lunes, 21 de septiembre de 2026

"Experiencias más allá del Kronen" (3ª parte)

"Experiencias más allá del Kronen"

(3ª parte) 





"Nuestra inteligencia actual está sometida a sesgos cognitivos que alteran su buen funcionamiento. El asunto que debe analizarse es "por qué el razonamiento humano en algunas circunstancias se aleja tan frecuentemente de la norma de lo verdadero". Es este carácter previsible, compartido, medible del error cognitivo lo que hay que elucidar."

("La vacuna contra la insensatez", José Antonio Marina, Ariel 2025) 

Me suele ocurrir tantas veces, que yo creo que ya se ha convertido en una costumbre: de repente, cuando surge un compromiso, una fecha a cumplir, inmediatamente, nacen otras tantas en avalancha, imparables, impredecibles e imprescindibles. Así estaba en la última semana del mes de agosto. Con una novela corta llena de apuntes en papelotes (sí, volví al reciclaje espontáneo de los tickets de compra del Supermercado Masymas) y la inminencia de la fecha del concurso. Con una compra pendiente de gafas, que mi graduación parecía haberse vuelto loca y, bueno, era el momento de aprovechar los beneficios que da Cedro a sus asociados. Máxime cuando la casualidad -sí, otra vez la casualidad- había querido que me encontrase con un colega de la vieja guardia del Paddock, Dioni, que tiene una óptica en Lugones. Le prometí ir, un glorioso 23 de julio, tras el concierto de las energéticas Ni-Hao!!!! en el Kuivi Almacenes y yo soy un hombre de palabra. Como suelo decir: a lo Philip Marlowe. Que juro acabar lo que empiezo. Que se lo digan a A.: veinte años después de prometerle que le dedicaría un libro cuando ni siquiera había publicado ni ficción ni poesía, apareció "Ahora que ya somos sólo silencio" (Suburbia), mi primer poemario y, entonces, sexto libro individual. ¡Cuántos recuerdos de esa grandísima editora que fue Silvia Cossio! De esas que te animan y creen en ti sin cortapisas. Sin ella dudo que hubiera dado ese salto que ya lleva una buena cosecha (y la que permanece inédita).


También llegaban los momentos de nuevas correcciones, confirmaciones y adiciones a ese libro colectivo del que no voy a daros el título aún (y sé que me lo agradeceréis cuando llegue la chapa que os tengo preparada. 

Dos horas antes del plazo, reviso en plan cohete el libro, del que se quedan fuera un par de ideas imposibles de plasmar mientras Álex Palou sigue su camino a su quinto título de la IndyCar sin que yo levante mucho la vista del ordenador y del plato de pasta. Antes de que se abra septiembre, me llega la comunicación de Alejandro Díaz Castaño, director del FICX, del apoyo al libro colectivo. Os ahorro los términos. El subidón de alegría es brutal. Bombardeo de guasaps a lxs veintrés escritorxs, a la pintora Mónica Dixon, a Eloy Beltené (el diseñador), a mis compis de Junta... Cuando son las doce de la noche o el primer minuto del día siguiente, ya he logrado cumplir esos objetivos. Pero quedan más y, como en título de la canción de Asutralian Blonde de su tercer álbum -una de las tres primeras en español de su carrera- No puedo dormir. Tan ofuscado estoy que no me doy cuenta que es 31 de agosto, no primero de septiembre. Giro de azar 6: las gafas en la Óptica Ideal de Lugones de Dioni, ¿no?



Aún me queda una respuesta pendiente para remachar la financiación. Y ocurrirá a la mitad de la semana. Con la responsable de una entidad bancaria asturiana, a ver si nos apoyan el proyecto con algo. El problema es la rapidez con que lo he solicitado y pedido que me contesten. Pero el diálogo ha sido fluido y ya queda marcada la fecha de respuesta: tras el Día de Asturias. A todo esto, no me olvido de que tengo lo del Club de Prensa Asturiana el 15, que de eso estamos hablando, ¿no? Una llamada me lo recuerda: es el mismísimo José Ángel Mañas en persona, ese martes 8, quien contacta para que hablemos un poco de todo. Mirad que no soy de esxs que gozan pasando minutos, horas, eternidades al teléfono, pero nos tiramos casi treinta minutos con la estructura de la presentación y otros flecos. ¡Hala, otro subidón de alegría!  ¡Venga, a leer! Y a tomar notas. Y a usar marcapáginas, una costumbre adquirida en los años universitarios en los que me pasaba más tiempo en la biblioteca leyendo -toda la serie negra posible, desde la Etiqueta Negra de Júcar hasta las colecciones de Versal u otras editoriales- que yendo a clases en el Campus de Humanidades. Allí solía ir más por asuntos musicales derivados de mi "corresponsalía" para la revista "Ruta 66" en un momento creativo pletórico. No sólo del Xixón Sound, del Mieres Tensión o de frutas musicales diversas, sino de muchas vivencias con la ventaja de tener una segunda casa para mis escarceos nocturnos. Ustedes me entienden...

Los Buges y Manolo D. Abad, ca. 1995 (Foto: LUIS HEVIA)


Reuniones y más reuniones, llamadas pendientes, unas fiestas mortecinas por las que ni se me ocurre pasar para no cabrearme con el progresivo deterioro del Campo San Francisco, convertido en vergonzoso parque de atracciones a la mayor gloria de una supuesta patronal de hostelería, hegemónica en mi ciudad, de todo trato de abstraerme y lo consigo con desigual fortuna. Pruebo a acercarme a Lugones a la Óptica Ideal de Dioni el viernes 11 por aquello de despejar la mente y, sí, bien, bravo, lo consigo. Tras un par de horas de sueño nocturno, o de regreso de insomnio en desiguales tramos de dormidera, me cojo un tren que en cinco minutos te deja en una localidad colindante con la capital de Asturias, pero que no pertenece a su municipio, sino a Siero.  Quizás me estoy pasando con el café, el bendito café para activarme, junto al aguacate mañanero, que dicen buen sustitutivo del azúcar. Como endulzante ocasional para el negro líquido benefactor uso la stevia; para las infusiones, ni eso. La salud manda desde hace quince meses unas órdenes estrictas que sigo con inusitada disciplina. Quien me ha visto y quien me ve. P.M.A., sí.

El lunes 14 llegan los ejemplares de la segunda edición del libro colectivo de Más Madera en el que he participado "Asturias Negra y Criminal" que hemos presentado con muy buenos resultados. Huuum, creo que ya voy a poder centrarme en completa exclusiva en la presentación, cuando se me ocurre abrir una de las cajas y, sí, han acertado: hay un error de bulto. A llamar a la imprenta, a mover más hilos... 


Este libro ha supuesto la resurrección de mi detective Julián Solares, tras su última aparición en el colectivo que ideé, coordiné y edité "Amanece en Oviedo" (Turbulencias, 2020). Esta resurrección, en el relato titulado El Corazón Escondido de Oviedo está resultando plena y, por fin, con continuidad. Terminada la novela corta, a punto de hacerlo la larga y, a medias, un libro de relatos con exclusividad para Yul y sus amigos. Lo dicho: todo torrencial. Para variar, la noche del día 14 me la paso completamente en vela, recordando mis últimos años de estudiante, de dejarlo todo para última hora, de mucho desorden en medio del afán de vivir a fondo.

Casi no ha habido giros de azar. La fecha del martes 15 ya es real y veo amanecer desde la terraza de mi casa, con la llanura al norte a mi izquierda y todo el cordal (Sierra del Aramo y demás) al sur, a mi derecha. Pienso, una vez más, como desde ese día 23 de julio en el film Perfect Days de Wim Wenders, que volví a ver al día siguiente (el 24) y me siento afortunado contemplando los primeros movimientos de coches y de unos pocos seres humanos por la tranquila calle y la plaza colindante. Añoro a mi madre y le doy las gracias, dondequiera que esté, una vez más. Ahora que ya he conseguido superar el tránsito profundo de su duelo.

MANOLO D. ABAD

(Continuará)