Deslices

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miércoles, 27 de julio de 2016

Festivales, políticos, música




Vetusta Blues. -

Festivales, políticos, música”


La presencia en el FIB -el festival Internacional de música independiente de Benicàssim- de dos políticos españoles ha causado cierto revuelo, tanto en las redes sociales como, posteriormente, en la prensa. Una nueva mala señal de que, a pesar de todos los años de democracia transcurridos, aún se permanece anclado en unas convenciones sociales impropias del año en curso, 2016, por si no se hubieran dado cuenta. ¿Por qué no van a poder acudir al FIB Pedro Sánchez o Andrea Levy a disfrutar de algunos de sus grupos favoritos? ¿Tan extraño resulta que a Pedro Sánchez le gusten los Stranglers (a quienes, al parecer, vio en otra edición del FIB cuando él no era tan célebre) o a Andrea Levy Echo & The Bunnymen? Supongo que la bofetada de realidad que recibieron algunos que, quizás, prefirieran que a estos dos políticos les gustase más Isabel Pantoja o Malú, no les debió sentar muy bien.

Cuando vi los selfies en el facebook de mi viejo conocido Juan Santaner -hoy al frente de Industrias Bala, empresa que lleva a varios artistas como Corcobado o Capsula, entre otros- tanto con Pedro Sánchez como con Andrea Levy me entró cierta satisfacción. No todos nuestros políticos se rigen por mediocridades culturales para masas de cerebro apelmazado. Pero no, enseguida la corriente de trolls y demás acomplejados asociales saltó a la yugular con el mismo ansia que Drácula sobre el cuello de una de sus víctimas. O sea que el personal prefiere que algunos sigan en torres de marfil para encubrir la mediocridad de sus gustos y no que se mezclen entre la multitud -del área vip, eso sí, que cuando Sánchez bajo a la arena para ver a La Habitación Roja se montó un buen desaguisado- a disfrutar de sus bandas favoritas que, curioso, no pertenecen al género “superventas” ni se las ve normalmente en esos publireportajes promocionales camuflados de noticias con los que aparecen otros artistas más convencionales bendecidos por la industria. Pues, ya ven, a mí sí que me gustaría hablar con Pedro Sánchez de los Stranglers, de cuál es su disco favorito, si le gusta el cantante que ha suplido a Hugh Cornwell desde hace ya un montón de años, o departir con Andrea Levy sobre cuáles son los trabajos de Echo & The bunnymen tras el regreso de Ian McCulloch que más le gustan o si estuvo en el Poble Espanyol viéndoles tocar cuando actuaron repasando el “Heaven Up Here” veinte años después de su publicación.

Más aún me reafirmo en ello cuando en Oviedo llevamos padeciendo programaciones musicales festivas que nos mantienen en un pertinaz atraso indigno de una ciudad donde la afición al rock y a la música se demuestra en la pervivencia de algunas de sus tiendas de discos. Pero no, aquí el responsable de la SOF encargado de traer actuaciones se pasea por el BBK sin conocer, como le sucedió el pasado año, a dos de sus cabezas de cartel como Jesus & Mary Chain o Black Rebel Motorcycle Club, formaciones con trayectoria de sobra como para que al que se le encomiende una programación musical mínimamente digna no le suenen a chino. O a nada, vamos. Pero, en fin, aquí siguen con la pandereta, con un horror de tambor y pandereta. Así que, en unos días, me voy al Festival del Noroeste en A Coruña a ver a Ocean Colour Scene y a Editors, gratis. Seguro que el ínclito encargado de la programación mateína tampoco tiene ni idea de quiénes son.

MANOLO D. ABAD