"
lunes, 22 de abril de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
jueves, 18 de abril de 2013
miércoles, 17 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
Stone Roses "This is the one"
"
A girl consumed by fire
We all know her desire
From the plans that she has made
I have her on a promise
Immerse me in your splendor
All the plans that I have made
This is the one
This is the one
This is the one
This is the one
This is the one
She's waited for
This is the one
This is the one
This is the one
Oh this is the one
This is the one
She's waited for
I'd like to leave the country
For a month of Sundays
Burn the town where I was born
If only she'd believe me
Bellona Belladonna
Burn me out or bring me home
And this is the one
This is the one
This is the one
This is the one
This is the one
She's waited for
This is the one
This is the one
This is the one
Oh, this is the one
This is the one
I've waited for
Oh this is the one
Oh this is the one
This is the one
I've waited for
This is the one
Oh this is the one
Oh this is the one
This is the one
I've waited for
This is the one
This is the one
This is the one
Oh this is the one
This is the one
I've waited for
It may go right
But it might go wrong
This is the one
This is the one
She's waited for
And this is the one
This is the one
This is the one
This is the one
She's waited for
And this is the one
Oh this is the one
Ah this is the one
This is the one
I've waited for
A girl consumed by fire
We all know her desire
From the plans that she has made
I have her on a promise
Immerse me in your splendor
All the plans that I have made
This is the one
This is the one
This is the one
This is the one
This is the one
She's waited for
This is the one
This is the one
This is the one
Oh this is the one
This is the one
She's waited for
I'd like to leave the country
For a month of Sundays
Burn the town where I was born
If only she'd believe me
Bellona Belladonna
Burn me out or bring me home
And this is the one
This is the one
This is the one
This is the one
This is the one
She's waited for
This is the one
This is the one
This is the one
Oh, this is the one
This is the one
I've waited for
Oh this is the one
Oh this is the one
This is the one
I've waited for
This is the one
Oh this is the one
Oh this is the one
This is the one
I've waited for
This is the one
This is the one
This is the one
Oh this is the one
This is the one
I've waited for
It may go right
But it might go wrong
This is the one
This is the one
She's waited for
And this is the one
This is the one
This is the one
This is the one
She's waited for
And this is the one
Oh this is the one
Ah this is the one
This is the one
I've waited for
jueves, 11 de abril de 2013
Graham Parker "Between you and me"
"
All I knew were the lights in the harbour,
All I saw was the flash in my head, yeah,
And that's all that's left between you and me, oh yeah,
Said that's all that's left between you and me.
Next thing I knew I was being carried out to sea
Somebody whispering, ";Hey what is wrong with me?"; yeah.
And that's all that's left between you and me, oh yeah,
Said that's all that's left between you and me.
Say, did you realize when this bit came to be ?
Yeah it's always in somebody's eyes
When they really don't want to see, yeah.
All I knew was the storm crashing arou-ou-ou-ou-ound,
Nothing more than silence, not even a sound, yeah.
And that's all that's left between you and me,
Said that's all that's left between you and me
And that's all that's left between you and me, yeah yeah yeah,
Said that's all that's left between you and me, bop bop
Between you and me, bop bop, between you and me, bop bop,
Between you and me, bop bop, between you and me, bop bop
All I knew were the lights in the harbour,
All I saw was the flash in my head, yeah,
And that's all that's left between you and me, oh yeah,
Said that's all that's left between you and me.
Next thing I knew I was being carried out to sea
Somebody whispering, ";Hey what is wrong with me?"; yeah.
And that's all that's left between you and me, oh yeah,
Said that's all that's left between you and me.
Say, did you realize when this bit came to be ?
Yeah it's always in somebody's eyes
When they really don't want to see, yeah.
All I knew was the storm crashing arou-ou-ou-ou-ound,
Nothing more than silence, not even a sound, yeah.
And that's all that's left between you and me,
Said that's all that's left between you and me
And that's all that's left between you and me, yeah yeah yeah,
Said that's all that's left between you and me, bop bop
Between you and me, bop bop, between you and me, bop bop,
Between you and me, bop bop, between you and me, bop bop
miércoles, 10 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
José Luis Sampedro (1917-2013)
"La libertad vuela como las cometas. Vuela porque está atada. Usted coja una cometa y láncela, no vuela. Pero átela a una cuerda y entonces resistirá al viento y subirá. Cuál es la cuerda de la cometa de la libertad: la igualdad y la fraternidad. Es decir, la libertad responsable frente a los demás."
(José Luis Sampedro)
Morrissey sobre Thatcher
“Thatcher es recordada como la Dama de Hierro solamente porque poseía características completamente negativas, como su permanente tozudez y su incapacidad de escuchar a los demás.
Cada movimiento que hacía estaba cargado de negatividad: destruyó la industria manufacturera británica, odiaba a los mineros, odiaba las artes, odiaba a los luchadores de la libertad irlandeses y los dejó morir, odiaba a los ingleses pobres y no hizo nada por ayudarles, odiaba a Greenpeace y a los activistas por el medio ambiente.
Fue la única líder política europea que se opuso a la prohibición del comercio de marfil. No tenía astucia ni calidez e incluso su propia coalición acabó por expulsarla. Dio la orden de volar El Belgrano (buque argentino) aún cuando este se encontraba fuera de la zona de exclusión de las Malvinas… ¡y se estaba alejando de las islas! Cuando los jóvenes argentinos a bordo de El Belgrano estaban sufriendo la más horrible e injusta de las muertes, Thatcher le hizo el símbolo de la victoria a la prensa británica.
¿Hierro? No. ¿Barbárica? Sí. Ella odiaba a las feministas pese a que en gran parte fue gracias al progreso de este movimiento que el público británico llegó a aceptar la posibilidad de que una mujer pudiera llegar a ser primer ministro. Pero por culpa de Thatcher, nunca más habrá una mujer al poder en la política británica. En vez de abrir una puerta para las mujeres, la cerró.
Thatcher será apreciada sólo por los sentimentalistas que no sufrieron bajo su liderazgo, pero la mayoría de la clase trabajadora británica ya la ha olvidado, y los argentinos estarán celebrando su muerte. Como resumen de los hechos, Thatcher era el terror sin un átomo de humanidad.
Morrissey
lunes, 8 de abril de 2013
"El lenguaje de la lluvia"
EL LENGUAJE DE LA LLUVIA
de El amor sigue sin ser contemporáneo (2009)
¿estás bien conmigo?
sí.
¿y no te aburres?
no.
pero no estamos haciendo nada.
Sí estamos haciendo algo.
¿el qué?
estamos juntos.
David González (y Karmelo C. Iribarren, El Ángel, Roger Wolfe). "Disociados" (Ya Lo Dijo Casimiro Parker, Madrid, 2013).
Muchas gracias, David, por el libro, tus poemas y la dedicatoria. Un abrazo, colega.
sábado, 6 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
Mind the gap, don´t fall!
Hay que saber reírse de uno mismo. Aquí Nick Cave lo hace en este vídeo-clip (¿toma falsa?) incluído en "Live at Paradiso"... (No se pierdan el descojone de sus dos supersoleguis de entonces Blixa Bargeld y Mick Harvey).
jueves, 4 de abril de 2013
Entrevista con Jess Franco (y III)
Tercera (y última) parte de la entrevista que mantuve con Jesús Franco en noviembre de 2002 y que publicó la revista "Ruta 66" en su número 191 de febrero de 2003.
-Tu rastro se difumina entre
seudónimos en los años 70, unos años difíciles, ¿no?
No reniego de aquella época. En
absoluto. Hice un acuerdo, que me interesó muchísimo, con Armin Dietrich, el
productor suizo, que me contrató por tres años para hacer una idea que él tenía
con respecto a la producción A y B. Me dijo: “Yo creo que eres un buen director
y quiero que hagas películas conmigo. Te propongo que hagamos dos o tres B al
año, eróticas o de terror, y una con intención de que sea mucho mejor”. Y así
fue: hicimos “Jack The Ripper”, “Cartas de amor de una monja portuguesa” y el
tercer año íbamos a hacer “Guayana Man”, que era una historia de Jean-Claude
Carrière y mía que iba a hacer Klaus. Con Carrière había hecho “Miss Muerte” y
“Cartas boca arriba”, además de alguna historia corta… Entonces, ahí es donde
se llevaron a Klaus a Hollywood, el proyecto se fue dilatando… Dietrich me dejó
mucha libertad, de esa época tengo muy buen recuerdo, tengo tres o cuatro
películas que funcionan, hay una película que la están pasando en Alemania, que
la ha pasado la televisión alemana en los últimos meses cuatro veces, que es
“Blue Rita”. Esa película era de las baratas, pero me parece una de las mejores
películas que he hecho en mi vida. Eso no quiere decir nada, hablo de mí. La he
vuelto a ver hace un año, una cosa así, y sigue vigente.
-Los juicios sobre tu obra pasan
de los extremos: del todo a la nada.
De ninguna manera quiero
compararme con John Ford, pero tengo una entrevista que le hicieron en Cahiers du Cinema en que le dicen que ha
hecho varios westerns. “Sí, muchos”, contesta, pero le dice al periodista:
“¿por qué me dice usted esto?”. Y le responde: “Porque algunos son obras
maestras”. “Bueno, eso lo dirá usted, ¿a usted cuál le parece mi obra
maestra?”. “My Darling Clementine”. “¡Ah! ¿Dice usted que es una obra maestra?
Pues, muy bien, encantado”. Yo digo un poco lo mismo. John Ford le dice en esa
entrevista, al final: “Mire usted, cuando un director decide hacer una obra
maestra, le sale una mierda”. Uno debe poner su corazón, su energía, en hacer
la película que está haciendo y hacerla. Ya dirá la gente si le gusta, si es
buena, es mala o qué es.
-El personaje que interpreta John
Travolta en “Cómo conquistar Hollywood”, tras ver “Sed de Mal”, comenta que es
el ejemplo de cómo un autor con el orgullo suficiente puede convertir un
encargo en una obra maestra. Por su propio orgullo.
Conozco muy bien la historia de
“Sed de Mal”, me la contó Orson Welles. Un día le dieron el oscar a Henry
Mancini por “Sed de Mal” y yo le dije: “Eh, a tu músico le han dado un oscar”.
“Mi músico, ¿qué músico?” Henry Mancini por “Sed de Mal”. “Esa no es mi
película, no la admito como mía”. Porque el hijo de puta de Robert Parrish,
hijo de puta que lo amaba casi de una manera enfermiza, se metió a hacer la
sonorización y el montaje definitivo, porque la Metro largó a Orson. Y Robert
Parrish se ofreció gratis a terminarla para que no cayera en manos extrañas y
para hacerlo lo más fiel posible a Orson y yo se lo dije en aquel momento.
Robert Parrish estuvo cojonudo, e incluso la elección de Mancini. Orson a
callarse, la música de Mancini es estupenda.
-El proyecto de “Don Quijote” de
Orson Welles que retomaste, fue otra aventura, ¿no?
No, esto no fue una aventura. Yo
fui un contratado. La Junta de Andalucía estaba preparando algo especial de
homenaje a Orson por lo del 92. Decidieron que lo mejor sería si se podía
terminar “Don Quijote”. ¡Imagínate la cantidad de gente que quería hacerlo!
Hablaron básicamente tres personas: el que iba a ser productor ejecutivo (Patxi
Irigoyen), la última mujer de Orson y, luego, por razones misteriosas, Peter
Bogdanovich, porque había sido muy amigo de Orson y por no sé qué quería estar
en el proyecto. Me llamaron y, para empezar, había que localizar el material de
Orson Welles y si yo sabía dónde… Dije que creía saber algo, pero que Orson no
me había encargado para nada de todo eso. Me dijeron: “Vamos a hacerte un
contrato que consiste en que te pegues un viaje donde debas que creas que debas
ir, para buscar ese material; una vez que lo tengas, nos digas cuánto hay y si
tú consideras que con ese material se puede hacer una película”. Hice eso, pasé
unas aventuras magníficas y encontré, por fin, 120.000 metros, o sea, más de
todo lo que Orson hubiera rodado ahora. Hubo que reemulsionarlo, limpiarlo,
buscar un laboratorio que pudiera dar unidad a ese material que venía de
Hollywood, de Londres, de Milán, de Roma, de diez laboratorios diferentes. En
Milán estaban a punto de destruirlo. A todos estos laboratorios él les había
encargado revelar, positivar, pero no había pagado la cuenta nunca. No había
pagado nunca nada.
Hice aquellas investigaciones y había una parte muy grande
que no encontraba por ningún lado. Resulta que esa parte, la última esposa de
Orson me dijo que había una mujer que la tenía, era la segunda esposa de Orson,
Suzanne Cloutier, que había hecho una de las tres mujeres que hacen de
Desdémona en “Otello”. Ella es la más importante, pero hay otras dos actrices
más y tienen los primeros planos todas y ni dios ha dudado un instante que sea
la misma actriz… esta mujer no quería darnos el material. Fui a Los Ángeles y
me encontré con la barrera de que esta mujer no quería soltar y, además, se
negaba a verme, se negaba a ver a nadie. Cuando yo, por fin, conseguí con su abogado
un encuentro tripartito, ella llegó, se cagó en la puta madre de la última
mujer de Orson, la llamó puta. “¿Para qué queréis el material de Orson, para
venderlo, para hacer caramelos?”. Por fin, un día, la segunda reunión que hubo
acabó fatal, todo esto era en un chalet de Beverly Hills, me fui detrás de ella
y le hablé en francés. Ahí la
destruí. “Madame Cloutier, je veux vous parler parce que je vous adore…”. Le
dije que la había visto con Marcel Carné y, entonces, ya estuvo humana, normal,
y me dijo que ella no quería dar el material a la última mujer de Orson. Que no
era un problema de dinero, que ella no quería dinero, que había sacado ese
material, que lo había pagado. Que lo único que quería era, que en caso de que
hiciéramos esto, era recuperar lo que le había costado, que ella tenía todas
las facturas, todos los recibos, pero que no quería dárselo a aquella zorra
hija de puta. Algo increíble, no sé qué razones tenía ni me quiero meter en
ellas. Quedamos en eso. Dijo que lo iba a pensar. Me quedaban tres días más en
Los Ángeles y puse una conferencia con los de España para decirles cómo estaban
las cosas, que estábamos jodidos si no nos lo daba, porque ella tenía la mayor
parte del material. Dos días más tarde, estaba en el hotel y me llaman de recepción,
que me estaba esperando una dama, me lo dijo de una manera como de “una que
está cojonuda”. Beverly Hills está lleno de hispanoparlantes, el director del
hotel era uno de Puerto Rico… Depende quien fuera, me hablaban en inglés o en
español. Le pregunté quién era la dama y me respondió: Me ha dicho que es
Madame Ustinov”. Bajé y ahí estaba una mujer de unos cuarenta años, bellísima y
elegantísima, de puta madre, comprendí lo de “dama”. Me dijo que era la hija de
Madame Cloutier, que al año de divorciarse de Orson se había casado con Peter
Ustinov. Me dijo que venía en nombre de su madre, que había reflexionado y que
me daba el material. Con dos empleados del hotel estuvimos transportando cajas
y cajas de una furgoneta grande, llena de material. Había un verdadero tesoro,
que se lo había dado a Suzanne Cloutier en Milán porque había dos
posibilidades: dárselo si lo pagaba o destruirlo. Lo compró por respeto a Orson
y lo llevó a su casa, en Beverly Hills, en un chalet pequeñito y lo puso en el
garaje. Luego, pensó en cuidar el material y, fíjate lo que hizo, lo puso como
si fuera porcelana de Limoges, entre pajilla, que es lo peor. Ahí sí había
material y pasó a ser propiedad de la Junta de Andalucía, la Filmoteca española
y el Ministerio de Cultura. Y la hicimos.
MANOLO D. ABAD
miércoles, 3 de abril de 2013
Entrevista con Jess Franco (II)
Esta es la segunda parte de la entrevista que mantuve con Jesús Franco en noviembre de 2002 durante el Festival Internacional de Cine de Gijón y que publicó la revista Ruta 66 en su número 191 correspondiente a febrero de 2003.
-Has trabajado con una
considerable cantidad de actores de renombre como George Sanders, Eddie
Constantine, Jack Palance, Herbert Lom, Akim Tamiroff, Robert Foster… pero
quisiera que me hablaras de Klaus Kinski, un actor controvertido y con mala
fama, fama de difícil.
Muy bien. Era difícil para los
gilipollas. Puedo decirte que hice cinco películas, seis, con él. Klaus y yo
nunca hemos peleado. Lo pasábamos muy bien, era un loco peligroso, lo era de
verdad y, además, yo se lo decía todos los días. Le decía: “Hacemos dos planos
más y te invito a un electroshock”. Un actor cojonudo, con una posibilidad tan
inmediata de cambiar de registro. No era difícil de controlar.
-Decían…
Decían, decían… ¡¡¡decían
tonterías!!! Porque Klaus era un actor en estado puro, que es siempre un
personaje hipersensible, un actor con una intuición… y, a la vez, es un hombre
como un niño, con una mente siempre de diez años menos de lo que tiene. Klaus
tenía sentido del humor, ¡ya lo creo que lo tenía! Pero, aparte de eso, él
llegaba, por ejemplo: “Vaya mierda de película que estamos haciendo, porque
acabo de ver un decorado que no me gusta nada”, y yo le contestaba: “Klaus,
pero, ¿lo dudas un momento?: contigo de protagonista y yo de director, sólo
podemos hacer una mierda”. Entonces, me decía: “Cabrón, va, cállate, déjame en
paz”. La verdad es que él se portó siempre muy bien conmigo. Hizo cosas… por
ejemplo, cuando rodamos “Jack The Ripper”, él no rodaba nunca más de ocho-nueve
horas y conmigo ha llegado a rodar dieciséis horas sin rechistar porque hacía
falta terminar en aquel decorado, porque era imposible y él lo comprendió, lo
aceptó. Todo lo que pueda decir es laudatorio para él, porque era un tío cojonudo.
-Otro grande: Christopher Lee.
Pero Christopher es otro cantar,
otra cosa muy diferente. Klaus era la intuición, esa cosa felina que tenía,
casi ingenua, infantil, de coger rabietas y de decirle “oye, no tienes por
qué”, pero con Christopher nuestras primeras películas juntos fueron de él ser
de una profesionalidad absolutamente extraordinaria, de saberse sus textos, de
tener la composición del personaje clavada, de todo cojonudo, pero siempre una
distancia, una especie de frialdad, de muro británico… En los Fu Man Chú está
muy bien, pero dentro del cliché de los Fu Man Chú, que además era lo que tenía
que ser. Cuando hice, por fin, el “Drácula” de Bram Stoker, ahí lo pasó muy
bien. Tuvo miedo varias veces porque como había hecho ya muchos Dráculas y en
ninguno de ellos se le había
rejuvenecido, le daba mucho miedo, pero le dije: “Nos hemos implicado en hacer
el “Drácula” de Bram Stoker, y el “Drácula” de Bram Stoker rejuvenece”. Lo
hizo, ahora últimamente me ha dado muchas más pruebas de cariño, pero, en aquel
tiempo, nunca había dicho un “sí, Jess”, sino un “sí, señor”. Cuando acabamos
el rodaje de “Drácula”, tres meses más tarde, me llama a mi casa a las doce y
pico de la noche por teléfono y me dice: “Te llamo porque he hablado con mi
mujer y mi mujer me ha dicho que debería llamarte”. Cuéntame. “Porque he
empezado a rodar otro “Drácula” con la Hammer, dirigido por Peter Sadsky y hoy
por la tarde le he dicho a mi mujer: desde luego, con Jess es otra cosa. ¡Pues
llámale y díselo!”. A partir de ahí, hemos sido mucho más amigos, hemos
confiado mucho más cada uno de nosotros en el otro, hay una entente preciosa.
La última vez que he visto a Christopher ha sido hace tres meses en Londres,
no, en Bruselas, en el Festival de Bruselas. Pero tres meses antes había estado
en Londres, porque había un programa en el Channel 4 al que nos invitaron a él
y a mí para hablar de nuestras películas juntos. Eso ha sido cojonudo.
-La lista de actrices también es
larga y de calidad, pero quería centrarme en dos. La primera Soledad Miranda,
que cambió su registro contigo de una forma sorprendente.
Hicimos cuatro películas: la
primera fue “Drácula” y cuando yo la elegí para Lucy, a todo el mundo le
pareció una locura. Pero yo conocía a Soledad. Soledad era una chica gitana, de
Triana, una chica con una intuición y una rapidez mental extraordinaria, sin
ninguna formación. Leía y escribía y basta. Habría leído a lo mejor a Alejandro
Dumas y se acabó. Pero tenía una especie de luz, de intensidad interior que, en
cuanto dejabas expresarla un poquito, ya estaba. Lo que pasa es que el cine
español de aquel tiempo era de gilipollas, no tiene ningún mérito lo mío. Te
voy a decir una frase maravillosa que me dijo Robert Siodmark una vez que iba a
hacer la película de Custer en España, y que yo estaba trabajando con él, me
pedía a actores españoles y más actores. Al final, cuando vio a sesenta o
setenta, además de trozos de sus películas, me dijo: “Mira, estoy hecho un lío.
No sé si son unos genios o unos hijos de puta, porque la verdad es que lo hacen
muy mal en esos papeles que hacen. Y esa insensatez de montaje, de director y
de película. Pienso que, si en vez de ellos, fuera Gary Cooper, lo haría igual
de mal, porque es imposible hacer bien esto”. ¿Qué le di yo a Soledad Miranda?
Un poquito de carne, le dije “Toma un papel”, y ella se lanzó como una flecha y
lo hizo cojonudo porque tenía una intuición y una sensibilidad extraordinaria.
-Janine Reynaud, otra actriz que
no tuvo la oportunidad de brillar más en el cine que contigo y que acabó haciendo
vodeviles seudoeróticos con Max Pecas.
Pobrecita. Eso fue culpa de ella.
A Janine Reynaud le ofreció la Constantin un contrato de tres años para hacer
películas después de “Necronomicon”. Ella hizo una y, luego, ya se creyó la
Duquesa de y se piró a hacer una película que le ofrecían en Italia o en no sé
dónde. Ahí vino su declive, porque si hubiera seguido con la Constantin la
hubieran convertido en una estrella. Tenía todos los elementos para
conseguirlo. En “Necronomicon” está cojonuda.
MANOLO D. ABAD
martes, 2 de abril de 2013
Entrevista con Jess Franco (I)
Esta es la primera parte de la entrevista que realicé a Jesús Franco en noviembre de 2002 y que se publicó en la revista "Ruta 66" en el número 191 de febrero de 2003.
¡Qué excusas, qué excusas! Te voy
a decir una cosa: ese buscarse excusas viene de que en el Festival de Cannes,
todos los años hay unos doctos, unos sabios maravillosos, que siempre acaban
eligiendo las diez mejores películas de la historia del cine, que cambian
poquísimo desde hace sesenta años; pero, entre esas, la mitad, por lo menos, es
cine de género. Ellos, que es lo que más odian, resulta que, en cuanto haya dos
películas de western de John Ford y de Howard Hawks y haya un “Hundimiento de
la cas Usher” o un “Nosferatu” de Lang o el primer “Doctor Mabuse”, resulta que
la mitad de la lista, por lo menos, son de género.
MANOLO D. ABAD
Primera parte de la entrevista publicada en la revista "Ruta 66", número 191, febrero de 2003.
JESS FRANCO “UN CINEASTA MALDITO SE
CONFIESA”
21:15 horas, Hotel Begoña, Gijón.
Llevamos más de dos horas esperando a Jesús Franco y Lina Romay cuando los dos
flanquean el hall del establecimiento gijonés con visibles muestras de cabreo.
Les han tenido un montón de tiempo esperando en Radio Nacional para hacerles
tres preguntas “estúpidas”, en palabras del propio Jess, y ni siquiera se han
dignado a presentar a su compañera desde hace décadas. El veterano director ha
venido a presentar en el 40º Festival de Cine de Gijón su obra más reciente
“Killer Barbies contra Drácula”. Nos piden disculpas por el retraso y
comenzamos.
-¿Te sorprende este
reconocimiento tardío que te ha llegado en los últimos años?
¿Qué reconocimiento?
-Ahora se organizan
retrospectivas sobre tu obra, se valora más tu filmografía, se te realizan
homenajes, gente como Robert Rodríguez o Quentin Tarantino te veneran (N. del
A.: le dedicaron el guión de “Abierto hasta el amanecer”). Durante muchos años
recibiste unos palos impresionantes.
Yo no sé qué es peor, que te den
palos o no. Te quiero decir que pasa una cosa: sé que soy un director de esos
que llaman ahora de culto, que a mí me gusta mucho porque hace muy fino, pero
que quiere decir minoritario. Soy un director minoritario porque además no me
interesa ser mayoritario, he tenido posibilidades de serlo y siempre me he
negado, porque lo que quiero hacer es el cine que me sale de los cojones. En
cuanto te implicas en la gran producción y en todo eso, ya eres un esclavo del
productor de turno y te anulan tu personalidad, te anulan lo que tú tienes que
decir y te conviertes en un empleado. Yo no quiero ser empleado de nadie y no
lo he querido nunca. Por eso me ha sido muy difícil llegar a que haya un grupo,
si bien reducido, de gente que le guste mi cine y que se interese por él.
Interés que ha salido, como es lógico, de fuera de España, nunca en España. En
España colea un poquito ahora, pero la
primera gente que se interesó por mi cine fueron los alemanes, los americanos y
los franceses. Y, entonces, ah, ah, ah, aquel hombre… con más de diez años de
retraso hablaban de algunas películas mías de diez años antes. Lo que les jodió
a los del estamento oficial en España es que, de repente, la cinemateca
francesa me hizo un homenaje de la hostia, pasaron veinticinco películas mías,
tuve que ir allí, me hicieron un homenaje de esos que casi parecía que me
fueran a dar la Legión de Honor… Se ve que en España los regañaron, les dijeron
“coño, chicos, daos cuenta que aquí hay un tío que llega y, siendo un director
de género, un director B, le pasa esto en la gran sala de la cinemateca
francesa”. Eso marca, en París…
-Pero si te comparamos a otros
directores de género como Antonio Isasi, que sí tuvieron un reconocimiento
comercial, tú empezaste con “Tenemos 18 años”, una película rara, comenzaron
tus problemas con la censura… Mucha gente que practicó la serie B en España
tuvo cierto reconocimiento comercial y crítico, mientras que a ti lo único que
te ocurrió fue que te masacraran las películas…
Sí, joderme la vida, porque yo
era yo. Conmigo hicieron una cosa muy maligna…
-Colgarte el cartel de gran
promesa y luego cortarte y joderte.
Ahí está. Es decirte: “Por favor,
presenta un proyecto y ya verás”. ¡Ya verás cómo me han ido jodiendo! Hasta que
ya, un día, dije adiós y me piré y empecé a hacer cine fuera de España.
-Es más perverso, ¿no? Jugar con
esa ilusión primeriza, la del que está empezando…
Tengo ahora mismo más ilusión que cuando tenía veinticinco años. Además,
me decían, cuando yo me topaba con aquellos hijos de puta “hombre, el hijo
pródigo, ¡qué bien que estás aquí! ¿tienes algún proyecto? Preséntalo, ya
verás”. Me harté, me fui y Francia me ofreció el poder seguir haciendo cine y
hacerlo allí, cine B, pero quienes me dieron la oportunidad de hacer una película
mía que funcionó internacionalmente bien a todos los niveles, fueron los
alemanes.
-Y ahí empiezan a cortarte aún
más las películas en España…
“Vampiros Lesbos” dura
veinticinco minutos menos que la versión original…
-“99 Mujeres” también está
masacrada hasta el punto de ser ininteligible…
En España eran cuarenta y tantos
minutos. Es entonces cuando se crea la leyenda de que hago porno duro. ¡Mentira
podrida! Esas películas son unas películas que estaban consideradas, en
aquellos tiempos, por la censura americana como de adultos pero no X.
-A Fritz Lang le gustó
“Necronomicon”.
Salimos del estreno en el
Festival de Berlín, había mucho movimiento, a la gente le había gustado mucho
y, de repente, vi a un viejo maravilloso que me decía “¡qué bien! ¡me ha
gustado mucho! Lo único que no entiendo es por qué esta película está hablada
en alemán, debía estar hablada en español, es más pasional. Mire, si quiere
hablamos de ello luego”. Y medio una tarjeta y, claro, yo, en medio de aquello,
ni tarjeta ni hostias… Cuando llegué al hotel me acordé que un señor me había
dado una tarjeta, un santo que me decía que le había gustado mucho, miré ¡y era
Fritz Lang! Le llamé inmediatamente: “¿No se ha acostado usted?” Y me dice que
no, le conté que era Jess Franco y me dice “¡Hombre, qué alegría! Si quiere
desayunamos juntos mañana y hablamos de la película”. Me explicó que a él no le
gustaban nada las películas eróticas y que ésta había ido a verla porque su
amigo y, además, ayudante de dirección suyo, Howard Vernon, trabajaba en ella.
Él fue para ver a Howard, pero luego le emocionó la película, le había parecido
cojonuda. Estuvo contándome unas cosas que me dejó como nuevo. Recuperé toda la
moral que hubiera podido perder en los últimos cinco años. Me han pasado
algunas cosas de éstas, no muchas, pero son de esas que… Hay hombres que cuando
se follan a una mujer maravillosa, necesitan contarlo para hacerse un prestigio
y, otros, que son las que se las tiran de verdad, que quieren quedárselo para
ellos, la procesión va por dentro, no tienen por qué contarlo. Bueno, pues a
mí, cuando me he encontrado a estos maravillosos así, lo que me ha pasado ha
sido eso, que yo no tenía que contar nada ni presumir de nada, porque además
tenía miedo. Con el odio que me tenía el estamento oficial, si empiezo a
presumir de que en el Festival de Berlín no sé qué, me joden la vida ya del
todo.
-La envidia, el pecado capital
español…
Tú sabes que cuando pasaron
“Necronomicon” en Berlín, al regresar, ya sabía que les iba a joder de una manera
monstruosa, porque allí estaba la delegación española y eso, intentando meter
baza, y los alemanes no les hacían ni puto caso. Entonces, cuando presentaron
“Necronomicon” y dijeron “Deutschland site”, pum, un foco en el palco donde
estaba yo con el productor, con Adrian Hoven y Janine Reynaud, la ovación y
eso, me dije “¡joder, me van a crucificar!”. ¡Pues intentaron crucificarme!
Porque esta película que quise hacer en coproducción con España y que estaba
planteada para que fuera hispanoalemana, la censura española lo prohibió, la
hice alemana sólo. Me fui a Berlín desesperado al coproductor: “Mire, no puedo
hacer la película porque me falta el dinero”. Y él ya lo sabía, sonreía. Me
dijo: “Ya está, la hacemos nosotros, ¡que les den por el culo!”. Y la hicimos.
Lo que yo tenía pensado rodar en España, lo rodé en Lisboa, en Belem, en el
Barrio Alto… Cuando llegué a España ya tenía dos denuncias de que yo había
rodado la película en España, con escenas pornográficas, y yo me enfadé en
serio. En este sentido, he sido toda mi vida como un John Wayne, les dije:
“¡Vamos a coger la película a ver si hay un puto plano que yo haya estado
rodando en España!”. Estaba rodada en Berlín y Lisboa. No han dicho que hay
unos castillos castellanos… ¡¡¡La Torre de Belem, brutos gilipollas de
mierda!!!
-Últimamente, en el cine español
estamos viendo a gente novel que está reivindicando el poder hacer películas de
serie b con autoría, sin necesidad de ningún tipo de excusas…
MANOLO D. ABAD
Primera parte de la entrevista publicada en la revista "Ruta 66", número 191, febrero de 2003.
Jess Franco (1930-2013)
En unos días colgaré una entrevista que le hice hace unos años en el Festival de Cine de Gijón y que publicó la revista "Ruta 66".
Black Crowes "Kickin´ my heart around"
Just come out and say it
Spit the words out of your mouth
It needs no explaining
''cause we both felt it go south
Just stop kickin' my heart around
For the last time
Stop kickin' my heart around
Well I told you so
Not it's time to go
Got to get this show on the road
Just stop kickin' my heart around
In the beginning
There was no wrong you could do
Now in this ending
I can't stand looking at you
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















+1.jpg)


