miércoles, 15 de febrero de 2017

La Burbuja

 

Vetusta Blues. -

La Burbuja”


Recojo la publicación autodenominada “Boletín de información ciudadana” titulado “Pasión por Oviedo”. Está bien eso de informarse, sobre todo para aquellos que aún nos gastamos parte de nuestro sueldo en comprar periódicos. Pero no, esto es un pasquín donde reluce en lugar privilegiado el nuevo rostro del exalcalde de la ciudad, el sucesor del monarca que blandió el mando de la ciudad durante más de dos décadas sin control, en total impunidad.

Destronados, resurgen con una publicación donde detallan todos los desmanes que han asolado a las arcas de la ciudad. A saber: El pago millonario por Villa Magdalena, por el espacio en la entrada de Oviedo para un Palacio de Congresos que no llegaría nunca, la pésima gestión del abandono del Huca y todos los terrenos de la zona del Cristo, la incapacidad para deshabilitar el “b.i.c.” de la plaza de toros, el lamentable abandono de los chalets de la Vega, el no ser capaces de negociar con el Ministerio de Defensa la liberación de los terrenos de la Fábrica de Armas para construir un espacio abierto de viviendas y ocio en una zona clave, el no poder reconstruir un spa en el Naranco que ya ha costado tres millones de euros... No, no, no. Que no, y que no, que no, estos no eran algunos de los múltiples problemas de la ciudad.

Leo en el libelo y me sumerjo en una burbuja. El problema capìtal de la ciudad es el cambio de nombre de las calles. Cambio, por cierto, adscrito a la legislación: no es un capricho sino esa ley de Memoria Histórica que, como un chicle, puede ser usada a voluntad. Los trapos azules cubrían la ciudad. Lástima que el fotógrafo encargado de inmortalizar el momento trascendente sólo cogiera a un balcón entre cinco pisos. Dos presentaban un “trapo” -en palabras de la propia publicación- que más parecía un paño de cocina que una gran marca reivindicativa. A lo peor, era vergonzante, como muchos de los que se retrataron en veinticuatro años de régimen y van reculando al ritmo de los acontecimientos. Que el (supuesto) caos se prolonga, mes a mes. ¡Ay!

En la siguiente página de esta “Pasión por Oviedo”, una referencia cinematográfica a Jacques Tourneur, “Regreso al pasado” (“Out of the past”), con Wenceslao López en el papel de Robert Mitchum y Taboada (sic, por ser mujer ni nombre se merece en los títulos de crédito) en el rol de... ¡Cruella de Vil!. Pero, ¿en qué quedamos? ¿Jacques Tourneur o Walt Disney? El desliz quizás nos lleva a un concepto de mix (no mezcla, mix, thermomix) cultural, fatuo y engañoso. ¿Premios de la Lírica?

“Villa Magdalena y el Palacio de Congresos: las mentiras que sustentan la inutilidad” reza el epígrafe bajo el cartel de la neothermomixproducción cinematográfica. Leyendo, leyendo, llega uno a este párrafo: “tras la eficiente gestión de Agustín Iglesias Caunedo, la situación financiera del Ayuntamiento es tan solvente que puede afrontar este pago sin renunciar a ninguna de las grandes inversiones que Oviedo necesita y merece”. Decididamente, el responsable de este texto debería pasar un control de drogas alucinógenas.

El pasquín sigue y prosigue, en una tradición a la que Goebbels haría honor. Lo más terrible es que alguien pueda creerse tanto embuste. Lo más grave es que se pretenda engañar a la ciudadanía sin reconocer los múltiples errores de una pésima gestión creando una nueva realidad que no soporta el más leve análisis. Quizás esa onanista burbuja les ha llevado a la locura. Quizás, sería peor, la locura de su burbuja les ha instado a una huida hacia delante, desesperada e irreal, que se ha llevado a Oviedo por delante, mientras tanto.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 15 de febrero de 2017