miércoles, 24 de agosto de 2016

Maniobra de evasión

 

Vetusta Blues. -

"Maniobra de evasión"


Sesenta y dos millones y medio de euros por Villa Magdalena y el Calatrava. La factura sigue aumentando y los responsables siguen a lo suyo, tratando de urdir distracciones con las que hacernos olvidar a los ovetenses semejante losa para el futuro más inmediato.

Una de las estrategias más habituales es el contraataque. Que le pregunten a Claudio Ranieri y su Leicester, que se hicieron con la pasada Liga inglesa, si el recurso al contraataque no es una formidable táctica. Aquí, los destronados tras veinticuatro años de rodillo aplastante afilan sus cuchillos de cara a un campo de batalla que acostumbra a dar muchos réditos: las fiestas de San Mateo. Sí, no cabe la menor duda de que van a ser el escenario de una cruenta guerra donde los escándalos florecerán con la misma facilidad que lo han hecho en estos últimos doce meses, en los que los voceros de todos conocidos no escatimaron armamento para que, día tras día, la maquinaria no se detuviese.

Supongo que la mayoría conoce la fábula de Pedro y el lobo. El otro día, aprovechando que mi sobrino-ahijado Román había regresado a Asturias, indagué si se les cuenta a los chavales ahora en el cole. Me dijo que sí. No se me ocurre mejor historia para contrarrestar esta infausta táctica de los destronados y sus voceros de inventarse un escándalo al día (por lo menos) que esa vieja fábula. Por si alguno no la conociera, narra la historia de un pastor -Pedro- que se dedicaba a pedir ayuda a sus vecinos contra los lobos que atacaban a sus ovejas. Cuando éstos acudían, Pedro aprovechaba para burlarse de ellos: les estaba gastando una broma. Hasta que un día, el ataque de los lobos se produjo y Pedro pidió socorro. Nadie acudió a su llamada, hartos los vecinos de sus burlas.

Tras un año de escándalos del "destripartito" (¡qué raro, ya no escuchamos a los destronados con Belén Fernández Acevedo -usuaria habitual del término- a la cabeza llamar así a la triple coalición del municipio!), bien alentados por sus voceros, llegó el lobo. O quizás algunos lobos más. Los sesenta y dos millones y medio de euros a pagar por todos los ovetenses gracias a la nauseabunda gestión de quienes llevaron los destinos de la ciudad durante veinticuatro años. Y algún lobo más, como Agustín de Luis y sus selecciones de multas. Quien sabe si, en los próximos meses de "escándalos diarios", de imaginarios lobos, vuelvan a aparecer dentelladas de lobos de verdad. Por mucha batalla, por muchas maniobras de evasión que se preparen para estas fiestas, al final, llegarán nuevos lobos. De los de verdad, no de los imaginarios. 

MANOLO D. ABAD 
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 17 de agosto de 2016