Deslices

Deslices

miércoles, 24 de agosto de 2016

Saber estar

 

Vetusta Blues.-

"Saber estar"


El pasado 16 de marzo de 2016, a través de esta misma columna, propuse que el Concurso de Rock de Oviedo se rebautizase con el nombre del difunto Alejandro "Espina" que nos había dejado de manera sorprendente unos días antes. Mi idea pronto encontró en David Morei el mejor aliado y, con la complicidad de miles de internautas, se consiguió elevar una petición que el pleno del Ayuntamiento de Oviedo aprobó por unanimidad. Hasta aquí, la parte buena.
Uno, quizás en su ingenuidad, creía que ésta podría ser una gran ocasión para homenajear a mi querido amigo con el que tantas batallas (musicales y nocturnas) compartí. También, ¿por qué no? para dignificar a los músicos asturianos que se parten el pecho en escenarios y carreteras. Sería el escenario del Concurso de Rock de Oviedo, en la plaza Feijoo, el lugar perfecto para todo ello. Por supuesto, para un homenaje en condiciones a Alejandro Blanco "Espina" y a su familia, algo justo y merecido. No se pide nada del otro mundo, los rockeros son gente mucho más austera de lo que algunos piensan: quizás un montaje fotovideográfico, la presencia de algunos (son legión) músicos amigos o que hubiesen compartido ensayos con él en las muchas formaciones en las que militó tocando algo sobre las tablas del escenario de la plaza. Hubiera sido una ocasión magnífica para demostrar el señorío de mi ciudad y de sus dirigentes culturales y de festejos.

Pero, por las informaciones que tengo, nada de nada. Ya parece suficiente con poner el nombre de nuestro amigo desaparecido. Y no, no me parece suficiente. Claro que si uno ha de contar su experiencia en los sucesivos concursos de rock -donde algunas veces he sido jurado, otras no gracias al empeño de algunos tóxicos que quisieron apartarme de esa labor con sucias tretas y lo lograron- se podrían entender muchas cosas... Como cantaban Los Enemigos en "La cuenta atrás": "el mundo rula y al caer, se muerde la cola".

¿Tan difícil sería una pequeña instalación de algún tipo a modo de homenaje al músico que va a dar nombre al Concurso de Rock de Oviedo? ¿De verdad no han preparado ningún acto ni tienen previsto hacerlo para dignificar la memoria de una magnífica persona y mejor músico? ¿Tan ocupados están en proporcionarnos la peor programación musical de las fiestas de San Mateo en años que ni tan siquiera han caído en que es insuficiente ponerle un nombre al concurso de rock, que hay que ir más allá?

Nada me sorprende ya de la SOF cuando uno ve cómo se repiten artistas año tras año (desconozco los méritos de Macaco para volver doce meses después) o cómo se prescinden de acontecimientos como la gira de reunión de uno de los más grandes grupos de rock españoles de los últimos años -091, por si el ínclito "hombre oculto", a la sazón programador de lo que me sale de ahí no se ha enterado-. Pero la gota que colma el vaso es ver lo poco que se valora a los nuestros y cómo se desperdicia la ocasión de honrar a un músico de una categoría sólo superada por su encantadora personalidad. A fin de cuentas, a 091 iré a disfrutarlos a Bilbao en un par de meses. Eso sí, al menos, podrá tener remedio.
MANOLO D. ABAD 
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 24 de agosto de 2016