sábado, 31 de octubre de 2020

Objetivo: Bajarlos como sea




Crónicas de Vestuario. -
"OBJETIVO: BAJARLOS COMO SEA"

Imaginen, por un momento, que un colectivo se plantea un extraño objetivo, casi como si se tratase de un grupo mafioso. Uno, en su vida, ha sufrido algo similar en su trabajo, pero, en una competición deportiva, regulada, con unas normas, resulta manifiestamente increíble. 

¿Conspiración arbitral contra el Real Oviedo? ¿Por qué? ¿Qué ha hecho uno de los conjuntos históricos de la Liga para merecer tal oprobio? Uno, lo desconoce. Pero, tras padecer el arbitraje del trencilla navarro Iosu Gallech Apezteguía frente al U.D. Logroñés ya empieza a oler a chamusquina. Es la novena jornada y, en este pequeño (pero decisivo, si se trata de hundir a algún equipo) camino se han sucedido demasiadas "casualidades" en forma de decisiones arbitrales inexplicables. Demasiadas. Ya saben: una, casualidad; dos, sospechosa. La tercera (hay un montón más) definitoria de una idea.

Da igual el VAR, que se usa a gusto del consumidor (el colectivo arbitral) para repartir sospechosos favores. No es ya una cuestión de interpretación, es algo caprichoso que no merecería más líneas si no fuera porque va más allá del tercer supuesto de lo "casual". Quizás en el quinto, o en el sexto, o en el séptimo de los supuestos del tránsito del Real Oviedo en esta campaña: toda una orquestada persecución. 

A uno, por mucho que sea fan declarado de la serie "Expediente X", no le gustan las conspiraciones, ni el hecho de tener que pensar mal, pero tras la "exhibición" del navarro Iosu Gallech Apezteguía -¿currándose quizás un ascenso a Primera, que no hay ningún colegiado navarro en la categoría?- no me queda otra opción que creer en ello: el Real Oviedo, según el colectivo arbitral (instrumento, presuntamente, de otras altas esferas, léase el presidente de la RFEF o el de la LFP, que quizás consiguen un acuerdo imposible en ello) debe bajar esta temporada. Quizás deseen que desaparezca, incluso. Para ellos, ese fin, el instrumento arbitral y otras zarandajas -el injustificable VAR- son las herramientas adecuadas para lavarse bien las manos e, incluso, quitarse toda responsabilidad.

Sepultar al cuadro azul en las simas de la categoría en el primer tercio de la competición -jornada 12- o que, a poder ser y sin que se note mucho, al final de la primera vuelta (jornada 21). Que todas estas cuitas, que todas estas decisiones terribles que están masacrando al Real Oviedo en estas primeras jornadas, serán gotas en el océano y, al final, todo será olvidado, excepto el daño cometido.

De las carencias de fútbol del equipo de Ziganda hablaremos otro día.

MANOLO D. ABAD