jueves, 30 de marzo de 2017

Gentrificación


Vetusta Blues. -
Gentrificación”

Muchos han sido los intentos por parte de extrañas y opacas asociaciones vecinales que dicen representar a los habitantes del Oviedo Antiguo de acabar con el ocio nocturno, ahora ya encuadrado directamente en el fin de semana. Pero, sorprendentemente, ese apocalipsis que llevan años anunciando extraños profetas de dudosa calaña nunca se produce, aunque, en estos últimos tiempos, su voz ha vuelto a encontrar eco para decirnos que Sodoma y Gomorra al lado de lo que es el Oviedo Antiguo en un fin de semana se queda corto. O quizás el Bronx. Vean y recuerden aquel tremendo film de Walter Hill “The Warriors” (“Los amos de la noche” en su versión española) y comprendan que el Oviedo Antiguo es peor que ese Nueva York retratado en esa película. O eso pretenden hacernos creer los profetas del apocalipsis que está por llegar.

Estos profetas del apocalipsis viven una doble obsesión, que llevan años repitiendo como un mantra: la culpa de todo lo que ocurre procede de los bares de copas y, sobre todo, de aquellos que programan actuaciones en directo. Que ya se sabe que los músicos y promotores son unos delincuentes de la peor especie. Por supuesto, los que asistimos a esas actuaciones musicales, no les vamos a la zaga: formamos parte de un lumpen -probablemente organizado- que se dedica a extersionar con sus inquietudes artísticas y sus ganas de música en vivo a pobres profetas del apocalipsis que llevan un camino de santidad a la espera de un regreso al siglo XVIII -con las comodidades del XXI, faltaría más- y que desearían que todos formásemos parte de una sociedad de cartujos, a poder ser. O de una muerta ciudad dormitorio más.

¿Qué puede haber detrás de todo este apocalipsis donde se mezclan crímenes constantes y graffitys? ¿El Botellón? No, nunca les hemos escuchado ni media palabra en contra de eso, pues colaboran a un fin que parece el último. ¿Y cuál es ese fin? Ya no me cabe la menor duda: la gentrificación del Oviedo Antiguo. Para quienes no lo sepan, este término explica un proceso que se ha producido en muchas urbes donde un grupo de adineradas élites descubre en el centro de la ciudad un espacio muy apetecible donde vivir y en el que reside una población, en su mayoría de edad avanzada, y con exiguos recursos económicos. Apoyados por constructoras, toman estas partes de la ciudad con la connivencia de determinados grupos de presión hasta transformar los edificios en lugares aptos para ocupar por estas clases adineradas con el consiguiente incremento del valor de estos pisos. Pues bien, parece que nos encontramos en esa parte del proceso en que se trata de ahuyentar a la mayor gente posible del barrio, para proceder a una “ocupación” bien distinta de la que se realiza con la “k”.

Afortunadamente, estas extrañas y sospechosas asociaciones de opaca existencia y más dudosa credibilidad van encontrando resistencia en otras como Oviedo Redondo que les hacen frente con hechos, actividades y la respuesta de los vecinos, no sólo del Antiguo sino de los que amamos esa parte de nuestra ciudad y a los que nos gustaría verla libre de especuladores y profetas de un apocalipsis que sólo está en su cabeza o quién sabe dónde. Que la gentrificación del Oviedo Antiguo no se haga realidad ante las actuaciones impunes de quienes tratan de vender a la opinión pública una supuesta verdad que no es sino una superchería interesada.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el jueves 30 de marzo de 2017