miércoles, 30 de abril de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
El fin de la agonía
Crónicas de Vestuario. –
“El
fin de la agonía”
Es el partido que nadie en el Real Oviedo quiere.
Enfrentarse al equipo “b” de tu eterno rival es una de las mayores
humillaciones que han de padecer todos en la entidad azul en este largo penar
de esta última desgraciada década. Mucho que perder y casi nada que ganar (que
no sean los tres puntos, claro). Al revés, para los chavales del filial
rojiblanco es la oportunidad única de destacar, de hurgar en esta herida que no
termina de cerrarse, que sigue manando desde cada uno de los corazones azules.
Este 1-4 es el fin de una agonía en una temporada decepcionante, para olvidar y
que ni tan siquiera permite tener esa bola extra de alcanzar unos play-offs
casi imposibles.
Los errores penalizan profundamente en esta
categoría y hoy Javi Hernández –una de las mayores decepciones de esta
plantilla- se ha marcado varios que han sido aprovechados con contundencia por
los rojiblancos. Y eso que vimos un equipo azul que lo intentó por banda en la
primera parte con un Sergio Rodríguez muy incisivo que llevó mucho peligro en
la izquierda. Sin embargo, el recuerdo que nos pesa es el de una de las
derrotas que más daño pueden hacer a cualquier aficionado azul. Una aciaga
segunda parte en la que se tiró por la borda la última esperanza de engancharse
a la fase de ascenso.
La historia de la temporada 2013-2014 es la de una
permanente agonía, la de una enorme decepción con un equipo que había generado
unas expectativas que muy pocas veces se han cumplido y que, al final, acaban
con un descomunal fracaso, el de ni tan siquiera llegar a la opción del
ascenso. Las dudas constantes, la incapacidad para armar un conjunto sólido, la
endeblez defensiva y la inseguridad en los partidos ante su propio público han
sido algunas de las características que han llevado a este tremendo desenlace.
Cuando las expectativas son tan grandes, la decepción aún es mayor.
Y, otra vez, de nuevo, a encajar el golpe, a
rearmarse, a pensar en el futuro, el único asidero que hoy nos queda. Pensar en
el mañana, en planificar desde ya una nueva temporada, conseguir que el próximo
Real Oviedo sea un equipo compacto, sólido, adecuado a lo que pide una
categoría muy peculiar y a la que, lo hemos podido comprobar, muchos jugadores
no han logrado adaptarse. Tiempo de mantener la cabeza fría, aunque el corazón
duela como pocas veces, ahora que la esperanza –esa que tantas veces nos mantiene
a flote- ya ha desaparecido, al menos para esta lamentable temporada.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 28 de abril de 2014
martes, 22 de abril de 2014
lunes, 14 de abril de 2014
Vía Crucis al play-off (1ª parte)
Crónicas de Vestuario. –
“Vía
Crucis al play-off (1ª Parte)”
Encaraba el Real Oviedo la primera de sus cuatro
finales a la busca del play-off de ascenso con los peores síntomas. Olvidada ya
cualquier posibilidad de acceder como primero, sólo le queda al cuadro azul
agarrarse a un nuevo clavo ardiendo, una ruleta rusa a cuatro partidos en el
que no hay margen para el error: o todo, o nada.
Se palpaba la tensión en los prolegómenos del
encuentro. ¡Qué diferencia con lo vivido sólo un par de días antes en el
Auditorio Príncipe Felipe para ver la retransmisión televisiva del Oviedo
Baloncesto! El viernes gocé, junto a otro gran aficionado al básket y seguidor
del OCB como David Rodríguez, de un ambiente festivo, con un público
heterogéneo, de todas las edades, que vibró con la entrega de los suyos. Los de
Guillermo Arenas se sobrepusieron a un arbitraje en contra y a una mala tarde
en el tiro exterior, a base de mucho coraje, de fe en sus propias
posibilidades, las que han convertido al equipo con el menor presupuesto de la
LEB Oro en un conjunto con posibilidad de optar a la ACB. Se preguntarán el
porqué de este inciso con el deporte de la canasta. Es evidente: porque son un
ejemplo a seguir por un once que nunca ha creído en sus opciones, que se ha
dejado ir demasiadas veces en esta Liga y que, ahora, ha de jugarse su objetivo
a un órdago mortal en el que ni tan siquiera, a día de hoy, depende de sí
mismo.
Pero, como esos estudiantes que fían a su clase (y
su memoria) todo a una última carta desesperada, casi suicida, llegan los
oviedistas y nos brindan la primera goleada en casa de la temporada, la misma
que -lo hemos resaltado a lo largo de toda la campaña- necesitaba esta
plantilla para afianzarse, para creer en sí misma y sacar adelante el gran
sueño del ascenso. Con un Susaeta imperial y el necesario, imprescindible, Jon
Erice, el equipo se sintió más cómodo y sentó las bases en la primera parte
para creer, para creérselo. El repertorio, variado: primero una falta, después
un gran latigazo del futbolista eibarrés y a soltarse y disfrutar en el segundo
tiempo. No faltó, eso sí, uno de esos despistes defensivos que tanto penalizan
en esta categoría, pero ya no importó. 5 a 1 al final, uno de esos resultados
que tanto se han resistido en esta temporada y tanto se necesitaban. Sólo
quedaba vivir el momento dulce de este Domingo de Ramos y alzar las palmas en
espera de un camino de tres jornadas más para optar a la fase donde el premio
no es otro que la resurrección.
Sólo me queda evocar el corolario del hermoso
artículo que públicó ayer domingo mi querido Xuan Bello en este mismo diario:
“vive y nada esperes del mañana”. Agárrense a esto, vivan, jueguen, luchen y
ganen y, sea cual sea el resultado en la próxima final ante el Rácing de
Ferrol, no regresen jamás al “modo zombi”. Vivan, jueguen y, sobre todo, ganen.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 14 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
sábado, 12 de abril de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
martes, 8 de abril de 2014
Invitación a la juerga
Crítica. Música. –
“Invitación a la juerga”
WE
ARE SCIENTISTS + PINGÜINO
Albéniz, Gijón.
Sábado 5 de abril de 2014.
El colofón al Gijón Sound Festival fue una llamada a
la fiesta y la diversión más allá de las deserciones de última hora que no
pudieron deslucir esta vuelta de tuerca al concepto festivalero y que ha
conseguido activar el ambiente de la ciudad.
Abrieron Pingüino, trío de Cangas del Narcea, con
flamante álbum bajo el brazo, pleno de un rock de guitarras enraizado en los
talentos americanos de los 90. Sugar, Afghan Whigs o Smashing Pumpkins se
asoman en sus vibrantes canciones con brillantez y potencia. Poco importa que
no se acuerden de ellos en esos premios que tantos talentos asturianos se
empeñan en olvidar y oscurecer, porque Pingüino son una de las formaciones con
más proyección de Asturias.
El trío neoyorquino We Are Scientists es toda una
invitación a la fiesta. Chris Cain se coloca con su bajo entre el asombrado
público y le deja las tablas a Keith Murray para emprender un camino de
diversión guitarrera, de un rock plenamente rítmico que se puede emparentar con
propuestas como la de Franz Ferdinand. Desatados toda la noche, no se
sorprenden cuando un espontáneo toma las tablas para gritar su particular “The
Wall” de Pink Floyd en modo locura. Luego le tendrían que desalojar cuando
trató de ampliar su momento de gloria en un segundo intento… Entre tanto, los
estadounidenses siguieron con su infeccioso rock rítmico, y canciones tan
atinadas como “After hours”, “Nobody move, nobody get hurt”, o su más reciente
“I don´t bite”, himnos necesarios para celebrar noches inacabables y de plena
diversión. Un brillante cierre para una convocatoria que ha logrado activar la
vida de la ciudad con una propuesta original en el atiborrado espacio de los
festivales.
MANOLO D. ABAD
Foto: M.D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 7 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
El poder de los hombres de negro
Crítica. Música. –
“El poder de los hombres de negro”
THE STRANGLERS
Sala Albéniz, Gijón.
Viernes 4 de abril de 2014.
Cierto es que el paso del tiempo cercena muchos de los impulsos más primitivos y que, hablando de algo como el punk-rock, esa erosión marca como ninguna otra cicatriz. Sólo se puede resolver la tesitura otorgando al show un aire de vitalidad, un oxígeno interior que Stranglers en una distancia tan corta –todo un privilegio- fueron capaces de entregar. No hablo sólo de una de esas entradas imparables con tres absolutas maravillas como “Toiler on the sea”, “No more heroes” (himno tan absoluto que puso a sus pies hasta al David Bowie contra quien fue concebido) y “Was it you?”, sino de uno de esos conciertos donde estos perros viejos ofrecieron todo lo que tenían con entrega, brillantez, credibilidad y un talento que siempre les distanció del resto de su generación. Daba gusto contemplar a un Dave Greenfield, ya sin su bigote y esas pintas a lo Frank Zappa que siempre se gastó, en plena vida sexagenaria, disfrutando hasta el límite y dándose un buen lingotazo a su cubata mientras repasaba el pop sofisticado, elegante, de “Golden brown”, un muy intenso “Midnight summer dream” o los siempre necesarios “Peaches” o “Nice´n´sleazy”. El bajo de Burnel es como un terremoto bajo el cual la explosión punk se quedó en un pequeño fuego de artificio. La excelencia –sorprendidos ante la respuesta de un público entendido y conocedor del repertorio- llegaría con sorpresas como un espontáneo “Walk on by” realmente alucinante y pocas veces abordado desde la deserción de Hugh Cornwell, o ese “All day and all of the night” donde rinden tributo en forma de versión a dos de sus más grandes influencias, pequeñas ante el enorme legado que consiguieron levantar con un espíritu adolescente y fuerza de perros viejos. Tenerlos a centímetros, con la franca verdad que siempre suponen las distancias más cortas, otorgó un placer real para quienes quisieron acercarse y casi llenaron la sala gijonesa.
El Gijón Sound Festival se enriqueció con la aportación de una banda que quizás en España (a pesar de haber brindado en su día un tema como “Spain”) no alcanzó los topes que les situaron en su país como algo tan grande que sólo Queen pudo superarles en entradas en singles de grandes éxitos.
No, no tocaron “La folie”, algo que hubiera sido realmente una locura, y apenas abordaron la etapa post-Cornwell, algo que sí se atreven en sus conciertos británicos, pero la actuación de ayer, plena de una inusitada fuerza, nos devolvió a una de las formaciones que recuerdan el valor de una historia a reivindicar. Un “Always the sun” coreado por un público que ya había dejado la cuarentena tiempo ha, y que se reencontró con sus momentos más salvajes y peligrosos en un instante, valió por todos los momentos tratando de revertir el inexorable reloj del tiempo. En ese diálogo con el público que sólo puede ser explicado en unas distancias tan cortas como las que un local como la Albéniz es capaz de aportar, los Stranglers se crecieron y entregaron los brillos que les han convertido, a través de una vida intensa y plena, en uno de los nombres más grandes de la historia del rock. En una leyenda que, cuatro décadas después, se alza como un monumento a las virtudes del inconformismo, de modos de vida e independencia perdidos en los convencionalismos de unos tiempos trazados por un libro conservador y de la creación con el aliento de los más grandes de la historia, entre quienes tienen reservado un lugar fundamental.
MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 6 de abril de 2014 http://www.elcomercio.es/v/20140406/cultura/poder-hombres-negro-20140406.html
sábado, 5 de abril de 2014
Ejemplos
Vetusta Blues. –
“Ejemplos”
Siempre he escuchado un quejido en esta mi ciudad,
Oviedo, a la que tanto quiero, sobre la invisibilidad de muchos de sus actos
culturales. Y, la verdad, contemplado a través de los años, mi experiencia es
que el planteamiento de los actos culturales en Oviedo, de sus eventos, sólo
puede ser explicado por el inicio de aquella novela de Chester Himes “Un ciego
con una pistola”. Les refresco la memoria o les aclaro, parafraseando: “Un amigo mío, Phil Lomax, me contó que un ciego había
disparado con una pistola contra un hombre que le había abofeteado en el metro
y que había matado a un espectador inocente que leía tranquilo su periódico al
otro lado del paseo”.
Ejemplos me sobran, pero vamos con ellos. Una ciudad que
albergaba la peña flamenca Enrique Morente, ejemplo de ruptura y búsqueda
creativa, jamás presenció el monumental espectáculo “Omega”. Vaya usted a saber
por qué… Oviedo, ciudad literaria donde las haya, repleta de poetas y
novelistas dignos de atención es incapaz de organizar unos encuentros
literarios que otra población asturiana-Pravia-, con evidentes menos medios, ha
llevado a cabo con gran éxito (¡llegaron a reunir en su décimo aniversario,
séptimo en la localidad, a cinco premios nacionales de literatura!). En la
música, ¡qué quieren que les diga! Sí, está esa ópera que tanto nos cuesta,
pero, olvidado (¿quizás porque socialmente luce menos?), hay suficiente materia
prima para presumir de creadores rock. Pero se sigue, en un empecinado camino,
en prometer quimeras que quedan muy bien en titulares para olvidar pronto: que
si un festival alternativo, que si un grande de no sé qué tendencia… La
realidad, al final, es un chamizo indeseable en un párking, con sonido pésimo,
condiciones para el público tercermundistas y una programación calcada de la de
una década anterior antes.
Por eso, por muchas inquietudes musicales o literarias que el
alcalde pretenda transmitir, la realidad es un baldío escenario de convencional
repetición, de un conformismo provinciano insoportable… Y, mire usted, a 28
km., en Gijón, de repente, se montan un concepto atractivo como el Gijón Sound
Festival. Este fin de semana, hoy mismo, apunte, tome nota. Apoyando a los
locales que apuestan por la música, con una programación con sentido, con unos
promotores como Mestizo Producciones que saben de música y se preocupan de no
buscar lo de siempre a precios sobrevalorados, sino de traer joyas históricas
como los Stranglers o los Fall, grupos contemporáneos como We Are Scientists o
The Tanks, además de un ramillete de bandas asturianas… Tienen el ejemplo tan
cerca y están tan ciegos, en manos de empresarios de la miseria cutres y
codiciosos que llevan a Oviedo a la tercera regional de la cultura que son
incapaces de verlo. En su mano está rectificar y poner orden en este continuado
y permanente despropósito.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 5 de abril de 2014.
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 5 de abril de 2014.
viernes, 4 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
martes, 1 de abril de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
Quiero creer
Crónicas de Vestuario. –
“Quiero
creer”
Perdonen que regrese de nuevo a esa vieja serie de
televisión, como diría algún recién llegado “mítica” cuando en realidad querían
decir “legendaria”, “Expediente X”. Cuando a Mulder, nuestro investigador
favorito, le llevaron al más oscuro sótano, casi como nuestra Segunda División
B, un pozo profundo, alejado de todo y de todos, uno de sus puntos de apoyo,
cuando acondicionó su cubículo, fue un póster. Había un platillo volante y,
sobre él, se leía “Quiero creer”. En esas estamos ahora, vista la realidad que
nos ha mostrado el Rácing de Santander, la de un equipo muy serio, compacto,
bien construido, roqueño, y con la convicción que un entrenador de la clase de
Paco Fernández es capaz de transmitir. Sólo nos queda aspirar a la segunda
plaza, un largo camino de sufrimiento donde asaltarán tantas dudas como hoy. Es
lo que hay, diremos. No queda otra, nos conformaremos. “Quiero creer”, dice el
póster. Y queremos creer, no queda otra. Y esta frase, ese póster de Mulder
cuando había sido denigrado hasta lo más bajo de su categoría, como muchos
hemos vivido, a través de individuos astutos que se deslizan como alimañas
entre las sombras de los intereses creados para tratar de oscurecer a quienes
poseen un imperceptible brillo, ese último y desesperado aliento –el de la
supervivencia por encima de enemigos trapaceros- es lo que debe impulsar al
equipo.
Falta gol, falta fuerza, faltan muchas cosas… Y
estoy seguro que podríamos, entre todos, llenar una lista de las carencias que
el equipo tiene. Pero, por encima de todo, no hay que perder esa fe que salvó
al equipo en los días más difíciles.
“Quiero creer”. Repitánselo una y otra vez. El
camino va a estar lleno de piedras. Pero esa es una constante en la historia
del Real Oviedo. Ni los caminos fueron fáciles ni nada fue entregado con
facilidad. Repásense la vida de un equipo que, cuando pudo ser de los mejores,
se cruzó con la Guerra Civil. Hemos sufrido mucho y, prepárense para lo que va
a llegar, sufriremos hasta el último segundo.
Al Real Oviedo le sigue faltando mandar, poseer el
ritmo, puesto que el toque lo tiene y el poder y el talento también. Fallan las
inseguridades, y ahora que ya hemos dejado de divisar el primer puesto, lo que
hace falta es sentirse fuerte, sin dudas, sin nadie que nos diga nada. Rectos.
Va a ser un camino de muchas piedras, no esperen rosas, no crean en héroes,
ahora que la semana que viene llegan los Stranglers para cantarnos una vez más
el “No more heroes”. Nada debe importar salvo sobrevivir a todas y cada una de
las circunstancias. Y, señoras y señores, si he de remitirme a mi experiencia,
todos aquellos que han tratado de fastidiarme han sido derrotados. Por la
fuerza de la más absoluta convicción: “Quiero creer”.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el domingo 30 de marzo de 2014
sábado, 29 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
La poesía en el corazón
Vetusta Blues. –
“La
poesía en el corazón”
Ayer, en una tarde primaveral de lluvia inclemente,
presentaba Pelayo Fueyo su último poemario “La balada del Bululú” en el Falcón
Espacio Creativo, uno de los epicentros de la cultura de Oviedo, por más que
algunos mediocres se empeñen en resaltar su ausencia de “trayectoria”, como si
en su corta vida no hayan dado pruebas fehacientes de su inquietud,
disponibilidad y buen hacer. Pero, ya sabemos, la vida provinciana que muchos
se empeñan en imponer, la de las pequeñas (o grandes) hipocresías, la de
privilegios establecidos no se sabe bien por qué, la de una resignación a los
límites pequeños y a la ausencia de inquietud, bien trufada de petulancia y
apariencia hueca, a veces se impone como una losa contra los creadores
inquietos, con la esperanza de verlos acallados y que el estado de las cosas se
mantenga a favor de sus inmerecidos privilegios.
Pero estábamos con Pelayo Fueyo, uno de mis poetas
favoritos. No encuentro otra disciplina más indicada que la poesía para dejarse
llevar por el corazón, sin intermediarios, sin importarnos el qué dirán,
dejando fluir el espíritu libre, a los vientos caprichosos que nos llevarán a
un rumbo desconocido. Sin embargo, vivimos en una sociedad que destierra a sus
poetas y escritores genuinos, aquellos que transitan sólo bajo la senda de sus
propias inquietudes, sin importarles esos parámetros accesorios de la
apariencia, las ventas y otros conceptos alejados del hecho creativo. Ahí está
Pelayo Fueyo y su poesía, a la busca de un lector sensible, anhelante de verdad
y de sentimiento; lejos, muy lejos, de hechos mediáticos y de intrigas de
salón. Con su puñado de versos que, cuando te capturan, vuelven y vuelven a
sonar como un alivio en los momentos de zozobra. “Te buscas en los charcos/ de
una ciudad llovida en el recuerdo/ Te miras, y no crees/ ni en el reflejo de tu
cuerpo seco,/ ni en la ausencia del rostro de aquel niño/ Aguardas a que
llueva/ sobre estas mismas aguas
estancadas/ para que tu mirada/ se superponga al rostro que fue tuyo;/ para que
tus anhelos/ emerjan con la forma de otro tiempo,/ y así, saber mañana/ qué
quedará de aquello que has perdido”, leo en una de las decenas de huecos de su
esencial “Poesía Completa” (Pre-Textos, 2008) donde mi colección de
marcapáginas ha encontrado acomodo. Y me quedo sin palabras, admirado por cada
una de las sombras de mi corazón que Pelayo Fueyo es capaz de alumbrar. No
esperen a ese absurdo ritual contemporáneo de la loa post-mortem, disfruten de
su poesía y si, como ayer en Falcón Espacio Creativo, él decide acercarse a
leer con voz temblorosa, esperen a que esa milagrosa conexión de la poesía con
el alma se produzca con todo el fulgor de uno de los grandes.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 22 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
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