Deslices

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Las barracas

 

Vetusta Blues.-

"Las barracas"


Mientras disfruto de la espléndida terraza del Café Cadillac, uno de sus dueños -Javi- me acerca una hoja preparada para firmas. Leo que se trata de respaldar con una firma la presencia de barracas en la Losa de los Ferroviarios tras seis años sin este tipo de instalaciones en las fiestas patronales de la ciudad.

Por supuesto, firmo a favor. La Losa me parece el lugar perfecto para albergarlas. Como siempre, hay que contar con que se respete el horario de descanso de los vecinos, algo que debería llevar implícito en la propia presencia de las atracciones de feria.

Nos quejamos constantemente de cómo el mundo infantil se encierra cada vez más en los muros de ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, pero, cuando llega la oportunidad de que salgan de ese pernicioso encierro, comienza un carrusel de negaciones a elementos como las barracas que consiguen llevar al universo infantil a una dimensión imaginativa dentro de una serie de diversiones que se salen del esquema cotidiano de la pantalla de videojuegos.

También uno es consciente de cómo -en este mundo cada vez más egoísta- la insolidaridad y la falta de generosidad acaban por imponerse y llevar al "no", por mucho que se les llene la boca con supuestas preocupaciones sobre cómo los niños van dejando de ser tan niños y entran en una espiral más propia de adultos que de gente de su edad.

Seis años son muchos años sin la presencia de barracas en el centro de la ciudad, en plenas fechas mateínas que no aguardan gran satisfacción en unas actuaciones musicales trasnochadas, obsoletas y muy poco interesantes. Ya que algunos tendremos que buscar en otros lugares u otros momentos la posibilidad de encontrar estímulos de interés, que, por lo menos, en otras disciplinas o para otros públicos haya ocasión de disfrutar de las fiestas patronales. Y, quién sabe, revivir tiempos perdidos en túneles ocultos de la memoria, cuando nos subíamos a los coches de choque buscando alumbrar el sueño de un amor en aquellos pequeños vehículos mientras seguíamos el ritmo de Suzi Quatro.

MANOLO D. ABAD 
Publicado en el diario "El Comercio" el viernes 12 de agosto de 2016