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jueves, 1 de septiembre de 2022

Lo de siempre (o peor aún)

 


Pick Up. -

"Lo de siempre (o peor aún)"

Desde hace ya demasiado tiempo sabemos que lo de Oviedo y sus fiestas patronales -que uno ha denominado San Pateo y que tuvieron su serial en mi blog durante varias temporadas- no tiene remedio. Es un caso cerrado, como hermético es el criterio de cachés y contrataciones, por no hablar de a qué promotor se le adjudica el asunto.

En este retorno manierista a los peores tics del gabinismo más decadente, contemplamos (ya sin asombro) cómo se produce un regreso a unas contrataciones dignas de 1987, no de 2022. Eso sí, con los precios muchísimo más inflados. Por supuesto, sin la seña de identidad de los chiringuitos que las hacían populares. Que de eso ya se encargó, con la oportunidad de la pandemia, una organización hostelera que se arroga el considerarse patronal (hay cinco o seis más en la ciudad), y que se ha hecho con un bocado de león en lugares emblemáticos.

Entregados a la avaricia más retrógrada y cutre, a un concepto de club privé para sus "principales" (esos que gozan de invitaciones a mansalva y protegen las esencias de sus mandatarios), las fiestas de San Pateo invitan a quedarse en casa y a lamentar cómo el silencio cómplice o la sonrisa hipócrita dan su aquiescencia con la esperanza de que algo les caiga en el bolsillo.

MANOLO D. ABAD
Foto: M.D.A.

Publicado en la columna "Pick Up" de la revista digital "Red Sonora" del mes de septiembre de 2022


domingo, 23 de septiembre de 2018

San Pateo (Año 3). Día 7. “San Pateo es… San Pateo”


San Pateo (Año 3).
Día 7. “San Pateo es… San Pateo”

¿Les decepciono si honro las virtudes culinarias del bollu preñao? Pues, hala, decepciónense, que a mí me da exactamente lo mismo. Mi madre cumple con las tradiciones, con la tradición: bollu preñao a la mesa. Con su choricito, que es chorizote y comprado en Santa Cristina, en pleno centro de la ciudad, en la calle Uría. Para el vino, nos cuidamos un poco más. Selección Valdepeñas, que qué ricos están y a un precio inigualable. 
Antes, en la mañana con ese color tan ovetense, un gris nublado que convierte el Campo de San Francisco –al próximo que diga “parque”, lo extraditamos a Albania- en un lugar mágico. Nadie recorre sus sendas, los patos en el estanque aprovechan para mostrar todos sus colores en su parcela no invadida aún por las horrorosas (y sucias) palomas. A la altura de la estatua de Armando Palacio Valdés, una voz me llama, despertándome de mis pensamientos. Es Enrique Patricio, que está ayudando a montar el escenario para primera hora de la tarde con Petit Pop. Si no saben dónde se encuentra situada la susodicha estatua, deberían saber que es la más antigua de las que hay en el Campo (¡al próximo que diga “parque”…), 1953, mucho antes que un dirigente tuviera la feliz idea de sembrar de bustos y demás obras de ingeniería la ciudad. Veo que han quitado el toldo y se lo comento a Enrique, a quien conozco desde los tiempos de “Astur Music” y eso ya son dos décadas y media en la pomada de la música. Me comenta que estaba en mal estado y que, por eso, había tomado la decisión. Lo que se dice estar a pie de obra, no como algunos nefastos que tuvimos que padecer en Oviedo, más pendientes de la foto o de la cena que de otras cosas. De su gusto –inexistente- musical, mejor nos olvidamos, que ya los padecimos bastante. Aunque, como toda pandemia, amenacen con volver. Lo deseen para volver a llenar sus “cacitos”, darse sus comilonas y acudir a festivales de los que no ven más que los manteles y sábanas de sus restaurantes y hoteles a cuenta de todos los ovetenses.
Me llama Alberto Ceán para saber si voy por la noche al Gong. Actúan Mota Blues, “Mota” con una sóla “t”, que tampoco es tan difícil, señores. No, estoy en modo “cartujo” y como mi querido Eric Jiménez no acompaña a Soleá Morente en concierto, me ahorro una salida. Echo de menos a Los Evangelistas, donde la hija del Maestro (¡Enrique Morente, coño!) destacaba con su ternura, como le comenté cuando presentó su exitoso libro “Cuatro millones de golpes” en el Metrópoli gijonés y tuve la fortuna de acompañarle en el estrado, recordando visitas y encuentros con Lagartija Nick y Los Planetas.
Estiro el paseo, me embriago de esa atmósfera ovetense mañanera y me siento moderadamente feliz (que cantaba Pablo Moro en una de esas canciones) de estar aún vivo y coleando. Es San Pateo, otro más, y, a pesar de los pesares, no han conseguido acabar conmigo.

MANOLO D. ABAD

La melodía que nos llama, que nos persigue en nuestros pensamientos. ¡Qué suerte haberles podido ver en varias ocasiones! Doves “Melody Calls”.

sábado, 22 de septiembre de 2018

San Pateo (Año 3). – Día 7. “El indiscreto encanto de los fuegos artificiales”


San Pateo (Año 3). –
Día 7. “El indiscreto encanto de los fuegos artificiales”

Es jueves y, por la noche, será la Noche de fuegos. Retransmitida por la tele autonómica y todo. Sigo sin entender ese entusiasmo por “los fuegos”, por esa explosión colorista que no transmite emoción alguna y que genera oleadas de expectación entre niños y mayores. Mi perplejidad contrasta ante episodios tan fascinantes como algunos amaneceres, algunos atardeceres que, sí, me producen esa emoción que embriaga a los fanáticos de los fuegos. A mí me resultan tan ajenos como un partido de cricket, pero, bueno, estamos en el país donde “Gran Hermano” ha durado el triple de años que en el siguiente lugar de Europa, o donde una fórmula tan manida, penosa y con un mensaje tan cicatero y lamentable como “Operación Triunfo” se convierte en modelo para la juventud. En fin, ¡qué le vamos a hacer! 
El desayuno es un rito que hoy, sin resaca a pesar del trajín nocturno del día anterior, sabe a gloria. El café molido, dejando su aroma en la casa, el prolegómeno del placer. Se está acabando y habrá que ir un día de estos –hoy, quizás, que mañana los comercios están cerrados- a Casa Veneranda, un clásico ovetense, una tienda con encanto, una maravilla que aún permanece, activa y con gran variedad de selectos productos. Esa clase de lugares que engrandecen la ciudad, que nos permiten tener cerca clase sin alharacas. Un verdadero lujo en el centro de Oviedo. De peregrinación obligada para forasteros, de necesaria visita para los carbayones de pro. ¡Hay que saber vivir de estas pequeñas cosas, claro que sí!
Siempre nos queda el Campo de San Francisco en nuestro imprescindible trayecto por la ciudad. Observar los patos, aunque me entre una peligrosa nostalgia pensando en un estanque completamente diferente en un parque de París que hoy queda a años luz de mí.
Bueno, ¿qué? ¿vamos al lío? Pues va a ser que no, que hay que reservarse, como esos ciclistas que en las grandes vueltas se añaden a la grupeta de cola para esperar su jornada de gloria donde intentarán una escapada. El reloj vital me pide moderación, porque, después de San Pateo, esperan semanas de gran actividad. Me doy un paseo, eso sí, por la tarde, por el “recinto ferial” algo más tranquilo que otras veces para quien busque ganas de fiesta. Yo hoy, no. Se pueden quedar con sus fueguecitos a gusto, lo mismo que yo en brazos de Morfeo.

MANOLO D. ABAD

Hoy, la música es de Antonio Arias (Lagartija Nick, Los Evangelistas, ex091), verdadero fanático de la astronomía y demás… En su primer álbum en solitario “Multiverso”, incluyó esta fantástica –entre otras muchas- canción: “Miríadas”.


viernes, 21 de septiembre de 2018

San Pateo (Año3). - Día 6 "En el Pinón Folixa"


San Pateo (Año 3). –
Día 6. “En el Pinón Folixa”

-Ahora entiendo por qué Slash quemó su amplificador cuando tocó en el Pinón Folixa. El ampli era de Jorge Otero, creo. Pero, en este preciso instante, lo entiendo –digo, a modo de entradilla, esperando captar la atención del tránsito imparable de gentes, de los niños jugando frente a nosotros, de la mirada atónita de quienes se sienten privilegiados por haber conseguido mesa y sillas en el legendario chiringuito pateíno Pinón Folixa. Ocupamos un espacio en la barra y comprendo que nos odien por vernos sentados, hablando de libros e impidiendo el acceso al Eldorado donde podrán ser atendidos a la busca de esa consumición deseada. Algunos se detienen sin complejos, delante nuestro, tapándonos la visión, mientras observan los precios del chiringuito como ese turista que se para delante de un restaurante de lujo a ver cuánto le puede costar un agua con gas en ese local.



Apuro un poco del estupendo vino Berceo y pienso que si no nos tiran botellas ni ningún otro objeto tal y como contaba Charles Bukowski que ocurría en alguno de sus recitales, los cuatro ponentes que presentábamos los cuatro libros colectivos de Ediciones Alternativas publicados en el último año podríamos permanecer tranquilos. El repóker lo completaba Alegría Blanc que iba de acá para allá, algo cabreada porque Javier F. Granda –imprescindible impulsor del asunto- se había olvidado de su nombre, víctima de los nervios y la presión, sobrepasado por el guirigay y la situación adversa. Estamos en el Pinón Folixa, Día de América en Asturias (en Oviedo), un día festivo, son las siete de la tarde, el sol no se ha puesto y el ruido de los chiringuitos, el bullicio de la gente, campan a sus anchas sin remedio. Tratar de leer algo, de ser escuchado, es una tarea titánica. Y ya se sabe cómo acabó el Titanic. Se trata de observar el comportamiento humano, de contemplar alguna de las muchas hermosas mujeres que nos alegran (al menos a mí) la vista en San Pateo, leer o decir algo cuando me toque el turno, saborear el Berceo y… ¡ya está!



Una hora después no paramos de firmar ejemplares tanto Virginia Gil Torrijos como David Suárez Suarón o el mencionado Javier F. Granda y quien suscribe que, no casualmente, aparece en los cuatro libros. A saber: “[O] Anatomías del Antiguo”, “Barra Libre”, “Ars Moriendi” y el más reciente “Erótica XXI”. El encargado de invitarnos al chiringuito –David Fernández- me recuerda mis ya lejanos tiempos en Radio QK y de mi programa “Club Alternativo” (cinco maravillosos años, aquellas fantásticas fiestas de aniversarios con grupos como The Heartbeats, Feedbacks, Crew! Mamy Carter, Manta Ray, Sangrientos, Soviet Sister o Zombi Zú en concierto). Luego tiene la feliz idea que nos desarma: nos compra un ejemplar para cada uno de sus veinte empleados en el chiringuito. Ahí está ese pequeño trecho que discurre entre las palabras y los hechos. Aún da tiempo a que alguien más se anime, pero el detalle es maravilloso. Espero que lo disfruten todos. Y el San Pateo que viene… volveremos, claro que sí, que habrá más nuevos proyectos.



Javier esquiva oleadas de gente de camino a El Olivar cargado con la caja donde aún quedan unos pocos ejemplares. Ni me importa quién toca ni quién vaya a tocar, son las circunstancias las que nos llevan. Eliges y ya está. Si buscas y encuentras algo, vas. Y cuando existe tanta variedad es posible que te dé igual qué hay ese día. Así estoy, bebiendo mi vino, volviendo a contemplar la expo del local a propósito de “Erótica XXI”, pensando en un relato, disfrutando de la compañía y de la amistad. Quizás podríamos pedirle algo más a las fiestas pateínas -¿un concierto de un grupo que me ponga tipo Editors, Interpol, Chameleons, Black Swan Lane, Ride, Lagartija Nick? ¿una nueva Ella que aplaque mi soledad? ¿recuperar algunas pérdidas?- pero, bueno, tampoco vamos a pedir más de la cuenta, ¿no?
Con trasladarnos a la Corrada del Obispo a uno de los dos chiringuitos, cómodos, bien atendidos, sin amplificadores estridentes y con buen producto, ya tenemos bastante. Bebemos, hablamos, proyectamos nuevas ideas y nos impregnamos del ambiente festivo sin desmadres vanos, sin ese exhibicionismo triunfalista que le invade a las masas malformadas por los realitys. Un placer, una gran noche, sin mirar al reloj, deseando que haya muchas jornadas así.
Casi se me escapa un “¡viva San Pateo!”.

MANOLO D. ABAD


Descubrí a Black Swan Lane por casualidad y han significado mucho, han formado parte de una banda sonora personal que no he podido escuchar durante meses. Ahora, hoy, ya sí, con las heridas del corazón suturadas con olvido, con el siempre necesario olvido. Espero que os gusten: Black Swan Lane “Dust”.


San Pateo (Año 3). - Día 5. "Blues too cool"

San Pateo (Año 3). –
Día 5. “Blues too cool”

He dormido como un lirón. Un descanso necesario que acompaño por un paseo por todo el recinto ferial a pleno sol mañanero. Completo los diez mil pasos del reto de mi programa Samsung Health y me sumerjo en propia burbuja sónica. En casa acostumbra a sonar el blues mucho. De hecho, cuando era el responsable de la programación musical de RPA promoví una hora sólo con blues, que tuvo una gran repercusión cuando, cada sábado, acudía a su cita con el público. Pero hoy necesito a Morphine, uno de mis iconos, no me pregunten por qué. Quizás sea que es la víspera de la presentación en San Pateo, en el chiringuito Pinón Folixa de los últimos libros de Ediciones Alternativas. Cuatro trabajos colectivos donde he tenido el lujo y el placer de haber podido participar. A saber –momento promocional, pueden hacerse con ellos por 10€ el ejemplar en el señero bar ovetense El Olivar- son los siguientes títulos: “[O] Anatomías del Antiguo”, “Barra Libre”, “Ars Moriendi” y “Erótica XXI”. Me relajo un poco a base de rosado navarro y del malogrado grupo estadounidense hasta que llega la tarde, muy perezosa, demasiado perezosa, mientras escribo varios textos…



Me llama Javier F. Granda a eso de las ocho y media para ver si me animo a una nueva jornada pateína. Sorprendentemente, le digo que me guardaré para liarla el miércoles. Tenía apuntado en el Concurso de Rock a Jeff Rosenstock y se me pasó -¡el maldito programa de mano que no tengo!- a Big Daddy Wilson. Con lo cual, me quedo en casa y directo a la cama de nuevo.




Antes, leo nuevas polémicas estériles sobre San Pateo: en este caso, la “de siempre” sobre la programación musical. Siempre suelo parafrasear a ese filósofo urbano que es Harry El Sucio que decía: “las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno”. Yo creo que antes de que la gente expresase sus opiniones musicales sobre San Pateo, deberían hacérseles unas sencillas cuestiones, a saber:
-Dígame el nombre de tres locales en la ciudad que programan conciertos regularmente durante todo el año.
-¿A cuántos conciertos va el resto del año (no vale contar San Pateo)?
-¿Cuándo fue la última vez que se compró un disco?
Creo que con esta pequeña aproximación, podríamos hacernos una idea del valor de la opinión de esos que cacarean tanto y con tan pertinaz desconocimiento.

MANOLO D. ABAD

Todo está mal, la programación de San Pateo está mal, todo está mal, la programación de San Pateo está mal, todo está mal, la programación de San Pateo está mal... Mi papagayo ya se lo sabe. ¿O era un loro? ¡Ay!




San Pateo (Año 3). - Día 4. "El Cartel"


San Pateo (Año 3). –
Día 4. “El Cartel”

Lunes, lunes, es lunes en San Pateo. Las campanas de la plaza de la Escandalera me despiertan con el himno de Asturias a las once de la mañana con implacable puntualidad. Mientras me desperezo de la gran noche de domingo con los Real McCoyson aún en mi cabeza, se me aparece el cartel del pasado año en San Pateo. ¿Se acuerdan? ¿No? ¿Seguros? Sí, ho, esa serie de fotos del gran Ricardo Moreno, con aquella señora algo seria con su acordeón. ¿Ahora sí? Vale. Pues eso me da un poco la idea de las polémicas estériles de cada San Pateo. Nos hemos librado, por fortuna, de Javier Batalla. También hemos resistido aquella nefasta carpa Multichachiguay, a la no menos nefasta Belén Fernández Acevedo, que, de vez en cuando, asoma su siniestra cerviz para recordarnos lo molona que es y todo lo que trabajó en pos de una empresa privada desde su puestín público. Esperemos que las sentencias pendientes de Aquagest salgan pronto para sumirla en un justo y necesario silencio que la acalle definitivamente.



Este año la movida –una de ellas- vino por una empanada de carne con queso. O algo así. Como uno es omnívoro, como que me resulta algo tan estéril como otras tantas polémicas de otros tantos años. Cansinas, redundantes. A propósito: no tengo catálogo este año. ¿Cómo es posible? ¿Alguien sabe cómo es el cartel? Huy, huy, huy…



El número cuatro es el de la mala suerte para los chinos, de forma que, en muchos hoteles y pisos no existe tal número. Es el cuarto día en San Pateo y me decido a aplicarme una desaparición en toda regla, a la china… hasta el próximo lunes, que cantarían Lagartija Nick.

MANOLO D. ABAD


“El próximo lunes” es una canción de un grupo al que no veremos nunca en San Pateo, no vaya a ser que socaven los cimientos de la ciudad como ya hicieran en 1991. Ya he perdido completamente la esperanza, pero, ahora que han recuperado su formación más clásica, aprovecho para verlos en vivo siempre que puedo. Aunque tenga que recorrer muchos kilómetros…


jueves, 20 de septiembre de 2018

San Pateo (Año 3). - Día 3. "Revivir y volver a vivir, ese éxtasis"


San Pateo (Año 3). –
Día 3. “Revivir y volver a vivir, ese éxtasis”

Hay gente que se ha esforzado tanto en encontrar un sitio que cuando llegan y se les pone el folio en blanco (la página de ordenador, vale) no tienen nada que contar y se ponen a hablar del tiempo. Que sí, que hace calor, que hay sol y tal y tal y cual pascual. ¿Para eso luchaste, borraste, eliminaste a tanta gente? ¿Para hablar del tiempo en tu columna?
Sí, hay sol y hace calor. Mira tú. 
Luego, sí, la permanente lucha de la programación tal y cual, que si esto, que si lo otro. Casi como lo del tiempo: todo el mundo sabe, todo el mundo cree. También hay que “tener” un hijo, plantar un árbol y, siempre, siempre, siempre, escribir un libro. Pues, nada, a seguir así de bien. 
Me tomo con calma el domingo, en plan futbolero y la victoria del Real Oviedo ante un equipo que tantas veces nos ha demostrado su odio hacia todo lo carbayón como el Lugo sabe doblemente bien. Va a ser un buen día. 
En el Concurso de Rock que lleva el nombre de Alejandro Espina gracias a una petición popular que impulsé hace unos años –no se pierdan el gran e imprescindible documental “Jandro siempre estarás aquí”- han tenido la gran idea de reunir a tres de los ganadores. Recuerdo muchos años de jurado, también ciertas maniobras de determinados tipejos para dejarme fuera hace ya tiempo, pero, en general, haber disfrutado con las ilusiones sobre el escenario de muchos de los aspirantes. No llego a Bisonte y casi me pierdo un poco de Los Bruscos, es lo que pasa cuando nos ponemos en plan cocinitas y con la tele en pleno carrusel futbolero. Las calles pateínas de domingo no son la barahúnda del sábado y se agradece. Cerveza en el Feijoo y a disfrutar.


Es bueno mirar atrás cuando los grupos se empeñan en reverdecer laureles: lo compruebo con Los Bruscos y me sirve para reafirmarme en el grandioso nivel que hubo en Asturias. Habré de rebuscar entre todos mis cedés tras las fiestas para encontrar algunas de las canciones que volví a escuchar de nuevo con un grupo que, recuerdo, ganó de modo incontestable. Lo mismo que les sucedió a The Real McCoyson, un punto y aparte en el rock asturiano. El rock a dos guitarras que te sumerge en el “efecto feedback”, en unas formas hoy perdidas. La fiereza con la que derrotar a tanta plañidera “americana”, el rock a dos guitarras de electricidad afilada que te lleva al mayor de los éxtasis. El rock, sí, ese rock que tantos desconocerán jamás. El rock que más me gusta. El rock que me sigue estimulando tras tantos y tantos años. El rock que me da vida para seguir luchando aunque haya momentos en que me cueste tanto. Querríamos que los Real McCoyson no desaparecieran, que, de vez en cuando, ofrecieran unas cuantas lecciones magistrales como las del domingo. Para que aprendan algunos que se apropian de esa música y de ese sentimiento como unos vulgares impostores. Seguimos necesitando demostraciones tan bravas y excitantes como las que el quinteto asturiano nos brindó.
Me voy feliz a casa. Me dio igual quién estuvo, si hubo mucha o poca gente. Cuando disfrutas de algo así, sólo uno importa. Perdonen mi egoísmo, porque me da igual todo lo demás. 

MANOLO D. ABAD
Fotos: M.D.A.


Seguimos con rock, con el Rock. El australiano, que tanto nos gusta. ¡Hala, a espabilar de una puta vez!

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lunes, 17 de septiembre de 2018

San Pateo (Año 3). Día 2. "Si tú me dices ven, no voy ni de coña"



San Pateo (Año 3). –
Día 2. “Si tú me dices ven, no voy ni de coña”

Yo contaba con que León Benavente abrieran la noche en la plaza de la Catedral, pero no. Resulta que cierran, así que a la hora en que tocan uno de esos grupos de pop-rock tan aburridos y prescindibles como los Sidecars (¿o eran los mustangs, o las ducatis, o los maseratis? ¡bah, da igual!) me vuelvo a poner el discazo de Hugo Race y Michelangelo Russo en homenaje a John Lee Hooker y me monto una ensalada multisabores. Me queda un poco sosa, la combinación de los cinco sabores prometía, pero, al final, a pesar de la deliciosa salsa de Cabrales de aliño, me queda… sosa. Pienso en programaciones musicales y pienso en la sal, o en una salsa picantilla. La Mala Rodríguez, desde luego, jamás sería ni sal ni salsa picantilla para mí. Más bien un aliño sobrante. Pero, bueno, da bien en las entrevistas de periodistuquis convencionales que se comen el mundo y aburren a sus lectores con su funcionarial toque, ¿no? ¡La oficina, ay, la oficina y qué lejos queda eso que llamamos vocación!
Mejor me callo y me acerco al Gong a ver a Johnny Penicilina y Los Frixuelos Eléctricos. Estamos en la calle Martínez Vigil, la Calle del Ritmo que cantaron Los Elegantes, y en La Salvaje hay un petazo espectacular para ver a Tigra. San Pateo da para más, para mucho más. La gente que anima la ciudad todo el año también se esfuerza porque las fiestas pateínas tengan color. Contemplo el elevado nivel estético de las chicas que salen del concierto, mientras hablo con Johnny para averiguar a qué hora empiezan. Lo hacen quince minutos después. Fon lleva una férula en su mano derecha pero eso no le impide incendiar un “Rockin´ in the free world”, todas las versiones de Beatles, la de los Stones y ese repertorio suyo donde muestran algunas de sus nuevas canciones. Me dedican un tema por ser un hombre paciente dos días antes. Es grato siempre ser recordado: aún me acuerdo de la primera dedicatoria, en 1991, sala La Real de Oviedo, Lagartija Nick tocaron la versión de Sonic Youth “Mildred Pearce”. Aún me respingo. Lo que se pierden aquellos que sólo van a los grandes conciertos y desconocen el sabor de locales como el Gong. En un momento dado, se va la luz, y el gran Sergio –principal artífice de haber levantado este local- acude presto a resolver el problema. La noche empieza bien.
Son dos pasos hasta la plaza Feijoo donde actúan Los Deltonos como invitados del Concurso de Rock que lleva el nombre de mi querido Alejandro Espina, fallecido demasiado pronto y al que no dejamos de echar de menos. Visita siempre al Bar Feijoo donde Manolo me pone la primera Voll-Damm de la noche. Los recuerdos se alumbran cuando me encuentro con Miguel Fuentes –guitarrista de The Amateurs, Sangrientos, y ahora de Fernández-, con los “manolos” del Paddock, con Magüi, con Alberto Téllez (bajsta de Crew! aquel maravilloso grupo en el que tanto creíamos Paco Loco y yo)… Aunque no pueda olvidar que a los de Muriedas los había visto hace unos meses en la Factoría Cultural de Avilés en compañía del gran Rafa Fustes, tristemente fallecido poco después. Personaje fundamental de la noche malasañera del Madrid de finales de los ochenta y principios de los 90, un montón de bandas relevantes de la época (Los Enemigos, Nada Surf, Los Coronas, Vancouvers, Def Con Dos, Commando) le rendirán un emotivo homenaje en dos días en la sala Sol. Irremediablemente recuerdo muchas de esas veladas madrileñas en su compañía, cerrar La Vaca Austera, el Flamingo, con una botella de whisky y la mejor selección musical, aquella jornada en Prado del Rey, él grabando como extra de Los Deltonos a la armónica, yo como teclista –milagros del playback- de los Amateurs… Vivir, vivir, vivir. Y no trates de recuperarlo: lo viviste y si no, jódete.




Me voy que empiezan León Benavente en la plaza de la Catedral, algo inaudito si tres años antes se lo hubiera dicho a Luiggi Tuddermis cuando actuaron en lo que entonces era todavía La Antigua Estación y hoy es La Salvaje, pero siempre mi casa. Me encuentro con Alejandro, Marcos y David en la Belmontina –te pillas el litro a mejor precio allí, cojo dos- y vamos al lío. El lío es un conciertazo, claro. A mí es que me gustan mucho. Ya sé que no es muy popular eso del grupo que logró asomar la cerviz por encima de la miseria, pero a estas alturas de la jugada, pueden darle por saco a todo el mundo. Suenan como un cañón. Estoy en primera fila con Hermann y unas chicas que dudo sepan qué significa la palabra post-punk ni quien era Paloma Chamorro ni mucho menos Killing Joke. Pero da igual, juventud divino tesoro. Ríen en libertad. Bien, joder. Me alegro por Abraham Boba –extraordinario letrista y maestro de ceremonias del que aún sigo escuchando sus discos en solitario- y, sobre todo, por el moredense, por Luiggi, que no parará de “firmar autógrafos” (voy a llamarlo así, ¿vale?) en el Diario Roma donde vacíamos dos botellas de espumoso el gran Luis Salgado y quien suscribe. Me voy para casa tarde, es sábado, joder… La basura se acumula en la plaza de la Catedral. Me permito pegarle un par de patadas a unas botellas de plástico y vuelvo a sentirme como un adolescente. 
En mi mente –sólo en mi mente- suena una canción de Iggy Pop: “Hideaway”.
MANOLO D. ABAD



Venga, pues va el acompañamiento musical: “Hideaway” por Iggy Pop. 
“They say: So what/ I say: So this"


domingo, 16 de septiembre de 2018

San Pateo (Año 3). Día 1. "La Orquesta Pirata"

San Pateo (Año 3). –
Día 1. “La Orquesta Pirata”.

Tres días, tres. Y, después, descansé. O eso creía.
Que las cosas han cambiado en San Pateo se manifiesta en el hecho de que nuestra querida Concha Quirós da el pregón. Una mujer de Oviedo, de nuestra ciudad. Una mujer culta y trabajadora, que convirtió junto a su sobrino Alfredo a la Librería Cervantes en un templo de la cultura. Esto es lo que ha traído el tripartito del caos: el reconocimiento de una enorme labor en pro de la cultura. Los que escribimos y publicamos, libres e independientes, nunca estaremos lo suficientemente agradecidos. Frente a las grandes corporaciones, el trato de una cultura cercana, personal. A Concha la queremos mucho y no se me ocurre mejor persona para representarnos. Lejos están personajes tipo Carmen Alcayde que aterrizaban en la ciudad a dar un pregón de la mano de Gabino de Lorenzo. Sí, hay diferencias: del rosa al (supuesto) caos. De los pufos a pagar las deudas. 
Luego venían las actuaciones, la apertura de San Pateo. Oleadas de gente, mucha gente. Pero mayor era mi cansancio. Lo único que aprendes con los años es que una retirada a tiempo siempre es una victoria. Aunque me tenga que perder el conciertazo de la Lata, rock espacial, un Kevin Shields para embriagarse. Pero no. Me reclama mi madre y hay que estar con ella. Nos vemos una peli, discutimos un poco de política y… ¡a dormir! Eso creía yo, iluso de mí.
A pesar de las enormes barricadas que ocupan La Losa con las necesarias obras para sanearla, a las once y media de la noche comienza el show de la Orquesta Pirata. Un grupo itinerante, sin permisos ni control que sitúa sus bártulos a su antojo y nos ofrece una sesión extra de esa pachanga que me saca no ya sarpullidos, sino directamente un cáncer de los peores. Doy vueltas en la cama, sudo a mares y albergo instintos homicidas de lo peor. Si a las tres de la mañana no acaban, bajaré con el cuchillo más grande que haya en la casa de mi madre y trocearé como si Jack El Destripador hubiera renacido en mi ciudad. Bueno, no, me habría conformado con ponerme los auriculares a todo pasto para dejar de oír la basura pachanguera que alimenta las peores pesadillas. 
Debería haber salido e incluso ver a Neneh Cherry. Pero no: la Orquesta Pirata volvió a reaparecer, con sus mediocres letanías, con su tortura musical. Una tortura evitable. ¿Qué sentido tiene esta gente molestando a una vecindad? Sin permisos, sin control, eso sí que es caos. Hasta a mi madre le subió la tensión. Y maldita la gracia que me hizo.

MANOLO D. ABAD


La recomendación musical, sí, hoy otra vez Australia on my mind. Una recomendación de vida: no quiero -ni pienso- cambiar. Quizás me lleve a mí mismo por delante, pero no sin antes haber dejado un testamento como los Drones cada vez que se suben a un escenario... (Si esto no te pone, dedícate a OT o a cualquier otro simulacro de música parecido).

sábado, 15 de septiembre de 2018

San Pateo (Año 3). Día 0. "¿Por qué yo?"


San Pateo (Año 3). -
Día 0. ¿Por qué yo?


Me había propuesto no volver a este diario pateíno nunca más, que bastantes disgustos me genero cada vez que abro la boca o escribo algo. En fin, en este mundo están aquellos de escritura light, quedabienes que, quizás, con un poco de estilo, pueden hacer fortuna o, simplemente, seguir publicando como una ladilla intrascendente que se rasca de vez en cuando sin que moleste en exceso e, incluso, en algún momento dado pueden servir de muleta en la que apoyarse si hay zozobra; en el otro extremo, huuum, pasen y vean, que vuelvo a reincidir en este terrible diario que tantos disgustos va a darme.

Comencé el martes 11S con buenos propósitos: revisé el texto sobre la selección española que me habían publicado en el periódico "El Comercio" y volví a preguntarme el porqué de esa foto de hace diez años en el texto. Máxime cuando hace dos habíamos hecho una sesión nueva, con mi careto más o menos actualizado. Si me sacaran una ahora, se habría observado la progresión del blanco en mi perilla. Poco más. Quizás por ello reincidan en esa añeja foto. Tarde futbolera sin más aspiración que comprobar que la Copa es el torneo maldito del Real Oviedo y que La Roja pinta muy bien. Animado por el set (6 a 0 a los croatas, recientes subcampeones del mundo), me decido, al fin, a acercarme a ver a los norteamericanos de Frisco The Fresh & Only' s a la siempre grata Lata de Zinc. Rock americano de guitarras con sabores psicodélicos (en algún momento aparecieron las esencias de Rain Parade) que me deja satisfecho y sin pensar más que en el disfrute y una buena compañía. El placer de conocer gente nueva, de airearse y de seguir tratando de eliminar los últimos restos del pasado naufragio que lleva demasiado tiempo aún instalado en mi corazón.

Bueno, amanece el miércoles con el ruido de las puñeteras obras, con esos misteriosos horarios de Pepe Gotera y Otilio que despiertan a las ocho de la mañana y te dejan en paz dos horas más tarde. Un verdadero enigma que se repite con constante contumacia... Hoy tenemos presentación del tercer libro colectivo de Ediciones Alternativas publicado en 2018 (¡vaya ritmo que nos ha marcado Javier F. Granda este año!) "Erótica XXI" en El Olivar y me ha tocado entrevista radiofónica por teléfono para el programa de RPA "El Tren". Aún quedan dos horas para las 13:45 en que mi móvil sonará y me entretengo escuchando los dos discos del grupo americano que les he comprado la noche anterior -The Fresh & Only's- mientras me dedico a algunas necesarias limpiezas caseras. Cuando me encuentro en plena faena con la cocina, desengrasante en mano como un Harry El Sucio en cruzada de saneamiento del hogar, recibo la llamada del periodista de TVE (y escritor) Ceferino Montañés para ver si hacemos la entrevista que para el informativo regional sobre mi quinto libro "Rec-Capitulación" teníamos pendiente hace semanas. No puedo decir que no y consigo grabar en una soleada, mágica plaza del Fontán la tele, antes de recibir la llamada radiofónica. Las encadeno, cuesta cambiar de registro, pero solvento el envite con garantías. O eso me parece a mí.

Por la tarde, la presentación de "Erótica XXI". Encuentros con algunos de los 21 autores, fotos del colectivo para la prensa y mucha gente. Luego, al Vicen's, del que me voy pronto dado que el grupito con el que estoy no parece muy interesado en que les cuente una mínima historia. Vuelvo a dormirme con una película... a mí esto no me pasaba hasta hace unos meses. ¡Brrr!

Consigo hacer oídos sordos al extraño despertador de la obra del piso de al lado y alargo un extraño sueño... Jorge Alonso me dice en un whatsapp que si nos tomamos unas en la tarde del jueves, antes de una de las clásicas noches de jam del Gong. Dudo, pero, al final, vuelvo a caer. Casi no voy a salir en este San Pateo, de modo que... ¿por qué no? Me aprovisiono con unas cuantas botellas de "Viña Ardanche", un Navarra tresbés tan sabroso como adictivo y espero mientras me preparo algo de cenar. Llega Jorge bastante tarde y ya sé que vamos a liarla bien. Tercera noche consecutiva. Cerca de tres horas hablando, bebiendo y escuchando discos sin parar, poniéndonos al día y, luego, rumbo al Gong, que está casi lleno con la jam. Dos cervezas después, viene el bueno de Ángel Miguel a saludarnos a Jorge y a mí, ambos en la parte de atrás del local. El postconcierto provoca un desagradable encuentro con un espectro del pasado. Pienso en lo que Alonso me contó sobre las giras de los Beasts of Bourbon, cuando recordábamos las muertes en este año de Spencer P. Jones y Brian Hooper (además del Bad Seeds Conway Savage) y decido no cabrearme más con el sujeto e irme a casa. El viernes arranca San Pateo y siento una inmensa pereza ante ese arranque. A fin de cuentas, el día 0 ha durado tres jornadas, bastante más de la cuenta que debería haber sido.
Empezando así, ¿cómo acabaré?

MANOLO D. ABAD
Foto The Fresh & Only's: M.D.A.

La recomendación musical... Conway Savage. Nunca te volveré a ver, nunca. Un bonito propósito...

jueves, 21 de septiembre de 2017

San Pateo (Año2). Día 7. "Bienaventurados sean"



San Pateo (Año 2). -

Día 7. "Bienaventurados sean".


Sólo a mí se me ocurre meterme en El Fontán a comprarle un ramo de flores a mi madre. La barahunda se ha juntado en torno a unos señores que cantan -de forma un tanto extraña- una especie de coplas que deben dar mucha risa, a decir de la reacción del público, del numerosísimo público que ya abarrota la plaza del Ayuntamiento. Creí que podría atajar pasando por allí, pero no, no y no. Parece ser que se llaman Chirigotas de Cádiz y traen consigo un aire extraño del sur. Un aire de buen rollo, pero mi vida y yo bajamos hacia un fondo que no requiere sonrisas ni cantinelas. Es el fondo de mi ser en el que trato de buscar y no encuentro. Sólo busco otra luz al final del túnel. Otra más.

Al final, arrastrado por la marea -que no mareona, ¡nunca con la apropiación!- ni flores, ni compra, ni ná de na. Arrastrado, otra vez, por las mareas -no confundir, mira que lo repito, con la mareona- hago un tour especial calle del Peso abajo hasta llegar a la plaza del Riego sin mácula. Observo el hueco dejado por la Librería Ojanguren, uno de esos huecos terribles, como un agujero negro de la sabiduría y de la memoria que nos arrasa a todos y sigo, camino a casa. Sólo hay verduras, magníficas verduras, y cocino una especie de ensalada. Más los imprescindibles trigueros, claro. ¡Póngase el pimiento crudo, gran descubrimiento de mi hermana! Hay salsas para que todos los colores brllen. Un flashback me recuerda París y a Ex pero la música consigue liberarme. Suenan los Long Distance Operators.

Se hace tarde para llegar a Molly Burch, que viene con banda completa: guitarra-bajo-batería. Evoca uno grandes conciertos acústicos, e irremediablemnte llega a los ciclos "Intersecciones" guiados por mi querido amigo José Luis Cienfuegos. Si viste a Robyn Hitchcock o a Howe Gelb, todo lo demás, en acústico, te parecerá poco. Por fortuna, la británica, un cruce entre Mazzy Star y las canciones que Angelo Badalamenti compuso para Julee Cruise, nos deleita con su encanta, un notable guitarrista y un concierto con gotas de magia folk-rock.



Vivir en Oviedo y en el centro tiene estas ventajas. Me da tiempo a llegar a mi casa y prepararme unos trigueros, abrir un tomate y compaginar la improvisación con un toque básico de queso, al que le añado una salsa picante asturiana que me tiene fascinado. Cuando llego a la plaza del Paraguas, sin excesivos agobios entre la gente, ya están Fasenuova desencadenando su torbellino electrónico. Recordaba a dúos electrónicos como Suicide y D.A.F. a propósito de MyVestal y al primero que me encuentro es a un Marcos Pérez horrorizado ante el espectáculo. Bien, me digo a mí mismo tras franquear la puerta del Paraguas donde me recibe Jorge. No, no hay vivo rosado. Aprovecho para darle una pequeña lección magistral sobre el tema, con la esperanza de que la próxima vez se haga con una botellita.



Sobre las tablas, Fasenuova tratan de empatizar ante un público gélido, tan gélido que podría convertir en hielo los icebergs deshechos en los últimos años. Avelino, al final, se calienta como hace tres años en la plaza de Feijoo. Y vale la pena verlos, introducirse en su propuesta, que va más allá de etiquetas, en la línea de los mejores. Hay un hecho diferencial, como Alan Vega en Suicide, como Gabi Delgado en D.A.F., y ese es Avelino, pura cuenca destroyer. Acaban, demasiado pronto, joder.


Me ha sabido a poco, a muy poco. Toca bajar hasta la plaza Feijoo al Concurso de Rock, que si no Enrique Patricio me va a echar la bronca. Allí tocan The Electric Buffalo que se han soltado en su twitter con una declaración absurda sobre Alejandro Blanco "Espina", que da nombre al Concurso de Rock y que nos dejó hace dos años marcando una huella indeleble en toda la escena. Gracias a los esfuerzos del que suscribe y de David Morei se consiguió que este concurso llevara su nombre como homenaje a una gran persona, de modo que no entiendo que vayan a tocar y no se le rinda el más mínimo recuerdo. Igual se lo dieron y todo. No sé. Sólo estaba rememorando con amigos comunes como Magüi Roldán y Manolo Carou, los días felices del Paddock en que no había mezquindad, sólo buen rollo.



Acaban y me acerco a La Folixaria donde me tomo unas cervezotas con Celso Miranda mientras veo a los Electrónicos 2000 -recurrente nombre para todo ovetense que se precie-, dúo al salto como los White Stripes. Rockeros cavernícolas molones. También se pasa Sara Arenillas que acaba de leer su tesis doctoral sobre el glam-rock. ¡Qué tiempos! Ahora puedes permitirte eso... No echo de menos mis tiempos universitarios más que por mi querida compi, amiga, tantas cosas, holandesita Mickey Van Helden, pero, es cierto, el paso del tiempo permite que en musicología se renueven las cosas y se quiten las telarañas, poco a poco.


A todo esto: no he hablado de los fuegos artificiales. ¿A alguien le gustan? ¿A alguien le apasionan?

A mí no, la verdad.

MANOLO D. ABAD

Hoy, la recomendación musical me lleva a Granada, con un querido amigo a la voz como Antonio Arias, adaptando una letra del enorme Manuel Machado, que me llega muy profundo (excepto en lo de los toros y esas movidas). por guardar pena y pena, cuántas lágrimas, que hasta los raíles del tren me hacen llorar...


miércoles, 20 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Dia 6. "La noche del reggaeton asesino"



San Pateo (Año 2). -
 Día 6. "La noche del reggaeton asesino"

No sabía cómo había llegado allí, pero estaba. En el "Rincón Cubano". Si está al ladito de mi casa, ¿cómo es posible que no recuerde cómo he aterrizado en este chiringuito? Los altavoces vomitan una música latina, de voces vocoderizadas y mensaje... mejor no les explico nada del mensaje, venía a decir algo así como "Hoy me la llevo a toas de rehén/ Bájate la falda/ Quítate el sostén". ¡Que yo no soy Víctor Lenore, por favor, esto es... inauguantable! Pero, ¿qué narices hago yo aquí? Traté de avanzar entre el nutrido público, pero apenas conseguí moverme unos metros. El musicón proseguía: "No estamos rústicos, mamá/ Estamos exóticos", metiéndose cada vez más en mis oídos y haciéndome estremecer de dolor. Creía que me iba a estallar la cabeza, como en esa película de David Cronenberg "Scanners". Tenía que salir de ahí. Craso error: estaba atrapado. Empujé con fuerza llevándome por delante a un grupo de chavales con camisetas ajustadas a la altura de sus biceps. 

-¡Eh, compay, un poco de educación!



Seguí, debía salir de ahí al precio que fuera y alcanzar el "Pinón Folixa". Así podría descansar, quitarme esa sensación de que mi cabeza iba a estallar de un momento a otro. A mi espalda se oían gritos. "Hijo de la gran...". Me di la vuelta. Cuatro de los mocetones anabolizados trataban de acercarse a mí. Tenía que llegar al Pinón como fuese. ¡Y dejar de oír el soniquete machacón!: "La primera se desespera/ Se encojona si se lo echo afuera/...
Por favor, por favor, por favor, ya llego, a ver si pierdo de vista a los orangutanes. Me escondo en un extremo de la barra, parece que no me han visto, tengo gente más alta que yo delante de mí. Respiro, trato de retomar el ritmo (espiración-inspiración-espiración-inspiración) y acompasarlo. Pronto dejo de hacerlo, cuando vuelve: ¡más reggaeton, nooooooooooo! En el chiringuito de al lado, de cuyo nombre prefiero no acordarme. "Estoy loco por ponértelo entremedio (sic) pa hacerte una rusa". A mi lado, la gente baila sin mucho entusiasmo. Mueven el cuerpo como si estuvieran obligados a hacerlo.  Me siento como el protagonista de "Están vivos", aquella película de los 80 de John Carpenter.



¡He de escapar, he de huir! Salgo en dirección a la calle del Águila, puede ser una buena opción. Tan obnubilado estoy por el persistente reggaeton que me olvido de los cuatro del choque, que, al salir a campo abierto salen a voz en grito, persiguiéndome. Les doy esquinazo gracias a la amplia fila de váteres portátiles y llego a un local de esos que ha cambiado veinte mil veces de nombre. Lo recordaba porque a veces ponían buenas sesiones de soul y funk. Pero, me temo, que eso ya fue hace años. Al entrar, pido una cerveza, situándome detrás de una de las columnas, por si a los anabolizados les da por continuar su cacería. El silencio del local se rompe: "Ya llegó, ya llegó papaíto dj, tu dj de reggaeton, papaítoooooo dj". Fuerte aplauso de la concurrencia que va llegando con cuentagotas. No puede ser. Me acerco a la barra: 
-¿¡Pero esto no es un club de soul!? -le pregunto al camarero, con expresión aterrorizada.

-Sí, pero hoy tenemos noche de reggaeton -me contesta algo mosqueado al otro lado de la barra.

-¡Nooooooooooo!¡Noooooo!

Una chica me contesta con una enorme sonrisa:
-¡Sí, sí, sí!

"Vamos a hacerlo a tu tiempo/ que yo quiero verte desnuda", suena en el local. 

Salgo corriendo, pero un policía local me para.

-¿Está bien, señor?

Consigo reunir un poco de lucidez y le contesto:
-Sí, es que me estoy meando.
-Ahí a mano derecha tiene donde mear... 

Le dejo con la palabra en la boca y me esfumo en dirección a la plaza del Paraguas. Atravieso por la de la Catedral y... sí, está sonando: "Tu novio te lo envío con dos cuernos de adorno/ Y sin hablar te voy a robar, para llevarte a un lugar/ Donde te pueda demostrar mi habilidad sexual". No sé por qué recreo otra de John Carpenter "En la boca del miedo". Aunque yo debo de tener un careto parecido al de la niña de "El exorcista" de William Friedkin. Alcanzo el Tránsito de Santa Bárbara, aquí ya se oye menos, sólo retumban los graves. Me he detenido casi al final. A pesar de ser utilizado como meódromo nocturno, me encanta el sitio. Empleo un truco que nos enseñó el llorado profesor Javier Fortea. Él solía emplearlo en las prospecciones arqueológicas. Por fortuna, aún me duraba el olor a colonia de uno de mis dedos.  Los orangutanes parecen haberlo dejado para mejor ocasión. Sin embargo, a mi lado, una pareja de veinteañeros que se estaba besando, ha decidido acompañar sus arrumacos con... sí, eso: "... grita como loca, mientras la devoro/ ella se toca". Bueno, ella no se toca, se ríe con una risa estúpida hasta que agarra al chaval y chocan sus labios con inusitada fuerza. Pienso en si han chocado con sus piños. Eso debe hacer daño. La plaza del Paraguas está más cerca. En la Corrada del Obispo está la misma canción, parece que se han puesto de acuerdo, joder. El chavalete se podía haber ahorrado un poco de carga del móvil, eso sí. Desciendo por la calle San Isidoro sin excesivos problemas, pero sobre el escenario, no, no puede ser. ¡También están tocando reggaeton! Trato de largarme calle Máximo y Fromestano arriba, pero me cogen por la cintura y me empujan en dirección contraria. ¡Una conga, dios, lo que me faltaba! Intento desprenderme de quien va delante de mí, pero la mujer que me agarra por la cintura (bueno, con una mano a la altura de mi culo) empuja tanto que no puedo despegarme de la otra que tengo delante mío. "La segunda tiene la funda/ y me paga pa que se lo hunda/ La tercera me quita el estrés/ polvos corridos siempre echamos tres"... Forcejeo hasta que consigo desprenderme. A lo lejos un mupi con el anuncio "No es no". No sé por qué pero me acuerdo de la exposición que vi hace unos años en Madrid de Josef Koudelka.

Subo por fin la calle donde estaba el Channel. ¡Qué tiempos! Mentalmente evoco a los Lime Spiders a ver si así no se me vuelve a meter por los oídos la cantinela: "A la cuenta le bajo la una/ pero ella siempre quiere con Maluma y conmigo a la vez!". ¡Tengo que llegar como sea al Diario Roma! Me viene a la mente otra peli de John Carpenter -¡vaya nochecita que llevo con él!- "2013: rescate en L.A.". No me llame Plissken, llámeme "Serpiente". ¡Ay, bien, que ya llego! Tras vadear entre la multitud que se agolpa en los distintos bares de la calle Mon, alcanzo el Diario Roma. ¡Por fin, estoy salvado del reggaeton! Atravieso el umbral, Luis Salgado pincha, imperturbable como siempre, "Highway to hell" de AC/DC. Estoy a punto de alcanzar la barra, cuando... ¡vuelven a aparecer los cuatro lobotomizados, digooo, anabolizados! No les oigo, pero he de salir a la intemperie reggaetoniana si quiero salvarme de una buena tunda. Calle Mon arrriba sólo llegan los ecos de los graves, acallados por la turba festiva, que tiene millones de cosas urgentes que contarse. Objetivo: alcanzar la calle del Ritmo (la calle Martínez Vigil por si no saben cuál es). Trazo un mapa mental. He de regresar a la Corrada del Obispo a toda pastilla para evitar que el reggaeton vuelva a hacerme estallar la cabeza. Lo consigo y desciendo hasta la plaza Feijoo donde aún debe estar el Concurso de Rock, pero está todo vacío, aunque suena... no, no es posible,... ¡más reggaeton! Lo vomita con toda su fuerza destructora un teléfono de ultimísima generación. En torno a él y unas botellas de líquidos espirituosos, bailan unos adolescentes, frotándose. Llego a la altura del Gong, pero opto por cruzar la calle y entrar en La Salvaje. Necesito escuchar algo que me libere de esa sensación terrible. ¡Me va a estallar la cabeza, voy a morir! Apenas saludo a Alejandro Ramos y a David Cuerdo trato de trepar hacia la cabina del dj. Me fallan las fuerzas y todo se vuelve negro.

Me despierto. No sé dónde estoy ni qué hora es. Palpo en la oscuridad. Sí, estoy en mi casa. Corro al salón a escuchar algo de música. Todo debe haber sido una pesadilla. ¡Uuuf! Respiro hondo. De repente, antes de que alcance mi pequeño equipo de música, por una de las claraboyas de mi salón, se cuela el horrible sonido desde el patio: "Mis bellaqueos son psicológicos/ me contagio con tu traje erótico/no estamos rústicos, mamá...".

¡Noooooooooooooooooooooo!

MANOLO D. ABAD

Toca limpiarse los oídos. Tanto terror no es soportable... Jose Domingo ayudarían, pero, ya sabemos que esto es San Pateo y no, no. Tuvimos que verlos hace unos años en Gijón.







martes, 19 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Días 3-5. "Todo lo que sube necesariamente baja"

San Pateo (Año 2). -
Días 3-5. "Todo lo que sube necesariamente baja"

¡Ay, mamina! San Pateo ha caído con toda su fuerza sobre mí. Y es que no se puede celebrar tanto ni hasta tales horas. Bueno, en realidad, desde el sábado tampoco he trasnochado tanto. Mejor dicho: ¡casi no he trasnochado! ¿Será que ya estoy pal arrastre y uno ya no tiene edad para estos saraos? Vaya usted a saber, oiga.

Los que sí están para esto saraos y muchos más son U.H.P., trío de Blimea que ha vuelto por sus fueros y así lo volvieron a demostrar en el Gong, al que regresaban tras una exitosa actuación hace unos meses. Parece mentira pero han transcurrido 27, sí, 27 años desde que en una tarde gijonesa de Concurso de Maquetas en la sala La Fábrika me quedara alucinado con su peculiar concepto que bebía sus buenos tragos de The Doors antes de que la película de Oliver Stone los devolviese a lo más alto. En concreto, fue un 13 de junio de 1990. Con su magnífico himno "alternativo" de Asturias, con su hit "El disidente" o con las esenciales "Dicen" y "Es jodido olvidarte". Sacaron su segundo álbum en 2015  -"Un tenedor en el país de la sopa"- y han vuelto con renovada fuerza, siempre con ese tono ácrata de Pedro "Patuco" Catalán, aunque mucho más rockeros y afilados en sus guitarras que antaño. Antes, la velada sabatina había comenzado con Fly Mosquito, una hora y media más tarde de lo anunciado -casi baten un concierto hace meses en la Lata de Zinc que comenzó con casi cuatro horas de retraso- lo que no fue mala cosa porque así me dio tiempo a acercarme entre las actuaciones de ambos y ver un poco del concierto de Losone en la plaza del Paraguas. Ni acercarse a la plaza de la Catedral, por supuesto. Fly Mosquito, liderados por Gustavo González, todo un histórico del rock en la ciudad, sacaban nuevo disco ("Al diablo con los prejuicios") y lo presentaron con esa efervescencia inmediata que tanto se escuchó en esa movida madrileña que quedó sepultada por los millones del éxito de muchos de ellos. Rememoro a grupos de las Hornadas Irritantes como Sindicato Malone o Glutamato Yeyé, con los que esta formación establece un extraño y sugestivo nexo y me quedo con las ganas de escuchar el disco. Un montón de conversaciones y saludos me hacen perder a Gus. Otro día me lo pasas. Llegamos sin problemas al Paraguas donde Losone ya llevaban un buen rato. Tan sólo poder escuchar dos otres de esas canciones suyas tan personales. Les había visto en su presentación de su segundo -"El domador de versos"-  en La Salvaje hace unos pocos meses y se nota más el peso de las guitarras en su propuesta. 



Llego a casa, miro el reloj y... ¡pero si son las 2 y media de la mañana! Tempranísimo: enciendo la tele y escucho un poco de la programación musical que he preparado para la noche en RPA. Decididamente, son otros tiempos.

El domingo es día de fútbol: el Real Oviedo frente al Cádiz, que viene de líder. No podemos olvidar a Los 155 que se quedaron fuera del estadio Ramón de Carranza el día del ascenso aunque ya hayan transcurrido dos años. Esas cosas incomprensibles que suceden y que convirtieron a amba entidades en enemigos. Ganamos 1 a 0 y lo celebro por todo lo alto, mientras evoco mentalmente el "Let´s celebrate" de The Stranglers. Tan celebrado es que, al llegar a mi casa, caigo sobre mi cama para no levantarme ya hasta el lunes. Zzzzzzzzzz.


El lunes es un lunes con todas las letras. Un lunes oscuro, de lluvias intempestivas que se repiten con fuerza inusitada durante unos cuantos minutos. Comienza a notarse la llegada del otoño y los días de luz declinan mucho más temprano. A uno le invade cierta melancolía mientras uno de esos chaparrones se desata y su crepitación sobre los cristales de las claraboyas de mi casa se convierten en una música indeseada. Mejor si la lluvia no te coge desprevenido en plena calle. Es lunes y hay que descansar, que no se puede estar "up!" todo el tiempo y una bajada a destiempo siempre es lo peor. 

MANOLO D. ABAD

Para remontar la bajada, nada mejor que uno de los temazos del nuevo de The War On Drugs



sábado, 16 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Día 2. "El mogollón"


San Pateo (Año 2). -
Día 2. "El mogollón"

Sí, queridos, llega el finde y comienzan los mogollones. Enredados en una marea -que no mareona- de gente que se desplaza sin rumbo fijo de un lado a otro, como una nueva especie de zombis, los "zombis festivos", no confundir con los "zombis festivaleros" que te sueles encontrar a altas horas de la noche en todos los eventos festivaleros -valga la repugnancia, digo, redundancia- de la piel de toro en verano. Tras vadear semejante marea -repito, no mareona, ¡home, va!- alcanza uno las inmediaciones de la plaza del Ayuntamiento para tratar de oir algo del pregón de Sid Lowe, ese periodista británico con sangre azul (del Real Oviedo, no de la nobleza, mira que tengo que andar explicando hoy más de la cuenta) que apoyó al equipo en circunstancias difíciles. Es como si se cerrara un círculo: volver a jugar contra el eterno rival y ahora este pregón. Debería ser el momento de que la reconstrucción fuera total en el conjunto representativo de nuestra ciudad. Eso y el ascenso, claro está.
Me interno en el supermercado a la busca de viandas para la noche. Desde que estuve este junio en Pamplona, en casa de mis queridos amigos Rodrigo Miguélez y Mery Cachán, le he cogido gustillo al vino rosado navarro -algunos de allí dicen "clarete", a mí me gusta más lo de "rosado"- así que también me proveo de unas botellas. Mientras cargo la compra, ahí está la señora con su acordeón, en unos programas de mano, desafiante. La verdad es que, según cómo la mires, puede llegar a inspirarte miedín. No es que sea "El exorcista" de William Friedkin pero, si te pilla con la guardia baja... ¡uuuuuh!

Los espárragos trigueros en la sartén, la música de Hugo Race, cortar el pulpo, un sorbo de vino y en la tele Serbia ganando a Rusia. Uno de esos momentos de felicidad que no suelen aparecer en los anuncios de perfume. Fuera, al abrir las dos enormes claraboyas del alón de mi casa, ya se percibe el bullicio. Sin agobiar, pero ahí está, como ese extraño sonido de las grandes ciudades.

Me dejo de poéticas y esas cosas, que el otro día leí por ahí a alguien que dijo en su perfil, sin cortarse un pelo, que "había escrito literatura". ¡Madre santísima! No, no, no, me niego a llegar a tal nivel de vanidad y autocomplacencia. ¡Líbranos, señor, de la pedantería y lo cursi! Hala, que ya estamos en el Gong, así que ni cursilerías, ni autocomplacencias, ni pollas en vinagre. Disculpen mi mal hablar, pero es que uno se topa a veces con unos especímenes que pa qué. Tocan MyVestal, una de esas perlas de la música asturiana, fuera de toda etiqueta, singular, personal. Por un momento rememoro dúos electrónicos, evocando una actuación brutal de Suicide en el F.I.B., con un Alan Vega sencillamente magistral. Probablemente ya no era aquella bestia que me contaron los franceses Dum Dum Boys en su furgo en un amanecer en el Serie B de Pradejón junto al llorado Josetxo Anitúa (Cancer Moon). Claro que D.A.F. -a quienes nunca vi en vivo- me dieron muchas noches de gloria con su música y aquel tremebundo "Der Mussolini". Huuum... Empiezan el concierto tras algún pequeño problemilla para el que Marcos Pérez ha requerido la ayuda de Juan Martínez, quien me había estado contando sus planes de sacar un próximo EP con Los Ruidos. Esperemos que no tarde veinte años como entre su primer álbum y el segundo. La sala tiene un ambiente fenomenal, se nota la mano de Sergio González en conseguirlo. Luego, cuando la actuación finalizó, me cuenta las magníficas noches de flamenco hasta las mil cada miércoles. Arrancan algo fríos pero pronto Eva va entrando como pocos frontmans (frontwoman en este caso) son capaces de conseguir. Curioso: con mucha menos gente en su concierto de junio en La Salvaje, ella se mostró mucho más ardiente, ayer matizó mucho más todo, voz, movimientos, pero no la vimos desgarrarse por los suelos como en alguna otra memorable ocasión. Personales al máximo, MyVestal ofrecen una electrónica oscura y personal, muy sugerente. Única. Me dedican -¡gracias!- el estupendo "Raptors" y cierran un magnífico concierto. ¿A quién cojones le importa lo que pasa en la plaza de la Catedral? Pues, eso, que hoy toca repetir con Fly Mosquito -que presentan nuevo disco- y U.H.P., aunque también buscaré un huequín para ir a la plaza del Paraguas a ver a los esenciales Losone. Suerte que les vi hace unas fechas en La Salvaje presentando su segundo álbum... Acabo en el Bar Feijoo, ese reducto de bar con Manolo, personaje nocturno esencial en el Concurso de Rock de Oviedo y Javier Mateo, que ameniza las noches del concurso con su estupenda selección musical. Con decirles que a mí me descubrió a los War On Drugs...

MANOLO D. ABAD

Bueno, pues ya que les hablé de D.A.F. , vamos con ellos. ¡Tremebuuuundos!

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viernes, 15 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Día 1. "El pregón"




San Pateo (Año 2). -
Día 1. "El pregón"

No hay nada mejor (o peor, ahora que lo digo no estoy seguro) que probar de tu propia medicina. A mí eso del pregón como que siempre me había dado igual y apenas le prestaba atención ni le daba importancia, pero basta que hace unos meses la maravillosa gente de la Asociación Oviedo Redondo me eligiese para dar el de las fiestas del Oviedo Antiguo el pasado 2 de junio para que esté muy pendiente de lo que vaya a decir el periodista británico Sid Lowe esta tarde en la plaza de Ayuntamiento. Veremos.

Pido mil perdones por haberme dejado arrastrar por la generalizada corriente de titulares amarillistas y explosivos que tanto abunda por las redes sociales y haber caído en la tentación de soltar una puñetera chorrada con ese jueguecito de palabras "naciOnanismo", que sí, que confundía y llevaba a error, fotito de Gabriel Rufián incluida. Quizás se merecía más un título así: "El día que murió Grant Hart". No es que yo fuera un fanático fiel de Husker Dü (de Sugar , sobre todo, y de Bob Mould, sí) pero muchas de sus canciones aplacaron mi energía adolescente en fines de semana obligatoriamente caseros por aquello de gastarme la paga y algunos ahorrillos en libros y discos. Me ponía la cinta de cassette con el álbum "New Day Rising" y aquello era una explosión de nervio y acción, pegando botes en los estrechos límites de mi pequeña habitación en el domicilio familiar de la calle San Bernabé.

Por cierto, que en este arranque de San Pateo, amanecimos con la resolución judicial contraria al recurso del PP contra la concesión de los chiringuitos. Los mismos que adjudicaban a dedo en sus tiempos de rodillo municipal, sin dar explicaciones a nadie, como con aquella carpa multichachiguay con la que se trató de privatizar las fiestas, se rasgan las vestiduras y acuden al juzgado para sacar pecho. No lo olvidemos: su obsesión son los chiringuitos, no la ruina de la plaza de toros, tampoco que la ministra de Defensa -María Dolores de Cospedal- pretenda "hacer caja" (claro eufemismo de "dar un superpelotazo" con alguna constructora amiga y ya saben qué otras cosas más significa eso) con la Fábrica de la Vega o... tantos "o" que no les importan un pimiento, pues han hecho de la bronca y la falta de argumentos su política, que la historia ya hiede.

¡Arf, arf, arf! Respiremos, que aquí estamos para otros asuntos. Buscamos hacernos un planning -que luego nos saltaremos- buscando y apuntando qué podremos salvar de esa programación donde aparecen nombres que ya han actuado hace apenas dos meses en Asturias (M-Clan, Fangoria, La Oreja de Van Gogh), otro como Carlos Jean -dj residente de la fiestas ovetenses: tres veces en tres años, y cuatro en cinco- además de contemplar la nula representatividad de los estilos que suelen abundar el resto del año en los conciertos de la ciudad: metal, rock, indie o rap. Todo eso en la plaza de la Catedral. No es extraño que se convierta en un lugar de constante (e insoportable si quieres ver una actuación atento) tránsito de personas que "pasaban por ahí". De modo que la plaza de Feijoo -Concurso de Rock Alejandro "Espina"- y plaza del Paraguas serán nuestros destinos mientras ideamos itinerarios para esquivar el tumulto de la Catedral.
Lo siguiente: ver qué nos ofrecen el Gong y la Lata de Zinc. ¡Ahí hay mucha materia prima y merecerá la pena darse más de una vuelta! Lamentablemente, La Salvaje, la otra sala ovetense con programación habitual durante todo el año sufrió unas inundaciones en su parte baja que les han obligado a suspender actuaciones hasta final de mes, fecha de su aniversario.
De momento, esta noche nos acercaremos a ver de nuevo a MyVestal, que dieron hace unos meses un estupendo concierto en La Salvaje presentando su nuevo álbum y que hoy regresan a la calle Martínez Vigil, justo enfrente, al Gong. Sólo por el cartel, ya merecería la pena pasarse.

MANOLO D. ABAD


 El segundo vídeo de la serie de este año es para Husker Dü. ¡Caña para el viernes! ¡Esto sí que es un chupinazo!


jueves, 14 de septiembre de 2017

San Pateo (Año 2). Día 0. "NazioNanista"

San Pateo (Año 2). -
Día 0. "NaziOnanista"

No hay mejor remedio para la sequía que San Mateo y sus fiestas. ¿Lloverá por la lamentable -un año más- programación musical que nos ha perpetrado el "hombre en la sombra", ese Javier Batalla que lleva hundiendo las fiestas ovetenses desde hace lustros con sus lamentables manejos? No lo podríamos afirmar con certeza, pero yo me apostaría que sí. Quizás debiera emigrar a lugares con pertinaz sequía en la Península y ejercer de asesor, consejero, director, programador, destructor o lo que sea. Pero bien pagado, ¿eh? Muy bien pagado. Que la lluvia les va a costar más cara casi que el agua al Ayuntamiento de Oviedo en estos últimos meses.
Pues, nada, que ya están ahí. Que ya escucho rugir los motores en La Losa, sitiada por el montaje del Rallye... ¿cómo se llama el Rallye ahora? 

Disculpen el titular, que en estos días de sediciones, derechos, izquierdos, impresoras y demás tonterías para no perder el status ni pagar por nada -que ya saben que la pela es la pela y lo demás me la pela- anda uno perdido, huyendo de las tertulias y de los informativos en un zapping inacabable, mientras uno trata de cuadrar todo en su trabajo para poder tener tiempo para ver el montaje mateíno. Pues no, no he tenido tiempo y lo he visto por las fotos que va colgando la peña en sus perfiles de facebook. ¿Será posible? ¿Tengo el recinto ferial a unos metros de mi casa y no he sido capaz de dar unos pasos para echar una ojeada? Y, encima, voy y me trago una entrevista de Antonio Ferreras con Gabriel Rufián. Sí, horreur. Where do we go but nowhere! Bueno, digamos que mereció la pena por el involuntario sentido del humor del muchacho, que le proporciona a uno las siempre imprescindibles risas. Pero, vamos, no acudir en este día 0 a los montajes de los chiringuitos no tiene perdón.

¿Y esta tarde, qué? Pues, nada, trabajando, oiga. Echadito a perder que está uno. Eso sí, contando las horas para la semifinal del Eurobasket entre Eslovenia y España. ¿Y luego? A la camita, a descansar. A ver si no tengo pesadillas ni con Rivi, ni Batalla, ni Gabriel Rufián. ¿Se imaginan un sueño en el que Gabriel Rufián nos persiguiera con una impresora como en "La Matanza de Texas" del recientemente fallecido Tobe Hooper al grito de "¡Derecho a decidir, vota, derecho a decidir, o muere, charnego!". Estremecedor, ¿no creen?

MANOLO D. ABAD

El primer vídeo de la serie "San Pateo" de este año 2 lo protagonizan los Pistones, que pudieron tocar en Oviedo en sus fiestas de este año y a buen precio. Pero, ya saben cómo está la cosa. Dulces sueños.




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martes, 27 de septiembre de 2016

San Pateo. - “Día 5 hasta Último Día: Viajes al fondo del estómago”



San Pateo. -
“Día 5 hasta Último Día: Viajes al fondo del estómago”

Supongo que no hay mayor coña que sufrir una indisposición grave en plena celebración mateína. Los rostros se teñirán de una media sonrisa irónica que achacará a los (conocidos) excesos alcohólicos como el mal que ha provocado la susodicha indisposición. Esos chupitos de Thunder Bitch -gracias Alex Serie B-. ..Pues no, que cuando hay una resaca por medio, apenas si pasa un día que nos erguimos con el alma de superviviente que nos alumbra. Que por razones alcohólicas, pocas veces nos hemos confesado con el retrete...

No, no y no. Una gripe unida a una gastroenteritis se empeñó en arrasarnos en la tarde-noche premateína, justo cuando teníamos prevista una sesión de In-Toxic dj en el Fauno. In-Toxic, elegí bien el apodo y bien que tuve tiempo de acordarme en todas las idas y venidas cama-servicio de la noche del martes 20 de septiembre. Eso y unos sudores que me llevaron al borde de la deshidratación. ¡Bonito San Mateo entre sudores, vómitos y una mendaz orquesta ambulante con lo peor del pop latino amenizando la madrugada de los pobres (y dóciles, protesten, joder) habitantes de la Losa! A músicos como Pedro Conde, que se dejan la piel en las calles todo el año, que pagan sus permisos al ayuntamiento de la ciudad, supongo que no les haría ninguna gracia que una orquesta sudamericana, o centroamericana, con un pertinaz deje hacia el reggaeton y al pop latino y, por supuesto, al margen de todo tipo de permiso o normalización, se dedicara a dar la brasa por las calles ovetenses sin ningún tipo de control horario ni de volumen ni de localización (más itinerantes que el Grupo Salvaje de Sam Peckinpah). En fin, el mundo comienza a ser cada vez más de los listillos. Ya lo era de los aprovechados y ahora ambos se unen para que el resto tengamos que padecer sus excesos.

El bendito suero permite que pueda acercarme a trabajar, entre unos mareos que no desentonan entre las mandíbulas desencajadas o los cantarines beodos que tan bien dibujó el maestro Francisco Ibáñez en sus viñetas de “Mortadelo y Filemón”, “13 Rue del Percebe”, “El Botones Sacarino””, “Pepe Gotera y Otilio” o “Rompetechos”. Consigo terminar las músicas para el reportaje con el que se abre la temporada del programa de TPA “Asturias Semanal” y regreso a casa de mi madre entre temblores. A la mía ni me acerco: queda lo suficientemente lejos como para no saber si llegaré...

Pasan los días con el teléfono apagado que -como ocurre en esa habitual Ley de Murphy- al encenderlo despliega una catarata de sonidos, mensajes, whatassps y demás comunicaciones ineludibles para quien esté enganchado a ellos. No los necesito; sólo un poquito más de suero.

Llega el fin de semana con otras tantas ineludibles citas de las que paso, por supuesto. Ya he tenido que avisar al periódico - “El Comercio de Oviedo”- de que no voy a poder escribir el artículo para el suplemento del domingo ni para el de deportes sobre el partido del Real Oviedo donde ha vuelto a hacer el ridículo frente al Reus Deportivo.

Domingo. Ayer me zampé un arroz sin nada -sólo teñido por la cúrcuma- como si fuera el manjar más increíble sobre la Tierra. Eso, y una sopita con un poco de la carne de unos huesecillos, que supo, ya digo, a algo sobrenatural. Nada como estar a una dieta tan particular. Juega el Real Oviedo contra el Cádiz y me acerco al Reloj de Porlier a ver el partido. Beni me recomienda que busque otro lugar, ya que no está seguro -con este carrusel de canales- si lo podrá poner. Aparece Dani y comenzamos a buscar un local donde sepan seguro que dan el partido. Mantiene la comunicación con César Inclán para ver cuál vamos a elegir. Acabamos en la nueva Peña Chiribí (ahora con el añadido El Jorobu) que tiene su aposento en el Quinto de la Tarde, en plena plaza de Riego y donde te atiende Chan, un histórico de los tiempos del viejo estadio y de nuestra añorado fondo y su curva donde tantas alegrías vivimos. El nuevo emplazamiento nos da suerte: ganamos fuera de casa por primera vez en nueve meses. Repetiremos, ya saben, eso de las supersticiones.

Al regresar a mi casa -tras cinco días sin pasar por allí- me doy cuenta que no todo ha sido malo. Me siento renovado, libre de ataduras y dispuesto a lo que tenga que venir como si todo lo negativo que había dentro de mí se hubiera ido al tirar de la cadena en una de las muchas ocasiones en que tuve que vomitar la noche de autos camino del día de San Mateo. Quizás San Pateo haya sido benéfico, al fin y al cabo. ¿Quién sabe? Nos vemos este viernes 30 en La Salvaje (vuelve In-Toxic dj).

MANOLO D. ABAD