Crónicas de Vestuario. –
“Los
shows de Zarrabeitia”
El último partido del año en casa estuvo marcado en
sus prolegómenos por una reflexión generalizada para convertir el miedo
escénico que atenaza al cuadro azul en efecto beneficioso para el equipo. El
día anterior, el Oviedo de baloncesto derrotaba en su fortín casero al
todopoderoso líder, el Andorra, mostrando una vez más cuál debe ser el camino a
seguir por el conjunto de fútbol.
Inspirados por ese ejemplo, los azules salieron con
confianza y fuerza a la busca del gol y fruto de ello fueron un par de
ocasiones. Se combinaba con rapidez y los ataques llegaban con tal claridad que
tras una estupenda combinación que partió de las botas de Álvaro Cuello a
Annunziata y de éste hacia el estilete de Eneko, el Real Oviedo marcaba con un
remate de Diego Cervero. Todo parecía preparado para una fiesta azul, para
espantar los fantasmas y disfrutar al máximo. Pero no, parece que el sino del
cuadro ovetense esta temporada es el del sufrimiento. El castigo vendría esta
vez de la mano de un viejo conocido de todos los equipos de Asturias: el
árbitro Ander Zarrabeitia Arrieta. Las hemerotecas hablan y no paran de las
“hazañas” de este trencilla siempre que sobre un campo de fútbol coinciden él
y, aquí no hace distinción alguna, un equipo asturiano.
Nos retrotraemos a febrero de 2008 para recordar uno
de los episodios más bochornosos de la historia reciente del fútbol español.
Semifinal de la Copa de las Regiones UEFA en el País Vasco entre la selección
local y la asturiana con arbitraje de Ander Zarrabeitia Arrieta. El pujante
combinado asturiano había sido la revelación del torneo y aspiraba a alcanzar
una merecida final. Pero no, Zarrabeitia Arrieta se interpuso en su camino. Un
primer penalti dudoso a favor de los vascos para abrir boca en una actuación
como mínimo sospechosa. El partido concluyó con seis jugadores asturianos sobre
el campo y seis expulsiones entre jugadores y cuerpo técnico, en uno de esos
episodios que no deberían pasar desapercibidos nunca. A partir de ahí, sus
shows siempre han coincidido con un equipo asturiano sobre el terreno de juego.
Había miedo y preocupación por cómo fuera a tratar al Real Oviedo en este
partido tan importante y Zarrabeitia Arrieta no decepcionó: en una entrada
fuerte de Cervero consiguió ser de nuevo el protagonista, el triste
protagonista. Le expulsó sin contemplaciones. El Real Oviedo mantuvo el tipo en
la primera mitad ante un Rácing de Ferrol sin ideas y los equipos se van a
túnel de vestuarios.
Y llega el momento del injustificable acto, propio
de un cafre y que, mucho nos tememos, traerá repercusiones muy negativas para
el conjunto azul. Aunque los equipos quieren seguir, Zarrabeitia Arrieta se
niega y vuelve a firmar otra sentencia a un conjunto asturiano, y a engrandecer
su triste fama en el Principado. Una muesca más para una historia –la de este
árbitro y Asturias- que produce estupor y vergüenza.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición de papel del diario "El Comercio" el lunes 2 de diciembre de 2013