre mi bebida, la misma que yo. "Pensaba que era un gin-tonic", dice con una sonrisa de oreja a oreja. Le respondo que desde hace quince meses siempre me dicen lo mismo. A mí, que rara vez tomé uno. Le añado que esta marca de agua no está mal, aunque no sea ni Vichy Catalán, ni Agua das Pedras ni, mucho menos, Badoit. La conversación se desplaza a ese territorio, lejos de la historia y hacemos un último repaso al orden de la presentación.


La entrada a un gran auditorio -vale, los hay mayores, siempre los podemos encontrar- impone aún más cuando hay poca gente. Se ha desatado un tormentón estival y entre eso y el ansia festiva de las descafeinadas fiestas locales, no llegamos más que a una docena y media de asistentes. En una librería, eso no te produce esa sensación algo desoladora de las sillas vacías; aquí, me genera cierta inquietud que, tras las protocolarias fotos, se transforma en un dubitativo comienzo por mi parte. Sí me ha reconfortado ver a mi hermana y mi cuñado entre el público. A su lado, curiosamente, se situará también una amiga que llegará con el acto empezado y que ha cumplido con su palabra de venir, a pesar de haberle cogido el aguacero. Pienso en mi madre, siempre en la primera fila de todas mis presentaciones hasta que el físico impidió que pudiera estar presente, con la primera pregunta preparada para cuando decía mi ya famosa frase lapidaria: "pregunten ahora o callen para siempre".
JAM, no sé si consciente de mi súbito e inseguro tono, toma la palabra con aplomo y seguridad para ceñirse a la primera parte del diálogo, que gira en torno a, claro, sus inicios y ese hito que fue Historias del Kronen y toda su repercusión generacional posterior. Recupero mi compostura, aunque no sea necesario: Mañas discurre con pulso firme hablando con tal entusiasmo de su etapa en la novela histórica, que yo ya sólo tengo que escucharle con atención, y encontrar un pequeño intervalo para introducir alguna pequeña nota. O mi boutade habitual sobre la novela histórica: "Ni es novela ni es histórica". Cada apunte así, el escritor madrileño lo conduce con una brillantez argumental rica, diversa y te comunica tal entusiasmo que hasta me apetece sumirme en una de esas creaciones suyas, bien distintas al oportunismo de tantxs otrxs que usan la "novela histórica" como trampolín para hacer fortuna. Bromeamos sobre el "proceso creativo" (luego le enviaré por whatsapp, en primicia, un poema mío con ese título, vitriolo puro), en este caso imprescindible, pues la novela se fraguó a cuatro manos con la escritora valenciana Eva G. Guerrero.

Y seguimos sin que parezcan discurrir los minutos de manera forzada. Da tiempo a un repaso exhaustivo a un montón de temas que me resulta difícil enumerar. Recuerdo, en mis tiempos de utillero (encargado de material, dicho eufemísticamente, aunque fui un poco hombre-orquesta, o sea, delegado, speaker, taquillero, lo que se terciase) en un equipo de fútbol, cómo un buen amigo de la plantilla de jugadores profesionales (había jugado en Segunda y Segunda B y estuvo a prueba en Inglaterra) se había olvidado de lo sucedido dentro del terreno de juego tras un durísimo partido en un campo -de aquella, de tierra- tan jodido y ante un público calentísimo -por decirlo suavemente- como el de Tuilla. A mí me sucedió lo mismo: una vez finalizó el acto y comenzaron las firmas, todo se volatilizó por el alivio de haber llegado a buen puerto todo. 



"Oigo algunas cosas que dicen cuando hablan sobre mí/ Y aunque algunas no son ciertas, otras sí/ Es verdad que no tengo nada, sólo ganas de vivir/ Lo demás casi no importa para mí/ Dame una razón que me sirva para no seguir así/ Es la única manera que conozco de vivir/ Cuando las luces se apagan y el concierto terminó/ Y la música se apaga, entonces vuelvo a ser yo"

("Cuando las luces se apagan". Los Secretos, 1982. Enrique Urquijo)


Ya está, se terminó. Cuando saco los tres libros suyos que me he traído, me doy cuenta que no, que sólo he cogido dos: falta Historias del Kronen. Luego, llega otro conocido de JAM y yo me salgo de la tarima para saludar a mi amiga y preguntarle qué tal ha salido. Tiene su melena rubia empapada y un aspecto algo más quebradizo, lo que aumenta su encanto. Y mi facilidad para la idealización desaforada y ciega. Ha comprado un ejemplar del libro y la invito a que suba al escenario a que le firme y charle con él. A fin de cuentas, también es una prueba para ella, puesto que a la semana siguiente estará en la posición que ocupa ahora el madrileño. Una vez terminada la firma, le pregunto si quiere tomar algo con nosotros. El post, como decimos ahora. En realidad, me apetece estar más con ella. El autor madrileño ya tiene a sus amigos, pero el azar se pone en mi contra: alguien se ha dejado una muleta. Hago una broma macabra. Recuerdo que ya aludió en ese mismo escenario mi querido Ramón Lluís Bande cuando "me acompañó" en la presentación de mi primer libro Vasos sucios en la madrugada hace eones -casi dos décadas- a ese retorcido sentido del humor. Y pienso que algo bueno debe estar sucediendo cuando regreso a aspectos personales destacables que se perdieron en los largos días, meses y años de duelo y tribulación.
Mi amiga se ha marchado, harta de esperarme mientras trataba de buscar a María José para que se hiciera cargo de la dichosa muleta abandonada. Yo lo haré poco después, caminando por las calles vacías en medio de la pertinaz lluvia, mientras en el Paseo del Bombé del Campo San Francisco suena una canción que no interrumpe la que reproduzco en mi mente, Last night in town de los Twilight Singers: "Whenever you´re here you´re alive/ The devil says you can do what you like/ Come what may, come what might/ You might see me here/ They come to bury you, child/ And there´s a man on the loose in your eyes/ But should you stay and should you fight/ You find me here/ Dreaming, dreaming true and true/ Screaming, O my Lord/ When the scheme´s undone/ One will survive".


MANOLO D. ABAD









"Experiencias más allá del Kronen" (3ª parte)

"EXPERIENCIAS MÁS ALLÁ DEL KRONEN"

(3ª parte) 





"Nuestra inteligencia actual está sometida a sesgos cognitivos que alteran su buen funcionamiento. El asunto que debe analizarse es "por qué el razonamiento humano en algunas circunstancias se aleja tan frecuentemente de la norma de lo verdadero". Es este carácter previsible, compartido, medible del error cognitivo lo que hay que elucidar."

("La vacuna contra la insensatez", José Antonio Marina, Ariel 2025) 

Me suele ocurrir tantas veces, que yo creo que ya se ha convertido en una costumbre: de repente, cuando surge un compromiso, una fecha a cumplir, inmediatamente, nacen otras tantas en avalancha, imparables, impredecibles e imprescindibles. Así estaba en la última semana del mes de agosto. Con una novela corta llena de apuntes en papelotes (sí, volví al reciclaje espontáneo de los tickets de compra del Supermercado Masymas) y la inminencia de la fecha del concurso. Con una compra pendiente de gafas, que mi graduación parecía haberse vuelto loca y, bueno, era el momento de aprovechar los beneficios que da Cedro a sus asociados. Máxime cuando la casualidad -sí, otra vez la casualidad- había querido que me encontrase con un colega de la vieja guardia del Paddock, Dioni, que tiene una óptica en Lugones. Le prometí ir, un glorioso 23 de julio, tras el concierto de las energéticas Ni-Hao!!!! en el Kuivi Almacenes y yo soy un hombre de palabra. Como suelo decir: a lo Philip Marlowe. Que juro acabar lo que empiezo. Que se lo digan a A.: veinte años después de prometerle que le dedicaría un libro cuando ni siquiera había publicado ni ficción ni poesía, apareció "Ahora que ya somos sólo silencio" (Suburbia), mi primer poemario y, entonces, sexto libro individual. ¡Cuántos recuerdos de esa grandísima editora que fue Silvia Cossio! De esas que te animan y creen en ti sin cortapisas. Sin ella dudo que hubiera dado ese salto que ya lleva una buena cosecha (y la que permanece inédita).


También llegaban los momentos de nuevas correcciones, confirmaciones y adiciones a ese libro colectivo del que no voy a daros el título aún (y sé que me lo agradeceréis cuando llegue la chapa que os tengo preparada). 

Dos horas antes del plazo, reviso en plan cohete el libro, del que se quedan fuera un par de ideas imposibles de plasmar mientras Álex Palou sigue su camino a su quinto título de la IndyCar sin que yo levante mucho la vista del ordenador y del plato de pasta. Antes de que se abra septiembre, me llega la comunicación de Alejandro Díaz Castaño, director del FICX, del apoyo al libro colectivo. Os ahorro los términos. El subidón de alegría es brutal. Bombardeo de guasaps a lxs veintrés escritorxs, a la pintora Mónica Dixon, a Eloy Beltené (el diseñador), a mis compis de Junta... Cuando son las doce de la noche o el primer minuto del día siguiente, ya he logrado cumplir esos objetivos. Pero quedan más y, como en el título de la canción de Australian Blonde de su tercer álbum -una de las tres primeras en español de su carrera- No puedo dormir. Tan ofuscado estoy que no me doy cuenta que es 31 de agosto, no primero de septiembre. Giro de azar 6: las gafas en la Óptica Ideal de Lugones de Dioni, ¿no?



Aún me queda una respuesta pendiente para remachar la financiación. Y ocurrirá a la mitad de la semana. Con la responsable de una entidad bancaria asturiana, a ver si nos apoyan el proyecto con algo. El problema es la rapidez con que lo he solicitado y pedido que me contesten. Pero el diálogo ha sido fluido y ya queda marcada la fecha de respuesta: tras el Día de Asturias. A todo esto, no me olvido de que tengo lo del Club de Prensa Asturiana el 15, que de eso estamos hablando, ¿no? Una llamada me lo recuerda: es el mismísimo José Ángel Mañas en persona, ese martes 8, quien contacta para que hablemos un poco de todo. Mirad que no soy de esxs que gozan pasando minutos, horas, eternidades al teléfono, pero nos tiramos casi treinta minutos con la estructura de la presentación y otros flecos. ¡Hala, otro subidón de alegría!  ¡Venga, a leer! Y a tomar notas. Y a usar marcapáginas, una costumbre adquirida en los años universitarios en los que me pasaba más tiempo en la biblioteca leyendo -toda la serie negra posible, desde la Etiqueta Negra de Júcar hasta las colecciones de Versal u otras editoriales- que yendo a clases en el Campus de Humanidades. Allí solía ir más por asuntos musicales derivados de mi "corresponsalía" para la revista "Ruta 66" en un momento creativo pletórico. No sólo del Xixón Sound, del Mieres Tensión o de frutas musicales diversas, sino de muchas vivencias con la ventaja de tener una segunda casa para mis escarceos nocturnos. Ustedes me entienden...

Los Buges y Manolo D. Abad, ca. 1995 (Foto: LUIS HEVIA)


Reuniones y más reuniones, llamadas pendientes, unas fiestas mortecinas por las que ni se me ocurre pasar para no cabrearme con el progresivo deterioro del Campo San Francisco, convertido en vergonzoso parque de atracciones a la mayor gloria de una supuesta patronal de hostelería, hegemónica en mi ciudad, de todo trato de abstraerme y lo consigo con desigual fortuna. Pruebo a acercarme a Lugones a la Óptica Ideal de Dioni el viernes 11 por aquello de despejar la mente y, sí, bien, bravo, lo consigo. Tras un par de horas de sueño nocturno, o de regreso de insomnio en desiguales tramos de dormidera, me cojo un tren que en cinco minutos te deja en una localidad colindante con la capital de Asturias, pero que no pertenece a su municipio, sino a Siero.  Quizás me estoy pasando con el café, el bendito café para activarme, junto al aguacate mañanero, que dicen buen sustitutivo del azúcar. Como endulzante ocasional para el negro líquido benefactor uso la stevia; para las infusiones, ni eso. La salud manda desde hace quince meses unas órdenes estrictas que sigo con inusitada disciplina. Quien me ha visto y quien me ve. P.M.A., sí.

El lunes 14 llegan los ejemplares de la segunda edición del libro colectivo de Más Madera en el que he participado "Asturias Negra y Criminal" que hemos presentado con muy buenos resultados. Huuum, creo que ya voy a poder centrarme en completa exclusiva en la presentación, cuando se me ocurre abrir una de las cajas y, sí, han acertado: hay un error de bulto. A llamar a la imprenta, a mover más hilos... 


Este libro ha supuesto la resurrección de mi detective Julián Solares, tras su última aparición en el colectivo que ideé, coordiné y edité "Amanece en Oviedo" (Turbulencias, 2020). Esta resurrección, en el relato titulado El Corazón Escondido de Oviedo está resultando plena y, por fin, con continuidad. Terminada la novela corta, a punto de hacerlo la larga y, a medias, un libro de relatos con exclusividad para Yul y sus amigos. Lo dicho: todo torrencial. Para variar, la noche del día 14 me la paso completamente en vela, recordando mis últimos años de estudiante, de dejarlo todo para última hora, de mucho desorden en medio del afán de vivir a fondo.

Casi no ha habido giros de azar. La fecha del martes 15 ya es real y veo amanecer desde la terraza de mi casa, con la llanura al norte a mi izquierda y todo el cordal (Sierra del Aramo y demás) al sur, a mi derecha. Pienso, una vez más, como desde ese día 23 de julio en el film Perfect Days de Wim Wenders, que volví a ver al día siguiente (el 24) y me siento afortunado contemplando los primeros movimientos de coches y de unos pocos seres humanos por la tranquila calle y la plaza colindante. Añoro a mi madre y le doy las gracias, dondequiera que esté, una vez más. Ahora que ya he conseguido superar el tránsito profundo de su duelo.

MANOLO D. ABAD

(Continuará)






domingo, 20 de septiembre de 2026

"Experiencias más allá del Kronen" (2ª parte)

EXPERIENCIAS MÁS ALLA DEL KRONEN

(2ª Parte)


"ESCRITOR
Esta es la palabra que menos me gusta del mundo. Escritor se escribe con mayúscula inicial. Es pretencioso. Un escritor es alguien que considera que se le debe una tribuna para proclamar su verdad al mundo. Hay que huir de ello como de la peste."

("Una historia del Kronen", José Ángel Mañas. Aguilar, 2025)

Nada más abrir este libro que arranca, en su primer capítulo, con esta frase concluyente, toda una declaración de principios, a la que le podríamos añadir como corolario la célebre de los Hermanos Marx (Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros), por aquello de completar el círculo sarcástico con un principio y un fin; evoco una conversación con David S. Suarón con él al volante, camino de otra presentación -en este caso la de la antología Huellas en el polvo (Narrativa Completa) de nuestro amigo, el añorado David González en el Ateneo Obrero de Gijón- sobre el autor madrileño, gato de pura cepa (para lxs profanxs, dícese del/la madrileñx nacidx en Madrid), aunque con... ancestros asturianos. Éste ya no es un giro de azar: éste es un giro de azar con triple tirabuzón. Por lo menos.


Huyo de los anticipos (no de dinero, eso ocurre al revés) argumentales en mis presentaciones o, como se dice ahora, "acompañando" a un autor o autora como alma que lleva un poseído. Las modalidades y experiencias que he pasado en estos casos han sido diversas pero lo que sí he aprendido es que me aburren las largas disertaciones de loa hiperbólica (el o la "mejor de" y tal y tal y pascual) con la doble misión: zalamero interesado y ocasión para lucirse y mostrar lo bueno, maravilloso y estupendo que es el "presentador": ¡cuánta inteligencia, cuánto arte, no se olviden de comprar mi libro y acordarse de que YO fui quien estuvo en aquella mesa junto al supuestamente admiradx autor/a!. A veces, sí, bastantes, de forma sincera, no lo niego, pero de tan baboso-lisonjera-interesada manera que ese/a versadx individux con su taco de folios a leer -si el autor/a ve que con letra pequeña suele echar desesperados vistazos al tendido, al reloj, a donde sea- para lucimiento exclusivamente personal acaba siendo un ridículo lastre para el acto. A fin de cuentas, no hay que convencer a lxs ya convencidxs, sino a quienes, bueno, pasaban por ahí, quizás para pasar el rato en un acto cultural o quizás con la curiosidad por el autor/a y no tanto -muy poco- por quien abre fuego. De modo que sí, huyo del spoiler en estos actos como de un/a navajero/a que te abordara en plena calle lo hacíamos en mis ya lejanos tiempos juveniles, donde lo de darte el palo era una posibilidad real y sin matices: no hacía falta que te amenazaran con baldeo, bastaba la jeringa de los tiempos del demoledor sida.



Y, sí, vale, todxs tenemos nuestro coranzoncito y el halago viene bien (sobre todo si la audiencia se puede contar con los dedos de una mano), pero, al final, disculpen el cinismo, se trata de una seducción que termina con la venta y la firma del libro. Y el papel del introductor, que luego puede ser entrevistador o, incluso, establecer una animada conversación en torno al libro o la obra del autor/a... el papel del introductor, digo, que estoy haciendo justo lo que estoy criticando (enrollarme), ains, su papel es lograr que el/la escritor/a se salga de guiones previamente establecidos, de mucho de lo que tenga preparado por si vienen mal dadas y la cosa camina hacia el desastre, y se muestre cercano a la audiencia. Así lo han delatado mis diversas experiencias a un lado y a otro de la barrera, de la mesa o del auditorio. A veces, puede salir maravillosa y otras ser o un desastre o algo cargante. La conexión, huuum, las conexiones. Y ya veo impacientes a lxs críticxs con los giros de azar preguntándose: ¿dónde está el giro número 5? ¿eh, eh, eh? ¿dónde cajunes está, vamos a ver?



Vale, ya va. Y, como ya he dicho antes, esto de los marisecretines no va conmigo en exceso sobre todo si no sirven para la promoción de un libro y pronto lo estaré con ese colectivo para Alternativas-Más Madera. Resulta que la conversación on the road con David S. Suarón de camino a la presentación veraniega del libro de nuestro añorado David González en Gijón donde nos esperaba Juli Navas Moreno para completar la terna de la mesa iba, sí, ¿lo adivinan? No. ¿Segurxs? Sobre la película que Suarón había elegido para ese libro colectivo que ideé y coordiné y del que espero no desvelar el título en estas líneas: Historias del Kronen, de Montxo Armendáriz. Ya había leído su aportación (no, tampoco voy a deciros el título de su aportación, jood..) y comentamos sobre el director navarro y quien hubiera hecho un trabajo cinematográfico más generacional, menos naturalista, que el director de la aclamada Tasio (1984) y de la -para mí- enorme 27 Horas (1986). Suarón se decantaba por Juanma Bajo Ulloa, pensando en la gamberrada despipórrica de Airbag (1997), aunque yo me decantaba por Daniel Carparsoro con su debut Salto al vacío (1995). Mi argumento de peso es que cuando se produjo el descomunal éxito de Historias del Kronen -el libro-, el director vitoriano aún estaba en la transición de tres largos años de La madre muerta (1994) a la mencionada Airbag; mientras que el autor venido al mundo en Barcelona pero donostiarra de crianza (a los pocos meses de nacer su familia se trasladó a la capital guipuzcoana) ya había firmado su ópera prima -más en la línea kronen- en 1995. Aunque alguien puede desdecirme con eso de las evoluciones: del opaco intimismo de Bajo Ulloa en sus dos primeros largos al desmadre de su tercero, frente al tremebundo debut de Calparsoro y su más contenido -alguien más corrosivo la tacharía con el adjetivo "lenta"- segundo film Pasajes (1996). Aquella tarde-noche, por cierto, la conjunción astral o vaya-usted-a-saber-qué a tres bandas funcionó de perlas. El espíritu de David González y el valor de su obra en prosa, con un arduo trabajo del gran José Ángel Barrueco (sí, también va a salir en el libro-colectivo de cuyo nombre ya tendréis noticia a su debido tiempo) en perfecta compenetración con Belén, la hermana del enorme autor de San Andrés de los Tacones, hizo lo suyo para que ese día todo fluyese mejor.

Foto: ALBERTO CEÁN-BERMÚDEZ

Y el día de la presentación de Transición. La Experiencia U-Feeling se acercaba y los distractores, bueno, más bien las tareas pendientes y las noticias se acumulaban. Tanto como en esta entrega. Así que el serial continúa en la tercera parte. Porque algunos giros de azar más nos encontraremos, ¿no?

MANOLO D. ABAD

(Continuará)

sábado, 19 de septiembre de 2026

"Experiencias más allá del Kronen" (1ª Parte)

 


"EXPERIENCIAS MÁS ALLÁ DEL KRONEN"

(1ª Parte)

"El mundo no lo mueven las religiones ni los hombres ni el dinero, lo mueve el miedo, y ella no se iba a dejar convencer por ese argumento"
("Transición. La Experiencia U-Feeling IV". Eva G. Guerrero/ José Ángel Mañas. Editorial ALT autores)

Desde hace un año y medio se van sucediendo en mi vida diversas espirales de azar, esas casualidades que no sabemos si identificar como causalidades a primera vista, pero que -con el poso del recuerdo posterior- sí que me llevan a pensar en ciertas intervenciones de los hados en los torcidos caminos de mi existencia. Lxs escépticxs podrán reprocharle a uno aquello de no te dés tanta importancia a ti mismo. Y quizás tengan también una parte de razón como gotitas en océanos que somos. Pero esta gotita tiene este blog y aquí toca verla en el espejo de la pantalla para contar, contarme y contarles todo aquello que desee englobar en esta bitácora.



Todo empezó buscando fecha para la presentación de un libro colectivo para Más Madera, con el cine como eje (y paro, que soy un bocazas y hasta que no lo tenga en mis manos no pienso aludir a nada más) del que os vais a hartar de recibir noticias en las próximas fechas por este mismo medio. Dadas las descomunales peticiones de actos que tiene el Club de Prensa Asturiana del diario ovetense "La Nueva España", contacté con su responsable -María José Iglesias Baloyra- que me había ofrecido su recinto en la primavera de este 2026 tras la presentación del libro colectivo de Más Madera "Paz de Puño y Letra". A punto de cogerse sus vacaciones estivales y después de exponerle la horquilla de fechas que barajaba para eludir los grandes eventos culturales del otoño asturiano (Premios Princesa y FICX), me preguntó si podría consultar con algún contacto mío a alguien que pudiese acompañar a José Ángel Mañas en un mes y medio después. Al final, tras varias llamadas infructuosas, pensé: "Mira que eres tonto, ¿por qué no tú?". Llamé de inmediato a María José y le pregunté si le parecía bien que fuera yo. Al otro lado del hilo telefónico, percibí la satisfacción de ella por la noticia. No, no se crean que es vanidad, sino que me la imaginé con las maletas sin hacer para su desconexión estival y aún estar pendiendo de la fecha sin poder cerrar el asunto. Para un martes 15 de septiembre, en plenas fiestas de la ciudad, todo un cometarros inquietante para quitar el sueño. Podríamos llamarlo: giro de azar 1. Uno iba buscando fecha para la presentación del libro colectivo que había ideado y coordinado y acaba acompañando a un admirado autor aun antes de confirmar lo que andaba persiguiendo.




Giro de azar 2. - Antes de conocer cuál va a ser la fecha del acto de puesta de largo de un proyecto que me ha ocupado muchas horas desde hace unos meses, ya tengo otra con día, libro, nombre y apellidos. Y nada menos que con José Ángel Mañas, un escritor al que he seguido con intermitencias pero con bastante devoción desde, sí, claro, Historias del Kronen y su posterior Mensaka. Ambos leídos, también, lejos de mi Oviedo natal. ¿Coincidencias? ¿Casualidades?. El primero -como escribí en una de las páginas de cortesía del libro- un 29 de octubre de 1994 en un tránsito en tren desde Madrid hacia Lisboa, con mis pertinaces dificultades para dormir en ruta ya sea por avión, tren o, sobre todo, en coche. El segundo,  cinco años después, en Ibiza, en un placentero verano en casa de mi hermana. María José me indica por guasap que puedo recoger en la conserjería a la entrada del periódico. Es fin de semana y el tiempo apremia: he de rematar una novela corta en veintiún jornadas y media si quiero entrar en el último día del plazo para concursar en esa convocatoria en la que quiero probar suerte. Me olvido hasta el lunes y arranco mi particular contrarreloj de escritura.


Giro de azar 3. - De concursos, finalistas y premios. 
Al ir a recoger el libro a la sede del periódico ovetense, sito en una calle de efímera denominación con el nombre de Federico García-Lorca, que se lo cargaron -el nombre de la calle, no al poeta- lxs mismxs dirigentes de la ciudad que han promovido la candidatura de Oviedo para la Capitalidad Cultural europea de 2031, aunque parezca una broma de mal gusto, suplida por el de Leopoldo Calvo-Sotelo. "Amabilidá" es el slogan del asunto de marras por el que pugnan con, precisamente, Granada, y Las Palmas de Gran Canaria. La "amable" agresión de las fiestas locales a cargo de siete u ocho hijos "de buena familia" (así los denominó uno de sus abogados tras su detención siete días después) a dos médicos de ideología de izquierdas ha redefinido el slogan a los ojos de todo un país. Bueno, a lo que iba, que me pierdo en el fango de esa arcaica y carpetovetónica sociedad de "principales" y "señoritingos" que regresa como el peor de los augurios. Muy cerca de la calle Federico García-Lorca (perdón, Leopoldo Calvo-Sotelo, que en Oviedo priman lxs políticxs sobre lxs escritorxs, "Amabilidá", recuérdenlo) en la del Rosal está la Librería La Tercera Palabra que regentan mis queridos Lara y Juan y allí me fui a encargar la autobiografía de José Ángel Mañas Una historia del Kronen (2025), que me parecía crucial para la inmersión de quien habría de acompañar ese 15 de septiembre. Y que, por diversas circunstancias e incidencias vitales, se me había escapado cuando se publicó. Ya, ya, ya, ahora vendrá el/la iluminadx de turno con la gran pregunta: ¿y qué tiene eso de giro de azar? Un premio, una novela que se acaba en el último día de plazo. Como últimamente digo: botando me la han dejado.
MANOLO D. ABAD
(Continuará)










viernes, 28 de agosto de 2026

Lagartija Nick "Eclipse"

 



 Erik Jiménez, Antonio Arias, Manolo D. Abad. Postconcierto de Lagartija Nick en la sala La Real de Oviedo, 14 de noviembre de 1991. (Archivo: MDA. Foto: Arturo R. Míguez)











jueves, 20 de agosto de 2026

Goldfrapp "Lovely head"


 

miércoles, 19 de agosto de 2026

miércoles, 12 de agosto de 2026

25 años de "Omega" en directo en Asturias

 


25 AÑOS DE "OMEGA" EN DIRECTO EN ASTURIAS

Hoy, 12 de agosto de 2026, se cumple un cuarto de siglo de la única actuación que Enrique Morente y Lagartija Nick ofrecieron de su legendario "Omega" en Asturias. Fue en el Náutico de Gijón dentro de la Semana Grande de las fiestas de la Villa del Piles.

Increíblemente, sólo hubo esa ocasión para verles en una tierra que albergaba nada menos que una Peña Flamenca bautizada con el nombre del maestro granadino. La Peña Flamenca "Enrique Morente", sita en Oviedo, llegó a tener como dirigente al omnipotente alcalde de la ciudad -Gabino de Lorenzo Ferrera-, pero nunca jamás visitó la capital del Principado con el mítico espectáculo del no menos legendario trabajo "Omega", la mayor cima del rock y del flamenco abrazándose como nunca se ha logrado, y que en este año cumple su trigésimo aniversario.

¡Ay, esta Asturias de mis dolores! Y tantos y tantos retrasos, que no me extrañan ante la cerrazón de caciques culturales que hacen fortuna en sus reducidos muros de la Cordillera Cantábrica y el Mar. Lxs que te venden como novedades sus afectos que llegan con décadas de retrasos e ignorancia, lxs que postulan con sus mentiras su ignorancia de advenedizxs y saben venderlo como ese gusto exquisito que sólo conocen de segunda o de tercera mano. ¡Ay, esxs! Bendecidxs por otrxs aún más obsoletxs e ignorantes que ellxs y que los aupan a su ansiada condición de "personajes" del mundillo sociocultural de esta tierra de mis dolores.

Pero no estoy aquí para hablar de esxs -ya les he dedicado demasiadas líneas con estas breves palabras introductorias- sino para narrar cómo fue mi jornada aquel día, acompañado por dos queridos amigos: Ch. y Am. 



Apenas llevaba unos días en el chalet de mis padres en la Urbanización La Encomienda, a 25 kms. de Zamora -donde pasé durante décadas veranos de ensueño-, tras llegar del F.I.B. 2001 cuando un nuevo y estimulante plan se estaba gestando. Aún conservaba la euforia de la semana (los lotes de hotel se vendían por ese mínimo temporal para hospedarse allí) festivalera de una convocatoria imprescindible entonces para estar al tanto de todo. Había sido una de las mejores ediciones que recuerdo, con la maravillosa P.J. Harvey -que ocuparía la portada de mi revista "Interferencias", en la que dedicaría un generoso número de páginas a mi particular diario del festival-, Death Cab For Cutie (a quienes mencioné como "revelaciones del certamen"), mis queridos Experience -entrevisté a Michel Cloup para el "Ruta 66"-, unos mágicos Mercury Rev, Flaming Lips, dos delicias como James y Belle & Sebastian; Goldfrapp u Orbital. Ver a la leyenda Alex Chilton como Big Star, con los Posies cubriéndole las espaldas fue otro de esos regalos que nos daba el festival castellonense por aquella época. Pulp no estuvieron, por desgracia, tan afortunados... En el equipo de La Roja, Orlando -¡cuánto me gustaba y me gusta (al recordarlo en sus discos) este grupo!-, Satellites, Cooper o La Habitación Roja marcaban un elevado nivel.

El plan era hacer un viaje relámpago a Gijón/Xixón para ver el grandioso concierto de "Omega" con Enrique Morente y Lagartija Nick junto con mis buenos amigos Am. y Ch. Vendrían a buscarme a La Encomienda y juntos iríamos hasta la ciudad asturiana en la pick-up azul de Am.


Llegaron temprano, justo a tiempo para conocer el entorno maravilloso de La Encomienda y el embalse del Ricobayo, el club Esla y para que mi madre mostrara sus dotes de excepcional anfitriona en la espaciosa terraza del chalet. Cuando, tras muchos años, pudimos arreglar la parcela del chalet, mi madre insistió en que hubiera un espacio muy amplio para disfrutar de las sobremesas en tertulias, de un lugar desahogado donde leer y poder albergar a bastante gente en torno a una mesa amplia. El jefe de la constructora encargada de la obra, hizo caso omiso y apenas dejó un espacio equivalente a la acera previa. Y ahí se encontró con mi madre: por el mismo precio tuvieron que hacer la encargada terraza, pagar las baldosas pedidas y con las dimensiones que se habían acordado. Por aquel entonces, el resto de los 52 chalets solían dedicar más espacio a la hierba y otros adornos, sin que hubiera sitio para un territorio más apto para la socialización en amistad. Se prefería la exhibición de amplios jardines a un terreno donde mandaran las reuniones. Como tantas otras veces, la tendencia que marcó mi progenitora sería seguida años después...


Tras la opípara comida y la posterior sobremesa, emprendimos ruta hacia nuestro objetivo: ver al gran maestro Enrique Morente y a mis queridos amigos Lagartija Nick en concierto. Cómodamente situado en el asiento de atrás de la pick-up me preguntaba cómo había podido llegar a convencer a mis dos amigos heavies de la enormidad de "Omega". Quizás habían entrado en su duende a través de los temas más rockeros o por que las inquietudes nü-metal de Lagartija Nick de entonces y más cercanas en lo musical a los gustos de Am., que solía ponerme a Rammstein en el trayecto de muchas tardes postpartido de fútbol del Real Oviedo en los cines de Parque Principado.


Tuvimos suerte de encontrar aparcamiento rápido y sin problemas, lo que nos permitió contemplar el montaje del escenario en el Náutico, un lugar inhóspito en zona de paso en una de las calles que conduce al Muro de San Lorenzo. Buscamos un sitio para cenar y tomar unas por la zona antes de que comenzara el espectáculo. Les había grabado el cd a mis amigos y no dejaba de darle vueltas a cómo se había establecido esa conexión. Con I., la chica con la que entonces salía, no se había producido ese embrujo. Supongo que fue una señal de mis tribulaciones y penares futuros con ella. Poco tiempo después, un concierto de Six By Seven en el Teatro Albéniz gijonés serviría para finiquitar tan tortuosa relación. Pero volvamos a esa noche. Unas terribles ráfagas de viento se empeñaron en sabotear muchos de los momentos de la esperadísima -por los tres- actuación. Resultaba especialmente sangrante en los fragmentos más acústicos en piezas descomunales como la maravillosa "La aurora de Nueva York" o "El pastor bobo".


Y, a pesar de esas vicisitudes, todos los que ocupaban el escenario se erigían como titanes furiosos y atinados contra unos elementos poco habituales en el tiempo de estío. No hubo mejores y más convenientes espacios en Asturias para acogerles, pero el Maestro daba una demostración de esa rompedora perseverancia que lo convirtió en un indiscutible gigante de la música. Mis amigos flipaban y disfrutaban, aunque quizás sus pensamientos no fluyeran con la profundidad con la que se me clavaban en el corazón palabras, guitarras, palmas y la voz del Maestro al cantar "...Quisiera estar siempre contigo/ me gusta, tu cuerpo, tu espíritu, tu ropa/... Recuerda que yo vivía sólo para la música..." (Manhattan), que tantas veces -entonces y a día hoy- resuenan en mi alma con distintos nombres y distintos rostros. Vuelta de paseo y Ciudad sin sueño ("Y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas/ al increíble cocodrilo quieto bajo la tierra") se alzaron con todo su poderío y ningún fenómeno meteorológico pudo con ellos.

Volvimos a Oviedo, en silencio, sólo el ruido del motor, pues ni siquiera pusimos música tratando de absorber todo lo visto y oído. Ch. era feliz con el volante al mando que le había dejado Am., también en el viaje previo, cuando, bajando por el Pajares, Am. nos contó cómo las cargas de su tráiler empujaban su cabina cuando bajaba por los puertos de Europa, de Burdeos a Hamburgo, de Berlín a Ljubliana, de Nápoles hasta volver a Oviedo, en viajes de cargas y descargas que duraban tres o cuatro semanas. Hoy recuerdo también sus eternas llamadas telefónicas de una hora, hora y media, a mí que odio estar con el móvil más de unos pocos minutos. Ahora, tras sufrir un devastador ictus, apenas si puede establecer una mínima conversación. Ch. moriría, víctima de un cáncer, meses después de aquel concierto que hoy cumple veinticinco años, justo cuando su vida parecía enderezarse tras un paso por la cárcel, cuya huella en su alma bondadosa debió ser decisiva para atraer tan devastadora enfermedad. Apenas le pude dedicar un artículo en la revista "ElSúmmum" sobre los Soledad Brothers a modo de pequeño homenaje.

Pasaron los años y el homenaje al Maestro fallecido logró otro hito -quizás no de la enormidad de "Omega", pero sobresaliente- en forma de álbum y de grupo: Los Evangelistas "Homenaje a Enrique Morente". Un bello epílogo donde las fuerzas creativas de componentes de Los Planetas y Lagartija Nick volvieron a lograr un mayúsculo hechizo. Que tampoco hemos tenido la oportunidad de disfrutar en esta Asturias de mis dolores. Y unos grandes "ayes" me vuelven a invadir mientras escucho una y otra vez ambas maravillas. Al menos, en cd me queda ese consuelo. ¡Aaay!

MANOLO D. ABAD

sábado, 8 de agosto de 2026

Cuarto menguante

 



CUARTO MENGUANTE

ECHO & THE BUNNYMEN

Playa de Poniente, Gijón/Xixón.

Viernes, 7 de agosto de 2026.

El jueves 6 de agosto de 2026 se iniciaba el tránsito de cuarto menguante de la Luna en Tauro. Al día siguiente, el 7 de agosto, en la Playa de Poniente de Gijón/Xixón, un eclipse total de Luna oscureció el concierto de Echo & The Bunnymen y de su cantante y líder absoluto Ian McCulloch.



Parafraseando una composición de Nacho Vegas en aquella colaboración con Enrique Bunbury -que también tuvo momentos ínfimos- cabría decir aquello de "Hay días en que valdría más no salir de la cama" y a Big Mc le sucedió algo parecido en la noche gijonesa. Uno recordó conciertos aciagos de artistas que le encantan -como aquella "exhibición" de Ian Brown en el Velódromo de Benicàssim al frente de los Stone Roses, en 1997, cuando ni siquiera se llamaba FIB-; o Evan Dando (The Lemonheads) en la gijonesa sala Acapulco en  el FICX en noviembre de 2009,  (consultar en este mismo blog https://manolodabad.blogspot.com/2009/11/en-el-fondo-de-la-montana-rusa.html) y que, precisamente por ello, duelen mucho más cuando se producen. Recuerdo hablar años después con Chris Brokaw -a quien le tocó el papelón de estirar su labor como telonero del líder de Lemonheads aquella noche- en la entrada de La Salvaje, tomándonos una allí sentados, hablando de lo divino y de lo musical tras un concierto suyo, cómo no había olvidado lo que tuvo que padecer en aquel funesto directo. Terribles desastres en vivo para ser enterrados, pero que, lamentablemente, acaban por clavarse a doloroso fuego en el corazón y en la memoria.



Y eso que el arranque con "Going up", de su tercer álbum "Porcupine", uno de los trabajos que marcó su trayectoria a principios de los 80, no parecía insinuar el desastre que llegaría posteriormente. Ya sabemos que las dos o tres primeras canciones suelen servir para equilibrar volúmenes y asentarse sobre las tablas. Pero, no. Tras "All that jazz" la cosa no parecía mejorar y en la quinta pieza, el excelente "The cutter", que discurrió a un ritmo de slow motion, en una extraña desaceleración, donde ya resultaba evidente que la voz de McCulloch oscilaba en unos incomprensibles altos y bajos que no se correspondían con la interpretación del tema, los indicios de que aquello iba a resultar una ruina comenzaron a ser alarmantes.



Tras esa desconcertante ejecución, el espigado vocalista de Liverpool, regaló flores al público antes de tocar un pasable "Flowers" -única incursión en su cancionero del nuevo milenio que merece una reivindicación que ni el propio grupo le otorga- después un anoréxico y desconcertante "Over the wall", desprovisto del vigor y tensión con que lo había disfrutado en las otras cinco veces que había tenido la suerte de verlos en concierto (en especial una en Barcelona, en el Primavera Sound 2011, donde bordaban, íntegros, sus dos primeros álbumes, ataviados, además, de camuflaje como en los 80) y un lamentable "Seven seas", donde el cortocircuito de tonos de voz de McCulloch alcanzó límites denigrantes, con momentos de silencio para que el público corease tímidamente los vacíos del cantante de 1.90 m. de estatura. Ni las magníficas, excepcionales, contribuciones a la guitarra de un eminente y versátil Will Sergeant conseguían tapar el sumidero por donde se hundía la leyenda del post-punk.


"Rescue" vino después a hacer honor a su título, pero cuando atacaron "All my colours (Zimbo)" necesitada del esfuerzo del vigor de una voz incapaz de acertar con el tono preciso fue el momento de certificar que aquello no tenía remedio. Por mucho empeño que el gran Sergeant pusiera al asunto. Su maravilloso clásico "Nothing lasts forever" engarzado al no menos clásico de Lou Reed "Walk on the wild side" mostró la magnitud del naufragio. Ni se escuchaban los coros ni el famoso estribillo ni nada. Poco después, tras un pasable "Bellbugs and Ballyhoo", se repitió la desgracia al enlazar "Villiers terrace" con un irreconocible "Roadhouse blues" (The Doors), que haría levantarse de su tumba a Ray Manzarek, el legendario teclista de la mítica formación liderada por Jim Morrison- quien llegara a tocar con ellos y a producirles el cover "People are strange" que saldría en la BSO del film de 1987 "Jóvenes ocultos".



Ni el tramo final con el siempre emotivo "Bring on the dancing horses" o el celebrado por el público -atónitxs ante el desconcertante espectáculo sólo estuvimos algunxs- "The killing moon" ni el bis (tardó cuatro minutos la banda en volver a las tablas con McCulloch enfundado en un sombrero de mosquetero arrastrando su poco crédito para destrozar su leyenda) con "Lips like sugar" (se olvidó parte de la letra entre balbuceos) y un patético "Ocean rain", musitado en unos susurros mascullados, tal y como había sucedido durante muchos momentos del set, y donde sólo en el tramo final mostró su -en la triste noche gijonesa- irreconocible chorro de voz, evidenciaron el camino de una completa decepción en la escasa hora y media de concierto. Una dolorosísima, penosa desilusión.

MANOLO D. ABAD

Reportaje fotográfico: ALBERTO CEÁN-BERMÚDEZ

martes, 4 de agosto de 2026

La noche en que murió Jeff Conolly

 


LA NOCHE EN QUE MURIÓ JEFF CONNOLLY

Hay veces en que la concatenación de casualidades parece empeñarse en no ser tal, en responder a algo más. Y esa noche de sábado -aparte de las personales- se sumaron otras más en el plano general que la convirtieron en algo diferente.

Los últimos veranos en Oviedo están siendo completamente distintos a los vividos en años previos gracias a las noches musicales que ofrece el Kuivi. Ahora en su sede ya establecida en la zona de Ciudad Naranco, en la calle Almacenes Industriales, y, anteriormente, primero en San Lázaro y después en el -ahora- fantasmal, tétrico, entorno del antiguo hospital de Asturias. Y ese modelo de conciertos, la mayoría gratuitos, supone un revulsivo para una decadencia estival que se prolongó durante décadas en Vetusta. En el colmo de la imbecilidad, están aquellos a quienes les molesta esto y critican el "postureo" de quienes acuden a estos eventos sean o no su preferencia musical. Deberían aplicarse el cuento los susodichos, mirarse al espejo y considerar que, probablemente, sean ellos los que posturean poniéndose en plan auténtico con semejantes afirmaciones, siempre rebuznando con sus estúpidas opiniones y señalando con sus deditos acusadores.


RADIO DAYS. Kuivi Almacenes, Oviedo. 1-8-2026. (Foto:FON FERNÁNDEZ)

Reconozcámoslo ya: el powerpop es el estilo musical del rock más infravalorado de cuantos existen. Para unos, carece de la dureza (sic) de otros géneros; para otros, justo al revés, demasiadas guitarras "ensuciando" las melodías. Y es que uno cada vez prescinde más de estas idioteces de tiquismiquis que quieren marcan su territorio como perritos falderos con sus meadas para, supuestamente, distinguirse con su supuesta autenticidad (nada más lejos de lo real), hacerse los interesantes y efectuar unas críticas raquíticamente ridículas. Ante eso, la realidad de conciertos impecables en la ejecución y sonido, además de vibrantes en la pulsión de sus repertorios y cancioneros, se impone por encima, muy por encima, de los blablableos de cuatro gatos incomodados por no conseguir empatizar con la pasión con la que los dos grupos italianos de la noche, en sus dos magníficas caras -la más powerpop de los Radio Days y la más áspera y garajera de los Peawees- se manejaron el pasado sábado 1 de agosto de 2026 en el Kuivi Almacenes ovetense ante un llenazo mayor aún que el conseguido unos días antes por las divertidísimas manga-electro-punks japonesas Ni-Hao!!! pero con un público completamente distinto. Luego ya están quienes se les paró el reloj del oído musical hace décadas y tratan de disimularlo con otra clase de fingimientos, también supuestamente "auténticos", con los que tratan de encubrir que llevan sin enterarse de nada del asunto desde hace ya tanto tiempo que este les ha sobrepasado para dejarlos en un desnudo y sonrojante ridículo. Por fortuna, son cuatro pavitos reales que cacarean en redes y poco más.

Porque, qué quieren que les diga, a mí me encantaron Radio Days. Ya lo habían hecho hace  bastantes años en la ciudad, en el añorado local que ocuparon La Antigua Estación y, luego, La Salvaje (no podría asegurar cuál de las dos denominaciones los acogió) y demostraron solidez, capacidad melódica e ir mucho más allá de las convenciones que marca el powerpop y teñirla con aditivos estimulantes que muestran su versatilidad invadiendo otros territorios estilísticos. Personalmente, me maravilló su "Everything floats" -fabulosa mixtura de melancolía y garra- en un repertorio sólido y altamente estimulante.



THE PEAWEES. Kuivi Almacenes, Oviedo. 1-8-2026. Foto: FON FERNÁNDEZ.

Como suele ocurrir en estos casos, al término de la actuación de la primera de las dos bandas de la noche, el público optó por tomar el fresco en esa magnífica (y abarrotada) terraza, tan propicia para las tertulias y el arranque de The Peawees se encontró con sólo un tercio de los asistentes en las tres primeras canciones, que se abrieron con una inusitada fuerza, que ya no se detendría hasta el final del show. Liderados por el carismático Hervé Peronzini, un frontman de los que no se olvidan y con un vozarrón que nos trae esencias de grandes cantantes como el Paul Weller de los Jam -la relación con los británicos no se queda ahí- o el espléndido y añorado Chris Bailey (imprescindibles The Saints), The Peawees dosifican un cóctel donde se aúnan soul-punk, garage-punk y rock´n´roll en un combinado que funciona mejor cuando se desata con fuerza que en los tiempos medios. Para el recuerdo también esa magnífica versión de los Remains, un ineludible "Don´t look back", que nos trajo remembranzas de esas noches de gloria en el ovetense Channel, donde era uno de los himnos habituales pinchado por Eduardo "Poti" Palacios. No me resisto a comentárselo a Guzmán, guitarrista mierense de los grandes Montefurado, y él evoca cómo se quedaba, a sus 17 años, acurrucado en las empinadas escaleras del diminuto local del Antiguo, escuchando y flipando con el panorama nocturno de mucho del público que, tantos años después, presenciaba el concierto.

Manolo D. Abad, Rafa Fustes y Hendrick Roever en La Factoria de Avilés.

Una vez concluido, llega el animado tramo de tertulias. Estoy con David, a quien en las noches de dj en el Burlesque Club se le conoce por David Jetta, que luce una camiseta de Los Del-Tonos y se me despierta en la memoria el recuerdo de un día de grabación en Prado del Rey para el programa "Cajón de Sastre", en el que coincidí con el grupo cántabro que se traía al desaparecido Rafa Fustes para el play-back de armónica, como a mí me habían llevado The Amateurs para el mismo desempeño en los teclados. Mucho tiempo después. volvimos a coincidir Rafa, dueño de los emblemáticos locales madrileños Flamingo y Sol (no confundir al de la calle Jardines con el que regentaba en la plaza del 2 de mayo) en un concierto en la avilesina Factoría -¡grandísima su ejemplar programación también!- de Los Del-Tonos. También cuando acudía en muchas solitarias noches madrileñas post-conciertos a la emblemática Vaca Austera -con el Pali de securata en la entrada- a tomarme algo y prolongábamos la noche a puerta cerrada... Con él ya asentado en Asturias, insistiendo en que escuchara a su hijo tocar y que lo viera en un concierto en La Salvaje al que no pude asistir por una noche de trabajo en RTPA, retomamos una gran relación hasta su temprana muerte hace unos años, que me llenó de tristeza. Pero no era una noche para tristezas, sino para celebrar seguir en la pomada.

Entrada del Concierto de Lyres (+ Los Potros). La Real, 2 de junio de 1988. Archivo M.D.ABAD

Y tras todo el buen rollo de amigxs y conocidxs, me encamino a casa para ver a otro Rafa, el gran Jódar, que disputaba las semis del Washington Open de tenis en horario de madrugada y seguía haciendo una historia deportiva que ya empieza a discurrir paralela a la de Nadal y a la de Alcaraz. Pasaría de ronda y se plantaría en una final que perdió ayer ante Taylor Fritz. Pero la noticia con la que me topaba en esa madrugada de retransmisión en las redes era la de la muerte de Jeff Conolly, alias "Monoman", líder absoluto de Lyres y previamente en DMZ, además de un montón de formaciones del underground garajero alternativo estadounidense. Curiosamente, fue a través de la página de fb -a la que no estaba suscrito ni seguía- de un viejo conocido, Ladis Montes, a quien hace eones que no veo. Él, precisamente, fue quien me pasó el imprescindible "Lyres, Lyres, Lyres" que había publicado Imposible Records, una tarde-noche madrileña en las inmediaciones del Rock-Club mientras hacía tiempo en la tienda Record Runner antes de un magnífico, inolvidable, de unos Dream Syndicate, que venían a presentar su poco ponderado "Ghost stories". Y los Lyres, qué gran conciertazo aquella noche ovetense de primavera (2 de junio del 88) junto a los nunca bien valorados Los Potros. Creo recordar que hice una crítica del concierto para "Ruta 66", algún día tendré que ordenar todos los papeles desordenados y las revistas desperdigadas en cajas que tengo por casa...

Entrada del concierto de Dream Syndicate en el Rock Club de Madrid. Archivo MANOLO D. ABAD

Otros tiempos... desde luego. Y, ahora, con diferente edad, tantas vivencias y conciertos a la espalda, esa brisa de madrugada al regresar de conciertos tan completos, no sólo por la música, nos siguen dando la energía necesaria para continuar en la pomada, le pese a quien le pese, a esos enemigxs agazapadxs con sus cuchillos prestos para otra de tantas puñaladas traperas que mi espalda ya ni las nota. Me asomo a la terraza de mi casa, donde antes tendía la chupa de cuero para intentar quitarle el olor a tabaco de esas noches eternas de conciertos de rock y bendigo el poder seguir ahí, así, apurando mi café veraniego a la espera de otro nuevo amanecer.

MANOLO D. ABAD



 









miércoles, 29 de julio de 2026

Echo & The Bunnymen "The killing moon"


THE KILLING MOON 

LA LUNA ASESINA

Under blue moon I saw you

Bajo la luna azul te vi

So soon you´ll take me

Tan pronto me llevarás

Up in your arms

En tus brazos

Too late to beg you or cancel it

Demasiado tarde para suplicarte o cancelarlo

Though I know It must be the killing time

Aunque sé que debe ser la hora de matar

Ungwillingly mine

Mi voluntad es mía

Fate

Destino

Up against your will

Contra tu voluntad

Through the thick and thin

A través de la gruesa y delgada

He will wait until

Esperará hasta que

You give yourself to him

Te entregarás a él

In starlights I saw you

En noches estrelladas te vi

So cruelly you kissed me

Tan cruelmente me besaste

Your lips a magic world

Tus labios un mundo mágico

Your sky all hung with jewels

Tu cielo repleto de joyas

The killing moon

La luna asesina

Will come too soon

Vendrá demasiado pronto

Fate

Destino

Up against your will

Contra tu voluntad

Through the thick and thin

A través de la gruesa y delgada

He will wait until

Esperará hasta que

You give yourself to him

Te entregarás a él

Under blue moon I saw you

Bajo la luna azul te vi

So soon you´ll take me

Tan pronto me llevarás

Up in your arms

En tus brazos

Too late to beg you or cancel it

Demasiado tarde para suplicarte o cancelarlo

Though I know It must be the killing time

Aunque sé que debe ser la hora de matar

Ungwillingly mine

Mi voluntad es mía

Fate

Destino

Up against your will

Contra tu voluntad

Through the thick and thin

A través de la gruesa y delgada

He will wait until

Esperará hasta que

You give yourself to him

Te entregarás a él

(Will Sergeant/ Ian McCulloch/ Les Pattinson/ Pete de Freitas)