lunes, 10 de julio de 2017

Anquela y la ilusión


Vetusta Blues. -

Anquela y la ilusión”


El pasado 26 de junio se presentaba en el Carlos Tartiere al nuevo entrenador del Real Oviedo, Juan Antonio Anquela, con el que parece que se ha conseguido devolver la ilusión a la hinchada azul, muy decepcionada tras una temporada frustrante donde ni tan siquiera se logró el objetivo de meterse en la lucha por el ascenso en los play-offs.



Es la ilusión uno de esos motores invisibles que mueven a muchos en la vida, tanto en su trabajo como en su ocio. Desilusionar, decepcionar, corta de raíz la energía que mueve y que transforma. En el fútbol, un estado de ánimo, como tantas veces se repite, ya casi como un mantra más, es uno de los factores diferenciales que transforma y engrandece. Tras una temporada de fútbol inexistente, de excusas de mal pagador, de negación de la realidad, de un entrenador sin rumbo ni personalidad, de un rebrote de las heridas no cerradas tras la marcha de Sergio Egea el 14 de marzo de 2016, hacía falta un cambio de rumbo. Un viraje que devolviese la esperanza, que alimentase la ilusión. Cuando algo no funciona, debe ser transformado.



Confianza, fe, ilusión, conceptos que nos encontramos en la vida para poder mirar hacia el futuro sin inquietud, para que las dudas no nos asolen ni nos frenen, para poder emprender ese camino nuevo cada día, renovándose con la fuerza de la esperanza.



El emblema de esta transformación es Juan Antonio Anquela. Un entrenador experimentado que alcanza la cumbre de su carrera a la edad en que otros piensan en un retiro dorado. Un trabajador humilde que ha ido escalando cada peldaño con trabajo arduo, serio, duro y sin estridencias. Sin demostraciones de cara a la galería. Con la seriedad de quien confía en los valores auténticos, el preparador andaluz ha mostrado el camino real, el que no admite dudas. Aquí no valen padrinos ni influencias: hablan los resultados, confirman los hechos. Este es un entrenador de verdad, capaz de asumir grandes retos, con la valía para estar a la altura de un club como pocos hay en España. Por su historia, cargada de vicisitudes, plena de emociones, avalada por la capacidad para reinventarse, resistir y sobrevivir a los mas duros embates de la existencia, el Real Oviedo no es un cualquiera.



Comprobar que habrá sitio para la cantera es otro de esos elementos que ya comienzan a hacer diferente la labor de Juan Antonio Anquela. Asistir al anuncio de la presencia en pretemporada de Jose Martínez, “Josín”, Alejandro Prendes, Edu Cortina, Asier Gómes, Daniel Sandoval, Víctor Rozada, “Viti”, Steven, Ander y Gorka Giralt nos llena de esperanza en que el viraje respecto a la lamentable “era Hierro” va a ser real. 



La vida, la competición, sabemos que no siempre avala a los mejores. A veces la suerte -sí, la suerte- y otros factores se alían para desbaratar trabajos bien hechos, para aplastar valías, para evitar el triunfo de aquellos que merecían vencer. Den o quiten los resultados, dé o quite un balón más dentro o fuera, tal y como ocurre en la vida, el trabajo razonable, bien hecho y con talento debería abrirse camino frente a aquellos que usan y abusan de los atajos. De momento, la llegada y los primeros pasos de Juan Antonio Anquela han devuelto lo que parecía imposible tras una temporada fallida: la ilusión. Sin ella, todo hubiera sido mucho más difícil. Como en la vida misma.

MANOLO D. ABAD
Fotos: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 10 de julio de 2017