Deslices

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miércoles, 20 de julio de 2016

Cuatro horas con Petros Márkaris


Vetusta Blues. -

Cuatro horas con Petros Márkaris”


El sol bendijo la llegada de la Semana Negra de Gijón a Oviedo por primera vez en su historia, en una jornada para el recuerdo de todos los que participamos en ella. La elección del escritor Petros Márkaris para ser el eje sobre el que gravitase este día no pudo ser mejor. Junto a él, una comitiva encabezada por José Luis Paraja y Ángel de la Calle -cabezas visibles de la Semana Negra- se unía a la de otros escritores invitados como Carlos Quílez -a quien muchos conocerán por sus intervenciones en el programa de La Sexta “Al Rojo Vivo”- y, por supuesto, a la representación ovetense con los concejales Ana Taboada, Mercedes González y Roberto Sánchez Ramos al frente, paseaba por diversos puntos de la ciudad mostrándole a Petros Márkaris algunas de las maravillas que encierra Oviedo. Antes, había sido recibido en el Ayuntamiento de la ciudad por el alcalde Wenceslao López.

Tras el agradable paseo desde la Plaza del Ayuntamiento hasta la Biblioteca de La Granja en pleno corazón del Campo de San Francisco y tras habernos detenido en la Plaza de la Catedral y en el Edificio Histórico de la calle San Francisco, llegó el momento del escritor griego aunque nacido en Estambul. Cuando hizo su entrada en el repleto salón de la Biblioteca pude estrechar su mano por primera vez y comprobar su calidez mediterránea y su gran encanto personal. Me tocó formularle unas cuantas preguntas en la mesa que compartíamos con Ángel de la Calle y la eficaz traductora Lourdes Pérez, mientras esperaba a que el público se soltase y respondió con una mezcla de profundidad y de cercanía. La ironía, la capacidad analítica y la ternura que se muestran en sus novelas y relatos (éstos protagonizan su último trabajo editado en España, el muy recomendable “La Muerte de Ulises”) afloraron en sus respuestas y en su trato con el público. Nos hizo sonreír con muchas de sus historias, como la de los tomates rellenos y el recuerdo a su madre, pero también estremecernos con tiempos de represión y torturas sin que, en ningún momento, le moviera un falso énfasis, con una envidiable naturalidad. Consulté con Ángel de la Calle -director de contenidos de la Semana Negra- cuando debíamos terminar y, por desgracia, fue justo cuando el público comenzaba a soltarse con sus preguntas. Al terminar, una señora me pregunta por mi obra y dónde puede comprar alguno de mis libros.

Tres cuartos de hora de firma de ejemplares y tiempo para una agradable comida en la terraza del emblemático Ovetense. Aproveché el pequeño intervalo antes de que nos la sirvieran para que me firmase los libros que yo también había traído. Volvimos a darnos la mano y un buen abrazo, con un intercambio de “gracias” en francés algo hilarante. “No, gracias yo” y así un par de veces, entre sonrisas.

Cuando la comitiva de una veintena de personas emprendió camino de regreso a Gijón, para afrontar la jornada de la tarde en la Semana Negra, me quedé reflexionando sobre lo importante y necesario que es tender estos puentes y con que no pudo haber mejor elección que la de un autor de la categoría humana de Petros Márkaris. Esperemos y deseemos que esta puerta abierta entre Oviedo y la Semana Negra de Gijón pueda ampliarse en sucesivas convocatorias. Oviedo está ávido de este tipo de cultura, viva y con los pies tocando el suelo de la realidad de los días que nos han tocado vivir.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 20 de julio de 2016