Deslices

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jueves, 1 de junio de 2017

De regreso


Vetusta Blues. -
De regreso”

Cuando uno vuelve a la ciudad tras varios días fuera, desconectando de la realidad cotidiana, le cuesta recuperar ese ritmo sosegado que es capaz de brindar a sus habitantes. Sobre todo, cuando uno regresa de una gran urbe como Madrid, que uno pretende beberse a tragos largos, patearla a fondo y vivirla con intensidad, agradece sumirse en la lluvia, en la niebla, en ese ritmo peculiar que Oviedo ofrece a sus habitantes y que tanto sorprende a los forasteros.

Días alejado de las batallas locales -cada vez más enconadas y a las que se ha unido con toda su brutalidad Gabino de Lorenzo- nos permiten obtener otras perspectivas. Contemplar cómo se dejaron pudrir equipamientos de diversa índole sin ofrecer nada a cambio. Uno no deja de pensar como ejemplo en aquel postizo para las fiestas de San Mateo, esa carpa multichachiguay que costó un riñón, cuando se encuentra en el magnífico Wizink Center de Madrid -antiguo Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid- disfrutando de un espléndido concierto de siete grupos, con una acústica perfecta -nada de exceso de volumen perrero- con una visibilidad perfecta desde cualquier ángulo y posición, no como en la carpita de marras donde, superadas las primeras filas, sólo se veían cabezas y cuellos en medio de una bola sónica difícil de soportar.

A uno le llegan los ecos del pase a semifinales del ascenso a ACB del Oviedo Baloncesto y se da cuenta de que costará tiempo encontrar un pabellón adecuado para las exigencias de esa máxima categoría. Que habrá que recurrir al decrépito Palacio de Deportes durante, al menos, una temporada. Todo, porque los proyectos brillaron por su ausencia en veinticuatro años de rodillo, o porque los que se planearon acabaron convirtiéndose en ruina como el spa de Ciudad Naranco, para desgracia de los ovetenses.

Vuelve uno a la ciudad, añorando los paseos por el Campo de San Francisco, recuperado el ánimo, olvidados muchos sinsabores al compás de los Stranglers o Echo & The Bunnymen, grupos a los que, ojalá, hubiera la posibilidad de disfrutar algún día por aquí, dispuesto a seguir en la dirección que uno cree que es la correcta. De esa distancia necesaria antes de retomar el pulso a una ciudad que sigue necesitando claridad ante los grandes, enormes retos que se presentan ante ella, muy por encima de esa política ratonera de broncas y de reproches, de cortinas de humo para tapar vergüenzas (más bien, desvergüenzas). De la necesidad de idear proyectos de alto nivel, de conversaciones y acuerdos con, por ejemplo, ese Ministerio de Defensa encabezado por María Dolores de Cospedal que parece empeñado en que se La Vega se pudra, o de ese gobierno regional que pretende lo mismo para la Plaza de Toros. Oviedo necesita acuerdos, proyectos, un nuevo rumbo, más allá de riñas o de la actitud de algunos de esconder todos los desmanes pasados que, poco a poco, van aflorando a ritmo creciente como una indeseada plaga.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 22 de mayo de 2017