lunes, 31 de julio de 2017

La Vega, desbloqueada




Vetusta Blues. -
La Vega, desbloqueada”

Resignarse a contemplar, en nuestros paseos ovetenses, cómo la hiedra y la herrumbre se apoderan de la Fábrica de la Vega, de esas hermosas edificaciones, hoy cubiertas por un manto verde y masacradas por pintamonas con sprays, es algo a lo que uno no se acostumbra ni quiere acostumbrarse. Por mucho que transcurran los años y el deterioro, de lento pero implacable avance, vaya siendo cada vez mayor y más evidente.

Por eso, uno saluda con optimismo el desbloqueo de las relaciones entre el municipio ovetense y el Ministerio de Defensa. El pasado 7 de diciembre de 2016 en otro artículo de esta columna, titulado “La hora Cospedal” ya habíamos hecho referencia a este asunto. Un asunto crucial para la ciudad, para su futuro y en el que debería haber un consenso absoluto que, por supuesto y vista la escasa amplitud de miras de la oposición, no se ha dado. Siempre recurrimos al ejemplo de la ciudad de Bilbao, donde se superaron las diferencias ideológicas y de partidos para renovar a la capital de Vizcaya aprovechando las múltiples ventajas que le otorgaba la instalación del Museo Guggenheim. Bilbao se transformó en una ciudad nueva y con un extraordinario atractivo. Pero, aquí, no. En Oviedo, el tema de La Vega se ha convertido en otro tema más de confrontación, sin nada útil ni práctico que aportar por aquellos que tan sólo desean poner trabas, ausentes de unas miras más amplias que beneficien a la ciudad y sus habitantes.

Sorprendió -vistos los antecedentes de las relaciones con María Dolores de Cospedal- que se llegara a un acuerdo, un pequeño acuerdo de mínimos que desbloquea el asunto de los terrenos de La Vega y su futuro. Al menos, una comisión para tratar el asunto a dos bandas. Al menos, una esperanza. Si nos atenemos a la decisión unos meses ha sobre la residencia de oficiales, las diferencias son abismales. Se trató de lograr un pelotazo, que se fue al garete en un concurso que se quedó desierto. Parece que olvidadas las pretensiones de volver al pasado, los nuevos tiempos exigen, también, otro tipo de intenciones.

Bienvenido sea este mínimo logro para la ciudad. Ahora es el momento de trabajar intensamente, sin descanso, para abrir este espacio a los ovetenses. Olvidándose de pelotazos, de construcciones estrafalarias, de rascacielos insanos, de colmenas humanas donde son los ciudadanos los perjudicados. Uno anhela recintos abiertos y no arrebujados, uno cree que ese espacio de la antigua Fábrica de Armas es el que puede transformar en profundidad a Oviedo.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 31 de julio de 2017