EXPERIENCIAS MÁS ALLA DEL KRONEN
(2ª Parte)
("Una historia del Kronen", José Ángel Mañas. Aguilar, 2025)
Nada más abrir este libro que arranca, en su primer capítulo, con esta frase concluyente, toda una declaración de principios, a la que le podríamos añadir como corolario la célebre de los Hermanos Marx (Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros), por aquello de completar el círculo sarcástico con un principio y un fin; evoco una conversación con David S. Suarón con él al volante, camino de otra presentación -en este caso la de la antología Huellas en el polvo (Narrativa Completa) de nuestro amigo, el añorado David González en el Ateneo Obrero de Gijón- sobre el autor madrileño, gato de pura cepa (para lxs profanxs, dícese del/la madrileñx nacidx en Madrid), aunque con... ancestros asturianos. Éste ya no es un giro de azar: éste es un giro de azar con triple tirabuzón. Por lo menos.
Huyo de los anticipos (no de dinero, eso ocurre al revés) argumentales en mis presentaciones o, como se dice ahora, "acompañando" a un autor o autora como alma que lleva un poseído. Las modalidades y experiencias que he pasado en estos casos han sido diversas pero lo que sí he aprendido es que me aburren las largas disertaciones de loa hiperbólica (el o la "mejor de" y tal y tal y pascual) con la doble misión: zalamero interesado y ocasión para lucirse y mostrar lo bueno, maravilloso y estupendo que es el "presentador": ¡cuánta inteligencia, cuánto arte, no se olviden de comprar mi libro y acordarse de que YO fui quien estuvo en aquella mesa junto al supuestamente admiradx autor/a!. A veces, sí, bastantes, de forma sincera, no lo niego, pero de tan baboso-lisonjera-interesada manera que ese/a versadx individux con su taco de folios a leer -si el autor/a ve que con letra pequeña suele echar desesperados vistazos al tendido, al reloj, a donde sea- para lucimiento exclusivamente personal acaba siendo un ridículo lastre para el acto. A fin de cuentas, no hay que convencer a lxs ya convencidxs, sino a quienes, bueno, pasaban por ahí, quizás para pasar el rato en un acto cultural o quizás con la curiosidad por el autor/a y no tanto -muy poco- por quien abre fuego. De modo que sí, huyo del spoiler en estos actos como de un/a navajero/a que te abordara en plena calle lo hacíamos en mis ya lejanos tiempos juveniles, donde lo de darte el palo era una posibilidad real y sin matices: no hacía falta que te amenazaran con baldeo, bastaba la jeringa de los tiempos del demoledor sida.
Y, sí, vale, todxs tenemos nuestro coranzoncito y el halago viene bien (sobre todo si la audiencia se puede contar con los dedos de una mano), pero, al final, disculpen el cinismo, se trata de una seducción que termina con la venta y la firma del libro. Y el papel del introductor, que luego puede ser entrevistador o, incluso, establecer una animada conversación en torno al libro o la obra del autor/a... el papel del introductor, digo, que estoy haciendo justo lo que estoy criticando (enrollarme), ains, su papel es lograr que el/la escritor/a se salga de guiones previamente establecidos, de mucho de lo que tenga preparado por si vienen mal dadas y la cosa camina hacia el desastre, y se muestre cercano a la audiencia. Así lo han delatado mis diversas experiencias a un lado y a otro de la barrera, de la mesa o del auditorio. A veces, puede salir maravillosa y otras ser o un desastre o algo cargante. La conexión, huuum, las conexiones. Y ya veo impacientes a lxs críticxs con los giros de azar preguntándose: ¿dónde está el giro número 5? ¿eh, eh, eh? ¿dónde cajunes está, vamos a ver?
Vale, ya va. Y, como ya he dicho antes, esto de los marisecretines no va conmigo en exceso sobre todo si no sirven para la promoción de un libro y pronto lo estaré con ese colectivo para Alternativas-Más Madera. Resulta que la conversación on the road con David S. Suarón de camino a la presentación veraniega del libro de nuestro añorado David González en Gijón donde nos esperaba Juli Navas Moreno para completar la terna de la mesa iba, sí, ¿lo adivinan? No. ¿Segurxs? Sobre la película que Suarón había elegido para ese libro colectivo que ideé y coordiné y del que espero no desvelar el título en estas líneas: Historias del Kronen, de Montxo Armendáriz. Ya había leído su aportación (no, tampoco voy a deciros el título de su aportación, jood..) y comentamos sobre el director navarro y quien hubiera hecho un trabajo cinematográfico más generacional, menos naturalista, que el director de la aclamada Tasio (1984) y de la -para mí- enorme 27 Horas (1986). Suarón se decantaba por Juanma Bajo Ulloa, pensando en la gamberrada despipórrica de Airbag (1997), aunque yo me decantaba por Daniel Carparsoro con su debut Salto al vacío (1995). Mi argumento de peso es que cuando se produjo el descomunal éxito de Historias del Kronen -el libro-, el director vitoriano aún estaba en la transición de tres largos años de La madre muerta (1994) a la mencionada Airbag; mientras que el autor venido al mundo en Barcelona pero donostiarra de crianza (a los pocos meses de nacer su familia se trasladó a la capital guipuzcoana) ya había firmado su ópera prima -más en la línea kronen- en 1995. Aunque alguien puede desdecirme con eso de las evoluciones: del opaco intimismo de Bajo Ulloa en sus dos primeros largos al desmadre de su tercero, frente al tremebundo debut de Calparsoro y su más contenido -alguien más corrosivo la tacharía con el adjetivo "lenta"- segundo film Pasajes (1996). Aquella tarde-noche, por cierto, la conjunción astral o vaya-usted-a-saber-qué a tres bandas funcionó de perlas. El espíritu de David González y el valor de su obra en prosa, con un arduo trabajo del gran José Ángel Barrueco (sí, también va a salir en el libro-colectivo de cuyo nombre ya tendréis noticia a su debido tiempo) en perfecta compenetración con Belén, la hermana del enorme autor de San Andrés de los Tacones, hizo lo suyo para que ese día todo fluyese mejor.
Y el día de la presentación de Transición. La Experiencia U-Feeling se acercaba y los distractores, bueno, más bien las tareas pendientes y las noticias se acumulaban. Tanto como en esta entrega. Así que el serial continúa en la tercera parte. Porque algunos giros de azar más nos encontraremos, ¿no?
MANOLO D. ABAD
(Continuará)




